Solo, fané, descangallado…….

En la Argentina del 2019, a ocho meses de terminar su mandato, el gobierno argentino encabezado por Mauricio Macri muestra un deterioro en la situación general del país.
Todo es mucho peor,  comparado con el día de su asunción. Todos los números de la economía muestran el fracaso estrepitoso de un gobierno de Ceos, que se adjudicaba el mérito de ser el mejor de los últimos cincuenta.
Las políticas neoliberales de Macri condujeron al país a una crisis en todos los terrenos, causaron un daño no solo económico, sino también social, político, y ético moral. 

Altas tasas de interés, endeudamiento externo, ajuste permanente, liberación de todos los mercados, desindustrialización acelerada, etc. De mas esta decir que generó más pobreza e indigencia, aumentó la desocupación, la subocupación y el trabajo precario, multiplicó el número de personas que viven en situación de calle, redujo el poder adquisitivo de salarios, jubilaciones y planes sociales, dolarizo los precios de los consumos  básicos (alimentos) y de los servicios públicos llevándolo a niveles imposibles para el consumo de los sectores con  ingresos bajos y medios.  
Algunos numeritos de la economía macrista muestran la vulnerabilidad de todo este esquema:
De 2015 a 2019 el PBI per cápita cayó de 16.727 a 15.981 dólares; el déficit fiscal pasó del 5,1 al  6,5%, el déficit de cuenta corriente se duplicó, el peso de la deuda externa saltó de un manejable 53,3% hasta  casi el 100 % del PBI.  La inflación, ya acumula el 180%, con el último año superando los peores récords gracias a su escalofriante 48% de enero a diciembre y a un primer cuatrimestre 2019 que impactó con un 15%, con una expectativa anual que, en el mejor de los casos rondara el 50%. El riesgo país, ese numerito mágico clave paso de 555 puntos con CFK y ahora, a pesar de las ortodoxas políticas macro económicas, llegó a pasar los 1000 puntos. El dólar en 9,80 pesos paso a 46/47 pesos en todos estos días, con tendencia rápida a seguir escalando hasta los 70 pesos. El desempleo salto del 6,5% a un 9,1% que, escalará en lo que resta del año hasta el 11 o el 13%. La pobreza, creció hasta diciembre de 2018 más de 11 puntos porcentuales, atrapando a 14,5 millones de personas, de las cuales 1.865.000 penan en la indigencia, y 5,5 millones son niños, niñas o adolescentes.
Para completar cuadro de fin de ciclo el fantasma del default y la falta de confianza de los mercados hacia las condiciones de Macri para conducir los próximos tiempos, más la corrupción generalizada que está destruyendo todos los estamentos de la república. No solo negocios, o apropiación de los recursos de la comunidad, fuga de capitales, en síntesis una política de saqueo generalizada, sino también la prevalencia  de una mafia política – judicial – mediática, con presos con causas inventadas y juicios amañados para silenciar a la oposición. Por primera vez desde 1983 hay presos políticos en Argentina,  

La hora de las urnas

En las últimas semanas llegaron a la Rosada varias encuestas y resultados de Focus Group que hicieron sonar todas las alarmas.
El gobierno construyó su hegemonía en este trienio, basada en la profundización de la grieta, una construcción del “otro” que cargara todo lo malo: una pesada herencia, o sea crear una crisis para justificar sus políticas de ajuste, la corrupción del gobierno anterior y el fantasma de CFK, todo esto contaba con la ayuda de los medios y de periodistas militantes rentados, enfrascados en un periodismo de guerra. También ahora ha saltado a la luz el contubernio mafioso entres fiscales, jueces federales, periodistas reconocidos, diputadas de la Coalición Cívica, y “servicios” de todo pelo y color encolumnados para blindar las políticas de Macri y Vidal pero sobre todo para atacar a CFK y muchos de sus ex colaboradores.
Las encuestas que el propio gobierno pidió mostraron que la estrategia de la polarización con CFK, ya no era correcta, que Cristina ganaría en todos los escenarios una posible segunda vuelta contra Macri, en algunos casos por más de 9  puntos.  La imagen presidencial se desmorona al ritmo de la inflación, el riesgo país y las corridas cambiarias.
Surgen así desde la misma alianza de gobierno cuestionamientos a la figura de Macri como un candidato que les permita la victoria en 2019. La UCR , que cuenta con desarrollo territorial en numerosos municipios y provincia y que podría perderlos en una próxima elección y el mismo círculo rojo empresario que llevó a Macri al gobierno ha visto caer el valor de sus activos en dólares  y aumentar su riego dado que tienen una parte de su cartera de deudas en dólares. La caídas de sus acciones en Walt Street marco un límite, complejo ya al valor depreciado podrían ser adquiridos por empresas yanquis a precios viles. Las idas y vueltas judiciales que han sufrido figuras importantes del empresariado concentrado, víctima de esta mafia judicial a la que hacemos referencia y que está siendo investigada en el Juzgado Federal  de Dolores, también ha hecho mella en la confianza del empresariado que ve detrás de todos esto el accionar de Mauricio Macri o por lo menos de sus colaboradores cercanos.
Abortada, por ahora, el plan V, o sea llevar a Vidal como candidata presidencial  o en su defecto a Horacio Rodríguez  Larreta, y en pausa la opción de salida, Roberto Lavagna, en un frente peronista – radical – pro, alentada por parte del círculo rojo, ya que no consigue tomar volumen la figura de Lavagna y la falta de una estrategia correcta de acumulación por parte del referente, el gobierno intentó retomar la iniciativa.
Por un lado un programa de precios “cuidados” para artículos de primera necesidad, para paliar el primer problema visualizado por la población, la inflación. Este programa fracasó antes de nacer  por la impericia de los funcionarios macristas y la angurria del sector empresario que solo puso segundas o terceras marcas, con un ajuste fuerte en los precios.
La otra iniciativa fue la búsqueda de consensos y apoyos en grupo y figuras opositoras para la firma de una acuerdo de gobernabilidad que garantice la persistencia del modelo, el pago de la deuda y el compromiso de sacar reformas a la ley laboral y la previsional, ambos objetivos pedidos por el FMI. El rechazo de Lavagna y Massa por un lado, la no convocatoria a la principal fuerza opositora el PJ alineado con Unidad Ciudadana y si el acompañamiento de dos figuras menores sin votos como Urtubey y Pichetto muestran las debilidades de la idea.
La pésima instrumentación de la misma, vía WhatsApp, la convocatoria hecha por un presidente que nunca creyó en el dialogo y el consenso muestra la debilidad interna y externa del gobierno.
En política una regla básica es que se puede  acordar y acompañar un gobierno, pero siempre, solo hasta la puerta del cementerio, Jamás nadie va a acordar con un cadáver político.
Y en eso todos coinciden,  el ciclo Macri está terminado.
Mientras las especulaciones políticas continúan, las alquimias políticas siguen su curso, lo único real es que la crisis empeora día a día. La inflación no se detiene, temiéndose una espiralizacion de la misma, el riesgo país aumenta, la economía real está paralizada, la desocupación y el hambre crecen y la desconfianza de los mercados va en ascenso.
El destino de los argentinos parece marcado por una próxima corrida, devaluación, fuga de divisas y default.  Lamentablemente  mucho de los daños causados serán irreparables y pagaran sus consecuencias las futuras generaciones.


Antonio Muñiz
Mayo 2019

Un neo liberalismo fracasado.


En medio de la crisis económico, pero sobre todo política, que vive la República Argentina,  el modelo neoliberal monetarista instalado a partir de 2015 nos está llevando a una próxima crisis,  con default incluido.
Mucho puede decirse de los errores del gobierno de Macri, puede que haya habido “mala praxis”, pero básicamente muestra los límites de esta restauración, liberal - monetarista – conservadora.
El cambio de ciclo político y económico en la región, a partir del ascenso de la derecha liberal en Latinoamérica, puso fin a un ciclo de gobiernos populares, de casi una década y media. Con la derrota del peronismo en 2015 en Argentina y la prisión, proscripción de  Lula en Brasil que permitió el triunfo de una derecha retrograda y militarista con Jair Bolsonaro, aparecen con toda intensidad las políticas neo liberales.
Se impone el mismo modelo desde  hace décadas, como si nada hubiera pasado, ni en nuestros países, ni en el mundo. Como si ese modelo no se hubiera agotado, como si no se hubiera instalado en el centro mismo del capitalismo una profunda y prolongada crisis recesiva. Se trata de un neoliberalismo fracasado.
Descifrar el neoliberalismo, con sus anacronismos y sus novedades, es condición indispensable para reactualizar la lucha en contra de ese modelo devastador para los derechos sociales, para la soberanía nacional y para la misma democracia. 
Este modelo político, económico y social, tiene características específicas y distintivas respecto a experiencias anteriores como  en los ´90. Tampoco el contexto geo político es el mismo. Ya no existe el mundo unipolar de los 90, hoy existe una batalla por la hegemonía mundial. Hay una guerra larvada, comercial y política, en EEUU y China por el liderazgo mundial.
Esta nueva etapa esta caracterizada por una feroz disputa por la lucha por  la distribución de la riqueza a favor de los sectores concentrados de la economía; por el inicio de un nuevo proceso de endeudamiento externo; la apertura de la economía; la primacía de la renta financiera, la primarización de la economía y por ende la desindustrialización; la  restructuración del sistema de jubilaciones y pensiones y el intento deliberado de bajar salarios y niveles de consumo de los sectores mayoritarios.
Tal vez lo novedoso sea que a diferencia del pasado la derecha asume el gobierno a través del voto, en forma institucional y legal, aunque no siempre en forma “legitima” (Brasil). Es indudable que hoy la derecha liberal ha conseguido apoyos populares y llegar al gobierno con consensos mayoritarios.
Otro dato no menor, en esta etapa,  el sujeto histórico paso a ser el empresario, eje de la nueva construcción política. Históricamente detrás de la derecha siempre estuvo el empresariado, pero siempre hubo un mediador. Por ejemplo las fuerzas armadas, o estudios de economistas y/o abogados que actuaban “por orden y representación”, hoy son ellos mismos quienes ocupan los puestos del poder sin ninguna mediación.
Por último los cambios y avance tecnológicos en el área comunicación, la concentración de medios en manos oligopólicas, así como nuevas técnicas de marketing y comunicación han ido cambiando la forma de construir política. La  batalla por el “sentido común” está siendo ganada por la derecha, a través de un fuerte discurso anti política, asociando política y corrupción, militancia territorial por comunicadores, y un fuerte discurso que ensalza el individualismo, doctrinas de new age y la auto ayuda, que fomentan el egoísmo y la lógica del “emprededurismo” como salida laboral, y ayudado en algunos países por iglesias evangélicas financiadas por EEUU, con un discurso de salvación individual.
Desde allí se construye la hegemonía del neo liberalismo. Se construye un relato donde no existe el conflicto de intereses, donde priman los sentimientos sobre la racionalidad, donde lo que importa es el triunfo según el modelo capitalista, negando las desigualdades sociales y estructurales, imponiendo una visión única de la realidad, un único camino, una visión ingenua de final de la historia.
En los demás sigue siendo el viejo y falaz liberalismo decimonónico, achicar el estado, desarmar los programas sociales, desregular la economía, priorizar el perfil agro exportador, privatizar, trasferir recursos de los sectores populares y medios hacia los sectores altos y concentrados, etc.
Sin embargo esta nueva oleada neo liberal llega tarde, se encuentra con un mundo en crisis, que está explorando otros caminos a la globalización neo liberal, vuelven las políticas proteccionistas en los países centrales, restricciones a la circulación de bienes y servicios, construyendo también un relato xenófobo, fascista, discriminador y peligrosamente violento.
De más está decir, y es lo peligroso, que la historia nos muestra que las grandes crisis así como las luchas inter imperialistas por la hegemonía solo ha sido resueltas por grandes conflictos bélicos.
Además este proceso, económico y estructural, fue acompañado por un proceso político-institucional de gran trascendencia, que desmantelo y puso en crisis a los estados nacionales y sobre al Estado social, surgido de la post guerra.
Así los países periféricos, por si o por imposición de los centros imperiales comenzaron a  aplicar planes de austeridad, disminuyendo el consumo, la demanda y, por lo tanto, el nivel de vida de sus pueblos.

Cuatro décadas de neoliberalismo. Entre la hegemonía y la crisis permanente.

Con la valoración del petróleo por parte de los países productores (OPED) en 1973, se  creo una masa de petro dólares que fortaleció la moneda estadounidense, y al volcarse al sistema financiero global genero un “bum” de la actividad económica financiera. Esta “financieración” de la economía generó  una supremacía por sobre el modelo industrial fordista de la etapa de posguerra.
La crítica neoliberal al funcionamiento de Estado de bienestar,  se basó en la  rigidez del mercado de trabajo, el déficit público  y el costo de la mano de obra, la inflación y la caída de la tasa de ganancia de toda la economía global.
Por supuesto que esta crítica no decía que el conflicto era por la apropiación de la riqueza de las naciones, por parte de las elites mundiales y locales en detrimento de los pueblos y las naciones.
El segundo momento neoliberal, sucede con la caída de la Unión Soviética y la supremacía del capitalismo, y sus conceptos de fin de la historia y la supremacía de EEUU en la hegemonía global. Es la etapa del Consenso de Washington. Era el triunfo final del capitalismo y de EEUU en la guerra fría. Era el fin de los estados nacionales, subordinados a una gobernanza global ejercida por EEUU, por si o por los organismos mundiales, por el controlado.  FMI, OMC, Banco Mundial, etc.
Se abrió un período de triunfalismo del capitalismo salvaje, tanto en términos económicos, políticos e ideológicos-culturales.
Así ya, desde mediados de los 70, a partir del golpe cívico militar (76/83) y los cambios estructurales a nivel geopolítico, el avance tecnológico, la  financiarización de la economía, se fue consolidando una economía primarizada  de servicios, de consumo y de la comunicación, que profundizó la desindustrialización y extranjerizaba y concentraba la propiedad.
Al mismo tiempo se profundizaban las ideas liberales, individualista y por ende se despolitizaba la sociedad, se rompían los lazos sociales y se vaciaba de contenido la historia de las luchas sociales y populares.
A fines de los noventa el modelo neoliberal entró  en crisis en Latinoamérica, no tanto en los países centrales.
En Argentina, fue producto del peso de la deuda, la falta de competitividad por el uno a uno, una política de ajuste permanente que generaba una economía recesiva, con altos índice de desocupación y pobreza.
Como en todas las etapas de crisis producto de las políticas neoliberales se produjo una fuga masiva de dólares. Una apropiación de la riqueza de  toda la sociedad, un saqueo que se da en forma periódica por parte la elite local más la banca internacional.
Esta crisis abrió el camino a nuevas experiencias económicas a partir de gobiernos populares en casi toda Latinoamérica.
 A partir de los liderazgo de Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Kirchner en Argentina, más Evo Morales, Correa, Lugo, etc. se comienza un proceso de integración continental a partir del Mercosur, Unasur, etc, y políticas de integración social hacia los respectivos países, con fortalecimiento del Estado, políticas proteccionistas en los económico comercial, desarrollo de la industria, salarios altos y la búsqueda del pleno empleo. 
La política exterior fue independiente de EEUU, el comercio con la potencia emergente, China, y con el bloque de los BRICS, buscando alternativas a un mundo unipolar.
Este proceso altamente exitoso, con números de crecimiento e inserción social, a tasas chinas durante todo el periodo. Sin embargo la crisis de la subprime en EEUU en 2008/9, se inicia un periodo de estancamiento global producto de las políticas de ajuste en los países centrales (EEUU, Europa y Japón)
Los gobiernos populares de América Latina sostuvieron desde el Estado el nivel de empleo, el consumo y la distribución progresiva del ingreso.
Sin embargo el costo de estas políticas fue un aumento de la inflación y una tasa de crecimiento muy bajo.
Evidentemente la restricción externa opero como limitante a una política de crecimiento basada en el mercado interno. La limitación es constante a los largo de la historia económica de nuestros países.
Falto una política de desarrollo sustentable para diversificar la matriz productiva, romper algunos sectores monopólicos que se apropian de la renta excedente, romper con la dependencia de los precios internacionales de los commodities, 
Esta nueva situación de la economía global  modifico la correlación de fuerzas y agudizó  el conflicto entre las elites con el poder financiero, más los medios concentrados, el poder judicial y la aparición nuevamente de las políticas de injerencia en la región por parte de EE.UU. la CIA, frente a los gobiernos populares, que ya venían con años de gestión y desgaste.
La injerencia de EEUU tiene por fin de volver a controlar su “patio trasero” amenazado por las inversiones chinas en la región y las políticas de inserción comercial y políticas de parte de la nación asiática hacia África y América Latina. EEUU no podía permitir que su principal contendiente en la lucha por la hegemonía mundial, con el cual está enfrascado en una guerra comercial, hiciera base en América del Sur.
En este marco global pone su fin la experiencia popular  y deja abierta el camino para una nueva restauración conservadora – neo liberal- imperialista.


Conflictos y resistencias

Esta nueva versión del proyecto neoliberal para Argentina y la región presenta demasiadas similitudes con las experiencia fracasadas  anteriores,  si bien las condiciones geo políticas e internas son sustancialmente diferentes.

Modelo agro minero  exportador.  Primarización de la producción.

Se abandonan los procesos basados en el mercado interno, la reindustrialización y el desarrollo inclusivo con salarios altos para volver a un esquema agro minero exportador. Con claras políticas de destrucción de la industria  orientada al mercado interno, caída del salario real, caída del consumo y apertura de importaciones, dólar alto, para favorecer la competitividad externa.
Para financiar este proceso el gobierno  retomo la senda del endeudamiento externo. Este endeudamiento sideral tomado en tres años sirvió no tanto para financiar la reestructuración sino la fuga de capitales: esta es una muestra de la incapacidad de la burguesía fallida que está en el poder. No invierte y con un espíritu de saqueo se apropia de los dólares y los atesora o los fuga hacia paraísos fiscales, dejando la deuda como condicionante para las generaciones futuras.
El Estado latinoamericano es débil y sus burguesías apenas intentan
engancharse en las cadenas de valor globales subordinadamente, con el agravante de tener altísimas tasas de ganancias aquí y fugar sus rentas hacia el exterior.
Este comportamiento histórico de las burguesías de la región muestran el porqué del fracaso de cualquier política de desarrollo, tanto liberal como neo desarrollista. Son burguesías rapiñeras, a acostumbradas a saquear las arcas del estado y fugar sus utilidades.

Los límites del extrativismo.

Asociado al modelo agro exportador viene el concepto del extrativismo. Esto no es más que la sobre explotación de los recursos naturales y de la mano de obra con el fin de insertarse en la nueva división internacional del trabajo. Para que no disminuya la tasa de ganancia del capital, aumenta   la tasa de explotación de la fuerza del trabajo y se intensifica la extracción de renta de los recursos naturales.
Esta lógica de sobre explotación de los recurso lleva al desmonte del millones de hectáreas de bosques naturales, para ser dedicadas al cultivo de la soja, con la destrucción del suelo, la erosión , el aumento de las lluvias, y el cambio climático aparejado,
La búsqueda año tras año de una cosecha récord, hizo crecer las plantaciones de soja transgénica, hasta llegar a cubrir más del 60% de la superficie arable hoy en día. Pero el avance de los monocultivos significa la pérdida de bosques nativos, razón por la cual Argentina cuenta con una de las más altas tasas de deforestación en el mundo. Por hora pierde 32 hectáreas de bosque nativo.  Según indica un reciente informe de Greenpeace, casi la mitad de los desmontes en 2017 en las provincias más afectadas -Salta, Formosa, Santiago del Estero y Chaco- fue ilegal.

Además, la concentración de tierras en cada vez menos manos, ha agudizado la expulsión de pequeños productores, campesinos/as e indígenas de sus territorios y está creando una agricultura sin agricultores, haciendo crecer las villas en los centros urbanos, donde se agrava la emergencia sanitaria y social y la proliferación de conflictos sociales en los lugares afectados.
Cabe mencionar que este modelo contamina los suelos y napas y desertifica a las tierras, haciendo necesario el uso de cada vez más fertilizantes, cuyo uso aumentó en paralelo a la aplicación de agro-tóxicos. Esto a su vez aumenta los riesgos sanitarios y de salud sobre la población,
Lo mismo ocurre con  la explotación minera, sobre todos la producción a cielo abierto, que origina grande daños ecológicos de difícil solución, En general las empresas se llevan los minerales, las riquezas y dejan para las generaciones futuras y el Estado las políticas de recuperación.

Podemos concluir entonces que el modelo productivo argentino basado en los agro-negocios y el extrativismo son sumamente insostenibles. Los recursos aún disponibles se están agotando, el clima cambiando y la miseria avanza sobre nuestros territorios.

Subordinación a los intereses de EEUU.

La consigna “volver al mundo” muestra hoy su verdadera cara. Tanto Brasil como Argentina en su política exterior se alinean y subordinan con los intereses yanquis. Se dejó de lado la experiencia de los gobiernos populares de integrarse regionalmente, (Mercosur) para luego negociar y comerciar con el mundo. La estrategia era negociar en bloque para tener más poder de negociación.
La nueva alineación va acompañada por una apertura de la economía hacia los mercados mundiales, apertura de las importaciones, el libre comercio de bienes y servicios, libre flujo de capitales, sin restricciones ni barreras.
La paradoja es que la región se abre al mundo, cuando el mundo se cierra.
La otra paradoja es que el neoliberalismo nos ata a las políticas norteamericanas, cuando está siendo cuestionada por nuevos liderazgos. Según todos los analistas la lucha por la hegemonía mundial será ganada por China, que se convertirá hacia el 2030 en el líder mundial.

Democracias devaluadas.  

Es indudable que las políticas neo liberales están generando un mundo donde aumenta la concentración de la riqueza y de los ingresos, por ende las desigualdades. Estas desigualdades  se dan hacia dentro de los países, pero también entre ellos. Hay países centrales que son beneficiarios de estas políticas y otros emergentes o del tercer mundo son víctimas. Como decíamos más arriba la globalización y las políticas neo liberales han generado una crisis en lo que eran los estados  nacionales, con una perdida de derechos y conquistas sociales por parte sectores medios y bajos. Estas políticas de ajuste permanente han ido llevando a la pérdida de poder de amplios sectores populares, con la consiguiente crisis de los sistemas democráticos. La pérdida de derechos, la  baja calidad democrática, la baja o escasa participación ciudadana en un hecho evidente en muchas sociedades occidentales.
Es claro que estos gobiernos de clase, de ricos para ricos, que buscan la concentración de las riquezas en pocas manos necesitan restringir la política y las herramientas institucionales de la democracia en su favor y en detrimento de las clases populares.
En estas democracias acotadas surge un nuevo fenómeno, la supremacía  del poder económico sobre la lógica del estado, la política y el poder soberano de los pueblos.
Un ejemplo de esta restricción de las libertades democráticas es la  utilización de la justicia para controlar, someter, el  poder político.
Siempre el poder judicial en América latina fue un poder de clase, siempre colonizado por las elites en defensa de la propiedad privada, los negocios, y los intereses políticos y económicos de la clase dominante.
A este fenómeno se le sumado los intereses de EEUU, que ha ido cooptando parte del aparato judicial más la no tan nueva cooptación por parte de los servicios de informaciones vernáculos y algunos foráneos.
La justicia paso a ser un instrumento de control  de la política  y sobre todo sobre figuras de la oposición.

 Hegemonías y construcción de consensos.

Recordando a Gramsci, “la hegemonía, es la subordinación  de  los sectores populares para que acepten la visión del mundo de los sectores dominantes”.
El neoliberalismo intenta construir, por ahora con bastante éxito,  un nuevo imaginario colectivo, que como decíamos más arriba, basado en el  individualismo del new age, el egoísmo como motor, la anti política, etc, con el objetivo de lograr que los sectores populares sean soporte electoral de los gobiernos de derecha. Así el relato se construye con un sentido más publicitario, explotando más que lo sentimental  y lo emocional, que lo político y argumentativo. Se segmenta el electorado y se construyen mensajes diferenciales.
La comunicación directa, informal, digital, a través de las nuevas tecnologías, pasa a ser  una herramienta central.
En la construcción del  nuevo relato aparece un nuevo concepto la “pos verdad”, que no es más que la mentira institucionalizada de  verdad. No es más que una visión remozada y tecnologizada del “miente, miente, que algo quedara” de Joseph Goebbels y la propaganda nazi.
En síntesis la construcción de hegemonías pasa para el neoliberalismo en la fragmentación de la sociedad civil, sobre todo a la oposición.  
Deja de existir el concepto pueblo, y toda construcción política a partir de el pasa a ser demonizado.
La represión de toda manifestación popular, la criminalización de la protesta social y políticas y su correlato en el poder judicial como disciplinador. La cárcel o su amenaza, como espada de Damocles, sobre la dirigencia opositora gremial y política. 
Otra herramienta de fragmentación está basada en el discurso y en su apelación al ciudadano común e individual, niega el conflicto, lo despolitiza.  Apela al egoísmo individual por sobre el interés colectivo, es el clásico enojo de los conductores de autos frente al piquete que impide el tránsito. Discusión alimentada desde los medios y bastardeada pero que consigue su objetivo de enfrentar entre sí a sectores populares.
Las demandas son gestionadas sectorialmente, fragmentando los colectivos sociales, de forma que no emerjan liderazgos individuales o colectivos que puedan capitalizar el descontento y las resistencias.
Pero está claro que un modelo que pretende funcionar con una parte importante de la sociedad afuera de los circuitos del trabajo, del consumo y de la política va a generar conflictos sociales “in crecendo” mostrando los límites de sustentabilidad.

Las características señaladas muestran algunos de los limites  en el modelo neoliberal que, a nuestro entender, está terminando en Argentina.
Los escenarios de corto y mediano plazo permiten avizorar un futuro complejo.

El limite esta impuesto por la lógica misma de la ideología neo liberal,  la transferencia del ingreso a favor de los sectores concentrados y el deterioro de todos los indicadores económico y sociales como el consumo, el empleo, la pobreza, la desocupación masiva, indigencia, etc.  Es claro que este escenario tiene muy poca sostenibilidad política y social.
Es indudable que la protesta por parte de una sociedad  con conciencia de derechos, y con capacidad de movilización, impone un  límite concreto a la acción gubernamental.  Las manifestaciones populares contra las reformas previsional y laboral, hicieron retroceder el avance sobre dos objetivos estratégicos del modelo.   
En esta etapa de resistencia los principales actores fueron las CTAs y los gremios  estatales y en su capacidad de movilización, pero también la sociedad civil movilizada por los cacerolazos y ‘ruidazos’ contra el ‘tarifazo’ de los servicios públicos, el movimiento de mujeres expresados y las organizaciones de la economía popular, etc,  quienes se instalan en la calle con su propia agenda de reclamos como un actor con capacidad de organización, movilización y generación de políticas.
La experiencia histórica muestra que para el Neoliberalismo la única salida ante un escenario, auto generado,  de creciente recesión por el aumento del desempleo, la persistencia de la inflación y de la reducción del consumo masivo, es profundizar el ajuste y por ende agravar la situación y ante la protesta social y política, aumentar la represión directa de las protestas populares, así como judicializar y criminalizar a los líderes políticos y sociales.
Este escenario de ajuste permanente, quita de derechos y represión pone en evidencia la inviabilidad del neoliberalismo para construir una sociedad integrada, inclusiva y por ende sustentable en el tiempo.
El desafío para la sociedad argentina, y en Latinoamérica,  pasa por la construcción de una coalición amplia, un gran movimiento nacional y popular que dispute el poder a la derecha, que construya mayorías y una nueva hegemonía. Hay otro camino, hay otro modelo.




Antonio Muñiz
Mayo de 2019


El ajuste sin fin o el fracaso anunciado de las políticas neo liberales.


En los últimos meses se muestra el fracaso evidente de todas las política económicas del gobierno macrista, con el dólar en el centro de la escena, y detrás  tierra arrasada en la economía real, destrucción de la industria y por ende del trabajo, altísimas tasas de interés, con su correlato, la bicicleta financiera, endeudamiento, deterioro del mercado interno, y sobre todo una brutal fuga de divisas. Esta fuga financiada por los prestamos externos muestra claramente que una vez más el neoliberalismo muestra su cara más siniestra en la Argentina, como en 1980, 89, 01son políticas de saqueo liso y llano de nuestras riquezas. Se fugan los dólares hacia paraísos fiscales y dejan al pueblo argentino la deuda.




Además de la crisis económica y financiera que vivimos comienza a aparecer el olor fétido de la corrupción que carcome como una gangrena todas las instituciones de la república.  El caso Stornelli – D”alessio es la punta de un iceberg de un sistema mafioso donde están involucrados políticos de cambiemos, periodistas, los servicios de informaciones, la justicia y algunas grandes empresas de medios, un aparato mafioso que copo diversas instituciones estatales en un juego perverso de dominación y control de la oposición, extorsiones, aprietes a empresarios, armado de causas, operaciones de prensa, etc, en un coctel delictivo de alcances todavía desconocidos.
La promiscuidad entre legisladores de Cambiemos y de la Coalición Cívica, con los medios concentrados, mas jueces, espías, servicios extranjeros, la embajada de EEUU y la CIA, más la impunidad con que se movían muestran el nivel de corrupción moral, que el gobierno pretende meter debajo de la alfombra
En un contexto de crisis económica explosiva más el deterioro del gobierno macrista, alerta sobre una crisis política antes de las elecciones.
Hoy está claro que el gobierno ha dejado de manejar las políticas públicas, cediendo todas las medidas a  los tecnócratas  del FMI, una coalición política gobernante en crisis, con una serie de derrotas electorales provinciales que hacen prever un fracaso en las elecciones de octubre. Cuando el barco se hunde las ratas lo abandonan dice el viejo refrán y así el gobierno ha ido perdiendo aliados en los sectores del poder y  en los medios de prensa, que hasta ayer lo blindaban hoy  buscan nuevos horizontes  políticos que les aseguren la continuidad del negocio.
Sin embargo todos los pronósticos auguran una crisis profunda y u estallido con default incluido en los próximos meses. La apuesta del gobierno y del FMI es que la bomba le estalle al próximo gobierno, hace todo lo posible por cubrir al gobierno macrista hasta octubre. Sin embargo la impericia del equipo gobernantes, las pujas por el poder dentro de la coalición gobernante, la puja distributiva entre los sectores empresarios más concentrados, la angurria y la fuga de divisas por parte de muchos amigos del gobierno pueden acelerar los tiempos.
Igualmente la crisis  que heredara el próximo gobierno será muy pesada. El daño causado por las políticas neo liberales ha dejado una secuela de destrucción de todo el aparato productivo, pero además ha ido destruyendo todo en andamiaje social y político. Los niveles de corrupción que se muestran en las altas esferas del gobierno y en las empresas de medios concentrados han puesto en jaque el sistema mismo de convivencia de todos los argentinos. Por primera vez desde 1983 hay presos políticos en Argentina,  dirigentes políticos opositores, dirigentes sociales, empresarios ligados al gobierno anterior, etc, son víctimas de un contubernio mafioso enquistado en el poder central y cuyo mayores responsable anidan en la Casa Rosada.


La luz al final del túnel.



El gobierno en un relato pueril de la realidad nos dice que el rumbo era el correcto, pero que pasaron cosas que agudizaron la crisis. Situaciones no previstas nos han llevado a esta situación, levanta el fantasma de un posible triunfo de CFK, algo cada vez más probable, como la causante de los vaivenes y el miedo de los mercados. Como siempre en su miopía teórica, ya que su liberalismo no pasa de  algunas ideas generales del siglo XIX y principios del XX, no entiende la crisis. Su diagnóstico nos habla de una situación generada por el déficit, la emisión y “setenta años de Populismo”. Por eso Macri nos dice que de ganar profundizara el modelo y acelerara los tiempos. La realidad les muestra lo frágil de este análisis, todas las políticas monetaristas y de ajuste para bajar la inflación no solo han fracasado, sino han acelerado el proceso inflacionario, yendo lenta pero inexorablemente hacia un hiperestanflacion como nunca se ha vivido en estas tierras.
En síntesis, según el relato del gobierno, se trata de una crisis estrictamente económica, más específicamente fiscal. Su resolución, por lo tanto, será de tipo ortodoxo,  más ajuste y más achique de los gastos, más recesión. Con este diagnóstico no hay salida, no hay ninguna luz al final, porque son precisamente esas políticas las que nos llevaron a esta situación.
Las últimas medidas “populistas”, como volver a precios cuidados, créditos para el consumo, etc. muestran un manotazo de ahogado por parte de los sectores más políticos del gobierno afín de llegar con un poco más de aire a octubre. Sin embargo el mismo gobierno no cree en las medidas que toma, no hay decisión política de aplicarlas y controlarlas, por lo tanto están condenadas la fracaso. Ya en estos días, ante solo el rumor, las grandes empresas quitaron del mercado muchas de sus productos, los reemplazaron por otras segundas y terceras marcas y aumentaron su precio.
Los economistas “amigos” del gobierno adscritos al pensamiento mágico neo liberal corren al gobierno por derecha, pidiendo más ajuste y recesión, Estos mismos economistas que pronostican desde hace meses “que todo se va a la mierda”, ahora ven una salida similar al plan Bonex, una nueva expropiación de los ahorros de todos los argentinos, cambiando pesos  por bonos a futuro.
En todos los casos, con la aplicación de las mismas medidas,  al final del túnel solo hay un paredón donde chocaremos inexorablemente.
Una vez más queda demostrado, ante este fracaso, que la ceguera ideológica de la derecha argentina la incapacita  para generar un proyecto de país que contenga a los cuarenta y cinco millones de argentinos en un proyecto de nación viable y sustentable.

Antonio Muñiz
Abril 2019

Universalismo, globalización y el Estado nación.



¿Qué fue lo que pasó para que lo aceptáramos mansamente esta calamidad? ¿Porque nos adaptamos a la paz de los cementerios, abandonamos toda esperanza y toda posibilidad de transformar la sociedad?

“La evolución histórica marcha con la velocidad de los medios que la impulsan” JDP


Según Juan Domingo Perón el principio central que guía la evolución es que el ser humano al ser un animal gregario ira evolucionando en la integración social desde la familia, tribu, nación, continente, hasta un sistema mundo, siempre sostuvo que el proceso de integración culminaría en un “universalismo”, Para Perón el Continentalismo y el Universalismo son el sentido y la razón última de la historia,

En 1974, meses antes de morir, cuando la actual globalización no existía  Perón escribió  “el mundo, y sobre todo los grandes países, están pensando en que esta evolución que nosotros hemos presenciado va a desembocar, quizás antes de que comience el siglo XXI, en una organización universalista que reemplace al continentalismo actual.” (1)

“…..Y en esa organización se llegará a establecer un sistema en que cada país tendrá sus obligaciones, vigiladas por los demás, y será obligado a cumplirlas, aunque no quiera, porque es la única manera en que la humanidad puede salvar su destino frente a la amenaza de la superpoblación y la destrucción ecológica del mundo”. Y agregó: “Debemos comenzar a pensar que ese universalismo ha de ser organizado por alguien y que si nosotros no nos disponemos a intervenir en la organización de ese internacionalismo, todos nuestros años de lucha por liberarnos serán inútiles, porque si los imperialismos actuales imponen el ritmo de esa universalización, lo harán en su provecho, no en el nuestro”.

Esta definición estratégica es hoy la clave central del proceso de globalización que vivimos. Estamos ante la encrucijada que Perón previo, como insertarnos  en esa lógica global, universalista, sin ser devorados por los intereses imperiales de los países centrales


Un poco de historia:

El excedente de petro dólares producido por el aumento del precio del petróleo en 1973, volcado en el sistema financiero internacional, más la revolución científico tecnológico que se produce en las décadas posteriores promueven un nuevo fenómeno: la globalización.
Al mismo tiempo el capitalismo basado en la producción de bienes y servicios masivos,  ve decaer su tasa de ganancias  en detrimento de las actividades financieras, con el final predecible es  la primacía del sistema financiero globalizado sobre el viejo modelo productivista.
Las instituciones creadas en la post guerra, FMI, BM y la OMC que en su origen fueron diseñadas para la economía de desarrollo y la prevención de crisis monetarias y pánico financiero se transformaron en entidades monetaristas/fiscalistas, y degeneraron en organismos ejecutores de las políticas ultra monetaristas, de desregulación de los mercados  bajo el modelo económico que impuso el Consenso de Washington.

Con la caída del muro de Berlín y el derrumbe de la Unión Soviética el proceso se acelera,  con la predica del fin de la historia y el capitalismo como único camino, el libre mercado, la globalización y la economía se impusieron como matriz definitiva del orden mundial.

Ese  nuevo orden globalizador muestra hoy sus pústulas y como una gangrena lenta va destruyendo todo lo que toca con su lógica de saqueo, destrucción del medio ambiente,  ganancias a toda costa y de un individualismo extremo que rompe todo el tejido social.
Sin embargo las crisis del modelo hacen que vuelvan a brotar viejas ideas que nos hicieron creer que habían muerto, “la política”  y “lo político”, los pueblos como sujeto histórico y el estado y su rol.
                                                   
La crisis del estado.

El mundo constituido por el  Estados-nación tal como lo conocemos desde el “Tratado de Westfalia” (2) de mediados del siglo XVI, se ha ido derrumbando; y sobre sus escombros comenzó  a surgir un sistema global.

La consolidación del modelo monetarista, neo liberal, globalizador, o sea la supremacía del sistema financiero sobre el viejo capitalismo productor de bienes y servicios ha ido generando un supra poder internacional que supera y somete  a muchos gobiernos.
Hoy, los Estados - nación parecen prisioneros de las decisiones de un poder supra nacional conformado por otros estados y por organismos internacionales, como el FMI  o la OMC, etc. que han ido acumulado poder desde la posguerra.
Ese supra poder puede y lo hace imponer una mirada única sobre las políticas económicas de cada país, imponer políticas recesivas, de ajuste permanente, de liberación de los mercados de bienes y servicios financieros, etc,
Esas políticas de ajuste apuntan a desmantelar el estado de bienestar, que funcionó con éxito durante décadas de la mano de políticas económicas keynesianas, Tiene también como finalidad desmembrar al Estado de la mayoría de las funciones de control y todo poder de policía. El sueño del liberalismo es un estado, pequeño, un estado bobo, incapaz de cumplir ninguna de sus funciones esenciales.
Nada es casual. Esta lógica de ajuste del estado tiene además como finalidad reducir el pago de impuestos sobre los sectores más ricos de la sociedad, atacando sobre todo los impuestos sobre las ganancias y  el patrimonio y cargando aquellos indirectos, sobre el consumo que afectan a los sectores populares.
Está claro que además es una transferencia de recursos desde los sectores populares hacia los sectores más ricos. Los sectores populares sufren así una doble agresión, cargan sobre sus ingresos mayores impuestos pero además la crisis fiscal del estado hace que reciba menos servicios y de menor calidad que antes; ya que los primeros sectores ajustados son los de uso popular, salud, educación, servicios públicos, salarios y jubilaciones.

A mediados de los ochenta y principio de los noventa se generaron reformas denominada de “primera generación”  que se orientaron a transferir funciones del estado hacia el sector privado o hacia el tercer sector. De más está decir que encubrieron una transferencia de recursos del estado hacia los privados, con, en la mayoría de los casos, una pérdida de calidad de los mismos. Estas privatizaciones también acentuaron la pérdida de ingresos por parte del estado, generando un mayor déficit fiscal.

Crisis de legitimidad


La crisis del Estado es resultado de la crisis económica y fiscal que sufren los estados, pero es una crisis inducida y generada por ese poder financiero global y sus políticas de depredación y saqueo de las naciones,
A su vez la incapacidad del estado de dar respuesta a las necesidades de la población genera una sensación de abandono, bronca, hacia lo público y lo político, cuestionando la misma democracia y generando un caldo de cultivo para experiencias autoritarias y antidemocráticas.  Sumado en este proceso el manejo perverso de los medios de comunicación que acentúan una campaña permanente de ataque a lo político.

Esta incapacidad del estado moderno para dar respuesta a las demandas de la sociedad genera una crisis política demarcada en una profunda crisis de legitimidad, de lo político y los políticos, y en muchos casos quite de legitimidad a la democracia como sistema.
Como decíamos las  reformas implantadas al Estado para superar esta crisis fiscal auto  inducida generan a su vez y profundizan  los niveles de pobreza y marginación social, sectores ya golpeados por las crisis periódica provocadas  por el modelo neoliberal capitalista.
Las instituciones del Estado pasan por severas crisis políticas de tal forma que provocan disfunciones y terminan en fallas en las que el Estado no puede garantizar el orden político.
De más esta decir que estas crisis políticas llevan a crisis de confianza en  las instituciones  democráticas.

El Estado-nación entra en crisis al no poder controlar la nueva economía, la cual genera constantes cimbronazos y no resuelve, sino más bien agudiza las crisis sistémicas. Estas crisis económicas, pero también políticas, ponen en crisis permanente a los estados, y contribuyen a acelerar el proceso de descomposición social, la destrucción de las culturas nacionales, la  destrucción del trabajo y la industria, la pobreza y la indigencia de amplios sectores populares,  la caída en la anomia y la delincuencia, que sirve a su vez como dispositivo de opresión y criminalización.
La crisis del Estado nación lleva inherente  a una crisis identitaria y cultural, así comienza a primar la ideología del mercado, el ciudadano se convierte en consumidor. Y aquellos sectores que quedan al margen del trabajo, no pueden consumir, por lo quedan realmente fuera del sistema. Por un lado los estados pierden soberanía, pero los pueblos también, pasan a ser sujetos pasivos, sin derechos sociales ni políticos.
El conflicto y las tensiones son inherentes a toda sociedad humana. Con la aplicación de políticas neo liberales estos conflictos se agudizan.
El elemento común de la crisis de gobernabilidad democrática, es la incapacidad de las instituciones democráticas para asumir y procesar democráticamente el conflicto. Las instituciones muestran su incapacidad de dar respuesta a los problemas por ende el ciudadano comienza a perder confianza en las instituciones. Iniciándose así un proceso que se retroalimenta, poniendo en jaque a todo el proceso democrático. Es notoria la pérdida de calidad democrática en todos los países occidentales, si bien se conserva la fachada, es mucha la perdida y la crisis de las instituciones que avasallan derechos y garantías democráticas.

Hay otro modelo.

El modelo  económico neoliberal esta demostrando su inviabilidad  porque se ha ido agotando en si mismo. Urge cambiar el rumbo económico.
Los procesos de globalización se encuentra en crisis de legitimidad y credibilidad porque ha profundizado  todos los problemas,  sumergiendo al mundo en una gran depresión económica  y nos encamina a una crisis ambiental, dada su lógica extrativista de los recursos naturales, a una crisis alimentaria global, dada la concentración excesiva de los  recursos, se profundizan  así procesos de alta incertidumbre, caos e inestabilidad global.
Como predecía Perón  el proceso globalizador es liderado por los centros políticos y financieros centrales, en especial por EEUU, en detrimento de los países periféricos. Sin embargo ante la crisis este liderazgo es hoy cuestionado y disputado por otros países como China, Rusia e India.
Esta crisis de las ideas neoliberales y la aparición de otros actores que luchan por la hegemonía, genera también oportunidades para los países periféricos de lograr políticas propias de desarrollo y autonomía.

El desafío de nuestros países es diseñar una estrategia de integración a ese mundo globalizado desde nuestros intereses y posibilidades.
Cono elementos esenciales nos parece que es necesario reconstruir lo que la lógica neoliberal ha ido destruyendo, el estado, la política y el pueblo como sujeto histórico.

“la globalización que se presenta  como el proyecto más importante de todos los tiempos en materia de reforma económica, necesita del Estado. Estamos muy lejos de poder prescindir del Estado en ese punto. Todavía estamos y creo que lo seguiremos estando por mucho tiempo en la condición, planteada por los clásicos, de que la economía no puede ser más que economía política, vale decir, un organismo en que el Estado tiene siempre que ser una parte esencial del funcionamiento de la vida social, sin alternativa posible que pueda plantearse en otros términos”. (3) (James Petras)
En principio hay que fortalecer el Estado, y para ello es necesario abrirlo a la participación popular en todos los ámbitos. El control ciudadano es básico para transparentar y hacer eficiente y evitar el copamiento por grupos económicos o mafias corporativas, como sucede ahora.
Es necesario recobrar el poder de policía del estado, pero además el rol de árbitro de los conflictos sociales, protegiendo a los sectores mas débiles de los abusos y excesos de los sectores dominantes.  Este nuevo estado debe ser un articulador de los recursos económicos y humanos en una lógica de desarrollo humano y productivo equitativo para toda la comunidad.
Seguramente para estas funciones será necesario refundar el estado, dotarlo de nueva herramientas y sobre todo desmantelar toda la legislación “liberal”  que da sustento  a todas las restauraciones liberales – conservadoras -imperialistas que han asolado nuestros países, antes con golpes militares y ahora mas sofisticados con golpes  “blandos”, dentro del amparo de esas leyes. Por supuesto que hay que empezar por una nueva constitución, que termine con el engendro de la constitución del 53/60, pero sobre todo sobre la funesta reforma de 1994.
Recuperar la justicia, con democracia y trasparencia, con jueces que den cuenta de su accionar ante la comunidad. Hay que terminar con la lógica de un poder judicial, con fundamentos y prerrogativas de la edad media. Es fundamental democratizar toda la sociedad, empoderando  al pueblo. Todo poder surge del pueblo debe ser la premisa clara.
Un factor que debemos considerar es el creciente y necesario protagonismo de la sociedad civil. Perón las llamaba las “Organizaciones libres del pueblo”. Son aquellas organizaciones que el mismo pueblo se da naturalmente en búsqueda de satisfacer necesidades o como defensa a sus derechos. La organización puede tomar diversas formas y los objetivos son tan amplios como las necesidades de ese mismo pueblo. Es fundamental reconstruir el tejido social destruido por el neo liberalismo y fomentar estos espacios donde el pueblo se une y crea lazos de solidaridad. Desde el estado de debe fomentar su creación, alentar y auxiliar a su funcionamiento y sobre todo empoderar  estas asociaciones como verdadera expresiones de la voluntad popular. Por supuesto que estos conceptos son superiores a la lógica liberal progresista de “ong”, “tercer sector” o “sociedad civil”.
En síntesis construir una democracia social.
En lo económico, como resultado de ese empoderamiento del pueblo y del estado es necesario tener un rígido control de flujos de capital, evitando la salida o fuga de capitales, tan propensa nuestra burguesía vernácula, control de los monopolios, democratizar todo el proceso económico, cooperativisar  amplios sectores de la producción, la distribución y el consumo, en especial alimentos y artículos de primera necesidad, volver al rol del estado como empresario, sobre todo en los servicios públicos, pero también en aquellas áreas estratégicas donde el sector privado ha mostrado sus limitaciones.
La ciudadanía tiene que participar en la gestión de las empresas estatales y de los servicios públicos para legitimar las acciones de un Estado ágil.
Un Estado que vuelva a ser una herramienta de integración y equilibrio social y que atienda y de respuesta  a las demandas sociales.
Al respecto Stiglitz (4) que considera que el Estado debe tener un mayor papel para lograr que la globalización sea más justa, a través del cumplimiento de varias responsabilidades:

•        Regular y establecer reglas del juego para las empresas.
•        Promover la ciencia, la investigación tecnológica, la educación y la formación.
•        Crear redes de seguridad, redistribuir la riqueza y ser garante en sentido amplio de la solidaridad social.

La globalización existe y es un fenómeno que perdurara en el tiempo, es más, es probable tal cual lo sostenía Perón que se profundice, lo que es cuestionable es que la única ideología para el mundo del futuro sea el neo liberalismo monetarista. Por eso es necesario insertase en ese mundo globalizado, pero desde nosotros, desde nuestras necesidades, nuestros recursos y nuestra  propia estrategia.
Debemos apostar a un mundo multipolar, que ponga fin a la hegemonía norteamericana, comerciar con el mundo, no para que nos llenen de basura como ocurre ahora que destruye nuestra industria y el trabajo de los argentinos, sino para exportar nuestros productos, con valor agregado, trabajo argentino con ciencia y tecnología agregada.
Por último es necesario poner fin a la lógica financiera monetarista que destruye nuestros pueblos y volver a la lógica natural del trabajo. Solo el trabajo genera riqueza.
Cristina Fernández de Kirchner manifestó repetidas veces en sus discursos ante la Naciones Unidas sobre la necesidad de mayores controles sobre los flujos de capital, los paraísos fiscales, nuevos roles para los organismo económico globales, como el FMI o la OMC, como agentes del desarrollo de los pueblos y las naciones y no como meros guardianes de los intereses de la banca usurera mundial. 
En síntesis construir un nuevo orden mundial más justo y equitativo.

Antonio Muñiz
Abril 2019




Globalización, neo liberalismo y crisis permanente.



La crisis del sistema capitalista de 1929, fue muy dura, no tanto por la crisis en sí, sino por el mal manejo de la misma. Los economistas clásicos mostraron, en ese caso, su incapacidad y su insuficiencia teórica, no solo para interpretar la situación sino también para contrarrestarla. La ideología liberal creyó en su sofisma que el propio mercado se autorregularía y se saldría de la misma sin intervención del estado. Sin embargo esa confianza en el mercado agudizó la crisis y arrastró sus efectos casi una década, solo la segunda guerra mundial permitió superarla.




Las teorías keynesianas surgieron como políticas anti cíclicas, previniendo crisis económicas futuras, construyendo el estado de bienestar, con sus políticas de protección social, previsional, salud, educación, protección del trabajo, etc, que   imperó durante las siguientes décadas.
El estado de bienestar surge como respuesta política ante el avance de la Unión soviética y de las teorías marxistas en el mundo. El estado de bienestar quiso mostrar un capitalismo con rostro humano, para frenar la adhesión de los pueblos a las teorías anticapitalistas.
Las políticas keynesianas y el estado de bienestar aseguraron un largo ciclo de crecimiento  por varias décadas, hasta la crisis del petróleo en 1973.

El excedente de petro dólares producido por el aumento del precio del petróleo, volcado en el sistema financiero internacional, más la revolución científico tecnológico que se produce en las décadas posteriores promueven un nuevo fenómeno: la globalización.
Al mismo tiempo el capitalismo basado en la producción de bienes y servicios masivos, el fordismo,  ve decaer su tasa de ganancias  en detrimento de las actividades financieras, con el final predecible de la primacía del sistema financiero globalizado sobre el viejo modelo productivista.
Las instituciones creadas en la post guerra, FMI, BM y la OMC que en su origen fueron esencialmente keynesianas, diseñadas para la economía de desarrollo y la prevención de crisis monetarias y pánico financiero se transformaron en entidades monetaristas/fiscalistas, para degenerar en la desregulación de los mercados  bajo el modelo económico que impuso el Consenso de Washington.
Este proceso se agudiza con la caída del muro de Berlín y la posterior crisis de la Unión Soviética. El fracaso del socialismo real, y la caída de la segunda potencia mundial, generó un mundo unipolar, con un EEUU autoerigido como gendarme del mundo y la primacía de la ideología neo liberal  como único camino. Era el fin de las ideologías, era el fin de la historia.  Era el triunfo final del capitalismo.
Rápidamente este optimismo quedo sepultado bajo los escombros que estas políticas produjeron.
La historia no tiene fin, mientras el hombre camine sobre la tierra. Además la historia es construcción humana, Es el hombre el que día a día, ladrillo a ladrillo, construye su historia.

Imperialismo y neo liberalismo.

Las políticas globales impulsadas por los países centrales y sus organismos llevan a la desregulación de la economía internacional y a su vez obliga a los Estados nacionales a perder el control de la política económica, a reestructurar sus  instituciones públicas, reducir y en muchos casos desmontar el Estado de bienestar,  eliminar los sistemas de jubilación y protección social, lo cual a su vez anula la capacidad del Estado para dar respuesta a las demandas sociales con las consecuentes crisis de legitimidad democrática.

La desregulación de los mercados internacionales de capital generó un nuevo poder fáctico supranacional que sobrepasa la soberanía de los Estados nacionales. Los fiscaliza e impone una disciplina fiscal monetaria que en la mayoría de las ocasiones terminan en una crisis. Y a su vez, como salida, exigen las mismas restricciones y ajustes pero en mayor dosis.
Este supra poder ha llevado a la perdida de la soberanía de muchos países, siendo las autoridades políticas meros delegados de un poder central, sin poder de decisión ni autonomía. El ejemplo más extremo es el de Grecia, que ante la elección de un nuevo gobierno y un plebiscito donde holgadamente el pueblo griego se opuso a los acuerdos con el FMI y sus políticas de ajuste, se terminó aceptando los gravosos planes de salvataje que impuso la tecnocracia de Bruselas, real gobernante de Europa. De más está decir que los resultados han sido ruinosos para la economía y la sociedad griega.
 
La concentración del capital corporativo es una tendencia inherente al sistema mismo que se manifiesta desde su mismo origen, lo mismo que la búsqueda incesante de mayores tasas de ganancia, pero estas tendencias se han acelerado  a partir de la des regulación económica que permite “un todo vale”.

Los ciclos económicos son más cortos ahora que antes y la crisis económicas son ahora fenómenos globales que escapan al control de las instituciones nacionales o globales.
Las contradicciones del sistema capitalista globalizador han causado las crisis recurrentes que ponen en entredicho la viabilidad del proyecto neoliberal.
Estas crisis financieras son un signo más de que el sistema capitalista funciona con la lógica auto destructiva, en donde no importa a quienes se perjudique mientras que los grandes capitales se beneficien.

Los países centrales desempeñan un papel importante en la gestión de las crisis en los países emergentes o  menos desarrollados y de aquellas empresas transnacionales que confrontan problemas financieros.
Desde el inicio de la primera fase de la globalización económica marcada por un mundo unipolar con el fin del socialismo real a principios de los noventa del siglo pasado, se inician una serie de crisis financieras que  asestan golpes a los sistemas  locales de producción económica, destruyendo sectores de la economía real, empobreciendo poblaciones y fugando cifras descomunales en dólares hacia sus paraísos fiscales y dejando deudas externas, de dudosa legitimidad,  que funcionan como restricciones a futuras políticas autónomas.

 En las últimas cuatro décadas muchos países han experimentado estas crisis: México en 1973, 1982 y 1994-95, Argentina en 78, 81 y 2001, varios países europeos en 1992 y 1993, el Este asiático en 97-98, Rusia en 1998, Brasil en 1999 y Turquía en 2000-01, la crisis de Leman Brother en 2008, las burbujas inmobiliarias en EEUU y Europa,  las crisis de España, Italia, Irlanda , Turquía y la más notoria Grecia.  
Un caso particular es Argentina, que en tres años de aplicación de políticas de desregulación, apertura de mercados, endeudamiento, están llevando a una crisis de mayor envergadura que la del 2001.
Curiosamente, India y China no abrieron sus mercados de capitales y son los países que han mostrado una mayor estabilidad y que mejor atravesaron las crisis financieras mundiales.

La crisis del capitalismo son crisis sistémicas, que se manifiestan en los escándalos financieros tanto de los países como de las grandes corporaciones, los cuales al no tener regulaciones por parte de los estados , y tampoco ser resueltos por sus propias instituciones,  degeneran en burbujas especulativas que arruinan a los grandes inversionistas y a  los pequeños ahorristas, pero además destruye las bases de la economía real, dejando tras de sí una secuela de desocupación, pobreza y marginalidad de gran parte de su población

Una profunda decadencia  moral e intelectual asola a la humanidad como resultados de la implantación del modelo de globalización.
Es necesario superar la creencia que la globalización es la única vía, para diseñar desde la política y desde los pueblos y los estados un modelo de desarrollo más justo y equitativo que ponga fin a estas políticas de saqueo, destrucción y muerte que trae el neoliberalismo.

Antonio Muñiz
27 de marzo de 2019.

En caída libre.


El gobierno  nacional continúa su política anti inflacionaria, basada en el programa de ajuste brutal que le indica el FMI.
Este programa sigue mostrando sus limitaciones, mostrando su fracaso y conduciendo a la economía a una crisis importante en el corto plazo.
El gobierno apuesta a todo por pasar 2019 y llegar a las elecciones  con un dólar dentro de las bandas fijadas.

Un ajuste con tasas del 90 % anual, solo para mantener “estable” al dólar, está destruyendo la economía real, si a eso se le suma la aspiración de pesos del mercado, a través de las Leliq, la baja de salarios, las importaciones, el objetivo de déficit cero, etc, están destruyendo toda la actividad productiva y comercial.
No es de extrañar que la industria iniciara el 2019 con una caída del 8,5% en el primer mes del 2019, en comparación con el mismo mes del año pasado.
Entre los rubros más afectados se encuentran la producción textil, metalmecánica, químicos y plásticos.
Entre las actividades industriales que mostraron mayores caídas destacan los cigarrillos (3,2%), procesos de petróleo (5,9%), la producción de insumos químicos y plásticos (7%) y la metalmecánica (8,7%).
Estas caídas son una continuación del retroceso ya sentido durante 2018
La producción de bienes de capital continuo su caída, especialmente con la reducción de la producción de maquinaria agrícola, que cayó un 9 %
Asimismo, de acuerdo a un informe del INDEC la capacidad instalada  industrial operó al 56,6% en diciembre, el nivel más bajo desde 2002.
Otros sectores que están trabajando por debajo de su capacidad instalada  son industrias metálicas básicas (69,4%) y las fábricas de Papel y cartón (66,8%).
Los rubros más preocupante, por su incidencia en la generación de empleo son la industria Metalmecánica al 42,8% de su capacidad, las firmas textiles lo hicieron al 32,3% y la industria automotriz, al 25,6 por ciento.
Los pronósticos para 2019 son muy pesimistas, desde la UIA proyectan  una contracción de 1,5%, mientras el Gobierno prevé una lenta recuperación a partir de la segunda mitad. Las consultora privadas y la cámaras del sector creen que la caída será persistente durante todo 2019
“Estamos preocupados. El Gobierno es voluntarista con su mirada de la economía. Para ellos marzo va a ser definitorio. Ahí va a empezar un mayor crecimiento. A nosotros las cifras no nos dan igual. Con estas tasas de interés, presión impositiva y baja del consumo interno va a ser muy complicado que empecemos con números en verde”, aseguró Miguel Acevedo, Presidente de la UIA, días atrás.
No existe dato en la economía que permita pensar con cierto optimismo, la situación mundial sigue compleja para las erráticas políticas económicas argentinas, un aumento en las exportaciones parece difícil,  Brasil, principal socio, sigue inmerso en su crisis con un gobierno, el de Bolsonaro, que no termina de arrancar, la lluvia de inversiones no llegó y no llegara en el mediano plazo. Queda como motor un  crecimiento  del mercado interno, pero con estas tasas de interés, la falta del crédito y la caída del consumo, alta inflación y tarifas públicas que son atentatorias para la producción es difícil creer que la situación productiva y comercial pueda mejorar durante 2019.

Antonio Muñiz
Marzo de 2019