Crisis y descontrol: el Gobierno de Milei frente al descontento social y la represión
La administración de Javier Milei enfrenta una tormenta política y social que parece acelerarse sin remedio. A quince meses de su gestión, la violencia callejera, la fragmentación de su espacio LLA, la ruptura de alianzas en Diputados y Senadores y sobre todo una economía sin horizonte, dibujan un escenario crítico. Los errores estratégicos, desde su desacertado discurso en Davos, el escandalo de la estafa de las criptomonedas, donde los hermanos Milei están directamente involucrados, hasta su diatriba luego de la marcha y la represión a los jubilados, han dejado al Ejecutivo corriendo tras los hechos, mientras su imagen se resquebraja.
Represión y caos: el costo de la confrontación
El miércoles, las calles aledañas al Congreso se convirtieron en el epicentro de un enfrentamiento que refleja la profundización de las tensiones. Jubilados, acompañados por grupos de hinchas de clubes de fútbol, protagonizaron una protesta que derivó en choques con las fuerzas federales. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, desplegó un operativo que rápidamente escaló a la violencia: gases lacrimógenos, balas de goma y detenciones arbitrarias marcaron la jornada.
Entre los casos más graves destacó el del fotógrafo Pablo Grillo, quien recibió un impacto de cartucho de gas en la cabeza mientras documentaba los hechos. Tras ser operado de urgencia por fracturas craneales y pérdida de masa encefálica, su vida pende de un hilo. Lejos de asumir responsabilidades, Bullrich lo descalificó como «militante K», incurriendo en un error factual (Grillo no estaba detenido, sino hospitalizado) y otro ético: insinuar que ciertas vidas valen menos.
Hinchas, ¿protagonistas o chivo expiatorio?
Medios y funcionarios apresuraron el relato de que «barrabravas» infiltrados causaron el caos. Sin embargo, investigaciones periodísticas revelan que los participantes eran mayormente hinchas organizados en coordinadoras vinculadas a reclamos sociales, no a estructuras criminales. La chispa que los movilizó fue la represión sufrida la semana anterior por un anciano con camiseta de Chacarita Juniors, cuyo caso viralizó la indignación.
La estrategia de saturación policial, en lugar de disuadir, exacerbó la violencia. Testigos reportaron actos sospechosos: un policía dejó caer un arma al suelo y la pateó como si fuera basura; un patrullero vacío, con puertas abiertas, pareció una provocación. Además, una mujer de 87 años recibió un golpe en la cabeza, y un efectivo de la Ciudad arengó: «¡Vengan, zurdos!», mientras un hidrante dispersaba agua a presión.
La economía como telón de fondo: jubilados en la miseria
El Gobierno evade una pregunta incómoda: ¿Cuánto cobra un jubilado con la mínima? La respuesta, 349.121 pesos (incluyendo un bono licuado por la inflación), evidencia el ajuste sobre el sector más vulnerable. «Es inmoral», denunció el senador Martín Lousteau, contrastando con el silencio de legisladores oficialistas que bloquearon iniciativas para mejorar los haberes.
Una recesión económica persistente, caída de casi todas las ramas industriales, caída del salario y una inflación, que mas allá de los dibujos del INDEC, los consumidores ven cada día en sus compras, aumento de la desocupación, despidos arbitrarios y el cierre de organismo esenciales del estado, cierre de pymes y comercios, etc, son un coctel que va construyendo un descontento generalizado.
FMI y la fuga de dólares: la bomba de tiempo económica
Mientras el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, insiste en anuncios triunfalistas sobre un próximo acuerdo con el FMI, las negociaciones permanecen estancadas. Fuentes cercanas al organismo señalan escepticismo ante un programa económico fallido, los errores en materia de política cambiaria, y sobre las dudas del organismo sobre la viabilidad política de este gobierno en el mediano plazo. En paralelo, el drenaje constante de reservas tensiona el tipo de cambio y amenaza con descarrilar el plan de estabilización. La City advierte: sin el aval del Fondo, el riesgo de una nueva devaluación o default se multiplica, mientras el Gobierno oscila entre la desesperación y los gestos de autosuficiencia.
Milei insiste en culpar a «la casta» y a un supuesto «plan destituyente», pero las encuestas reflejan un apoyo en caída libre. Según Zuban y Córdoba, solo el 41,7% aprueba su gestión, frente a un 58% negativo. El estallido del «Libragate» y la represión de esta semana podrían ahondar el malestar. Según otros encuestadores vienen marcando una caída persistente en la imagen presidencial y de algunos de sus colaboradores. Es pronto para medir el impacto de la represión a los jubilados, pero según estimaciones y análisis de las redes, tanto Milei como Patricia Bullrich han aumentado su rechazo. Solo mantienen una adhesión constante de su núcleo duro, pero este no supera un 20/25 por ciento del electorado.
Impunidad y réplicas del pasado
La presencia en el operativo de un policía vinculado al caso de Fabrizia Pegoraro —la niña gaseada en 2024— confirmó la falta de sanciones internas y la falta de control sobre las fuerzas represivas, esto genera una sensación de impunidad y libertad en la acción represiva, esto se vio en el descontrol y los excesos en el Congreso y alrededores. El abogado, Gregorio Dalbón, denunció la parálisis de la causa de Fabricia Pegoraro, a cargo del fiscal Eduardo Taiano, mismo responsable de la lentitud de la investigación de la estafa de la cripto monedas, que tiene en jaque al presidente Milei y a su entorno mas cercano.
Cacerolas y desesperanza
Al anochecer, el ruido de cacerolas resonó en Buenos Aires, y otras ciudades. Un símbolo de protesta, grupos autoconvocados, sin liderazgos aparentes, expresaron un descontento transversal. El Gobierno, encerrado en su retórica de una «libertad» vacía y un «ajuste heroico», parece sordo al clamor social.
En un contexto donde la violencia se erige como falso escape hacia adelante, y la agenda del gobierno choca con la realidad ciudadana, Milei enfrenta una encrucijada: rectificar o profundizar la crisis. Por ahora, el poder se le escapa entre gases lacrimógenos y promesas incumplidas.
AM
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