Construir mayorías. Límites, posibilidades y desafíos


En la modernidad líquida, lo que antes era duradero, ideologías, religión, empleo y relaciones, pasa a ser efímero” Zygmunt Bauman

"Pocas imágenes mas ilustrativas del Pro que la pileta  dibujada: una ilusión para arrojarnos donde nunca hubo ni habrá nada". Sergio Zabalza (psicoanalista):

Antonio Muñiz. enero 2018

Bauman fue una de las voces que mejor supo definir el cambio de los tiempos y la revolución social y cultural que supuso el siglo XX. La amplia obra del sociólogo polaco estuvo marcada por el término modernidad líquida, que Bauman acuño y que fue utilizado y compartido por muchos autores posteriormente.
La sociedad liquida que Bauman contextualizo define el actual momento histórico en el que se han desvanecido las instituciones sólidas que marcaban nuestra realidad y se ha dado paso a una realidad marcada por la precariedad, el ritmo cambiante e inestable, la celeridad de los acontecimientos y la dinámica agotadora y con tendencia al individualismo de las personas.  Ya no existen las ideologías totalizadoras, que nos explicaban el funcionamiento del mundo y por lo tanto ese nihilismo nos lleva a la perdida de la política como una herramienta de transformación social. Y a los políticos como figuras “negativas que entorpecen el normal desarrollo de una sociedad”.
Esta sociedad liquida, abomina del conflicto y sobre todo de lo ideológico, construye un imaginario de fantasía donde no existe la lucha de clases, ni los conflictos por el reparto de la riqueza. Donde el individualismo prima, el egoísmo es un valor y el “éxito” un logro puramente personal.
No es de extrañar que surjan así nuevas figuras “no políticas”, que adjuran de la política, provenientes del mundo de los negocios y que hacen alarde de su “capacidad de gestión” y que la buena gestión, un buen gerente puede solucionar los problemas sociales.
Siguiendo a Bauman en su descripción del mundo moderno: la cultura líquida moderna ya no siente que es una cultura de aprendizaje y acumulación, en  cambio, se nos aparece como una cultura del desapego, de la discontinuidad y del olvido.
No hay modernización (y, por tanto, tampoco forma de vida moderna) sin una masiva y constante producción de basura, entre ella los individuos basura definidos como excedentes.
Nos hallamos en una situación en la que, de modo constante, se nos incentiva y predispone a actuar de manera egocéntrica y materialista.
La cultura de la modernidad líquida ya no tiene un pueblo que ilustrar y ennoblecer, sino clientes que seducir.
Todas las medidas emprendidas en nombre del «rescate de la economía» se convierten, como tocadas por una varita mágica, en medidas que sirven para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres.
Además de tratarse de una economía del exceso y los desechos, el consumismo es también, y justamente por esa razón, una economía del engaño.
 Pero siempre es una sociedad de clases. También es una sociedad capitalista y accionada por el mercado, uno de cuyos atributos es el ir dando tropezones de una crisis (depresión/recesión) a otra. Como es una sociedad de clases, reparte los costos de la recesión y los beneficios de la recuperación de forma desigual, aprovechando cualquier ocasión para dotar de mayor firmeza a su columna vertebral: la jerarquía de clases.

Ya nadie cree que los gobiernos puedan hacer nada, así el Estado pasa a ser algo inútil al que hay que achicar, minimizar para que el individuo se desarrolle.
En síntesis toda esta sociedad liquida no es más que la expresión de un capitalismo salvaje, un anarco capitalismo de derecha, un liberalismo extremo.

Argentina, un lugar en el mundo líquido.

Es indudable que esa cultura “liquida”, es la cultura hegemónica hoy en Argentina. No hace falta demasiada sagacidad para ver estas lógicas  en nuestra vida cotidiana, en los medios masivos y en el discurso del mismo gobierno.

"Pocas imágenes más ilustrativas del Pro que la pileta dibujada: una ilusión para arrojarnos donde nunca hubo ni nunca habrá nada". Esta frase que escribió Sergio Zabalza, muestra claramente los límites del discurso del Pro, nos prometen un futuro donde no habrá nada, sin embargo es hoy un discurso exitoso, por lo menos la mitad de la población parece creerlo.

¿Cómo se construye una nueva cultura hegemónica que vaya reemplazando esta cultura informe basada en la post verdad,  el vacío, el individualismo y el egoísmo?
¿Cómo se construye y se revaloriza la política como herramienta de trasformación?
¿Y en este marco cómo se construyen nuevas mayorías?   
La experiencia electoral de  la última elección muestra algunas características que merecen ser analizadas  y a la luz de los resultados deben  ser replanteados.
Con Cristina Fernández encabezando la lista de candidatas y candidatos a Senadores por la Provincia de Buenos Aires, UC se constituyó en el frente electoral desde el cual disputaron las elecciones legislativas, en diferentes distritos, los partidos que lo conforman – Compromiso Federal, Frente Grande, Kolina, Nuevo Encuentro y el Partido de la Victoria-, y sobre todo por los intendentes, la estructura y la militancia del PJ bonaerense, aunque no el sello PJ,- en una paradoja difícil de entender desde lo político - constituyéndose en la principal fuerza opositora al oficialismo
Los resultados de la elección muestran varios  items para un análisis.
Que el gobierno gano las elecciones y se va consolidando como una fuerza con territorio y apoyo popular;  muestra también que la grieta sigue vigente que divide a nuestra sociedad casi por mitades;  pero muestra también que el sesenta  por ciento vota, con matices, en contra de las políticas oficiales.
El peronismo se encuentra  ante el drama de resolver los problemas que su propia construcción genero. Ha impulsado el consumo en todas las clases sociales y el bienestar social, incluso ha creado y ampliado una clase media, pero con ello ha forjado un conjunto de deseos aspiracionales  que no pudo dar cuenta.
a)      El proceso de democratización del consumo, el acceso a derechos cívicos y sociales, la industrialización, la vuelta al trabajo como valor de inserción social y política, etc,  llevado adelante por los gobiernos de NK y CFK , que posibilitaron  la inclusión de amplios sectores de la población y la mejora de sus condiciones concretas de vida, provocó importantes transformaciones políticas y culturales, pero también genero nuevos desafíos que solo podían resolverse  con  la profundización del modelo. Tomar nota de esto  es importante para repensar las propuestas y estrategias para el futuro.
b)      Otro dato “novedoso” para tener en cuenta en el futuro es que  el bienestar económico no crea legitimidad duradera por sí mismo, sólo provoca adhesiones fluctuantes, signo propio de esta cultura liquida.
c)      En una cultura liquida no hay perspectiva del bien común, ni una apelación ética al “otro” que resista, sin una contrapolitica cultural que de sustento a la resistencia,   es nadar contra la corriente o “remar en dulce de leche”.
d)      Además los imaginarios colectivos no están sólo condicionado por lo económico. También influyen y mucho, los valores, el “sentido común”, la memoria popular o la falta de ella, la visualización del futuro, y las construcciones político cultural que edifican los políticos y los medios en una ida y vuelta con la sociedad.
e)      La política se construye colectivamente. El contacto con el otro es clave en toda acción política. Algo de esto fallo en la práctica kirchnerista, se rompió la mediatización de la política.  Comprando la lógica de oposición se abandonó al “puntero”, al jefe natural del barrio, al intendente y en muchos casos hasta al gobernador. Se vació la relación del vecino con el barrio o con su municipio, y por ende se vació  la relación entre los mismos vecinos. Toda la labor y la ayuda directa que llego desde el Estado nacional hacia los sectores vulnerables fue mucha, pero sin mediación política, sin debate ni ideología y menos organización popular. Sobre el final se intentaron algunas formas de organización a través de cooperativas barriales. Pero, si bien hubo ingentes recursos los logros políticos fuero paupérrimos. Es necesario y fundamental volver al barrio, al contacto con la gente. Volver a formas clásicas de militancia barrial, sindical, estudiantil, etc. No hay política de redes sociales que pueda reemplazar  el contacto personal.
f)       Otro límite que quedó demostrado en las últimas elecciones es que con reivindicar lo hecho no alcanza. El discurso de campaña de Daniel Scioli en el 2015 de hacer en eje en lo logrado mostro su insuficiencia. Es lógico y es natural la sociedad, como el individuo va por mas, cuando satisface una necesidad va por otra superior. En ese sentido el peronismo no pudo entender muchos de los reclamos que la sociedad le hacía de cara al futuro.
g)      En la elección de CFK el discurso se basó en hablarles a los perjudicados por las políticas del gobierno de Macri. Por supuesto como era evidente esa estrategia no podía funcionar, no alcanza con armar un proyecto solo con los perdedores del modelo.
h)      En ambos casos falto agenda del futuro. Es necesario volver a tomar nota de lo que está pasando en el mundo, Tenemos un mundo en crisis global. En Argentina ningún político parece verlo. Salvo el Papa Francisco que hace una permanente denuncia y advertencia sobre lo que está sucediendo. Como decía Perón, “la única política es la geopolítica”; es fundamental entender el mundo.
i)        i) Y luego hay que hacer un balance de lo que se hizo en 12 años, para corregir los errores y las improvisaciones, que fueron muchas. Pero además pensar estrategias para salir de la crisis a la que nos están llevando las políticas irresponsables del Pro.
j)        Hay que construir una agenda que convoque a las mayorías populares, al trabajador, a las pymes, a los estudiantes, a los científicos, a la gente de la cultura, a las minorías, etc, todos sumados en un proyecto nacional, popular y revolucionarios que enamore y sume mayorías.
k)      Por último los resultados de las elecciones legislativas dan cuenta de que el 60 % del electorado eligió propuestas alternativas al oficialismo,  y que además la mayoría de la encuestas hecha en estos día muestran una caída significativa  de la imagen presidencial y de su gestión. Esto  nos dicen que hay un campo propicio para la construcción  de una alternativa superadora que articule a gran parte de la oposición en un frente común.  
La situación actual muestra un escenario de conflictos políticos, sociales y económicos, muchos de los cuales se van a  dirimir en las cámaras legislativas y otros en las calles.  Ambos escenarios permitirán, pero también obligaran,  a los diferente actores a hacer políticas de alianza, coyunturales y tácticas al principio, pero que irán convirtiéndose en estratégicas en la medida que queramos derrotar al modelo neoliberal y construir un proyecto alternativo.

ANTONIO MUÑIZ

Enero 2018 

El Pueblo en lucha.....

Por Antonio Muñiz

Las marchas y movilizaciones opositoras  en  las últimas semanas  marcaron el regreso de un actor político central en la historia argentina: el pueblo en la calle.
Desde los albores de la Patria el pueblo movilizado “quiere saber de que se trata”. Es el protagonista activo de la historia. Es sujeto pero también constructor de la historia. Desde el 25 de mayo de 1810, pasando por el 17 de octubre, o las manifestaciones populares de fines de los sesenta y principio de los 70, hasta las jornadas del 2001, siempre el pueblo en la lucha por sus derechos se  expresó en la calle.
 Los grandes cambios políticos y económicos siempre fueron motorizados por el pueblo movilizado.
Por eso el régimen, o la oligarquía que se cree dueña del país, le temen tanto al pueblo en la calle: lo estigmatizan hasta el cansancio, buscando deslegitimarlo o demonizarlo.
Algunos políticos de dudoso republicanismo pretenden hacernos creer que la sentencia constitucional “el Pueblo no delibera no gobierna, sino por medio de sus representantes” es una verdad absoluta cuando solo es una rémora de un constitucionalismo liberal decimonónico, que dejaba afuera de la política a los sectores populares. Con ese criterio restrictivo cualquier manifestación popular adquiriría el carácter de sedición y por ende de delito a castigar.
 En cualquier democracia moderna esta sentencia carece de sentido, el poder nace del pueblo y solo es del pueblo. Ninguna minoría oligárquica y partidocratica puede arrogarse derechos que son del pueblo.
Con esa lógica, algunos sectores del gobierno y del poder judicial, siempre con la colaboración del periodismo militante de los grandes medios pretenden criminalizar la protesta social. El macrismo sabe por experiencia histórica que estos procesos de ajuste permanente  solo son posibles con una fuerte represión. Así que conjugan el poder mediático, sectores de la justicia, las fuerzas de seguridad, y sectores del estado para reprimir cualquier atisbo de protesta y perseguir, difamar, calumniar y hasta encarcelar a los dirigentes políticos y sociales opositores.
La visión gubernamental  que sostiene que la violencia proviene del que arroja piedras es el resultado de una estrategia comunicacional orientada a criminalizar toda protesta, pero también,  sobre todo, a negar y ocultar la violencia que se ejerce ilegítimamente desde el estado.
El gobierno  trata de ocultar así la violencia ejercida sobre la sociedad  por parte de las políticas de ajuste permanente sobre los ingresos populares y la gigantesca redistribución hacia los sectores concentrados de la economía.
 ES el Estado, a través de sus fuerzas de seguridad quien  además deja a algunas minorías se expresen en forma violenta y en algunos casos ´por personal de las fuerza de seguridad infiltrados entre la multitud y las utiliza luego como excusa para una posterior represión indiscriminada y brutal.
Es un error político y nada justifica el ataque violento por parte de un sector hacia las fuerzas de seguridad, sobre todo cuando es ejercida por minorías inorgánicas que  terminan siendo funcionales a la estrategia de represión que tiene el estado.
Pero tampoco sirve desde el campo popular  comprar la agenda del adversario y criminalizar la protesta violenta o demonizar cualquier escenario de violencia política llevada adelante por el pueblo organizado.  
Esta visión “purista” le hace juego al gobierno al sacar del eje correcto la discusión: la masiva marcha contra las políticas de ajuste y saqueo de los sectores populares fue un éxito, a pesar de no poder abortar la aprobación de la ley.
El pueblo en la calle mostró a un gobierno débil, cuya única política fue el chantaje sobre los gobiernos provinciales, el apriete a legisladores y la represión.
La salida espontanea a la calle de los “caceroleros”, expresión política de la clase media urbana  porteña, es una muestra cabal de que la lucha popular mostro la verdadera cara del ajuste neoliberal y del quiebre de la base electoral del macrismo.
La apropiación de recursos sociales por parte de las políticas neoliberales va necesariamente a atacar a los sectores medios, grandes ganadores de la década kirchnerista.  Por eso todas las políticas del gobierno de Cambiemos,  tanto nacional como provincial, van a apropiarse de los recursos de las cajas de jubilación de la clase media, jubilados, docentes, bancarios, estatales para luego privatizarlos y regalarles el negocio a los bancos  a través de la figura nefasta de la AFJP.
Todas las encuestas muestran que la mayoría de la población desaprueba estas políticas. La prueba de ello es que la imagen presidencial bajo más de 12 puntos en las últimas dos semanas.

En los próximos dos años el gobierno neoliberal deberá acelerar sus políticas económicas y políticas, No tiene un plan B, solo le queda seguir para adelante con sus políticas de saqueo y por lo tanto seguir avanzando sobre los sectores populares pero sobre todo sobre la clase media urbana. Estas políticas de ajuste permanente irán generando un conflicto social y político creciente, donde el pueblo organizado, movilizado y en lucha será actor principal.





Lecciones de la Historia


“Qué tiempos serán los que vivimos, que hay que defender lo obvio”. Bertolt Brecht
                                                                                                                                            
Antonio A. Muñiz
                                                                                                                           
Los trabajos sobre economía del alemán Federico List, están hoy algo olvidados en las ciencias económicas. Sin embargo releyéndolos uno encuentra temas que siguen siendo de notable actualidad. En ellos analiza la economía de su tiempo y el desempeño de los distintos países. 
Su tesis central es que la emergencia de las grandes potencias industriales e imperialistas, como Inglaterra, Francia y EEUU, se debió a su severo proteccionismo y a un férreo accionar del estado, como impulsor del desarrollo del mercado interno primero y de la búsqueda de nuevos mercados después.
Federico List, criticó la  concepción de la división internacional del trabajo, según costos comparativos. Él explicó que los países que están en período de desarrollo, aceleran cada vez más ese desarrollo y lo profundizan con el libre comercio internacional pero los que recién emergen necesitan protección en las fronteras nacionales.


Friedrich List, (1789-1846), fue un economista alemán, nacionalista y precursor de la Escuela Historicista, profesor de Economía Política en la Universidad de Tubinga. Publicó sus obras  “El Sistema Natural de la Economía Política” en 1837) y el “El Sistema Nacional de la Economía Política” en 1841.
El pensamiento de List promovió el desarrollo capitalista de Alemania y también de los Estados Unidos, e influyó en el pensamiento económico de los países centrales.
65 años después de que Adam Smith difundiera su "Investigaciones sobre la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones", más conocido en nuestros días por “La Riqueza de la naciones” en el que plantea los enunciados del liberalismo económico, equiparándolos a leyes de la naturaleza. Smith sostiene que Inglaterra alcanzó su grandeza no por su política comercial proteccionista, sino "a pesar de ella". List dice que esa falacia “se asemeja a sostener que una planta creció a pesar de haber sido regada”.
La industrialización británica, que comienza con el renacimiento isabelino y alcanza su cenit a fines del siglo XVIII con la Revolución Industrial, tuvo, como condición fundamental, el estricto proteccionismo del mercado doméstico y el conveniente auxilio del Estado al proceso de industrialización. Obteniendo para sí buenos resultados de esa política, Gran Bretaña se esmerará en sostener, para los países periféricos, los principios del libre cambio y del libre mercado y condenará, como contraproducente, cualquier intervención del Estado. Imprimiendo a esa ideología de preservación de su hegemonía las apariencias de un principio científico universal; logró con éxito persuadir a los países periféricos que, así, se constituyeron, en mercado para los productos industriales británicos y después para los norteamericanos, y permanecieron como simples productores de materias primas.
Mientras Smith y el liberalismo aconsejaban a los países como el nuestro o como EE.UU o Polonia ,  abocarse a su “vocación agrícola”, aprovechando las “ventajas comparativas”, dejando a otros (Inglaterra sobre todo) la producción de los bienes manufacturados,   List, que residió varios años en EE.UU y que conoció la economía estadounidense del siglo XVIII  alertó sobre los peligros de una economía inserta en el mundo dentro de la “división internacional del trabajo” basada en un modelo agro exportador y condenado a ser mero proveedor de materias primas para los países centrales. 
Jauretche, que estudio y conocía el pensamiento de List  escribió con respecto EEUU. “Nos han enseñado la Guerra de Secesión como una guerra motivada por las lloronas páginas de 'La Cabaña del Tío Tom', no como fue en realidad, una lucha entre los industriales del norte que querían el algodón para sus telares pero además  necesitaban consumidores de productos  en el sur, contra los terratenientes algodoneros, que  con una visión agrícola y europea quería producir algodón con mano de obra esclava para los grandes  fabricantes de Inglaterra. El algodón explica mejor la Guerra de Secesión que las páginas de “La Cabaña del Tío Tom”
Ulises Grandt, presidente de EEUU, luego de la guerra de Secesión, manifestó que su  país “tenía que imitar a Inglaterra en lo que hace y no en lo que predica”.
En su libro List muestra también las razones del éxito de los franceses y el fracaso de España y Portugal. Estos dos fueron imperios coloniales durante los siglos XVI y XVII, pero que a comienzos del siglo XVIII, ya estaban en franca decadencia política y económica. List sostiene con acierto que en ambos casos  no supieron utilizar  el excedente generado por la explotación de sus colonias, dilapidándolo en gastos suntuarios en lugar de promover su industrialización interna, primero, para conquistar mercados externos, después.
 A partir de estudiar la economía italiana llega a otra conclusión interesante, también de aplicación en los tiempos modernos, la necesidad de que exista una unidad nacional. Según el análisis de List Italia, estuvo en mejores condiciones que Inglaterra para ser la primera potencia de su tiempo. No lo logró debido a que sus florecientes ciudades - estados, como Venecia, Génova, Pisa, Amalfi y Florencia, herederas de la tecnología y conquistas culturales del imperio romano y del comercio con el Oriente, se enfrentaron entre sí en guerras fratricidas, imposibilitando cualquier desarrollo.
El caso alemán también nos remite a  “la unidad nacional como requisito de transformaciones estructurales”.  Hasta mediados del Siglo XIX, el pueblo alemán carecía de conciencia nacional. El hombre de Baviera, Prusia o Hesse no se sentía alemán y no creía que existiera una patria llamada Alemania. Los señores feudales de Alemania vendían a sus súbditos al Ejército británico, que los convertía en soldados esclavos. Solo la unidad alemana, acaudillada por Bismark, puso los cimientos del poderío alemán, vigente en nuestros días, a pesar de dos derrotas militares que destruyeron Alemania, tanto en la primera, como en la segunda guerra mundial.
Si bien List  no las estudio, el mismo esquema puede ser aplicado para analizar las economías de Japón, China o India.
China fue el país más poderoso del planeta en el Siglo XIII, sin embargo las potencias occidentales la sometieron a sistemáticos saqueos y humillaciones durante los siglos venideros.
China comienza a resurgir a partir de la caída del “imperio” y la instauración de la república. La llegada del régimen comunista de Mao, acelera la ruptura con las potencias imperialistas y comienza una búsqueda de un proyecto de desarrollo propio y autónomo.
Luego de la muerte de Mao, Deng Xiaoping, adopta una serie de medidas durante su periodo de gobierno  (1978-1988), basadas en un capitalismo nacional, férreamente conducido por el Estado central, dejando algunas áreas de libertad de mercado. Gracias a ello China mantiene, desde entonces e interrumpidamente, tasas anuales de crecimiento económico del orden de 10 por ciento, y alcanza ya a convertirse en la tercera economía del mundo.
Para ver la importancia que tuvo este pensador y economista citaremos un breve párrafo de su obra donde vislumbra el fenómeno de la globalización y nos alerta “….En cambio, una unión universal basada en el predominio político, en la riqueza predominante de una sola nación, es decir, en la sumisión y dependencia de otras nacionalidades, traería como consecuencia la ruina de todas las características nacionales y la noble concurrencia entre los pueblos; contradiría los intereses y lo sentimientos de todas las naciones que se sienten llamadas a realizar su independencia y a lograr un alto grado de riqueza y de prestigio político; no sería otra cosa sino una repetición de algo que ya ocurrió una vez, en la época de los romanos; de un intento que hoy contaría con el apoyo de las manufacturas y del comercio, en lugar de utilizar como entonces el frío acero, no obstante lo cual, el resultado sería el mismo: la barbarie” (1)
Por ultimo citaremos otro breve párrafo que parece destinado a la Argentina  donde se están debatiendo nuevamente estos temas: el rol del estado, la industrialización, el desarrollo de mercados internos, la integración con Latinoamérica, etc.
Ya varias veces perdimos  oportunidades  por escuchar los cantos de sirena del neoliberalismo. Hoy, nuevamente el neoliberalismo intenta generar un país agropecuario y extractivista,  sin industrias, rentístico y financiero, atado al imperialismo, inserto en el mundo como mero proveedor de materias primas, Un modelo que ya fracaso en reiteradas ocasiones, pero que ha generado daños en el tejido económico, político y social que ha llevado décadas subsanar.
Tal vez si tenemos memoria, si aprendemos de las lecciones de la historia, tal vez podamos construir una nación, solo tal vez tengamos otra nueva oportunidad:
  “La historia ofrece ejemplos de naciones que han sucumbido porque no supieron resolver a tiempo la gran misión de asegurar su independencia intelectual, económica y política, estableciendo manufacturas propias y un vigoroso estamento industrial mercantil”. (2)



1 y 2 “Sistema Nacional de Economía Política”. Fondo de Cultura Económica, México, 1942. pp. 31-49

Antonio A. Muñiz
Octubre de 2017







El día de después…. Antonio Muñiz

 A una estrategia del macrismo de despolitizar y desmovilizar, la respuesta del campo popular  debe ser reforzar las acciones políticas, estar en el conflicto, organizar poder popular, movilizar  y ganar la calle. 



En principio es dable pensar que el proyecto neoconservador del macrismo ha logrado instalarse como un proyecto hegemónico a nivel nacional.
Ha ido consolidando un consenso detrás de sus políticas de ajuste y reorganización del país.
Esto no es nuevo, el menemismo tuvo en su momento un consenso amplio, tanto que permitió la reelección de Menem en 1995, También el proceso militar tuvo consensos importantes sobre su política económica de parte de la sociedad durante gran parte de su gobierno.
Hay una ideología en la base de la sociedad argentina, que es el individualismo,  un sálvese quien pueda, que es sustento la ideología neo liberal
Es probable que no sea mayoritaria, pero que está en el inconsciente colectivo, un “yo  argentino”, “no te metas”, una creencia en salvación personal, una lógica basada en el consumo y el dinero como fin.
Así podemos entender, que a pesar de sus reiterados fracasos, estos modelos, liberales en lo económico pero autoritarios en lo político cuenten con apoyo en la sociedad.
 En ese sentido el macrismo adhiere a esa característica, no es democrático, es autoritario, descree de las instituciones de la república y de las leyes. No deja de ser un gobierno de las clases ricas, de las corporaciones y sus ceos, su única preocupación son los negocios y sus intereses de clase.
Todo esto en una Latinoamérica donde están en retroceso todos los movimientos populares y en el mundo avanza las opciones de derecha, algunas  autoritarias, xenófobas y violentas. Mientras, por ejemplo,  en Brasil gobierna la burguesía paulista y los grupos más reaccionarios que avanzan en un proceso de destrucción y precarización del trabajo y ajuste permanente.  Un gobierno que tomó el poder mediante un golpe institucional, y que no tiene hoy más de un 5% de aceptación ciudadana.
En Argentina ese mismo proceso se hace por ahora con votos y “consensos”.
El gran logro de las derechas en el mundo, donde el macrismo copia y pega, es la despolitización y la desmovilización de la sociedad, convertir al ciudadano en un sujeto individualista, pasivo y acrítico. Un sujeto que odia la política, que ve pasar la historia desde las pantallas de un televisor.
El discurso de sus dirigentes por lo tanto  es un mensaje “liquido”, lleno de significantes vacíos, desideologizado, un mensaje que niega el conflicto y pinta un mundo mágico, de colores.
Tal vez la lógica comunicacional del macrismo pueda ser mostrada en esta frase de Duran Barba “El electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno… Es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice “no me interesa la política”… El papel de los medios es fundamental, no hay que educar a la gente. El reality show venció a la realidad…” Más claro, agua.


Y la oposición?                                       
 La gran incógnita que queda abierta después de las elecciones es la oposición, porque a pesar del apoyo innegable que obtuvo el macrismo, está lejos de constituir una mayoría neta de la población.
El macrismo opera sobre la dispersión del voto opositor. Pero esta dispersión no es casual ni es torpeza dirigencial, Se está dirimiendo, en estas elecciones,  el liderazgo de la oposición y quien o quienes se van perfilando como candidatos en el 2019.
Surge con nitidez que las opciones opositoras, pero garantistas de la gobernabilidad, con programas afines al gobierno como Massa, Urtubey, Schiaretti – De la Sota, Randazzo y algunos otros gobernadores que se ofrecían como un peronismo “nuevo”, “previsible”, “mercado  friendly” han sido derrotados estrepitosamente en las urnas.
En cambio ganaron y se posicionaron gobernadores como Gildo Infran, Corpacci, Manzur, Verna, los Rodríguez Saa, etc, Gobernadores más cercanos a una línea más confrontativa con el gobierno y por ende cercanos  a Cristina Fernández de Kirchner.
Esta elección dejo claro que,  aun perdiendo en la provincia de Buenos Aires,  Cristina Fernández de Kirchner es la máxima líder de la oposición.
 Si bien podemos criticar errores de campaña, de mensaje o de armado de lista, la performance de CFK, con una estructura  nueva, con recursos escasos, enfrentando una coalición política, judicial, económica y mediática muy poderosa, que se dedicó a destruir su imagen y su proyección, es altamente positiva.
No siempre la derrota en una batalla es la derrota en la guerra.
Sin subestimar al macrismo, tampoco esta ha sido para ellos una victoria definitiva, es solo una victoria en una elección de medio término. Esta victoria del macrismo no le garantiza por si un ciclo hegemónico largo. La historia argentina, post 83, muestra que los oficialismos ganan estas elecciones, porque la sociedad tiende respaldar y confiar en el gobierno que se inicia, en general da un cheque de confianza para que muestre resultados.
Como el modelo económico neoliberal no muestra muchas alternativas, no hay plan B. El coloquio de Ideas le marco la agenda para los próximos años.
El gobierno va a tener que avanzar en el ajuste sobre el gasto público y la reforma laboral y previsional, con la pérdida de derechos, baja salarial, con bombas de tiempo de difícil solución, alta inflación altos intereses, subas de tarifas, ajuste en las finanzas provinciales, destrucción del empleo y de las pymes,  alto endeudamiento, etc, etc.
Se abre así un escenario de alta conflictivad social, la lucha dejara de ser electoral para ser lucha en todos los frentes, sobre todo en las calles.
Seguramente esta lucha de resistencia generara nuevos escenarios, nuevos liderazgos, nuevas alianzas políticas y sociales.
A una estrategia del macrismo de despolitizar y desmovilizar, la respuesta del campo popular  debe ser reforzar las respuestas políticas, estar en el conflicto, organizar poder popular, movilizar  y ganar la calle.
Para ello es fundamental para esta etapa  dejar de lado sectarismo estériles, maniqueísmo inconducentes, avanzar en la construcción de un frente nacional, que sume a todos los sectores del campo popular, a las organizaciones obreras, al empresariado nacional, a los estudiantes, a la gente de la cultura y las ciencias, y a todos los argentinos de buena voluntad que creemos que otra sociedad es posible,  que creemos que todavía la Patria existe y que finalmente  triunfara.


Antonio Muñiz

23 Octubre de 2017

Movimiento y unidad del peronismo.


"La unidad que sirve es la que nos une en la lucha" 
Venimos hablando en artículos anteriores sobre la idea del Movimiento nacional y popular y sobre el papel del partido en la visión que nos planteó Perón. El pensamiento de Perón fue evolucionando, lo cual es normal, a lo largo de su vida. Sin embargo hay algunas ideas que se mantienen constantes, es más, las profundiza y perfecciona con los años.

El último Perón, tan nombrado en estos días, planteaba la necesidad de una  actualización política y doctrinaria,  dos ideas que son centrales  en la ideología peronista, “comunidad organizada” y la  “tercera posición”,  el concepto claro de amigo – enemigo y el peronismo como un movimiento de liberación nacional y social,  y dentro del mismo la búsqueda de la unidad del campo popular,

En estos días pre y post eleccionarios se está discutiendo, al calor de la lucha  sobre la unidad del peronismo. La misma CFK, preguntada por la prensa en estos días dijo que la sociedad va a “pedir la unidad” y que los dirigentes tienen que dar esta respuesta. Dirigentes del masismo, del randazismo y otros grupos que sueñan con un peronismo deskirchnerizado, con una Cristina fuera del juego político, también hablan de la unidad del peronismo. También muchos dirigentes que jubilaron antes de tiempo a CFK y jugaron a un post kirchenerismo, hoy derrotados por la realidad de la representatividad  y liderazgo de CFK, plantean una vuelta al redil, pidiendo una renovación del peronismo y su unidad.


¿Qué unidad? ¿Con quiénes? y sobre todo ¿para qué?

“La unidad por sobre todas las cosas” parece ser la consigna de muchos compañeros, muchos de buena fe creen que la “unidad” es la solución a todos los problemas políticos que afrontamos. Sin embargo habría que hacernos las preguntas que figuran en el subtítulo y empezar por ahí el debate dentro del campo nacional

Hay en el peronismo una idea de que “somos todos peronistas” y que unidos somos un fuerza invencible. Esto último está lejos de estar demostrado históricamente y el otro concepto “somos todos peronistas” fue sembrado por Perón, para amalgamar dentro de su férreo liderazgo a todos los sectores políticos, pero también tenía una carga de ironía hacia los propios, los que se decían peronistas pero después lo traicionaban. Recordemos ahora esa famosa cita sobre su perro, “Yo tenía un perro que se llamaba León, y yo lo llamaba... León, León, y León venia, pero yo sabía que no era un león, era un perro, lo mismo pasa con algunos que se llaman peronistas y yo los llamo y vienen, pero yo sé que no son peronistas”. 

El triunfo de Cambiemos y estos 18 meses de gobierno neo liberal han agrandado la famosa “grieta”. La derecha  en el gobierno, moderna expresión del proyecto de la vieja oligarquía argentina que se cree dueña del país, una oligarquía saqueadora, que quiere reconstruir el viejo sueño neo conservador de una argentina agro exportadora, rentística y financiera, un país a su gusto, sin obreros, sin fábricas, sin sindicatos, sin peronistas molestos que pongan el palo en la rueda en sus sueños restauradores y sobre todo a la razón de sus vidas, que no les jodan los negocios.
Con un manejo mediático total, no visto nunca en la historia argentina, ni siquiera en los gobiernos militares, con una justicia que actúa como brazo disciplinador del ejecutivo y fuerzas de choque  como la Gendarmería, convertida hoy en guardia pretoriana del régimen, presta a defender y reprimir cualquier manifestación contraria al gobierno, ha ensanchado la grieta como decíamos antes pero además la ha profundizado quebrando la sociedad en bandos irreconciliables, sembrando el odio, el revanchismo y el miedo, como no se veía en la sociedad argentina desde los triste años de la revolución fusiladora.
Por supuesto la lógica de construcción política de esta derecha, modernizada en sus técnicas por el duranbarbismo, es amedrentar, socavar el prestigio, difamar, y en el fondo destruir a cualquier dirigente popular que se anime  a enfrentarlos. El ejemplo más dramático de esta lógica es la prisión injusta de Milagro Sala, presa política de la dictadura de Morales - Blaquier en Jujuy, o  las campañas de difamación constante hacia la figura de CFK, utilizando los brazos de una justicia corrupta y cooptada por el poder.
Estas políticas no solo han fragmentado a la sociedad, sino también han incidido hacia dentro del peronismo. No podemos ser necios y olvidar que el macrismo ha podido avanzar en muchas de sus reformas y en leyes contrarias al interés popular y nacional por la acción de acompañar estas políticas nefastas por parte de muchos legisladores y dirigentes políticos y gremiales.
No es intención de este artículo hacer hincapié en los nombres y las personas, tratamos de entender y debatir el proceso histórico y sus razones más profundas. La historia juzgara y será impiadosa con los hombres y los hechos que encarnaron y fueron parte de este tiempo infame.
Resultaba bochornoso ver  a muchos dirigentes, que auto titulándose peronista, rápidamente se travistieron y pactaron con el régimen y como muchos que habían crecido y comido de la mano de Néstor y cristina, negaban su kirchnerismo de la misma forma que Pedro negó a Jesús y se aliaban al gobierno de turno, acompañando leyes y medidas perjudiciales para el país, como el endeudamiento externo, el acuerdo con los buitres o callando complacientes los avances del gobierno sobre las libertades y los derechos de los argentinos.

Apuntes para el debate.

El  futuro del movimiento nacional y de cómo el campo popular pueda ir construyendo una estrategia en principio de resistencia pero después de ofensiva y derrota de la avanzada oligárquica depende en gran medida de esas respuestas.
Como decíamos en otros artículos anteriores, pero sin miedo a repetirnos, el peronismo tiene hoy dos estrategias dentro de sí y a nuestro entender ambas equivocadas. Una es el peronismo como sostén de la gobernabilidad, hablan de un peronismo moderno, que acompañe este proceso de cambio que implica el macrismo y luego cuando este estalle y sea desechado por los mismos grupos empresarios que hoy lo apoyan y lo usan sea ese peronismo domesticado el recambio y nuevo sostén del régimen neoliberal. Ese peronismo será un poco más popular, pondrá paños fríos es algunas situaciones pero no discontinuara las políticas neoliberales. Hay muchos dirigentes, hijos de la menemismo, que añoran ese rol para nuestro partido.
Nicolás Casullo decía que cuando se habla por todos lados de la “unidad del peronismo”, cuando se insiste con aquello de que “finalmente somos todos compañeros” y todos caben en la viña del Señor, lo que prevalece es, otra vez, la derecha peronista y el giro hacia la alianza con los grupos económicos y mediáticos concentrados".
Existe otros, que plantean la unidad pero bajo la forma de un partido de centro izquierda, un partido “progre”, que cuestione el poder pero al ser una estrategia testimonial, puramente electoralista le da escasa probabilidades de construcción de mayorías populares que enfrenten y venzan al régimen. Ese centro izquierdismo que hoy no pasa de ser un “frepasismo tardío”, es impotente hoy ante la potencia del bloque hegemónico que enfrentamos. 
Creemos firmemente que el peronismo no nació para ser un partido más. “El peronismo es revolucionario o no será”, decía Evita, por una sencilla razón el peronismo nació como un movimiento de liberación nacional y social. Si no somos eso, no tenemos razón histórica de existir.
Por eso es necesario recrear el movimiento nacional, sumar a todos los sectores políticos, económicos, empresarios, gremiales y comunitarios en un proyecto común de liberación y reconstrucción de la Patria. En este marco hay que debatir la unidad del campo popular y no solo del peronismo.
Como enseñaba Perón en Conducción Política hay que construir la unidad a partir de la “unidad de concepción para la unidad en la acción”. Construir entre todos un proyecto político que nos sume, que nos contenga, que enamore a las mayorías populares y definir entre todos estrategias de construcción de poder popular que no permitan no solo cuestionar el poder sino tomarlo para encarar una profunda reforma política, social y económica.
Las grandes gestas populares se han hecho con oro y barro, con miserias y grandezas. Como toda construcción política hay que encararla metiendo los pies en el barro de la historia.
Está claro que en la construcción del movimiento se debe ser amplio y convocante, no se puede pensar en purismos, ni sectarismos.
Pero debe quedar claro también que primero la unidad es con la gente, detrás de un proyecto común, trabajando codo a codo con los compañeros en la fábrica, en el sindicato, en la universidad, en el club de barrio o en la sociedad de fomento, sin dirigentes providenciales ni vanguardias iluminadas.
En ese marco de movimiento de liberación nacional y popular bienvenidos los viejos compañeros que se extraviaron en el camino y bienvenidos también los nuevos compañeros que se suman hoy a la lucha, juntos vayamos a sumar al resto de los sectores populares a esta gesta de liberación de la Patria.
http://causapopularynacional.blogspot.com.ar/

Antonio Muñiz   Octubre 2017

“Partido o movimiento”. Por Antonio Muñiz

“Un clima de rebeldías individuales puede durar indefinidamente sin afectar al régimen que las provoca. Solamente cuando la rebeldía está coordinada y encauzada en un movimiento de liberación adquiere eficacia necesaria para luchar con éxito”.  J. W. Cooke


Semanas atrás en un reportaje Capitanich expreso una idea que está circulando dentro del peronismo desde ya hace un tiempo largo.  Aseguró que “la centroderecha” ya tiene un líder, que es Mauricio Macri, y que la oposición (el peronismo) debe reconfigurarse en “una opción de centroizquierda“.
Frente a una administración de  centroderecha de base neoliberal conservadora, frente a eso, surge la necesidad de reorganización de una centroizquierda de base progresista y popular, “ese  debe hacer nuestro espacio”.
Por otro lado hay sectores dentro del PJ que sostienen que el peronismo debe modernizarse, adaptarse a lo que la sociedad quiere, que debe ser un partido que garantice la gobernabilidad, etc. Que tire por la borda al Kirchnerismo y sea el sostén del sistema, que el peronismo garantice la continuidad del modelo, cuando, más temprano que tarde, el macrismo estalle. Es síntesis un peronismo de derecha, neo liberal, alineado con EEUU y la nueva oligarquía. Esto lo expresan desde Massa, Pichetto y hasta Urtubey. Esta posición es hoy por hoy minoritaria, pero tiene prensa y poder. 
Hoy pareciera, a 20 días de las elecciones de medio término del gobierno macrista , una expresión de la derecha oligárquica argentina, que dentro del peronismo existen dos tácticas mayoritarias  complementarias, una es la expresada por Capitanich, la de convertir al PJ en un partido de centro izquierda  que compita dentro de la reglas del sistema y la otra es la de tener una estrategia puramente electoral. La batalla debería darse en las urnas, el límite al programa de restauración conservadora seria tener más votos cuando se abran las urnas el próximo 22 de octubre.
Ambas parecieran, según nuestra opinión,  estrategias que nos conducen al fracaso.  La salida puramente electoral no hará que el macrismo discontinúe sus políticas. La derecha argentina no tiene otro plan, el único camino que le queda es avanzar en sus políticas de ajuste permanente y reforma del sistema político legal y económico de acuerdo a sus intereses de clase. Por lo tanto algunos votos  más o menos no le harán cambiar el rumbo. No es una derecha moderna ni democrática, nunca lo fue y las reglas y valores de la democracia les importa poco y nada. Solo expresan un republicanismo de opereta  y un institucionalismo que respetan en la medida que sirva a sus intereses de clase.
Es cierto que vivimos una época confusa, no solo en Argentina, sino en el mundo. La crisis del sistema capitalista mundial está en pleno proceso, sin embargo pareciera que en medio de la crisis el neo liberalismo globalizador, originante de la crisis, se erige como el gran  ganador extendiendo su hegemonía en el sistema mundo. Nada está escrito y nadie puede predecir el final de este proceso de crisis. Pero podemos buscar en nuestro pasado recetas y experiencias históricas valiosas para entender esta etapa y sobre todo  cómo construir políticas contra hegemónicas,

Peron y el peronismo:


Perón pensó y construyo el peronismo como un movimiento de liberación nacional y social, relegando al partido a una mera herramienta electoral.
Llegado al poder en 1943, de la mano de un golpe de estado, dio impulso a un movimiento popular,  obrero, con mucha presencia del estado. Hacia ese movimiento  fueron adhiriendo y sumándose  diferentes sectores sociales y políticos. Este nuevo espacio político irrumpió con una nueva lógica, dejo de lado las “ideologías”  tradicionales y las categorías derecha o izquierda, ya que ambas eran expresiones de una lógica política que legitimaba el status quo, e impedía cualquier intento de liberación social, política y económica. El enemigo era el imperialismo y su socio interno la oligarquía, entonces la contradicción principal paso a ser “Patria o Colonia”, “Pueblo o anti pueblo”, o “liberación o dependencia”, algunos años después
Lo nacional y lo antinacional se transformaron así en las principales divisorias de aguas. Por ello, el peronismo pudo congregar en un mismo techo a anarquistas, comunistas, socialistas, nacionalistas, conservadores, empresarios, militares, trabajadores, iglesia, etc. 
Pero además Perón da una vuelta más a esta política, le agrega la concepción de Comunidad Organizada. El pueblo organizado a través de sus organizaciones naturales, las organizaciones libres del pueblo las llama el, los sindicatos, la cámaras empresarias, las juntas  o sociedades vecinales, los centros de estudiantes, los clubes y todo grupo de ciudadanos que se unen en un fin comunitario.
No hay que confundir con el onegeismo  moderno, era empoderar a las organizaciones populares. Estas se convierten en actores políticos centrales, actores y decisores en el proceso político.
Esta lógica de construcción política le dio al peronismo una fuerza y una dinámica que le permitió ser durante 70 años el centro de la política argentina, aun cuando desde la oposición se lo ha tratado de destruir utilizando todas las armas a su alcance.
Llegado el momento de la confrontación electoral el PJ armaba sus listas  tratando de reflejar ese espíritu movimientista en la construcción de un frente electoral que superara las estrechas paredes del Partido Justicialista.
Por supuesto también esta pluralidad de voces y expresiones, su construcción interna, la figura del caudillo o líder y su relación con las masas lo convirtió  un movimiento multitudinario y masivo, rico en cuadros y en organizaciones pero también contradictorio, zizagueante y por supuesto inclasificable dentro de la teoría política tradicional y europeísta.

El movimiento nacional y popular.

Vivimos dentro de un sistema social, económico y político que no sólo no procesa las demandas del pueblo, sino que, precisamente, está montado para cerrarles el paso. Las masas populares no tienen posibilidad ninguna de reaccionar a través de los mecanismos institucionales que son los partidos políticos tradicionales. De allí su crisis de representación y legitimidad.
El papel de las “construcciones movimientistas”  es, entonces, el de dar cauce a esas masas populares en su lucha por sus derechos,  no necesariamente  en contra pero si por encima, superador, del sistema  de partidos políticos.
Las experiencias históricas  muestran que  estas experiencias son portadoras de dos objetivos centrales: la reivindicación social de los pueblos y la independencia nacional ante el imperialismo.
Esta lógica de construcción movimientista encierra un cambio de paradigmas  dentro de la dirigencia tradicional y sobre todo en la militancia.
La historia no termino como nos decía Fukuyama allá por los noventa, los hombres y los pueblos construyen día a día su historia por lo tanto mientras exista el hombre siempre habrá historia y política a su alrededor.
En el  futuro cercano el régimen macrista acelerara sus reformas estructurales,  el endeudamiento, la flexibilización laboral, y demás objetivos de acumulación y concentración de riqueza.  Estas políticas neo liberales también como contrapartida  aceleraran la conflictividad social y política. 
La historia nos muestra que en un país semi colonial, con una hegemonía mediática – oligárquica - financiera, las batallas políticas hay que pensarlas en todos los frentes, como luchas permanentes y lamentablemente prolongadas.  Las  batallas próximas se  van a dar en la calle, resistiendo pero también construyendo contra hegemonías. Por eso un eje central es la batalla cultural e ideológica.
Es tarea militante en esta etapa acompañar todas las expresiones de lucha del pueblo, cuando defiende sus derechos básicos. Acompañar en la calle, codo a codo toda experiencia  de lucha y resistencia. Las luchas populares generan conciencia,  organización y sobre todo nuevos liderazgos populares.
El imperativo de la hora nos impone generar políticas de fortalecimiento de las organizaciones populares, definir un rumbo claro y preciso, dialogar con el pueblo para no perder el rumbo, evitar que de la crisis sigan lucrando los personeros de siempre, que en nombre de la república y las instituciones saquean nuestra riqueza, no permitir el paso de experiencia políticas autoritarias, xenófobas, y violentas como alternativas mesiánicas y salvadoras.
Superar visiones partidocraticas, que limitan y condicionan el accionar político. El peronismo no puede ser una expresión más del sistema, que alterne en el gobierno, sin cuestionar el sistema mismo. 
No somos ni podemos ser la Concertación Chilena que gana elecciones pero no pudo ni quiso nunca  modificar la estructura legal, económica y política que modelo Chile durante el pinochetismo. No somos ni podemos ser un partido social demócrata al estilo europeo, que tiraron por la borda décadas de luchas obreras y se convirtieron  en furgón de cola de los partidos de la derecha financiera, neoliberal y globalizadora.
“El peronismo es revolucionario, o no será”, nos decía evita. Sin este carácter revolucionario y anti sistema el peronismo no tiene razón histórica de existir.
Es tarea de todos poner esfuerzo en esta construcción de un proyecto nacional,  popular y revolucionario, que recoja lo mejor de nuestra historia y las tradiciones populares. 

Este espacio a construir  debe ser una expresión del gran movimiento  nacional, abierto, participativo, poli clasista, que nuclee a todos y a todas aquellos que quieran una Argentina justa, libre, soberana, unidos en un programa  de acción común y un sueño y una mística compartidos.

Foro en defensa del Proyecto Nacional y Popular

El Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, fue el invitado especial del primer Foro en Defensa del Proyecto Nacional y Popular, que contó con más de 250 militantes.