Latinoamérica: un campo de batalla.



Antonio Muñiz

La victoria de Bolsonaro en Brasil, marco un quiebre en las expectativa de los movimientos populares latinoamericanos. Todas las esperanzas  estaban puestas, luego del triunfo de Obrador en Méjico, en una victoria  de Lula, o en su lugar de su candidato Hadad.
Sin embargo el triunfo holgado de Bolsonaro, ganando en Estados donde el PT era mayoritario, como San Pablo o Rio, marco un quiebre y profundizo la crisis de los partidos populares  en toda Latinoamérica.
El escenario latinoamericano parece hoy  un campo de batalla en disputa donde la derecha neo liberal se ha ido radicalizando hacia posiciones autoritarias y violentas. Un neo fascismo que la región conoce bien. 
Décadas atrás el modelo era ultra liberal en lo económico y autoritario y represivo en lo político, pero estos procesos eran llevados a delante por dictaduras militares, si bien es cierto con fuerte apoyo civil. Ahora, en cambio,  llegan con el voto ciudadano y un amplio apoyo social, no solo de las clases altas, sino también de las clases medias y bajas. El avance arrollador de la derecha,  en  los planos político, mediático y judicial, puso en jaque a los movimientos populares latino americanos, que solo  intentan resistir.
Esta más que claro que detrás de esta ofensiva están las políticas de EEU que retomó la decisión estratégica de recuperar su patrio trasero, perdido o en disputa desde el fracaso del Alca en 2005 en Mar del Plata.



Sin embargo es necesario tratar de entender que está pasando en estas sociedades que luego de más de una década de gobiernos populares, más  o menos exitosos, se derrumbaron rápidamente, mostrando una alarmante incapacidad para contener la ofensiva como para pensar estrategias para volver al poder.
Los casos de Brasil ahora, con la derrota del PT y la crisis de todo el sistema político, que permitió el triunfo de un ex militar, de características fascista, aliado al DE norteamericano, marca las limitaciones políticas del PT, que primero no pudo parar el grotesco golpe palaciego contra Dilma Rouseff y la posterior persecución mediática - judicial y la prisión de su principal líder, Lula Da Silva.
Algo similar ocurre en Argentina. El gobierno de CFK pierde las elecciones de 2015, más por errores propios que por aciertos de la fuerza de derecha, si bien la coalición gobernante a través de Cambiemos es una alianza muy fuerte. Esta fortaleza está dada porque además de sumar poder electoral, tiene detrás a las corporaciones mediáticas, judicial y a los sectores más concentrados de la economía y la finanzas.
Esta derecha en el gobierno jaqueo a través de una campaña judicial mediática a toda la principal fuerza opositora, poniendo a la defensiva tanto al aparato gremial, como a las principales figura política y también a Cristina Fernández de Kirchner.
Con un facilidad increíble, con la colaboración entusiasta de algunos dirigentes “opositores” y amedrentando a la oposición con la cárcel y “carpetazos” avanzo sobre muchas de las conquistas del anterior gobierno y es más está en un proceso de destrucción de todo el aparato productivo en beneficio de sus intereses de clase a través de un endeudamiento feroz que a su vez alimenta la fuga de dólares hacia paraísos fiscales. Nada nuevo, vinieron a hacer eso, una política de saqueo de las riquezas del país a través del endeudamiento y la fuga que condicionaran las políticas argentinas por los próximos 20 años. Lo novedoso es la facilidad con que lo hicieron,  ante una sociedad autista que no reacciona y una clase política opositora medrosa
Es indudable que los movimientos populares adolecen de una debilidad extrema. Fueron respuestas  coyunturales ante la crisis del modelo neoliberal que gobernó América del sur durante las décadas del 80 y 90. Si bien hubo un cambio cultural importante y tuvo como claros objetivos la inclusión social de amplias franjas de la población, la industrialización, cierto autonomismo político y económico frente a las políticas de EEUU, un acercamiento a los nuevos polos de poder como Rusia y China, etc, no pudo o no quiso abrir un proceso de ruptura políticas y social sobre el viejo orden neoliberal.
Salvo Venezuela que intento llevar adelante un proceso de construir un fuerte poder popular que sostenga un nuevo orden post liberal, basado en un socialismo de raíces nacionales. Lo que le permite resistir a pesar de las agresiones y bloqueos económicos de EEUU y de varios países hacia el régimen bolivariano.
Una cierta ideología, el “progresismo”,  impregno y constituyo  el núcleo de la mayoría de estos movimientos. El progresismo latinoamericano es una corriente hija del liberalismo político de raíz positivista decimonónica y un post marxismo que ha renunciado a sus objetivos revolucionarios. Así podríamos definirla como un “ izquierdismo light”, que no cuestiona el modelo ni ataca al sistema imperante. Más bien es una ideología que pretende “maquillar” los problemas sociales o políticos sin cuestionar el orden neocolonial imperante que los causa.
Esta lógica fue una limitante en todos los movimientos populares, ya que no cuestiono  el modelo y no atino a nada que pusiera en juego el sistema. Nunca fueron al hueso de las cosas, simplemente se quedan en la anécdota y en cuestiones secundarias.   Si estas limitaciones fueron importantes en la etapa de gobierno se convierten en incapacidad para enfrentar y resistir el avance de la derecha y las políticas del DE.
Brasil, la lenta agonía del PT.
Un hecho que marco un quiebre y mostro que la sociedad brasileña comenzaba a exigir otros derechos y que la estructura del PT pareció no ver. En 2013 hubo masivas manifestaciones populares contra el aumento del transporte  urbano, que consiguió movilizar alrededor de 10 mil personas. Que luego de una feroz represión hizo que las manifestaciones populares alcanzaran a millones de personas en las calles
El PT no entendió que se trataba de un clamor pidiendo más derechos, más inclusión, mejores servicios sociales, más igualdad, mejor calidad de vida, etc.
El PT podría haberse hecho cargo de las demandas populares y usar esa potencia callejera para avanzar en las reformas políticas y económicas necesarias o negarlas y retroceder asustado ante la gente movilizada.
Dilma Rouseff, comete el error de retroceder hacia políticas  de ajuste  económica con el nombramiento  de Joaquin Levy, un economista ortodoxo, ex funcionario del FMI.
Como era de esperar las políticas ortodoxas solo profundizaron la crisis económica, pero alejaron a las bases populares del PT, al perder muchas de las conquistas logradas en años anteriores.
Recordemos que Dilma ganó con el 51 por ciento de los votos, pero meses después su popularidad se situaba por debajo del 10 por ciento. Esta pérdida de apoyo popular permitió la vergonzosa destitución de la presidenta en un golpe palaciego.
En el marco de la crisis política y la decadencia económica se agudizo la grieta en la sociedad brasileña, con un profundo descreimiento en la clase política y en la democracia.
Este vacío permitió que la derecha ocupe el espacio abandonado por el PT y avanzo en una caza de brujas mediático y judicial contra los dirigentes y sobre todo sobre Lula Da Silva, principal figura y candidato. La prisión y la proscripción de Lula, en una muy burda maniobra fue posible por la falta de organización y movilización de los cuadros y base del PT.
El petismo vacío las calles y retrocedió en sus políticas de inclusión y transformación generando un profundo descontento en sus bases, estas fueron “campo oréjano” para la siembra de los grupos de derecha.
Seguramente no es el fin del PT ni de Lula Da Silva, pero es indudable que debe profundizar una línea autocritica, corregir errores políticos, la corrupción es una enfermedad estructural en Brasil. Esa lucha contra la corrupción es una bandera que no se pude dejar en manos de la derecha. Y profundizar la organización popular, el debate, y la formación de cuadros que puedan dar la batalla `política, ideológica y cultural que se avecina. Es fundamental pensar programas de gobierno que vayan por más transformaciones políticas y sociales.
Por Argentina cómo andamos?
Ya  en artículos anteriores hemos desarrollado en más profundidad la situación argentina.(1) Sin embargo Argentina no escapa a la realidad latinoamericana, si bien la historia muestra grandes diferencias con el resto del continente y sobre todo con Brasil.
El peronismo como fenómeno político y transformador marco para siempre la praxis política de los argentinos. El peronismo como “hecho maldito de la razón burguesa”, mas allá de sus errores y aciertos, sus miserias y sus grandezas, como toda construcción humana fue y es un hito en la organización política y el punto máximo de acumulación de poder y representatividad popular. El kirchnerismo surge como respuesta a la crisis casi terminal del 2001, pero no sale de un repollo, surge del seno del peronismo histórico, del peronismo de la resistencia y de la las luchas del “Perón Vuelve” de los setenta.
También  el kirchnerismo adoleció de cierto progresismo tardío fruto de la incorporación de importantes sectores políticos que abrevan en ese espacio ideológico, También el kirchnerismo es hijo de su época y de alguna manera absorbió la ideología en boga en el continente.
Podría decirse que el kirchnerimo durante su última etapa se cerró en la lógica laclauciana, más que en una lógica peronista.
 No hubo mediatización política, no había un ida y vuelta del líder con su pueblo. Una burocracia obsecuente reemplazo a la militancia política. Se menosprecio la organización popular, se despreció a los sindicatos y a los movimientos sociales. Así fue quedando aislado del resto de la sociedad al no tener línea directa y desconocer las demandas de esta.
Esto explica en parte la derrota de 2015, pero muestra la debilidad del modelo, no se quiso avanzar en las reformas estructurales que la etapa requería. En ningún momento se avanzó sobre la legislación heredada del proceso militar que dio sustento al modelo neoliberal imperante en los últimos 40 años, no se tocó la ley de entidades financieras, la ley de inversiones extranjeras, control del comercio exterior y del mercado cambiario, etc. La ley de medios por ejemplo, un avance en la democratización y des monopolización  del sector,  fracaso porque se abandonó la calle  y quedo  entrampado en lógica judiciales,  Su fracaso termino fortaleciendo a los grupos mediáticos a los que se quería regular.
La diferencia más notoria con Brasil es que el peronismo kirchnerismo es una fuerza viva, en proceso de autocrítica pero también en un proceso de unidad hacia una nueva síntesis. También CFK, aunque muchos la nieguen y otros ya la hayan jubilado, sigue siendo el punto de acumulación más alto de los sectores nacionales y populares. Por eso CFK, con todo, es la única esperanza que queda en América Latina. Este liderazgo político explica porque   está siendo  agredida y perseguida en aras de su proscripción política.
Siempre es bueno releer a Peron, porque marca una de las razones sobre la limitación que tuvieron los movimientos populares  en la Latinoamérica pero también y más importante un camino a seguir cuando estos movimientos vuelvan al poder: Es necesario avanzar en “las reformas en lo interno”  y de políticas anti imperialistas en busca de “la liberación en lo internacional”. “Sin las reformas no habrá paz interior estable y duradera como impone una convivencia creadora y sin liberación no habrá ni justicia social, ni independencia económica, ni soberanía nacional” ….. “no saldremos nunca de nuestra triste condición de “subdesarrollados” en tanto seamos tributarios de la explotación imperial”.
“Una Revolución (…) que sólo quiere cambiar las estructuras superficiales dejando subsistentes las profundas, está indiscutiblemente destinada al fracaso”? (Perón, Juan Domingo. (2005). América Latina Ahora o Nunca. Buenos Aires: Cs Ediciones.).
Lo que viene
Si la inviabilidad del neoliberalismo como programa de gobierno y como ideología para remodelar la sociedad se manifiesta; si las  sociedades reaccionan y resisten las políticas de ajuste, ahí es cuando el neoliberalismo empieza a transmutarse en fascismo. Una salida hacia el fascismo para poder sostener el modelo capitalista  liberal es una estrategia vigente en muchos países de Europa y ahora en Latinoamérica. Este fascismo y su alianza con EEUU hacen entrar a la región en aguas cenagosas.
La respuesta  de los sectores democráticos no puede ser una vuelta al sistema partidocratico, ya caduco, sino la construcción del movimiento nacional, con fuerte trabajo político y cultural  en los sectores populares,  reaseguro para resistir y construir una alternativa viable.
El lugar de las batallas deben seguir siendo las calles, el fascismo va a intentar ocuparla y apropiárselas a través fuerzas de choque y las fuerzas represivas, la calle debe ser el lugar donde el pueblo se exprese y resista.
Indudablemente la madre de todas las batallas será en Argentina en 2019, por lo que es fundamental dotar a este movimiento nacional en construcción de una herramienta electoral competitiva. Esta expresión electoral no pude ser otro que un gran frente nacional. Que sume a todos los partidos políticos opositores, a los sectores populares, a todas las organizaciones sociales, sindicales y políticas donde el pueblo se expresa y resiste. Es fundamental preparar un programa de gobierno que acompañe y de sustento al movimiento nacional, Un programa que contenga las 100 medidas indispensables para revertir la herencia que las políticas del FMI van a dejar en la Argentina e iniciar nuevamente un camino de reformas estructurales  que desmonte el aparato neo colonial vigente y desde allí dar un salto en el desarrollo industrial, con inclusión social y pobreza cero.

(1)                 http://causapopularynacional.blogspot.com/

Un camino hacia el fascismo



“No hay nada más parecido a un fascista que un burgués asustado”  Bertold Brecht

 Los resultados de las últimas elecciones en Brasil han profundizado la sensación de tembladeral en las fuerzas políticas populares. La sensación de que todo lo conocido, lo estable, “lo solido estalla por los aires”.

  


El triunfo de Bolsonaro, un político marginal, un ex militar, una figura considerada payasesca por sus exabruptos, sus dichos racistas, misóginos. Un mensaje autoritario casi fascista, generó un mar de dudas y  temores en los analistas políticos y en la política latinoamericana.
 Un Brasil gobernado por un militar que expresa un nacionalismo violento, que alineado con las políticas del Departamento de Estado, puede ser un peligro para toda Latinoamérica.
Hay que recordar que EEUU ha vuelto su mirada sobre su patio trasero, descuidado luego de los atentados a las torres gemelas, que lo obligó a poner sus objetivos en Medio Oriente y perdido en el 2005, cuando  Argentina, Brasil y Venezuela en tándem, consiguieron el rechazo al Alca.
2008 es otra fecha a tener en cuenta, ya fue el año que comenzó la gran crisis global del sistema financiero internacional, pero que tuvo su epicentro en EEUU.
Una década después la crisis no ha sido superada. El sistema financiero globalizado se mantiene, pero a un costo de crisis periódicas y un costo social y en la economía real, devastador.  Latinoamérica en la década pasada pudo pasar bastante indemne las crisis dado sus políticas de protección de sus mercados internos, sin embargo el avance del neoliberalismo y la apertura de los mercados hicieron posible que los países centrales transfieran su crisis a los países periféricos.
En estos meses estamos viendo cómo el aumento de la tasa de interés en EEUU funciona como una aspiradora de dólares hacia los países centrales, generando en los periféricos crisis financieras, devaluaciones, inflación y fuga de divisas. Cuanto mayor es la apertura y la desregulación, mayor es el daño sobre la economía real de esos países.

El cambio de políticas del departamento de estado hacia los países latinoamericanos, ha logrado a partir de golpes de estado “blandos o suaves” voltear gobiernos populares, empezando por Lugo en Paraguay, un contubernio político judicial mediático en Brasil que termino con la destitución de Dilma y el encarcelamiento y proscripción de Lula; fraudes en Honduras, estados sumergidos en una violencia institucional y paraestatal como Guatemala, Colombia o Méjico, persecución judicial y mediática sobre los políticos opositores, como en Argentina.
Los gobiernos populares de Nicaragua, Venezuela, Bolivia y por supuesto siempre Cuba, están en los objetivos desestabilizadores.
Está claro que tras el avance político sobre los gobiernos populares han ido instaurando políticas económicas neoliberales, liberación del comercio y desregulación del sistema financiero.
Como decíamos más arriba, el neoliberalismo genera graves daños en el tejido social y económico de esos países, generando un empobrecimiento de amplios sectores de la población, con trasferencia de ingresos desde los sectores populares hacia los sectores más concentrados y sobre todo hacia los países centrales.

Estas políticas generan una alta conflictividad interna producto de la inviabilidad del modelo por la exclusión de amplios sectores y la incapacidad para dar respuesta a las demandas sociales y a la perdida continua de derechos.
Está claro que el conflicto social escalará en estos países y por lo que hay que pensar en una fuerte represión estatal, a fin de sostener el modelo, generando seguramente una fuerte inestabilidad en toda la región. 
En este escenario de crisis permanente, el  neoliberalismo se va a trasfigurar en fascismo, como sucede en varios países europeos y como parece que va a ocurrir en Brasil. La historia muestra que las sociedades burguesas ante la crisis salen por derecha, por modelos cerrados, xenófobos y violentos. La historia del siglo XX muestra claro cómo las crisis del capitalismo y la lucha por la supremacía termina en procesos nacionalistas y agresivos, y estos en conflictos bélicos. La crisis del 30 y su salida en modelos fascistas o de derecha extrema es un ejemplo histórico de los peligros del momento.

En este escenario,  el triunfo de Bolsonaro, junto a la política de EEUU para la región, ponen en peligro la paz en Sudamérica.
No es descabellado en la nueva realidad pensar en una agresión armada, avalado por varios países latinoamericanos, contra el régimen chavista de Venezuela, convirtiendo de la región en un polvorín.



Antonio Muñiz
octubre 12 2018



La escuela técnica no se toca.


     
Antonio Muñiz   

El gobierno bonaerense de María Eugenia Vidal está avanzando en una serie de ajustes sobre la educación bonaerense, ahora  plantea modificaciones importantes  sobre la curricula de las  escuelas técnicas.
La intención de la reforma está confirmada,  Ya el  portal ABC publicó una nota sobre “Los nuevos desafíos de la Educación Técnica”, “pretendiendo generar un espacio de diálogo para satisfacer inquietudes.”
Si bien se ha bajado a las escuelas una ronda de consultas a los docentes y directivos,  es un hecho la decisión del gobierno de Vidal de avanzar en la reforma y ajuste de la educación técnica, más allá de maquillarla con consultas a la comunidad.

No es nuevo este ataque, ya en los noventa el gobierno de Carlos Menem, cerró el Consejo Nacional de Educación técnica (CONET), provincializó a las escuelas y desfinancio el sistema, siguiendo las sugerencias del Banco Mundial.
En indudable que la lógica neoliberal de ajustar y desfinanciar el sistema educativo tienen que ver con el modelo de país que se está construyendo. La educación como tantas otras áreas es considerada un gasto y por lo tanto debe ser ajustada, deben cerrar los números en una plantilla exxel.
En ese marco debe entenderse el cierre por decreto de la paritaria docente, dando un 19 % de aumento contra una inflación proyectada cercana al 50%,  junto al cierre de escuelas, cierre de bachilleratos de adultos, el cierre de las escuelas técnicas que dependía de Vialidad Nacional, cierre de programas de apoyo como conectar igualdad,  quita de subsidios directos como el progresar y de los Equipos de Orientación Escolar, para nombrar solo algunos.
Detrás de una supuesta  “Modernización, actualización de diseños curriculares, incremento en la matrícula, mejoramiento de los niveles de empleabilidad de los estudiantes”,  se esconde una reforma que atacara de base el sentido de la formación técnica.
Según los primeros números las modificaciones a la curricula  tendrían como consecuencia  el recorte de casi 1500 horas reloj en toda la formación.
La reforma prevé la eliminación de materias generales como Historia, Literatura, Geografía, Arte, Política y Ciudadanía, Construcción de la Ciudadanía, que hacen a la formación humanista pero también se afecta la formación técnica ya que se recortan materias específicas del ciclo superior, poniendo en peligro los alcances de su título profesional.
Es indudable que este proyecto no solo recorta horas docentes,  sino que más graves aún,   disminuye el alcance de los procesos de enseñanza - aprendizaje respecto de la cultura general y humanista de los estudiantes, disminuyendo también  la formación técnica especifica.
Es claro que además,  estos cambios,  atentan fuertemente contra la formación integral, el desarrollo de la creatividad y el pensamiento crítico de los alumnos.
Todo en un marco de fuerte deterioro edilicio, de infraestructura general, bajas condiciones de trabajo, pauperización laboral del docente y un franco deterioro de todo el sistema educativo. .
¿Quién puede suponer, ingenuamente, que estos cambios son inocentes?
También debe verse este ataque dentro de la lógica de desindustrializar el país, llevada adelante claramente por el programa económico del FMI.
Un país sin industrias, basado en lo agropecuario y los servicios,  no le hacen falta técnicos, ni  ciudadanos  activos y críticos. Solo necesitas mano de obra calificada, súper flexible y en muchos casos “emprendedores” y “cuenta propistas “orientados a oficios y servicios.
La educación técnica, creada durante el primer gobierno de Perón a partir de las escuelas fábricas y las escuelas de oficios busco y acompaño el proceso de industrialización de la Argentina. El objetico era formar los técnicos altamente capacitados que requería el proceso de industrialización por sustitución de importaciones.
Significo también el ingreso a la educación secundaria a muchos jóvenes de origen popular que vieron en las escuelas técnicas un acceso al mundo del trabajo y un medio de ascenso social. Más tarde también la escuela técnica fue un primer paso hacia el acceso a la universidad, sobre todo hacia las ingenierías y carrera tecnológicas.
También debe verse esto dentro de la lógica perversa de la gobernadora Vidal de que los pobres no acceden a la universidad, así también buscan construir una escuela técnica de segunda, de bajo nivel, y que sus egresados no puedan acceder a la universidad.
Es indudable que la escuela técnica requiere cambios, pero estos deben hacerse pensando en una Argentina moderna e inclusiva. Debe ser la comunidad toda la que debata el perfil de la educación futura. Es un tema demasiado delicado para dejárselo a burócratas, que solo adaptan  el libreto del Banco Mundial.


Camino al colapso



Inmersos en la crisis del sistema mundo, post guerra fría y en el medio de una guerra comercial por la primacía mundial, Argentina enfrenta las tormentas desnuda y sin conducción. La desregulación de todo el sistema financiero local y la apertura comercial indiscriminada, más la mala praxis de muchos funcionarios han acelerado una crisis, que según todos los pronósticos será brutal.

La crisis económica, política y social vive la Argentina se agudiza día a día. Ya es evidente  la incapacidad del elenco gobernante para manejar la situación.
Un presidente autista, que cada día se parece más al último De la Rúa, que mientras el país se hunde juega al padle o va a ver a Boca. Un gabinete económico, que aunque achicado y supuestamente más ejecutivo navega entre aguas tumultuosas, pidiendo perdón al FMI o un adelanto para este año de lo comprometido para los próximos dos años. Una muestra de la inviabilidad del modelo neoliberal macrista vigente.
La falta de dólares en la economía, la fuga permanente de divisas, financiada por el endeudamiento y ahora por las reservas del BCRA, generara una tensión cambiaria permanente, pero a su vez alimentara inflación, recesión, desocupación, altas tasas de interés, una deuda externa creciente, una masa de Lebac, que es necesario desarmar, crisis en las cadenas productivas y de pago, que ponen en riesgo toda la economía real. Una bomba de tiempo que no se puede detener.
El colapso está a  la vuelta de la esquina. El gobierno solo atina a buscar tiempo, esperando un milagro o un salvavidas de Trump, dolarización o algo similar que sirva para “durar un tiempito más.”
La búsqueda desesperada de una foto con los gobernadores, la aprobación de un Presupuesto, que nace muerto, tienen el mismo objetivo: llegar al 2019.
Sin embargo la mayor contradicción del actual gobierno, que hace a su vez inviable su programa de gobierno es que termina atacando su base de sustentación electoral que lo llevo al triunfo en 2015 y 2019. Sus políticas de ajuste permanente atacan todos los gastos sociales, jubilaciones y pensiones, va por bajar salarios y gastos de la educación, van por la clase media, que ve reducida sus ingresos y una caída en sus niveles de vida, vía inflación y dolarización de los precios y no de los salarios, el campo que no quiere ceder ni un pedacito de los beneficios para el sector de un dólar a 40 pesos. En general los sectores medios y altos no quien pagar impuestos, y se resisten: estos sectores fuertemente anti peronistas, quieren el ajuste para los sectores populares, pero no para ellos. La gravedad de la crisis, va a hacer que esta vez muchos de esos sectores económicos van a tener que aportar y ajustarse. El Acuerdo con el FMI tan aplaudido por ciertos grupos empresarios y  mediáticos exige que la deuda externa sea pagada como sea, “aun con el hambre y la sed de los Argentinos”.
El tema de las fotocopias de Bonadio, y su pésimo manejo judicial  y político es una caja de pandora que puede abrir todos los males del mundo sobre la economía argentina. En su afán de buscar y dañar la figura de CFK o demonizar a sus 12 años de gobierno han producido una grieta en los sectores del poder empresario concentrado, factor de apoyos incondicional, hasta ahora, para Mauricio Macri. Un hombre de ellos, una familia que fue fundadora de lo que se conoce como “la Patria contratista”.
El embate de Bonadio, con el aval de Macri sobre las empresas de la patria contratista, pone en riesgo a las mayores empresas de capital nacional, ya que las pone a tiro para la compra por parte empresas yankys a precios viles, dado el valor del dólar actual y la caída del valor de sus acciones producto de la crisis pero también de las denuncia penales.
Estamos viendo el primer round de una pelea de fondo que puede terminar agudizando la ya precaria situación.
Las últimas apariciones de Macri y la del mismo Dujovne muestran a gobierno autista, sin salida, que solo atina a repartir culpas.
En este vacío de poder, en esa incapacidad para encaminar  la crisis que ellos mismo generaron, el gobierno busca tiempo desesperadamente, mediante un apoyo de Trump, un acuerdo pírrico con el FMI, un acuerdo con los gobernadores peronistas o cualquier  gesto que les permita disfrutar un poco más de tiempo y de poder prestado.
Les juega a favor una sociedad que no reacciona, que teme que la crisis se profundice y nos lleve a un 2001. También lo beneficia una dirigencia opositora que muestra una inercia y una falta de respuesta política alarmante,  en parte explicable por el síndrome 2001. Nadie quiere ser el responsable de lo que se viene.
El resultado de todo es un gobierno que ve como su tiempo y su poder se les escurre como arena entre sus dedos.  Ya su relato se agotó, solo les queda el sonsonete del ajuste permanente y repetir, sin fundamento histórico y económico, “la mala costumbre de los argentinos de vivir con déficit”.
Poco para tres años de un  gobierno que se jactaba de su carácter refundacional y del manejo del relato y el marketing político.
Antonio Muñiz
19/9/2018

El mundo Trump

El sistema mundo está viviendo un momento de inflexión histórica. La crisis, entendida en el sentido gramsciano de la lucha entre lo que está muriendo y lo que no acaba de nacer, se profundiza en todos los ámbitos.
La situación mundial actual se encuentra caracterizada por la presencia de crisis en todos lados y en todos los niveles: económico, financiero, ambiental, social, político, diplomático y militar. No es posible comprender el desarrollo en un único continente o país por fuera de la crisis global del capitalismo.


El mundo  transita hacia otros rumbos después del triunfo de Trump y del Brexit. La reaparición del proteccionismo y las ideas nacionalista, en los países centrales, en especial en EEUU, marcan un quiebre en ola globalizadora.
Sin embargo, si uno desmaleza un poco la realidad,  detrás de esas políticas se encuentran las viejas recetas imperialistas. Hay una lucha manifiesta por la hegemonía mundial: entre la alianza histórica EEUU/Inglaterra, en conflicto con las otras potencias que emergen como rivales: China, Rusia  y en menor medida  Europa.
La UE está  inserta en una crisis financiera, pero también política, que genera contradicciones internas muy fuertes, no solo entre los países, sino también dentro de cada uno de ellos.
La política de Trump de cerrar su economía y defender el trabajo norteamericano pone en jaque el “libre comercio mundial” y desata una guerra comercial, por ahora de baja intensidad.
Por ejemplo la suba de aranceles  a productos de Turquía, Méjico y China muestra lo que viene. Es seguro que la guerra comercial escale en posiciones más duras. La historia muestra que la mayoría de las guerras comerciales, por la  hegemonía  mundial terminan en conflictos bélicos. 
Y como paradoja o no, esas  políticas económicas que lo  llevan a cerrarse, los llevan  también a aumentar su política imperial sobre aquellas regiones que cuentan con recursos naturales estratégicos: petróleo, minerales, alimentos, agua, energía, etc.
En ese marco debe analizarse lo que está sucediendo en Argentina y América Latina. Es necesario comprender hacia dónde va el mundo, sus contradicciones y escenarios posibles.
El dólar se aprecia por imperio de la política económica proteccionista  estadounidense y el aumento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, que generan las condiciones para la fuga de capitales desde los países emergentes hacia los mercados centrales.
Los efectos ya se sienten mucho más allá de las fronteras turcas: el rand sudafricano cayó  a su nivel más bajo desde hace dos años y la rupia india, el peso mexicano, el peso argentino, el real brasileño y la rupiah indonesia, entre otras monedas,   se han visto fuertemente afectados.
“Hoy la deuda global es superior a la que existía en 2008. Llega a 247 trillones de dólares (29 trillones más que hace dos años) y el coeficiente deuda global/producto bruto global asciende a 318%. En Estados Unidos, centro de este capitalismo global monopólico, esta relación es del 100%. A esta deuda global en dólares hay que sumar la deuda con derivados, que excede de 500 trillones de dólares. En este mundo cada vez más endeudado los bancos norteamericanos son hoy más grandes que nunca y continúan teniendo una proporción creciente de la deuda global con derivados” (1). https://www.elcohetealaluna.com/macri-ante-el-abismo-del-poder/
Se están dando todas las condiciones para una  crisis monetaria global.
Así pues, debemos ver en los intereses geopolíticos y las políticas imperiales de siempre, para entender porque Trump y la Reserva Federal llevan al mundo a esta crisis.
Cuantos más países estén endeudados en dólares, mayor será el pago de intereses, más bienes y servicios reales tendrán que pagar como tributo a Estados Unidos. Los que no puedan pagar la deuda pagaran con sus recursos naturales y/o sus empresas más rentables.
Perón decía que la única política real es la geopolítica. Acá se está desarrollando políticas de dominación del mundo y de  apropiación de los recursos naturales.
La crisis financiera que estamos viviendo va a ir llevando a cada uno de los países emergentes hacia una crisis que lo obliga a caer en manos del FMI para que los “rescate”.
Sabemos y conocemos cuales son las políticas de salvataje del FMI y cuál es el resultado de las mismas; el sometimiento de los países, la sujeción de a las políticas imperiales, apropiación de las riquezas y recursos naturales, etc.
El gobierno macrista nunca ha entendido la nueva realidad. Su pretendida inserción en el mundo habla de un mundo que va muriendo y  vamos a contramano. Mientras en el comercio mundial se cierra, se defiende el trabajo y el mercado interno. Argentina, en forma suicida se abre comercialmente y financieramente. Los efectos de esta inserción internacional errada,  los estamos viendo, sus resultados son desastrosos para nuestra economía y sociedad
En Argentina se generan condiciones y se facilitan la salida (fuga) de los dólares escasos. Y para solucionar esta restricción, se asume deuda externa en forma descontrolada, que solo sirve para financiar la fuga, Un círculo vicioso que destruye la economía real y a su vez nos lleva a un próximo default.
La libre importación de productos industriales, con su impacto en la economía: destrucción del trabajo, la producción local y acelera la salida de dólares. Y además la políticas macristas permitieron a los exportadores no traer las divisas generadas, más la toleradas demoras en las ventas de grano, en forma especulativa, esperando la devaluación del peso, que beneficie a los grandes productores y exportadores. Un coctel perverso. En lugar de cuidar las escasas divisas conseguidas, se facilita su salida y así se genera la “crisis externa” de la economía local. Así a contramano de la tendencia mundial, en lugar de generar condiciones de funcionamiento para generar mayor ingreso de divisas y restringir su salida, se liberan los controles y se permite la libre circulación de capitales,  con los que se agudiza la falta de dólares, con la consiguiente presión sobre su precio.
De ese modo solo queda esperar una acelerada devaluación del peso y un  ajuste brutal sobre los ingresos de la mayoría de la población
La inflación y la recesión son manifestaciones del ajuste que empobrece a la mayoría de la sociedad, para sostener el endeudamiento y la consecuente fuga de capitales. Un brutal saqueo, una apropiación de la riqueza de los argentinos hacia los grupos concentrados, cuyos Ceos nos gobiernan.
Este fenómeno no es nuevo, viene por oleadas, cada vez que el neoliberalismo se apodero de la economía argentina, FMI mediante. Las etapas del 55 a la fecha siempre terminaron en una crisis brutal, empobrecimiento de la población, fuga de capitales y deuda externa que nos condicionara por décadas.
Latinoamérica: un territorio en disputa:
Sosteníamos más arriba que de alguna forma la globalización ha terminado o mutara hacia otras formas. Sin embargo el imperio continúa con su lógica predatoria de apropiarse de los recursos del tercer mundo, en especial los recursos alimenticios, energéticos, mineros, etc. Solo por el petróleo es posible explicar la desastrosa política bélica de EEUU en medio Oriente
 También, luego de una etapa de olvido, EEUU volvió sobre su “patio trasero”, Latinoamérica. Luego de casi una década de avances de procesos populares en casi todo el continente, vemos en los últimos años una avance nuevamente de las elite conservadoras de cada país, aliadas y apoyadas por el departamento de Estado de EEUU y la siempre presente CIA.
Es así que en sucesión de golpes blandos han ido frustrando las experiencias populares, a través de golpes más o menos “legales” e institucionales como en Honduras, Paraguay y Brasil, a través del  voto popular como Argentina, Chile, la cooptación de dirigentes “populares”, como Lenin Moreno, que llegado a la presidencia de Ecuador, de la mano de un movimiento popular, se da vuelta y acuerda con la oligarquía ecuatoriana y el imperialismo yanqui. De todo el proceso anterior solo sobrevive Venezuela, jaqueada por las políticas de boicot comercial y político estadounidense, acompañadas lamentablemente  por varios países latinoamericanos. Golpeada por una gran crisis económica y con profundas contradicciones internas, Venezuela resiste, porque hay un pueblo empoderado que defiende sus derechos.  Otro pueblo que resiste es Bolivia, un proceso que comenzó con profundos conflictos sociales, económicos y políticos, hoy ha logrado una unidad nacional y un programa económico exitoso, alrededor del liderazgo de Evo Morales, Por último  el triunfo de López Obrador en Méjico, es una incógnita, aunque no deja de ser esperanzador.
Como decíamos el avance de estas fuerzas conservadoras, buscan poner fin a toda experiencia popular, por más inocua que sea: tienen claro que el mal ejemplo es contagioso y si se animan a esto mañana van por más.
Así, dejando de lado a las opciones de golpe militar característico del siglo XX, hoy van por la construcción de maquinarias políticas, donde se conjugan los grandes grupos económicos, los servicios de inteligencia de cada país, cooptados todos por la CIA, el poder Judicial, que funciona como agente disciplinador, al criminalizar la política y la disidencia,  y toda la potencia de los grupos mediáticos al servicio de construir una hegemonía de clase al mejor estilo gransciano.
Si bien el neoliberalismo se representa como victorioso y como “única salida a la crisis” y como único modelo viable, hoy Latinoamérica sigue siendo un continente en disputa.
Nada está escrito y nadie puede hoy pensar en un fin de ciclo de los procesos populares en Latinoamérica. Los movimientos populares, si bien en retroceso y a la defensiva, siguen dando batalla. El ejemplo de Brasil es clave. El establishment brasileño  debió encarcelar y  seguramente proscribir a Lula en un contubernio mafioso entre sectores de la justicia, los medios, las fuerzas armadas y la burguesía paulista para frenar el seguro triunfo del PT en octubre. Lo mismo sucede en Argentina, donde la dirigente popular más importante, Cristina Fernández, es ferozmente atacada, calumniada y perseguida por una acción coordinada de medios, jueces y servicios al solo efecto de dejarla fuera de toda carrera electoral.
También en este marco es necesario enmarcar la “ola moralizadora” contra la corrupción política. Esta nueva “mano puliti”  ataca la supuesta relación “mafiosa” entre políticos y empresarios por el reparto de los negocios y las obras públicas. Esta ola,  tiene como finalidad por un lado atacar y silenciar a los dirigentes opositores, caso Lula o CFK, pero  por el otro hay una lucha por la apropiación de las empresas “multilatinas”, caso Oderbrech, Petrobras, en Brasil o Techint, en Argentina.  Estas empresas  jaqueadas por las denuncias penales y en medio de una crisis global con devaluaciones de las monedas, ven caer el valor de sus acciones. Están en el mejor de los casos a un 50% de su valor real. Un pingue negocio para las firmas norte americanas, que se quedan con esas empresas  a un precio vil, pero también, se apropian de sus negocios futuros. Además en este mundo de guerras comerciales le ponen un tapón al ingreso de las empresas chinas que habían apostado muy fuertemente por Latinoamérica.
Por último, un llamado de atención por lo peligroso de los hechos que se van dando es el asentamiento de bases del ejército norteamericano en Tierra del Fuego, como en el Norte, la introducción cada vez más desembozada de la DEA y el asentamiento de regimientos del ejecito argentino en también en el norte, convirtiendo a las FFAA en una mera “guardia nacional” para reemplazar el trabajo de la Gendarmería, enviada al conurbano como fuerza de choque contra la protesta social. Un coctel peligroso, ya que en su doctrina mezclan terrorismo, narcotráfico y protesta social, conducidos por una energúmena  como Patricia Bulrich.
Los pueblos latinoamericanos siguen resistiendo, movilizados y en varios casos replegados para cuando llegue el momento de una contraofensiva. Los modelos neoliberales van por los derechos de los sectores de trabajadores y de clase media, derechos sociales, económicos y humanos. La derecha latinoamericana es una derecha retrograda,  violenta y explotadora de su pueblo. No hay futuro para estos países en mano de las oligarquías locales aliadas al imperio.
Queda claro que solo son los pueblos, organizados y movilizados, quienes pueden enfrentar a esos procesos contra revolucionarios.
Si bien cada país tiene su cultura, su historia, sus formas de lucha anti imperialista, por lo que no hay estrategias únicas ni comunes, es cierto que la lucha por la emancipación debe ser continental. No hay,  como lo muestra la historia viabilidad,  para proyectos individuales.
Hoy Latinoamérica es campo de batalla entre dos modelos. El resultado es incierto. La historia no tiene leyes ni esta predeterminada. La historia es construcción humana, son las sociedades las que construyen su futuro y su devenir histórico.
Antonio Muñiz
Agosto 2018

Un dos mil diecinueve tan lejos y una crisis tan cerca.


En dos años y medio de gobierno la sociedad civil esta movilizada en contra las políticas económicas del macrismo. Desde diciembre a la fecha, hubo numerosas marchas contra el macrismo y el FMI, que han ido poniendo limites a todo el gobierno.
Los errores en su política económica y el amplio rechazo social a los programas de ajuste están llevando a una crisis de envergadura. El gobierno  está varado y ha perdido la iniciativa. Navega en aguas muy densas, fracturado su frente interno, roto su relato que lo unía a algunos sectores sociales, sin promesas y sin horizonte, solo propone un programa de ajuste permanente. Después, en algún momento, en el futuro aparecerán los “brotes verdes”, la bonanza como premio a tantos sacrificios. Un mensaje que ya no  convence, a pesar del empeño de los medios militantes de construir ese relato y convencer  a la sociedad.

Esta realidad ha llevado al gobierno nacional a una caída vertiginosa en cuanto a imagen, aprobación e intención de votos: imagen negativa 60%, intención de votos que no alcanza al 30%, limite crítico para cualquier gobierno, según los politólogos.
El escenario es muy complejo, todos los esfuerzos del macrismo por recuperar lo perdido choca contra la realidad, la crisis económica continua y todos los pronósticos auguran su profundización. Lo peor para la estrategia del gobierno es que el plan de ajuste; negociado con el FMI,  afecta principalmente a la masa de votantes que permitieron su triunfo en 2015, jubilados, docentes, trabajadores calificados, pequeños comerciantes, industrias y de servicios, etc.
El escenario local es complejo y la única esperanza es que el año próximo, con mejores cosechas y precios internacionales,  el campo lidere una recuperación. Algo improbable; el valor de la soja hoy está en los 310 dólares, muy por debajo de los precios que tenía en la década pasada.
El escenario internacional se está complicando mucho, la guerra comercial ya declarada entre EEUU y China, Europa y Rusia en danza,  más los conflictos bélicos en medio Oriente, que pueden escalar en una guerra regional y hasta global.
Este escenario, no correctamente leído por el gobierno macrista, de cierre de mercados y alta volatilidad financiera ponen en jaque la economía argentina. The Economist, diario prestigioso en temas de economía internacional publico hace unos días que Argentina se encuentra muy debilitada para hacer frente a cualquier turbulencia en los mercados financieros.
El acuerdo con el FMI, lejos de solucionar los problemas, los agudizó, al imponer un ajuste brutal sobre la economía real también  generó  un fuerte rechazo social, que se está viendo estos días en las calles.  EL acuerdo con el FMI solo les dio un poco más de aire, un poco más de tiempo, antes de la próxima corrida cambiaria y más grave, una corrida bancaria,

El marketig, el “coucheo” de dirigentes, la comunicación política simplificada en fórmulas de buenos deseos, repetidas hasta el cansancio y el sonsonete de una prensa mercenaria y corrupta, que intenta tapar la realidad con discursos, gritos y debates armados, hoy ya no alcanzan.
El mal humor social crece a medida que pasan los días.
Todo hace prever que el ajuste se hará sentir en los próximos meses, por ende escalara la protesta social. Al gobierno solo le queda la represión de la protesta, al carecer ya de políticas de negociación y/o cooptación de los sectores opositores: pero la represión agudizara la protesta, en un ciclo espiralado de violencia política callejera.

Nadie en la política y en su sano juicio quiere eso, demasiada sangre ha corrido ya sobre las calles de la argentina. Sin embargo es un escenario posible dada la precariedad política del macrismo, la falta de consensos políticos para llevar adelante un plan de ajuste como el que planea.

Llama la atención que el gobierno esté siendo atacado por “fuego amigo”, las corridas cambiarias fueron productos de fugas de divisas echas por bancos como el JP Morgan, o el Deustch, ambos con funcionarios de primera línea en el gobierno, o la negativa de la Sociedad Rural de pagar retenciones, o liquidar los dólares de las últimas cosechas.
También es notorio, por ahora solo son operaciones de prensa, la construcción de candidatos y escenarios de reemplazo del presidente Macri, tanto para 2019 o en un escenario anticipado. Las operaciones de instalar a Lavagna como “piloto de tormenta de la crisis”, o la auto postulación de De la Sota como presidente de transición, las notas periodísticas como la de Fidanza en “La Política Online”, titulada “Rescatando al soldado Macri”, Rosendo Fraga y hasta el mismo Pagni, pidiendo a  gritos un acuerdo con el “peronismo racional”, léase gobernadores amigos, legisladores del peronismo federal y el Frente renovador de Sergio Massa, aun este último con sus tropas algo raleadas, en busca de apoyo y consenso para llevar adelante el ajuste. Todo lo anterior muestra la debilidad del gobierno de Macri, pero además la falta de confianza en su liderazgo por parte de los círculos del poder para afrontar lo que se viene.
Estos sectores temen un escenario 2001, de caos y violencia, pero más temen que al calor de una crisis profunda resurja la figura De CFK, tal como muestran las últimas encuestas. Por eso también algunos medios alientan una anti política, un “que se vayan todos”, un “todos son iguales”, etc. Un juego peligroso, en una crisis terminal similar al del 2001, la falta de dirigencia política que pueda rápidamente encauzar el conflicto puede llevar a una situación generalizada de violencia y anarquía.
Es interesante ver como los medios de prensa se apropian de los nombres y las palabras para la construcción de su relato: así el  algunos gobernadores, el bloque de Pichetto, más los diputados del Bloque Federal, más Massa y Barrionuevo son el “Peronismo”. En su relato el kirchnerismo no es peronismo, es mas no existe, no lo consideran. No es un actor en esta etapa. Un delirio total que muestra la ceguera ideológica de los grupos que hoy manejan el país.
Guste o no. CFK muestra hoy una intención de votos cercana al 40 %  en la provincia de Buenos Aires y una proyección nacional que estaría cercana al 27 % y creciendo.
Es probable que como dicen algunas encuestas tenga un techo electoral, producto de 12 años de gestión y el desgaste por medio de la calumnia, la mentira y la injuria de una prensa hostil y también la persecución por parte del Poder Judicial al servicio del gobierno y las corporaciones. Pero también los sondeos  vienen mostrando un lento, pero persistente crecimiento en su imagen al calor de la crisis, siendo la única figura que capitaliza la caída del gobierno.
Igualmente, en cualquier de los dos casos CFK es y será en 2019 un actor central de la política argentina, siendo candidata o gran electora en una fuerza opositora.

Algunos  gobernadores peronistas, apremiados por cajas deficitarias, el pago de sueldos y alguna obra pública han ido acompañando al macrismo. En algunos casos ese utilitarismo de apoyo se vio aceitado por debilidades ideológicas y otros por afinidades  con el modelo macrista. Sin embargo conociendo el ADN peronista, ninguno de ellos acompañara al macrismo al cementerio, seguramente irán despegándose rápidamente, antes que la crisis los arrastre también a ellos. Salvo por ahí Urtubey, que tiene su proyecto atado al macrismo y es más, espera sucederlo, siendo la cara prolija y peronista del ajuste. Según allegados cree que puede capitalizar el descontento y sumar muchos de los votos del macrismo.
Sergio “Ventajita” Massa juega el mismo juego pero intenta despegarse del macrismo, pero seducir al poder económico y las corporaciones que puede ser el candidato del modelo, cuando esta etapa estalle por los aires. El inconveniente de Massa es que se ha convertido en una figura poco confiable. Sus idas y vueltas, sus errores políticos, lo han hecho perder posiciones.
Larreta, Vidal y el, por ahora el caído en desgracia, Marcos Peña, son las figuras alternativas que tiene el macrismo de cara a las elección  de  2019.  Podrían serlo si se llegara a 2019 con cierta normalidad, sin embargo puede que una crisis se los lleve también a ellos,
Hay muchos jugadores en danza pretendiendo la presidencia dentro un espacio peronista opositor, Sola, Rodriguez Saa, Rossi, De la Sota, Capitanich, etc, pero juegan el juego que CFK les deja jugar. Cualquiera de ellos necesita su bendición para serlo.


Si CFK no es candidata, ¿sus votos son transferibles a algún otro candidato que ella apoye?, difícil saberlo, porque el kirchnerismo duro tiene un componente cerrado y sectario, pero el grueso es peronista y este electorado tiene una mayor fidelidad y verticalidad con la figura del líder.
2019 está muy lejos y la crisis demasiado cerca, cualesquiera sean tiempos futuros, viviremos  la lenta  agonía del proyecto macrista, y un  seguro triunfo de una alianza opositora, capaz de cabalgar la crisis y empezar a restaurar los daños que esta gestión causo al país y a su gente.

La política es construcción humana, por lo tanto esa alianza opositora amplia, que pueda tomar el gobierno pero sobre todo gobernar después, está todavía en pañales, si bien esta todo dado, las grandezas y las miserias humanas también juegan y condicionan la política.

Antonio Muñiz
11 de julio de 2018

Sin unidad no hay salida,



“La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer.”  Bertold Brecht
Renacerá mi pueblo de su ruina y pagaran su culpa los traidores”    Pablo Milanes

Argentina vive hoy, de la mano del gobierno macrista y el siempre presente FMI,  políticas de ajuste permanente de nuestra economía, acompañados por una voraz deuda externa y su consecuente fuga de capitales.
En dos años y medio el modelo capitalista financiero globalizante endeudó al país en 150 mil  millones de dólares, pero a su vez, en una mezcla de impericia, mala praxis y corrupción nos han sumido en una devaluación permanente, inflación y recesión. El modelo muestra hoy su agotamiento económico, pero sobre todo político, ya que en su voracidad extrema y su avaricia, la derecha neoliberal es incapaz de generar un proyecto de país que integre y contenga a la mayoría de los argentinos. Por el contrario es expulsivo; los sectores medios y de los trabajadores no tienen lugar.
Es evidente que el proyecto macrista está agotado, que corre en tiempo de descuento, que vamos hacia una crisis, que dejará daños profundos en el tejido social, económico, político y moral.
Como toda política imperialista de saqueo esta dejará tierra   arrasada, con millones de pobres, miles de industrias quebradas, una deuda eterna que nos condicionará por décadas, pero sobre todo dejará una república en ruinas, con instituciones caducas, desprestigiadas y corrompidas. La justicia, la fuerzas de seguridad, las empresa mediáticas, el periodismo mercenario, son solo ejemplo de la decadencia argentina. El neoliberalismo, transforma todo lo que toca en muerte y destrucción.
En este escenario es necesario generar una fuerza política nacional  que enfrente al modelo, que de la pelea desde la calle pero también desde la lucha ideológica y cultural, por la hegemonía, pero sobre todo por el poder.
Es necesario apelar a un concepto muy sensible en nuestra historia; la unidad nacional

¿Qué es verdaderamente la unidad nacional? ¿Es posible?
La consigna de unir a los argentinos tiene una larga historia en la política argentina.
La usó el radicalismo yrigoyenista, Forja en su lucha en la década infame, Perón escribió y la desarrollo, tanto en su gobierno como en la resistencia. El Perón, de la tercera presidencia, tan incomprendido,  hizo su último esfuerzo de consolidar una unidad nacional que pacificara a los argentinos y pudiéramos enfrentar la oleada golpista que asoló Latinoamérica a principios de los setenta.
Si bien es cierto que varios de los golpes militares en argentina la usaron como consigna y justificación de las asonadas, es una bandera del nacionalismo popular en sus diferentes vertientes.
Sin embargo el concepto de nación, patria, etc., post Malvinas,  fue poco a poco siendo descalificado, a partir de cierto progresismo de izquierda, que no entiende lo nacional y sobre todo a partir de la ofensiva del capitalismo imperialista de vaciar de contenidos nacionales, de negar su historia, olvidar las luchas populares, en los países sometidos. La ocupación y el saqueo imperialista vienen siempre de la mano de una colonización cultural que mine cualquier idea de pueblo y nación.
Como decía Bertold Bretch “Qué tiempos serán los que vivimos, que hay que defender lo obvio”.
Parece de perogrullo pero es indudable que Argentina necesita construir una fuerza política que tenga como premisa la defensa de la Patria y de su pueblo. Y que esa fuerza política tiene que tener como Norte la Unidad nacional, inserta en la Patria Grande latinoamericana.
La Unidad nacional para enfrentar al imperialismo y sus siempre dispuestas clases oligárquicas aliadas, pero insertos en la unidad continental.  La  historia nos muestra que los proyectos de liberación crecen y se desarrollan cuando son continentales. Un proyecto individual está condenado al fracaso.
La unidad nacional no es una cuestión abstracta, por el contrario es un acto de construcción política e ideológica. Debe ser multi sectorial, poli clasista e ideológicamente amplia. Requerirá de la participación activa del conjunto de los actores políticos y sociales que puedan expresar el más amplio abanico ideológico y cuyo objetivo es la construcción de un proyecto nacional y popular que sintetice los destinos de la patria y de su pueblo.
Debe ser una convocatoria a todos los argentinos que sienten amor por la Patria y creen que su destino está atado al resto de su comunidad, que nadie se salva solo, como dice el evangelio o que  “Nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”, un viejo apotegma peronista. Bajo esta premisa amplia solo quedan afuera los mismos de siempre, las oligarquías, las empresas que lucran con el saqueo, todos aquellos argentinos que privilegian el interés personal por sobre el conjunto de los argentinos.
Esa construcción debe abrevar en nuestra historia, en las luchas populares, desde los caudillos federales, el yrigoyenismo, el peronismo, la resistencia y la  lucha del “Perón vuelve”, el kirchnerismo, todas expresiones, con aciertos y errores, del gran movimiento nacional y popular que viene desde el comienzo de nuestro ser como nación. No para hacer “arqueología” de las ideas, sino para hacer una nueva síntesis que nos permita lanzarnos hacia el futuro.
Las luchas de los últimos meses contra el  modelo neoliberal van plasmando un programa de gobierno alternativo: defensa del empleo y la producción nacional, fortalecimiento del mercado interno a través del aumento real de los salarios, recuperación de la inversión productiva, en desarrollo social, educación, ciencia y tecnología, poner freno al saqueo de nuestros recursos naturales, poner límite al endeudamiento irresponsable del macrismo,  soberanía en nuestras relaciones internacionales, etc,
Es necesario, además, la recuperación plena del estado de derecho, oscurecido por la ilegal detención de más de treinta presos políticos, siendo Milagro Sala el caso más emblemático y el  cese de las operaciones de persecución político-judicial - mediática hacia los dirigentes opositores.
Otro eje debe pasar por la democratización de los medios de comunicación. El monopolio del grupo Clarín, ha ido consolidándose en estos días, convirtiéndose en la empresa de mayor facturación en la argentina.
Una democracia no puede funcionar junto a una justicia corrupta, envilecida y cooptada por los servicios de inteligencia y los intereses de las corporaciones, ni tampoco con un monopolio mediático, el “verdadero poder”, dueño y señor de la información y las mentes de muchos argentinos.
Por supuesto este es un programa de emergencia, para paliar la crisis, en el mediano y largo plazo es necesario producir un cambio en la matriz productiva, dejando atrás el modelo agro exportador y desmontar todo el aparato legal, cultural y económico del neoliberalismo, que son herramientas de dominación.
Es necesario ir fortaleciendo y enriqueciendo este programa, ampliar las bases sociales y políticas,  generar consensos mínimos e ir dándole forma política a ese movimiento de unidad nacional.
Los nombres y los candidatos por ahora son lo de menos. La lucha ira generando también los nuevos dirigentes que encabezaran y llevaran adelante este proyecto.
El neoliberalismo nos conduce nuevamente hacia el caos. Será responsabilidad nuevamente de las fuerzas populares sacar a nuestro pueblo de su ruina. Hay que reconstruir la unidad nacional en un  un proyecto de liberación nacional y social. Sin unidad nacional no tenemos salida, sin unidad nacional no hay futuro.
Antonio Muñiz
3 de julio de 2018

Foro en defensa del Proyecto Nacional y Popular

El Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, fue el invitado especial del primer Foro en Defensa del Proyecto Nacional y Popular, que contó con más de 250 militantes.