Modelo Argentino: Un texto olvidado pero fundacional.

El Modelo argentino para el proyecto nacional es el testamento político de Juan Domingo Perón. En ese, su último escrito, Perón planteó lisa y llanamente el camino que debíamos transitar como país. Planteó un proyecto de país, un modelo a construir, desde el año 74 hasta el año 2000.
La historia “oficial” que castiga al último Perón, tomándolo por un viejo gaga, decrépito, manejado por su entorno, que nada  aporto dejando trunco y acéfalo la conducción de su movimiento y del país.
Sin embargo la realidad histórica muestra a un Perón, a pesar de su edad, lucido, claro en su pensamiento y sobre todo coherente con su línea histórica.
Los escritos de Perón y las acciones de gobierno apuntaron siempre a una comunidad organizada, un rol trascendente del estado, como regulador de la vida de los argentinos, la planificación económica como motor del desarrollo industrial y económico, una democracia social y directa que superara las limitaciones de la democracia liberal burguesa. La constitución de 1949, de avanzada en su época, los planes quinquenales, y el Plan trienal de 1973, mas sus escritos  a lo largo de su vida muestran que estos objetivos eran claves en su pensamiento político.
 ¿Cómo se gesta el Modelo Argentino?

El último gobierno de Juan Perón se puso como objetivo la pacificación de los argentinos, luego de 18 años de proscripción, dictaduras, lucha armada. Las herramientas fueron un pacto social que establecía un acuerdo entre Gobierno,  CGT y la burguesía nacional a través de la CGE, un plan trienal, mediante el cual se planifico la economía y el desarrollo, era la base para  reconstruir la Nación. Estaba planificado llevar adelante un proyecto de reforma constitucional para 1975 que por supuesto la muerte del Gral Perón, dejo trunco.
Perón asume en un momento histórico de retroceso de los movimientos populares revolucionarios en Latinoamérica. Salvador  Allende cae el 11 de septiembre de 1973, mediante un golpe militar, la caída del gobierno revolucionario de Juan José Torres en Bolivia en 1971 o la caída, también mediante un golpe interno, que hacer caer el gobierno popular de Velazco Alvarado en Perú en 1975. El autogolpe de Bordaberry en Uruguay en 1973, la dictadura militar en Brasil, etc, Esa nueva realidad latinoamericana mostraba el retroceso de todos los movimientos populares ante el avance de las oligarquías locales y el actor fundamental en la región, la Cia y el gobierno de EEUU, decidido a “poner orden en su patio trasero”. Perón como estadista ve este escenario y ve claro que el próximo objetivo era el proceso peronista en Argentina y la inviabilidad de cualquier gobierno popular solo focalizado en un país. Este escenario acelera algunas acciones destinadas a pacificar y unir a los argentinos. También seguramente la cercanía y conciencia de su muerte cercana haya generado la necesidad de dejar un testamento político para su único heredero, “el Pueblo”
En febrero del 74 crea  la Secretaría de Gobierno, a cargo del Coronel Vicente Damasco, militar nacionalista de mucha confianza de Perón.  A este hombre Perón le encomienda el desarrollo del documento inicial del MA. Perón presenta este primer documento ante la Asamblea Legislativa del 1 de mayo de 1974.
Perón tenía claro  que necesitaba un  Modelo Argentino consensuado como eje para lograr a su alrededor la unidad  necesaria para encarar un proceso de reconstrucción nacional, por eso nuclea a las organizaciones libres del pueblo y a los intelectuales del campo nacional para que aportaran ideas para enriquecerlo pero además se lo apropiaran, lo sintieran propio y luego de esta consulta popular volviera al gobierno para su puesta en marcha.
El 12 de junio, da su último discurso ante la multitud reunida en la Plaza de Mayo y se despide del pueblo. El 1 de julio muere y allí quedará el Modelo Argentino, como una pieza olvidada.


Un modelo para armar:

El Modelo Argentino es un documento de una gran riqueza conceptual y abarcativa. En este breve articulo solo focalizaremos en algunos temas centrales del pensamiento peronista.
En la introducción hace un diagnóstico sobre la situación histórica: "venimos de veinte años de proscripción del movimiento político mayoritario y veinte años de saqueo de la patria. La Argentina, desde el 55, permanece en un estado profundo de semicolonialidad. Los países imperialistas crecieron a costa de los países del Tercer Mundo y sus trabajadores". “No  somos débiles sino debilitados por la injerencia extranjera”. Por lo tanto, el país, las organizaciones libres del pueblo debían retomar la construcción de su historia. Habían concluido los gobiernos de las oligarquías y de las burguesías y empezaba la hora de los pueblos. El dilema de la Argentina del año 74, como hoy es optar entre el neocolonialismo o la liberación; no había medias tintas: la liberación debía ser nacional, regional y continental.
Una de las ideas centrales es el de soberanía popular y comunidad organizada.
Dice Perón, en ese documento,  que el país tiene que alcanzar mayores grados de decisión nacional. Para ello, el pueblo tiene que organizarse en una comunidad nacional donde los trabajadores y las organizaciones libres del pueblo sean la columna vertebral. Explica los proyectos que tienen su doctrina y vuelve  reforzar el concepto “Comunidad organizada en una democracia social”.
Dentro del sistema liberal burgués  sólo los partidos políticos tienen entidad y median entre los individuos y el Estado. Sin embargo la vida política en una  comunidad organizada  se amplía a la participación activa del pueblo en  grupos sociales y las organizaciones intermedias o libres del pueblo. Perón dice que hay que darles poder a esas organizaciones.  La democracia social se asienta en la organización popular y en el poder popular.
La tarea nuestra es la organización popular, seamos gobierno o estemos en el llano resistiendo políticas liberales.
“La democracia liberal crea una sociedad competitiva y profundamente egoísta. La nueva sociedad   deberá crearse a partir de un cambio cultural profundo que pueda reconfigurar el tejido social dañado y volver a construir la sociedad solidaria donde el hombre sea el valor absoluto. El hombre difícilmente puede desarrollarse si su comunidad no se desarrolla.”
Perón tenía claro que todo movimiento de liberación basado en un solo país estaba condenado al fracaso, por lo tanto la unidad latinoamericana era imprescindible. El proceso de liberación debería ser continental.
Otro concepto fundamental es que “No hay soberanía popular sin alcanzar la industrialización”.
Perón decía en 1974 “Si nuestra industria es ya fuerte, en el Modelo la deseamos aún mucho más importante. Necesita, entonces, una tecnología que cimente su desarrollo…”. La alternativa surge clara: tenemos que desarrollar en el país la tecnología que nutra permanentemente a nuestra industria.
“Deben aprenderse bien estos conceptos, pues son absolutamente esenciales: sin tecnología nacional no habrá una industria realmente argentina, y sin tal industria podrá existir crecimiento pero nunca desarrollo”.
Planificación y participación del Estado
Plantea además dos conceptos asociados, hoy olvidados y abominados por la lógica neo liberal imperante en los últimos 40 años: la planificación de la economía y del desarrollo industrial y el estado empresario.
“El mercado no constituirá la referencia fundamental en la determinación de las necesidades auténticas de la comunidad”.
Al Estado le cabe la responsabilidad a través de  mecanismos de participación activa de los actores económicos,  cámaras empresarias, sindicatos, organizaciones sociales, etc, la formulación de un plan de desarrollo económico, productivo y social a ejecutarse en un periodo dado. Los planes quinquenales del primer periodo peronista y el plan Trienal son ejemplos de esto.
 “El Estado debe orientar al sector privado en su acción, señalándole claramente cuál ha de ser el rol en los programas de desarrollo y haciéndolo participar activamente en la elaboración de la política económica”.
El Estado tendrá que cumplir también un rol de inversor y en ocasiones  de estado empresario  en aquellos sectores donde el sector privado no puede o no quiere participar o que por razones estratégicas sea imperioso que el estado tenga participación activa. Un área donde el estado debe tener un rol preponderante, tanto solo, o asociado al sector privado es en el desarrollo científico tecnológico.
Durante los treinta años desde la muerte del General Perón,  se fue en  sentido contrario a lo escrito por él. El golpe cívico militar de 1976, instauro un modelo neoliberal , que con matices perduro hasta la gran crisis del 2001.
Solo a partir de 2003 se recuperaron  políticas y lógicas ligados a un Proyecto nacional, sin embargo sigue faltando el modelo o un proyecto integral de desarrollo del país. Tal vez la falta de este modelo integral fue marcando los límites del proceso político 2003/15. Estas falencias tal vez permitieron  el triunfo y la restauración de las políticas liberales y conservadoras.
http://www.bcnbib.gob.ar/uploads/Peron.-Modelo-argentino-para-el-proyecto-nacional.pdf

La industria en peligro…

 Todos los índices de la economía se muestran negativos luego de un año y medio del actual gobierno neo liberal. La industria muestra una caída de la actividad muy manifiesta con una repercusión directa en la caída del empleo y del consumo en general.
  
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), comunicó que las ventas por unidades en supermercados cayeron 1,2% en junio en forma interanual  y un  5% en las ventas en shoppings.

Los datos oficiales muestran la fuerte caída en el consumo hogareño. Este, que significa casi  del 80% del PBI nacional, sigue sin arrancar en el marco de una economía que tampoco muestra signos de reactivación, con 17 meses de caída consecutivas. 

Para el conjunto de la industria, van 17 meses consecutivos con resultados interanuales negativos, según los registros del Indec. En el mismo período, las ganancias del sistema financiero alcanzaron record históricos y los agro negocios disfrutan de la quita de retenciones y la devaluación. 

Los sectores ganadores de este modelo no generan puestos  de trabajo, al contrario, como en el caso de la explotación sojera expulsa mano de obra del campo hacia las ciudades, agravando los problemas de hacinamiento y pobreza de estas.

Los datos nos muestran que en  agricultura, ganadería, caza y silvicultura se desempeñan de manera formal 330 mil personas. En la actividad bancaria - financiera, 220  mil personas.


La construcción aporta 402 mil empleos registrados, 

Pero en la industria son 1. 220.000,  casi dos veces y media más que aquellas actividades sumadas. 

Solo el comercio mayorista, minorista y las reparaciones superan a la industria, con 1 millón 234 mil,  siempre según los datos del Indec para el promedio de 2016

 El año pasado, sobre 24 rubros fabriles relevados por el instituto oficial, 22 anotaron caídas en la ocupación respecto de 2015 y solo 2 terminaron con alzas (maquinarias y equipos eléctricos y reparación e instalación de maquinarias). 

 

Es algo inédito desde la crisis de 2001. La pérdida total de empleos registrados  fue de 120.000 durante el año pasado y con un cierre de alrededor de 5000 establecimientos. (INDEC)

En general este sector industrial intenta evitar los despidos, uno por el alto costo que tienen y también por la pérdida de capital humano capacitado, difícil de reemplazar en caso de una reactivación de la actividad. Sin embargo los pronósticos para este segundo semestre de 2017 son pesimistas, porque como decíamos anteriormente la caída de las ventas durante el periodo enero/ junio 2017 ponen en riesgo muchas actividades productivas.

Los sectores más comprometidos hasta el momento son los siguientes:

 Textil: El sector textil que emplea a 102 mil personas de manera formal, atraviesa una crisis que rememora los peores años de los ‘90. Entre enero y abril cayó  un 20%  contra igual cuatrimestre del año pasado, con una caída estrepitosa del 31,1 por ciento para hilados de algodón y una baja del 15,3 para tejidos. En todo 2016 el sector había retrocedido 4,3 por ciento, lo que implica que bajo el gobierno de Cambiemos los textiles ya cedieron un 25 %  de su producción. 

Las fibras sintéticas artificiales, que el Indec ahora computa dentro del bloque de químicos, contrajo su actividad 11,3 por ciento en 2016 y un grave 24,9 por ciento en el primer cuatrimestre del 2017. 

Fuentes empresarias aseguran que la caída efectiva en los puestos de trabajo es incluso más elevada, pero difícil de constatar dado el alto grado de informalidad del sector  y la utilización por parte de las grandes marcas de diseño de indumentaria de cadenas de subcontratación provistas por empleo informal y población inmigrante de países vecinos.

 

Metal mecánica: En el primer semestre de 2017 la producción metalúrgica se contrajo -2,2% interanual, producto de una caída de -5% en el primer trimestre y una leve recuperación de +0,5% en el segundo trimestre de 2017.

 En el mismo sentido, el nivel de utilización de la capacidad instalada (UCI) se ubicó en torno al 55,4%, manifestando una baja interanual en los primeros seis meses del año de -2,8%.

La actividad sectorial continúa mostrando una marcada heterogeneidad, donde prevalece un fuerte grado de polarización entre las empresas. Cerca del 50% de las firmas experimentaron bajas en su producción -de las cuales un cuarto tuvieron caídas por encima del -20% anual-, mientras que casi un quinto de la muestra registró niveles de crecimiento superiores al 20%. En ambos grupos se advierten dificultades para financiar inversiones productivas y capital de trabajo, producto de la baja e n el nivel de actividad y el acortamiento de los plazos de pago a proveedores.

-10,7% Equipos y aparatos eléctricos   

-9,6% Bienes de capital

- 4,9%  Otros productos de metal

 -4,8% Fundición

  -2,2%  Autopartes

  3,4% Equipamiento médico

  14,0%  Maquinaria agrícola

Lácteo: la crisis de SanCor hizo estragos en el sector.  SanCor es una cooperativa con casi 80 años de existencia, que ha pasado por graves crisis en la Argentina, pero ahora vive un proceso de cierres, ajustes, venta de activos  y despidos de personal. 

La producción cayó 13,7 por ciento el año pasado y baja 11,7 en lo que va de este, una pérdida también de un cuarto de la actividad respecto del nivel de 2015. Hay además una fuerte caída en el consumo de esos productos, a la par que un aumento de precios significativo. 

Tabaco: la actividad declinó 8,4 por ciento en 2016 y acumula una baja del 10,9 en el primer semestre de este año, producto esencialmente de una fuerte caída de la demanda por la decisión del Gobierno de aumentar la carga impositiva del sector. La ocupación descendió a 6445 puestos registrados, 314 menos que en 2015.

Editoriales e imprentas: la producción sufre una caída del 6,7 por ciento el año pasado y del 6,6 en lo que va del actual. El aumento de las importaciones es una de las razones centrales. Trabajan en este rubro 42.886 personas, 2282 menos que en 2015.

A los  problemas  estructurales de la industria hay que sumar entre otras el alza de las importaciones, sobre todo de bienes finales,  fuerte caída de la demanda interna y éxodo de consumidores a Chile y Paraguay,  el incremento desmedido de  las tarifas de los servicios públicos, una tasa de interés del 25/28 % para las Lebac, y un dólar poco en competitivo, etc. Todo esto forma un combo demoledor para muchas pymes y también para empresas con muchos años en el mercado. 

La experiencia histórica muestra que este escenario de políticas neoliberales genera una dinámica de amenaza a las pymes. 

Estamos nuevamente como en los años del proceso militar o en los 90 en un proceso de desindustrialización, con ajuste y cierre de empresas. La industria argentina está nuevamente en peligro. 

Antonio Muñiz   agosto de 2017

Dos paises, dos modelos enfrentados...

Por primera vez en la historia argentina la oligarquía, las corporaciones mediáticas, las grandes empresas trasnacionales, en suma todo el poder económico, mediático, financiero ha consolidado un partido político propio, que  represente sus intereses y su proyecto de país, un partido político que les permitió hacerse del gobierno a través de elecciones libres en el 2025, que sus “ceos” sean los funcionarios estatales y si algo queda claro a partir de las ultimas paso se va consolidando como un partido nacional.
Si vemos el mapa del país a través de los resultados veremos en el centro del mismo, donde está la pampa húmeda, la zona agropecuaria más rica del país una gran mancha amarilla, que va desde el fin del  tercer cordón del conurbano hacia el interior de la pcia de Buenos Aires,   La Pampa, San Luis, Mendoza, Córdoba,  sur de Santa Fe, Entre Ríos, etc. Allí el triunfo de Cambiemos fue notorio y en algunos lugares por altos porcentajes. Gobernadores tradicionales como Rodríguez Saa en San Luis,  Verna en La Pampa o el Movimiento Popular Neuquino fueron derrotados por el macrismo.
Es notorio como quedan demarcados dos países: el centro sojero, agropecuario, gran ganador de este modelo económico y  el conurbano bonaerense como en Rosario y el gran Rosario, centros urbanos de fuerte concentración popular e industrial, los perdedores de estos dos años.
Los resultados “provisorios” de la elección de la provincia de Buenos Aires parecen indicar un triunfo de Cristina Fernández de Kirchner. Más allá de la manipulación evidente en la carga de datos y la sospecha creciente de un fraude electoral, mediante el manejo de datos. Muestra un fuerte apoyo de esos sectores populares del conurbano y del resto de la provincia agredidos por el ajuste hacia la figura de CFK, e identificados con una entidad, cada vez, más nítida.
 CFk tuvo, por los menos hasta ahora, un 36 % de los votos de los bonaerense, más o menos lo que indicaban las encuestas previas. Según esas encuestas, o la mayoría de ellas, CFK, 35/36%, Bulrich, 29/30% y un Massa en un 20%. Sin embargo la polarización y los errores estratégicos de Massa lo llevaron a perder un 5 % que se fueron hacia el macrismo, llegando a una mayor cercanía, no esperada.
Esta victoria, muestra que el proyecto nacional está vivo, que tiene su base en los sectores más vulnerables y agredidos por el modelo de ajuste permanente. Sin embargo también quedan en claro las limitaciones de la construcción Kirchnerista. La figura y lidereazgo de CFK, dentro del movimiento nacional es indiscutible, sin embargo no alcanza para romper la hegemonía  macrista.
El kircnerismo buscó y se basó en una estrategia puramente electoral, que mostro sus limitaciones. Se subestimo al adversario, creyendo que un puñado de votos puede torcer la voluntad de la derecha argentina. Esta derecha hegemónica que fue capaz de las atrocidades más sangrientas, como la conquista del desierto, las masacres de criollos luego de su consolidación en el poder luego de las guerras civiles, o los golpes sangrientos del siglo XX se va acobardar y respetar un resultado electoral adverso. El circo mediático armado el día de las Paso, para ningunear la victoria de CFK, la manipulación de datos y cargas muestra que no tienen demasiados límites éticos ni morales.
El movimiento nacional debe dar una batalla en todos los frentes, incluido el electoral, la verdadera y la gran batalla se debe dar en las calle, en la fábrica, en el barrio, en la Universidad, dando la discusión y el debate, pero construyendo poder popular. Solo un pueblo organizado y movilizado nos permitirá volver a ser gobierno y revertir estas políticas conservadoras.
Hay que seguir ampliando Unidad Ciudadana, en necesario volver a pensar en construcciones dentro del concepto movimiento nacional, un frente social, político, económico, cultural, un “contrapoder”, que pueda enfrentar al bloque hegemónico. Un frente puramente electoral mostro que no alcanza.
No nos cansaremos de repetir que no existe un proyecto nacional sino no se suman a él los sectores obreros organizados, los movimientos sociales, el empresariado nacional, sectores de la iglesia, a los gobernadores en un nuevo pacto federal, etc. y todas las alianzas posibles que sumen voluntades para dar las batallas que vienen.
Si pensamos que  2 de 3 argentinos rechazan las políticas neoliberales, vemos que hay un espacio importante para crecer. La polarización entre dos fuerzas antagónicas, muestra la falsa opción de una avenida del medio, el fracaso de Massa, Lousteau, Randazzo y varios gobernadores son muestras evidentes del fracaso de esta estrategia.
No hay espacio hoy para tibios,  ni para políticos cobardes. Hoy como a lo largo de nuestra historia existen dos proyectos antagónicos, el proyecto de la oligarquía agropecuaria, aliada  a los sectores financieros y del capital concentrado y por el otro a los sectores populares, la clase media, lo que queda en pie del empresariado nacional, etc.
La larga e histórica lucha entre pueblo-oligarquía, ha llegado a un punto de confrontación extremo, donde no hay espacios para opciones terceristas o neutrales.
En síntesis dos países, dos modelos en lucha.
Antonio Muñiz
Agosto 2017

Proyecto y doctrina nacional.


El peronismo ha sido en estos 70 años la expresión del Movimiento nacional.  Ha expresado en profundidad el fenómeno socio-político que fue ese movimiento de masas multitudinario, surgido de las manifestaciones populares del 17 de octubre del 45 y la conducción del Gral Juan Domingo Perón. 
El peronismo fue y es el movimiento  popular más importante de la historia argentina y latinoamericana,
Sin embargo el movimiento nacional es anterior al peronismo, surge y  se va construyendo casi desde fines del siglo XVIII con las revueltas indígenas en el altiplano. Esta división se puede ver a principios del siglo XIX, con las invasiones inglesas, donde  mientras la elite gobernante pacta con el invasor, el pueblo se levanta en armas para su expulsión.
Esa división entre una burguesía comercial asociada a los intereses del imperio de turno y el pueblo llano estuvo siempre a lo largo de nuestra historia. Las guerras civiles del siglo XIX, entre federales y unitarios,  reflejaron esa lucha entre dos visiones de país,  dos proyectos de país disimiles y contrapuestos. 
Este movimiento nacional, expresión de los sectores populares, va tomando diferentes formas políticas, desarrollándose bajo distintos liderazgos, según las épocas y situaciones. Tuvo también grandes avances y dolorosos retrocesos a los largo de su historia.
Hoy estamos en una de esas etapas de retroceso, similares a otros antecedentes históricos como  los golpes de 1930, 1955 y 1976. Este último golpe vino a reinstaurar a sangre y fuego,  el viejo  modelo neoliberal, agro exportador y de globalización financiera: Esta experiencia  concluyó con la gran crisis de 2001.
En esta historia de avances y derrotas, en  el 2015  se produce un fenómeno original, mientras en las etapas anteriores la oligarquía llegaba al poder y a imponer su modelo a través de golpes militares,  hoy  lo hace directamente junto con  los gerentes de las corporaciones, con los CEOS de las multinacionales, conducen lisa y llanamente el Estado. La oligarquía tuvo  la capacidad de generar un partido político que representa sus intereses y ganar elecciones.
¿Cuáles son Las razones de la derrota del movimiento nacional en 2015? , luego de un periodo de 12 años exitosos,  que pueden mostrar grandes logros, aunque también sus limitaciones y errores, propios de toda construcción humana.
Para aquellos que les interese leer algunas respuestas a esta pregunta puede encontrarlas en www.causapopularynacional.blogspot.com.ar.

¿Cuáles son los desafíos  que enfrenta el  campo popular?

¿Cuáles son los caminos para reconstruir el movimiento nacional y pasar de una etapa de resistencia como la actual a una etapa de ofensiva política de toma del poder?
Primero me parece que debemos considerar que el campo popular si bien derrotado,  desorganizado, sin conducción clara, atomizado,  sigue teniendo una fuerza latente importante, gran capacidad de movilización y de ocupar y dar pelea en la calle. Las grandes manifestaciones de marzo y abril mostraron su dinamismo e iniciativa política.
La búsqueda y la prevalencia de una estrategia electoralista, de derrotar al macrismo en las urnas, hizo apagar el fervor militante en las calles. En algunas semanas veremos el éxito o no de esa estrategia puramente electoral. Es indudable que un triunfo de CFK pondrá límites al gobierno macrista, aunque es dudoso que solo un puñado de votos pueda cambiar el rumbo y objetivos de un gobierno oligárquico. La derecha argentina no es democrática, ni moderna, es autoritaria, anti democrática y violenta. De esta oligarquía todo puede esperarse, la historia tiene demasiados ejemplos de la impiedad y la falta de límites morales de esta minorías.
Volviendo al campo popular es indudable que uno los  primeros temas a debatir es el de la de proyecto de país. Hay que  recrear, discutir, debatir y poner en valor toda la historia peronista, su doctrina y su práctica política. No con una lógica historicista o arqueológica, sino con una lógica política para construir futuro.
El peronismo  se ofrece como una experiencia histórica exitosa, que logró los dos  puntos más alto para el pueblo argentino (1945/1955) (2003/2015).
Pero además el peronismo es una doctrina y una práctica política construida no desde una torre de marfil, sino en la gestión de gobierno y también desde el llano, desde las luchas populares contra las dictaduras militares.
La síntesis  de la doctrina esta en los dos  planes quinquenales y el plan trienal; la Constitución de 1949, los escritos de Perón, “Conducción Política”,  “Comunidad organizada”, etc.
A esto hay que sumar entre tantas otras, la acción política y teórica de Forja,  artículos y ensayos de pensadores peronistas como Jauretche, Scalabrini, Abelardo Ramos, Hernández Arregui, Cooke, y tantos otros menos conocidos.
Un libro olvidado es “El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional”,  testamento político del general Perón. Este es una propuesta programática vigente para los próximos años en la Argentina.
La doctrina justicialista permanece hoy replegada y es necesario hacer un esfuerzo para ponerla en el centro del debate político,
El peronismo será  revolucionario o no será, decía Eva Perón. Sobre este  carácter revolucionario el peronismo debe reconstruirse, no sobre el recuerdo y la añoranza de glorias y éxitos pasados.
El pueblo argentino tiene una memoria histórica, una experiencia y bagaje teórico práctico plasmado en la doctrina peronista, que es doctrina nacional, que debe ver revalorizado, rediscutido y puesto en debate en forma constante.
El pueblo argentino tiene así  la capacidad de elaborar y desarrollar en la práctica política un proyecto nacional soberano, un modelo nacional sin copiar modelos foráneos.  

La doctrina es letra viva, que el pueblo construye en su práctica histórica.

Antonio Muñiz

Julio, 2017

Apuntes para pensar la acción política:


Los 500 días del gobierno del gobierno macrista nos permiten señalar algunos elementos para comprender esta etapa histórica de restauración neoliberal.
   Ganadores y  perdedores.                

Queda claro que los grandes ganadores de esta primeros meses son los sectores exportadores (agro, mineras), la banca y el capital financiero, y las empresas de servicios públicos (gas, electricidad, transporte). Los primeros fundamentalmente por el quite de retenciones, que significó una transferencia de 70 mil millones al sector, la devaluación del 50 % y el aumento del 80 % promedio en los alimentos,  las segundas por la política de tasas de intereses altas, aceleración del endeudamiento externo y la fuga de capitales, y las últimas por un brutal  tarifaso y quite de subsidios. 

En una torta estable o que se achica si un sector gana lo hace a costillas de otros. Aquí los grandes perdedores son en primer lugar los trabajadores de la economía informal, ya que es el sector más vulnerable y donde primero se siente el ajuste, los segundos son los trabajadores de las pymes ligadas al mercado interno, quienes hoy están sufriendo despidos o suspensiones, las pymes cuya producción esta dirigida al mercado interno, textiles, plástico, cueros, metal mecánica, y en general todos los sectores asalariados o de ingresos más o menos fijo que vieron cercenados de un tajo un 10 % de sus ingresos, vía inflación y aumento de tarifas. 

El proyecto neoliberal en danza apuesta a convertir a los  sectores beneficiados en la palanca para reiniciar otro ciclo de crecimiento económico y por ende de acumulación de capital. Ese es el objetivo de toda la acción de gobierno en materia económica y social. Detrás del impulso de esos sectores, se esperan inversiones en sectores productivos que dinamice la actividad económica. Si esto ocurriera, supone el gobierno, otros sectores, hoy perdidosos se sumarian al proyecto como ciertos sectores de la industria manufacturera, los servicio y cierta parte de la clase media, dependiente de estas actividades

 Es por ello que estos sectores, los “perdedores”  de esta etapa,  sostienen todavía una posición de apoyo crítico al proyecto Cambiemos, esto se ve en las encuestas que a pesar de los pésimos resultados de las políticas macristas sigue teniendo altos índices de aprobación o por lo menos de expectativas positivas.

Sin embargo no puede quedar en dudas  que el ajuste busca  la profundización de la reestructuración económica fracasada e incompleta de los de la década del 90. 

La crisis social, económica y política derivada de las políticas neoliberales aplicadas, con algún intervalo, entre 1976 y 2001, llevo a la Argentina a una situación de riesgo institucional y político de convertirnos en un “estado fallido”.

 Las movilizaciones populares, las asambleas de base, la formación y aparición en la política como actores de nuevas figuras y acciones como los piqueteros o las organizaciones de economía y subsistencia popular, pusieron un freno y atemorizaron a los sectores dominantes de la economía, que temieron perder sus negocios y por ende su hegemonía. Hubo un retroceso de esos sectores, un “impasse”, de esas políticas. La aparición del kirchnerismo, como articulador de las nuevas demandas de la sociedad en crisis, puso freno a la voracidad de estos grupos e intento generar una nuevo  - viejo modelo económico, el desarrollo del mercado interno, con pleno empleo, salarios altos  y reindustrialización a través de las industrialización por sustitución  de importaciones (ISI). 

Sin embargo los grupos económicos nunca dejaron de lado sus objetivos de avanzar en  formas de organización empresarial más “productivas” y más rentables para el capital: más flexibilidad y desregulación, menor “costo laboral” o sea menores salarios, menos  impuestos y más productividad laboral. 

La sobre explotación del trabajo humano, de los recursos naturales,  del trabajo mal remunerado de las mujeres y los jóvenes, en general de todos los trabajadores  es la base de sustentación del modelo  dependiente basado en el sector agro - minero exportador, servicios y rentístico financiero. Las empresas trasnacionales sumadas a este esquema también requieren mano de obra barata, por lo menos medida en dólares,  para poder competir internacionalmente.

Luego de 12 años de crecimiento acelerado del empleo, el PBI y la inclusión social y económica de amplios sectores dejados afuera por la crisis del modelo en el 2000/01, la restauración conservadora neoliberal genero un estancamiento general,  la desigualdad social empeoró violentamente en tan sólo unos meses. Los más ricos aceleran su enriquecimiento a partir  del ajuste y la crisis, mientras el sector trabajador y la clase media son los más perjudicados. 

La caída en los salarios reales llega al 10% , lo que se significa que hemos perdido más de un mes de sueldo a lo largo de 2016, aumento de los despidos y suspensiones, miles de jóvenes se mantienen como “ni-ni” sin esperanzas de encontrar empleo. La tasa de desocupación juvenil trepó a 24,6% en el tercer trimestre de 2016, siendo 30,3% para las mujeres jóvenes que buscan empleo remunerado; la política social activa del kirchnerismo se desmantelo y solo se mantienen por ahora solo algunos programas básicos pero con quita recursos y de muchos solo queda el nombre pero sin llegada directa a los sectores necesitados

La pobreza por ingresos, siempre elevados desde el 2001 que alcanzo a más del 50 %,  hoy puede estimarse en un 35  % de la población es decir un  tercio o más de la población viven con ingresos insuficientes y en condiciones de hábitat, servicios sociales y de cuidado precario y deficiente. 

Una conclusión del periodo anterior es que el  crecimiento económico no genera ni supera por si solo el estancamiento y la pobreza. Solo políticas activas de asistencia directa, de primer y segundo grado,  a los sectores empobrecidos y políticas macro económicas que busquen una distribución más equitativa de la riqueza puede dar respuesta y mejorar la situación social. El kirchnerismo avanzo en muchas de estas políticas de asistencia de primera grado, (asistencia alimentaria, subsidios directos e indirectos, IU, etc.) pero no avanzo tanto en las políticas de segundo grado, que hacen a favorecer el acceso al trabajo, la vivienda e infraestructura, etc. 

La última etapa de CFK, en el marco de la crisis global, desatada en 2008, más la crisis económica y luego política de nuestro principal socio Brasil, hizo que muchas de estas  políticas no alcanzaran a plasmarse en su totalidad.  Además el modelo daba muestra de estancamiento y agotamiento que hubieran requerido “cirugia fina” para poder seguir creciendo, si bien a tasas más moderadas, e incluyendo sectores populares al mercado de trabajo, al consumo y a ejercer en plenitud los derechos ciudadanos. 

Por supuesto que las políticas de ajuste permanente y la transferencia de recursos de los sectores populares hacia los más ricos de estos 16 meses solo  contribuyeron a profundizar las carencias estructurales, pauperizar a sectores que habían asomado un poco la cabeza, aumentando no solo la pobreza, sino la indigencia.  En amplios sectores del conurbano volvió como un fantasma,  el hambre. Hay miles de familias que  comen solo una vez al día, comen mal, de mala calidad alimentaria. Cayó el consumo de leche, lácteos, de carne,   de pan y  el comedor comunitario o la escuela vuelven a ser refugios en busca de alimentos.

Brotes verdes. 

El gobierno y sus funcionarios plantean construir   “Puentes hacia el futuro”, como propusieron en el último coloquio de IDEA, o recorren Davos o el FMI prometiendo el fin de la etapa recesiva y el comienzo de una etapa de expansión a partir del ajuste  a futuro y de supuestas o imaginarias inversiones  que nos permitirán ver ya brotes verdes, señales de que la situación mejora en muchos sectores productivos. 

La realidad marca que ni los empresarios locales y mucho menos los extranjeros están dispuestos a invertir  con fines productivos, cuando la histórica y siempre desastrosa “bicicleta financiera” está en su apogeo. 

Hoy la tasa de interés impuesta por el Banco Central a través de las Lebac genera una renta en dólares exorbitante, no hay actividad productiva que pueda garantizarte un 2 %  mensual en dólares. 

Todo es esto con el objetivo de  frenar la inflación, al costo de la destrucción de la producción de valor y riqueza material, en especial, entre las pequeñas y medianas empresas; la apertura de la economía y el dólar anclado operan en el mismo sentido. La caída del 9 % en la actividad industrial, dato aportado por la UIA, entidad empresaria muy amiga del gobierno marca la pauta sobre la situación de la economía real.

Esta bicicleta, ya muy conocida en nuestra historia económica está generando una burbuja de capital e intereses que crece mes a mes y que más temprano que tarde va a estallar dejando un tendal de ahorristas a la intemperie queriendo cobrar y algunos pocos, avisados antes, sacando los pesos, convirtiendolos en dólares, para luego, por supuesto, fugarlos. 

¿Cuándo? No hay fecha, seguramente será cuando se agote nuestra capacidad de endeudamiento externo. 

Ya que hablamos del  endeudamiento, este ha sido históricamente  la gran palanca de dominación y apropiación de los recursos generados por el país.  Por un lado nos endeudamos y por el otro se genera una fuga de capitales muy parecida a los 90, con lo cual cuando este modelo estalle se habrán fugado otros miles de millones de dólares pero como contrapartida nos dejan a todos los argentinos una deuda externa colosal que hipotecara al país y a las futuras generaciones y condicionara a futuro cualquier intento de desarrollo autónomo. 

Además tampoco los grupos empresarios y los economistas afines  apostarán todas sus fichas a un gobierno del que desconfían, ya  que oscila entre la incapacidad, la improvisación y el cinismo,  que no tiene un plan que funcione y que encerrado en su lógica tampoco tiene planes alternativos, salvo la profundización del ajuste. 

De allí que no hay brotes verdes, no hay luz al final del túnel.

Un mundo en crisis: 

La economía mundial se encuentra en crisis prolongada hace ya casi una década, EEUU con un crecimiento promedio inferior a 2,2% anual, EU y Japón bien por debajo de eso. Solo China sigue creciendo, aunque por debajo de los índices históricos.  

EL Gobierno de Trump , un gobierno proteccionista, agresivo y violento, obstinado en sostener la hegemonía  global de su país, sólo auspicia un peor horizonte.

El gobierno de Trump es la reacción de un pueblo sin alternativas políticas, con un sistema político profundamente antidemocrático, aunque la propaganda yanqui nos quiera hacer creer lo contrario, agobiado por la globalización y la “financierizacion” de la economía.  Ese programa ha trasladado buena parte de la producción manufacturera norteamericana hacia los países del tercer mundo, buscando salarios y costos más bajos. Y por supuesto dejando un tendal de ciudades fantasma, sobre todo en el medio Oeste, otroras capitales mundiales de la industria. Tal vez el caso más notorio es Detroit, cuna de la industria automotriz, hoy convertida en un ciudad quebrada y en ruinas. La brutal caída en los empleos industriales y los salarios bajos de  quienes permanecieron ocupados son testimonio de la debacle.  Es la pesadilla  del sueño americano.

También en Europa,  inmersa en una crisis política y económica,  se ve amenazada por un avance notorio de la ultraderecha, xenófobas, nacionalistas, anti unidad europea, agresivas y como siempre con la peligrosidad de los afanes imperialistas de la vieja Europa , siempre latentes.  

Por ahora soplan vientos de guerra en el mundo, alentados como siempre por el conglomerado militar armamentístico  de EEUU y la siempre presente industria petrolera yanqui. La crisis política y militar en medio Oriente parece de difícil solución, sobre todo cuando la única alternativa visible es la violencia, pero además para enrarecer un mundo cada vez más complejo, apunta sus cañones hacia Corea del Norte, aliada a China o bombardea al ejército regular sirio, con muy dudosos argumentos, aliado de Rusia.

Vientos de guerra que solo preanuncian un conflicto global. 

Si se cumplen los anuncios, la política de EE.UU. será de mayores niveles de déficit fiscal, endeudamiento público y baja de impuestos a los ricos,  que tendrán como consecuencia inmediata el encarecimiento del endeudamiento internacional, la desaceleración de la economía y  el comercio global y un estancamiento en los precios de   exportación de los países dependientes, como Argentina. 

Nubes y Vientos de tormenta si ciernen sobre el futuro argentino.

Una economía como la Argentina, basada en la exportación de agro alimentos, la explotación desmedida y la exportación de recursos minerales, como el litio,  sin retenciones,  sin control medio ambiental, sin valor agregado, asociados a un sistema rentístico financiero de alto rendimiento donde volcar el excedente generado por la renta agropecuaria y minera, con una economía interna basada en bajos salarios y un mercado interno deprimido no tiene viabilidad  política interna pero además para desgracia de nuestros liberales vernáculos no tiene viabilidad en un mundo que se cierra sobre si mismo.

Citando a Vidal, “vamos a cambiar el futuro por pasado”,   el pasado vuelve como un “fantasma del 2001”: alta inflación, estancamiento económico, dólar barato, tasas de interés altas y un endeudamiento creciente en  una combinación explosiva para la economía argentina. 

¿Qué hacer?

Ante la crisis que se avecina, con alta conflictividad social es indudable que las luchas políticas de los próximos años sean luchas en la calle  y no tanto en el campo electoral. Seguramente como aconteció en otras etapas históricas, la lucha se dirima en las calles y luego las urnas convaliden ese resultado. Ejemplo el 17 de octubre de 1945.

Cambiemos se ha manejado hasta ahora con acuerdos bajo cuerda en el senado, vía aprobación de obras públicas, aportes para el pago de sueldos, autorización para endeudarse, etc, para las provincias. En diputados, cuenta con el aporte inestimable de Sergio Massa y otros partidos menores, de grupos escindidos del FPV, compra venta de votos, algún “sanguchito” o la amenaza de un “carpetazo”, más la falta de liderazgo, de política y de “huevos” de parte de la dirigencia residual del FPV.

Con eso le alcanzo para aportar algunos votos claves en el Congreso Nacional y sacar aquellas leyes que le importaban. 

Hoy, cercanas las fechas del calendario electoral,  Cambiemos cambio su estrategia. Por un lado ha desactivado al congreso, este no funciona y no tiene temas enviados por el  PE importantes que tratar. 

Tal vez ante la certeza de una derrota estrepitosa en la provincia de Buenos Aires también ha endurecido su discurso, apuntando y polarizando con el peronismo y enfocando todos sus cañones, mediáticos, judiciales y políticos contra CFK en un intento por destruirla y sacarla del ruedo político. Hasta ahora no solo les ha fracasado la estrategia sino que CFK no deja de crecer en las encuestas, por lo menos en la Provincia de Buenos Aires. Pero además llama la atención este cambio brusco y agresivo hacia todos los sectores que no le son afines o no se suman mansamente a sus designios. La pelea con los docentes, un sector afín al gobierno. No hay que olvidar que más del 70 % de los docentes votaron a Mauricio Macri. La pelea con los actores por el control del Instituto del Cine, la prepotencia policial avasallando derechos, como la represión a los docentes o el ingreso en el Mariano Acosta, interrumpiendo una asamblea. Los hechos de violencia en Santa Cruz, contra la gobernadora, claramente alentados y fogoneados por el grupo Clarín y las dirigentes de Cambiemos de la provincia.

Es sabido que la derecha argentina, no es civilizada ni democrática ni republicana, es bruta, inculta, violenta y autoritaria, pero llama la atención el cambio de discurso de un gobierno que llego con un relato de unidad, dialogo y respeto por las instituciones. 

Es de suponer que los gurúes que aconsejan a Macri, creídos de su propia mentira, la movilización de apoyo que junto 20/25 mil personas que solo expreso el  odio de clase un sector minoritario de la sociedad argentina los habilitaba para esta estrategias de confrontación. Tal vez crean que con esta estrategia consolidan ese 30 % de la sociedad que según sus encuestas hoy los votarían en la provincia de Buenos Aires. Que consolidado ese núcleo duro y polarizando con CFK pueden ganar o lo que es más seguro perder por poco margen y así evitar una derrota que puede llegar a ser desastrosa para el futuro macrista.  El tiempo dirá de lo acertado o no de la estrategia electoral, pero desde ya es una imprudencia peligrosa que un presidente aliente con sus discursos al odio y a la violencia. Demasiada sangre se ha derramado de argentinos por esta cultura política de considerar al otro, al que piensa distinto,  un enemigo.  

El movimiento obrero, en su triunviro cegetista, oscila entre las políticas del masismo de gobernabilidad a ultranza, para que el sistema los considere confiables y la transferencia de recursos y negocios hacia sus bolsillos. El paro general de la CGT fue un hecho sacado por la presión de las bases y los dirigentes intermedios. Aun habiendo sido un éxito fue boicoteado y ninguneado por los mismos dirigentes. Así como está la CGT es una pata funcional a las políticas de ajuste, como lo fue en los 90. 

Frente a eso, la CTA persiste entre una crisis política profunda y la falta de volumen de organizaciones en su seno. Tal vez el proceso de unidad de las dos CTAs con la Corriente Federal de Trabajadores, más la diáspora que producirá la ruptura de la actual CGT, pueda generar un espacio gremial más cercano  a sus bases y por lo tanto más combativo. 

Por otro lado están las organizaciones sociales, muchas de base peronista kirchnerista, otras de la izquierda tradicional y como novedad, experiencias surgidas desde una “izquierda nacional”. Las marchas populares de marzo mostraron la fortaleza de estas organizaciones sociales, en cuanto a organización y  capacidad de movilización; está por verse como estas organizaciones dan el paso hacia lo político, es decir cómo se dan una estrategia de construcción de poder valida que construya o forme parte de un entramado que genere poder y hegemonía.

Por ahora los grupos de izquierda tradicional siguen inmersos en su lógica sectaria y anti peronista que los aleja de las bases que ellos quieren representar. El desafío está en las otras organizaciones de base en la izquierda nacional y popular en ver como superan viejos paradigmas, viejos prejuicios y se suman a un proyecto mayor. 

La síntesis entre todas esas  organizaciones en una organización política mayor se va dar seguramente en las calles, en las luchas populares, va a ser un proceso que deberá contener,  unificar en la diversidad, generar consignas, programas y nuevos dirigentes. Habrá que ver la potencialidad real de esos movimientos, su capacidad de cuestionarse hasta sí mismo y superar la tendencia al  burocratismo de toda organización.

Es indudable que el peronismo, sobre todo en su vertiente kirchnerista,  es el eslabón más fuerte como para generar un espacio de convergencia de distintas fuerzas políticas y sociales, que enfrente, no solo al macrismo sino también todo el aparato de dominación hegemónico. El peronismo será revolucionario o no será (Eva Perón).   

Está claro también que, por lo menos en esta etapa histórica, la conducción de esta convergencia es CFK. Es la única líder con consenso popular y la visión estratégica para conducir el movimiento nacional.

Hay que estar atento a la lógica “partidos del orden” manifestada por el Frente Renovador, sectores de la CGT y dirigentes que conviven dentro de las estructuras del PJ tradicional. Dentro de la lógica de dar gobernabilidad han acompañado todas las medidas anti nacionales y antipopulares. La apuesta de estos sectores es ser, cuando la crisis genere la debacle del macrismo, el recambio ordenado y garantista de que los intereses de los grupos dominantes no serán  tocados.

La apuesta popular debe ser la construcción de un gran espacio político, nucleados en un gran frente electoral  que pueda dar batalla en las urnas al macrismo, pero construyendo  “gobernabilidad” en la calle, en la lucha diaria, construyendo poder popular, con ideas y pensamientos críticos, renovándonos no solo con cambios dirigenciales sino con una práctica política nueva, una ética política y una síntesis teórica acorde a los tiempos complejos que nos tocan vivir. 

Por supuesto con las puertas abiertas a todos los cros, que provengan de donde provengan se sumen al movimiento nacional, identificados con los ideales de liberación nacional y popular de nuestro pueblo.  



GUARIMBAS: LA GUERRILA URBANA DE LOS RICOS QUE BUSCA DESESTABILIZAR LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA

Por Julio Fernández Baraibar  

Venezuela vive, desde hace meses, una situación que, vista de lejos, da toda la impresión de un enfrentamiento que orilla la guerra civil.

En realidad, lo que ocurre es que un sector de la oposición que expresa a los sectores altos y altos medios de la sociedad venezolana pretende generar una situación de anarquía que “justifique” una intervención extranjera, es decir norteamericana. Lo curioso de esta supuesta rebelión es que tiene lugar tan sólo en los barrios en los que viven los sectores más acomodados de las ciudades.

EL LABERINTO VENEZOLANO Y UNA NUEVA CONSTITUCIÓN

En su noche toda mañana estriba:

de todo laberinto se sale por arriba

Leopoldo Marechal

 Venezuela vive, desde hace meses, una situación que, vista de lejos, da toda la impresión de un enfrentamiento que orilla la guerra civil.

En realidad, lo que ocurre es que un sector de la oposición que expresa a los sectores altos y altos medios de la sociedad venezolana pretende generar una situación de anarquía que “justifique” una intervención extranjera, es decir norteamericana. Lo curioso de esta supuesta rebelión es que tiene lugar tan sólo en los barrios en los que viven los sectores más acomodados de las ciudades.

Es en esos, sus propios barrios, donde jóvenes bien alimentados, munidos de máscaras antigases, camisetas y jeans de marca, y los rostros cubiertos con pañuelos, salen casi a diario a quemar gomas, tensar alambres que cruzan la calzada a la altura de un motociclista o incendiar palmeras, mientras en el resto de la ciudad la gente vive su vida habitual. Es como si, en Buenos Aires -para dar un ejemplo-, se produjeran piquetes -guarimbas, les llaman en Venezuela- en la zona de la Recoleta y Barrio Norte, mientras en el resto de la ciudad, Barracas, Chacarita, Constitución, Mataderos, Flores, reinara la más absoluta tranquilidad.

La oposición, rejuntada en la MUD, es de una enorme torpeza y mediocridad, y está dividida por rencillas, ambiciones, alcahueterías y cotilleos de camarín de teatro burlesco. Toda su esperanza está depositada en que un pronunciamiento de la OEA lleve a una intervención de los EE.UU., como ocurriera en la década del 60 del siglo pasado con la República Dominicana del coronel Caamaño. Pero, Venezuela no es una isla, tiene petróleo -que nunca ha dejado de abastecer a las estaciones de servicios norteamericanas- y cuenta con un poderoso ejército que, hasta ahora, permanece incólume en defensa del proceso bolivariano. En ese sentido ha sido particularmente lamentable el papel jugado por el uruguayo Luis Almagro, en su carácter de Secretario General de la OEA. Tan unilateral y golpistas han sido sus participaciones, que no ha logrado sacar de la OEA, que ya no es la de los años 60, más que una abstracta e inocua declaración.

El propio Papa Francisco, que ha intentado, a través de representantes personales, establecer una mesa de diálogo entre el gobierno y la oposición, ha declarado hace muy pocos días que es en el seno de la opositora MUD donde radica la más dura resistencia a una solución consensuada.

Estas declaraciones papales han generado una tormenta de airadas réplicas por parte de dirigentes como Freddy Guevara o la señora Lilian Tintori, una rubia paqueta y tonta, convertida en una especie de Novia Olvidada que recorre las capitales en busca de apoyo. Esta nueva dirigencia fogonea desde las redes una campaña sumamente violenta, llamando a una insurrección piromaníaca que, como hemos dicho, termina incendiando el barrio en el que viven. La provocación de estos sectores ha sido permanente. Llegaron al extremo de intentar ocupar el aeropuerto militar de La Carlota, en pleno Caracas, y rápidamente denunciaron en las redes sociales que eran salvajemente reprimidos por el ejército con… disparos al aire.

En medio de este violento batiburrillo, el presidente Nicolás Maduro encontró en la Constitución de 1999, la actualmente vigente, la posibilidad de un llamado a una Asamblea Constituyente destinada a reformarla. En efecto el artículo 347 establece:

“El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”.

A su vez, el siguiente artículo determina:

“La iniciativa de convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente podrán tomarla el Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; la Asamblea Nacional, mediante acuerdo de la dos terceras partes de sus integrantes; los Consejos Municipales en cabildo, mediante el voto de las dos terceras partes de los mismos; o el quince por ciento de los electores inscritos y electoras inscritas en el registro civil y electoral”.

De alguna manera, ante la negativa al diálogo de una oposición empecinada en derrocarlo por cualquier medio, Maduro logra cambiar la conversación. Si lo que preocupa a la oposición es la falta de democracia -caracterizaron siempre al gobierno de Chávez y, ahora, al de Maduro, como una dictadura- ofrece a la oposición la oportunidad de confrontar en una Asamblea Constituyente, previa elección de un poco más de 500 convencionales.

Al parecer, según diversas encuestas, más del 80 % de la población quiere un diálogo y un punto final a las guarimbas y los actos de violencia. Pero la violenta presión mediática y social de la pequeña minoría vinculada cultural y socialmente a Miami, hace difícil la expresión abierta de esta opinión.

Los ataques a comerciant
es que, en los barrios del Este, han pedido públicamente el cese de los desmanes ha llegado como noticia incluso a la propia CNN. Días atrás se conoció una conversación telefónica de la esposa del veterano dirigente adeco Henry Ramos Allup -un astuto y experimentado político con más de cuarenta años en la escena pública- donde la mujer le expresaba a su padre -también político opositor- la inutilidad y el desborde de las guarimbas y el camino sin salida al que se enfrentaban.

De la capacidad del chavismo y del gobierno en lograr que esa inmensa mayoría que quiere vivir en paz se exprese libremente depende, sin duda, la salida de la actual encrucijada.

Comenzamos la nota citando al gran poeta argentino Leopoldo Marechal. Queremos terminar con la continuación de ese mismo verso, que es, también, un llamado de atención:


“si el alto Amor lo quiere. Pero la Ciencia dijo:

En horas de tiniebla no te apresures, hijo.”

El desafío de construir una nueva sociedad.

Una renovación ética, teórica y práctica, que nos permita construir y ejercer nuevas formas de poder popular.

Antonio Muñiz

La crisis global.
Vivimos épocas de grandes transformaciones, venimos de un siglo XX donde el mundo cambio al ritmo de una revolución tecnológica nunca vista en la historia de la Humanidad. También fue un siglo violento, millones de muertos, grandes catástrofes sociales, experimentos políticos totalizadores fracasados, luchas populares contra la dominación imperialista, y luchas entre potencia imperiales por la posesión de territorios coloniales, con una secuela de guerras mundiales o regionales que asolaron el mundo.
Esta década y media del siglo XXI no parece ser distinta, solo se ha profundizado la crisis, sentimos que estamos a punto de tocar fondo.
“La historia se ha acelerado a un ritmo vertiginoso, que amenaza el futuro de la raza humana” nos dice el historiador Eric Hobsbawn. Hobsbawn también nos dice que ingresamos en una nueva etapa histórica, muy distinta a todas las anteriores. Los cambios tecnológicos y su impacto en los procesos productivos y sobre la vida cotidiana son evidentes y no siempre positivos. .
Después de la segunda guerra mundial co existieron, en forma siempre conflictiva, dos modelos antagónicos, el Bloque socialista y el bloque “occidental y cristiano” donde predominaban las ideas de una democracia burguesa de base capitalista.
El fracaso y crisis del socialismo real abrió paso a la hegemonía de liberalismo financiero globalizador que mostro y muestra todavía su faz destructiva. Lo efectos de la globalización financiera y la predominancia de la técnica sobre lo humano han generado una catástrofe social y política que asola al mundo y nos está llevando de guerras locales y regionales y estas hacia otra gran guerra mundial. El Papa Francisco viene hablando y denunciando esta crisis, pero hasta ahora habla a los oídos sordos de los líderes mundiales.
La civilización moderna está en crisis profunda, crisis que muestra múltiples facetas, desde la locura bélica de algunos líderes de los países centrales, pero también económica, la globalización está mostrando sus límites con un daño en el entramado social es difícil de mensurar, crisis de los recursos que agudiza las guerras para apropiarse de ellos, una crisis medio ambiental y una climática que está transformando el mundo y no para bien de la humanidad.
Estamos ante una crisis global que puede ser el final de la modernidad.
Construcción de una nueva sociedad.
Todo pareciera indicar que vamos, no sin dolor, muerte y destrucción, hacia un mundo distinto. ¿Mejor o peor? Nadie lo sabe. Las salidas de las crisis son impredecibles.
Sin embargo, si creemos que son los pueblos los que construyen su historia, debemos trabajar para, en principio, aminorar los daños sobre nuestros naciones y aprovechar esta crisis para construir una modelo político, social, económico y cultural distinto. Este modelo debe estar basado en nuestra historia, en las practicas política populares y la potencia revolucionaria de nuestros pueblos, para que nos permita lanzarnos hacia el futuro.
Debemos pensarnos “situados” en nuestra realidad y nuestra historia para comprender nuestra esencia y liberarnos de viejos prejuicios y dogmas, casi siempre impuestos por un aparato cultural de dominación.
Se trata de ponernos a tono con las grandes transformaciones que están viviendo los pueblos, mediante la construcción colectiva de una nueva teoría, una teoría que sea coherente con tales cambios y les de sustento. Esta nueva teoría, debe dejar atrás, superar, los paradigmas de la modernidad burguesa, capitalista, imperialista, colonialista de los últimos cinco siglos. Pero además debe superar también las viejas categorías del “socialismo real”.
El desafío es construir una sociedad “post capitalista”, más allá del liberalismo y del viejo socialismo real.
En esta modernidad moribunda donde los marcos y estructuras del poder son instrumentos de dominación, autoritarismo, represión, al servicio de los grupos hegemónicos, nuestro desafío es entrar en una decidida renovación ética, teórica y práctica, que nos permita construir y ejercer nuevas formas de poder.
No podemos engañarnos respecto a la dificultad de esa tarea, pues se trata de construir con formas participativas; sin vanguardismos, aprendiendo del pueblo, respetando su cultura milenaria, su relatos míticos, su historia, su praxis política, los viejos idearios de liberación que nuestros pueblos han ido forjando en estos siglos, sus instituciones; todo debe ser integrado en un nuevo proyecto de liberación nacional y popular.
Construir poder popular.
Hay que partir de una premisa fundamental. Todo ejercicio del poder tiene como referencia primera y última al poder de la comunidad política: el pueblo. El poder lo tiene siempre y sólo lo tiene, el pueblo.
Este es el punto de partida de cualquier reflexión o fundamentación de una construcción política como la que pretendemos.
Y por el contrario todo ejercicio del poder fuera o en contra de esta premisa es un poder ilegitimo, desnaturalizado, espurio, que se funda en la fuerza, la violencia. Es dominio y no hegemonía.
Debemos entender que el poder político “no se toma”, el “poder se construye”, en referencia al malentendido que subyace en la fórmula de cierta izquierda europeizada “cambiar el mundo sin tomar el poder”.
Si queremos construir un nuevo orden social, lo que podemos y debemos tomar son los instrumentos e instituciones que hacen al ejercicio del poder. Hay que tomar las herramientas e instituciones que hacen al poder estatal, y con esas herramientas construir poder popular, Sin ese poder no hay cambio posible.
Es cierto, hay muchos ejemplos en la historia, que se corre el peligro que las instituciones del poder absorban todas las energías revolucionarias, convirtiéndola en una burocracia administradora de lo existente, reemplazando una burocracia por otra sin tocar los reales resorte de la dominación. A pesar del riego hay que construir poder para transformar las estructuras e instituciones del poder.
Hay que tomar el poder para empoderar al pueblo. Ese es el único reaseguro.
La Comunidad Organizada.
Está claro que un proyecto nacional de liberación no puede reducirse a una eficaz administración del Estado al servicio del pueblo. Si bien esto puede demostrar los beneficios de un gobierno popular, no puede desarrollar el poder político necesario para hacer crecer sus propias instituciones y mantenerse en el tiempo. Para ello un Movimiento de liberación debe exceder los marcos participativos del estado liberal y debe motorizar la construcción de un modelo alternativo que enfrente e impugne a los viejos modelos en su totalidad. Debe concebir, generar y plasmar un modelo de democracia directa, abierta, social, intrínsecamente participativa. Esta concepción debe impregnar toda la estructura política, desde las comunidades de base hasta las más altas esferas del Estado. Desde luego que este nuevo modelo deberá necesariamente institucionalizarse, o sea expresarse mediante instituciones. Es el paso de la gente o la masa a la “comunidad organizada”.
Mandar obedeciendo.
Este paso necesario, al mismo tiempo muestra un peligro, pues es el origen de dos posibles líneas de vida política: la construcción de una comunidad organizada al servicio del hombre, o la de la corrupción y sostenimiento de nuevas estructuras de dominación.
Un reaseguro es la consigna zapatista “mandar obedeciendo”. Esta tiene un fuerte contenido político, además de raíces históricas y religiosas que la potencian como consigna política básica. Dussell la define como el poder obedencial, “el que manda es el representante que debe ejercer delegadamente el poder de la comunidad, debe hacerlo en función de las exigencias, reivindicaciones, necesidades de la comunidad”. El representante tiene una función de servicio político que ejerce como delegado el poder obediencial. Ya en el Evangelio hay rastros de esta máxima. El Mesías reclamaba de sus discípulos: 'el que quiere ser mayor entre ustedes, que se haga siervo de ustedes'”. Dussel se remite a la misma fuente: Marcos, el evangelista, “El que quiera ser autoridad hágase servidor [...] servidor de todos”.
Este concepto puede rastrearse en fuentes del pensamiento griego clásico y desde allí en gran parte de la filosofía política occidental: la política como servicio, el político como servidor publico “...si son los gobernantes dignos de ese nombre, igualmente sus auxiliares, estarán dispuestos unos a hacer lo que les mande y los otros a ordenar obedeciendo también ellos a las leyes o bien siguiendo el espíritu de ellas en cuanto aspectos les confiemos”. La Republica, Platón)
Hablando claramente, y siguiendo a Dussel, sin esta lógica en el ejercicio del poder no se puede cambiar factiblemente el mundo. Intentarlo es moralismo, idealismo, apoliticismo abstracto, que, en definitiva, se deriva de confusiones prácticas y teóricas.
La ética política como valor trascendental
Atado a esta máxima es necesario revalorar el concepto de la ética política. Citando a Dusell “Se ha olvidado frecuentemente que le toca al político, como representante, la obligación responsable de desarrollar la vida de todos los ciudadanos, en primer lugar de aquellos que han sido puestos fuera de esta posibilidad de cumplir con la satisfacción de sus necesidades, desde las más básicas hasta las superiores”. Y aclara “La política, en su sentido más noble, es esta responsabilidad por la vida de los más pobres.
Esta exigencia normativa fundamental revitalizara la moral del sistema democrático y, por ende, a una mejor defensa de la dignidad de la persona, siempre amenazada por la vorágine del poder de los grupos hegemónicos.
En ese marco la lucha contra la corrupción en todos sus niveles debe ser un objetivo central, no por moralina, ni por principios abstractos, sino que la corrupción mina, destruye, todo proceso de construcción de una nueva sociedad. Hay que entender que la corrupción es inherente a la condición humana y a todo proceso político, por lo que ningún régimen está exento de ella. Por lo que institucionalidad de mecanismo de prevención y de represión deben ser instaurados, junto a una justicia rápida y eficiente. Pero debe quedar claro que solo la participación activa de la ciudadanía podrá poner límites a los delitos de corrupción.
El hombre político, sujeto y actor de una política de liberación.
Toda construcción de una nueva democracia requiere también de un nuevo “ciudadano”. Un hombre político en el sentido aristotélico, el hombre que se ocupa de los asuntos de su comunidad.
Lo primero es aceptar que la política es un tema de todos, y cuando hablamos de política nos referimos a la creación de la misma. El ciudadano siendo sujeto y actor de la política, y no un mero espectador. Esta posibilidad de crear la política es inédita y debe primero dejar atrás el sentido verticalista de la etapa racionalista donde la “cosa pública” era un tema de los “políticos”, donde el ciudadano se limitaba a expresar con su voto su elección.
La formación de una ciudadanía activa, generadora de política es otra garantía de desarrollo de un poder que nos libere.
Hacia una convergencia cívica
Si bien está trillada la frase no deja de ser verdad, toda crisis genera también una oportunidad.
Latinoamérica inserta en un mundo en crisis, vive su propia crisis, producto del retroceso de los movimientos populares progresistas y el avance de la una derecha restauradora en la mayoría de los países. El avance destituyente sobre el gobierno bolivariano de Venezuela, es un paso más en esta ofensiva. Quedan Cuba y Bolivia, como países y pueblos resistiendo. Es claro que detrás de esta ofensiva de la derecha está el Departamento de estado de EEUU y la CIA. Lo cual es muestra de la envergadura del enemigo en danza. ¿Cómo enfrentamos esta ofensiva? ¿Cómo pasamos de una etapa de resistencia a una etapa de reagrupamiento y avance de las fuerzas populares? ¿Cómo construimos una fuerza política que imbuida de los principios que enunciábamos más arriba pueda ser un instrumento de liberación y construcción de poder popular?
En principio es indudable que ante la crisis que se avecina y pensando en el día después es necesario hacer converger en un espacio político a todos los sectores políticos, sociales, económicos, productivos, etc, agredidos por el modelo económico neoliberal.
Pero debe quedar claro que este espacio no puede ser solo una herramienta de resistencia coyuntural ni tampoco un simple frente electoral, no puede limitarse a ser un frente anti Macri. No solo lo limitaríamos sino que es probable que lo condenemos a muerte antes de nacer.
Debemos pensar esta convergencia como un espacio movimientista, superador de los frentes electorales o los partidos políticos tradicionales.
Este nuevo espacio debe ser un gran movimiento nacional, revolucionario, abierto, participativo, poli clasista, que nuclee a todos los que quieran una construir una sociedad nueva, unidos en un programa de acción común y un sueño y una mística compartidos.
Esta lógica de construcción movimientista encierra un cambio de paradigmas dentro de la dirigencia tradicional y sobre todo en la militancia. Es necesaria una renovación, pero no solo de personas, sino una renovación ética, teórica y práctica, que nos permita construir y ejercer nuevas formas de poder popular.
Para cerrar esta nota citamos a Alvaro Garcia Linera. Este sostiene que los procesos de cambio profundo nunca son lineales. Siempre vienen en oleadas. Al actual reflujo transformador en el continente lo sucederá otra ola contraria. Si bien este concepto abre una serie de discusiones sobre la linealidad o no de la historia, podemos aceptarlo como una premisa teórica valida:
“Lo que tenemos que hacer es prepararnos, debatiendo qué cosas hicimos mal en la primera oleada, en qué fallamos, dónde cometimos errores, qué faltó hacer, para que cuando se dé la segunda oleada, más pronto que tarde, los procesos transformadores continentales puedan llegar mucho más allá, mucho más arriba, que lo que hicimos en esta oleada”.
Esto no significa que la dirigencia popular deba esperar pasivamente la próxima ola. Es momento de debate, discusión y construcción dentro del movimiento nacional. La historia la construyen los pueblos, día a día, ladrillo a ladrillo, entonces comencemos a construir la “próxima ola” que cubra de dignidad y justicia social a nuestro país y a toda Latinoamérica.

Foro en defensa del Proyecto Nacional y Popular

El Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, fue el invitado especial del primer Foro en Defensa del Proyecto Nacional y Popular, que contó con más de 250 militantes.