Un neo liberalismo fracasado.


En medio de la crisis económico, pero sobre todo política, que vive la República Argentina,  el modelo neoliberal monetarista instalado a partir de 2015 nos está llevando a una próxima crisis,  con default incluido.
Mucho puede decirse de los errores del gobierno de Macri, puede que haya habido “mala praxis”, pero básicamente muestra los límites de esta restauración, liberal - monetarista – conservadora.
El cambio de ciclo político y económico en la región, a partir del ascenso de la derecha liberal en Latinoamérica, puso fin a un ciclo de gobiernos populares, de casi una década y media. Con la derrota del peronismo en 2015 en Argentina y la prisión, proscripción de  Lula en Brasil que permitió el triunfo de una derecha retrograda y militarista con Jair Bolsonaro, aparecen con toda intensidad las políticas neo liberales.
Se impone el mismo modelo desde  hace décadas, como si nada hubiera pasado, ni en nuestros países, ni en el mundo. Como si ese modelo no se hubiera agotado, como si no se hubiera instalado en el centro mismo del capitalismo una profunda y prolongada crisis recesiva. Se trata de un neoliberalismo fracasado.
Descifrar el neoliberalismo, con sus anacronismos y sus novedades, es condición indispensable para reactualizar la lucha en contra de ese modelo devastador para los derechos sociales, para la soberanía nacional y para la misma democracia. 
Este modelo político, económico y social, tiene características específicas y distintivas respecto a experiencias anteriores como  en los ´90. Tampoco el contexto geo político es el mismo. Ya no existe el mundo unipolar de los 90, hoy existe una batalla por la hegemonía mundial. Hay una guerra larvada, comercial y política, en EEUU y China por el liderazgo mundial.
Esta nueva etapa esta caracterizada por una feroz disputa por la lucha por  la distribución de la riqueza a favor de los sectores concentrados de la economía; por el inicio de un nuevo proceso de endeudamiento externo; la apertura de la economía; la primacía de la renta financiera, la primarización de la economía y por ende la desindustrialización; la  restructuración del sistema de jubilaciones y pensiones y el intento deliberado de bajar salarios y niveles de consumo de los sectores mayoritarios.
Tal vez lo novedoso sea que a diferencia del pasado la derecha asume el gobierno a través del voto, en forma institucional y legal, aunque no siempre en forma “legitima” (Brasil). Es indudable que hoy la derecha liberal ha conseguido apoyos populares y llegar al gobierno con consensos mayoritarios.
Otro dato no menor, en esta etapa,  el sujeto histórico paso a ser el empresario, eje de la nueva construcción política. Históricamente detrás de la derecha siempre estuvo el empresariado, pero siempre hubo un mediador. Por ejemplo las fuerzas armadas, o estudios de economistas y/o abogados que actuaban “por orden y representación”, hoy son ellos mismos quienes ocupan los puestos del poder sin ninguna mediación.
Por último los cambios y avance tecnológicos en el área comunicación, la concentración de medios en manos oligopólicas, así como nuevas técnicas de marketing y comunicación han ido cambiando la forma de construir política. La  batalla por el “sentido común” está siendo ganada por la derecha, a través de un fuerte discurso anti política, asociando política y corrupción, militancia territorial por comunicadores, y un fuerte discurso que ensalza el individualismo, doctrinas de new age y la auto ayuda, que fomentan el egoísmo y la lógica del “emprededurismo” como salida laboral, y ayudado en algunos países por iglesias evangélicas financiadas por EEUU, con un discurso de salvación individual.
Desde allí se construye la hegemonía del neo liberalismo. Se construye un relato donde no existe el conflicto de intereses, donde priman los sentimientos sobre la racionalidad, donde lo que importa es el triunfo según el modelo capitalista, negando las desigualdades sociales y estructurales, imponiendo una visión única de la realidad, un único camino, una visión ingenua de final de la historia.
En los demás sigue siendo el viejo y falaz liberalismo decimonónico, achicar el estado, desarmar los programas sociales, desregular la economía, priorizar el perfil agro exportador, privatizar, trasferir recursos de los sectores populares y medios hacia los sectores altos y concentrados, etc.
Sin embargo esta nueva oleada neo liberal llega tarde, se encuentra con un mundo en crisis, que está explorando otros caminos a la globalización neo liberal, vuelven las políticas proteccionistas en los países centrales, restricciones a la circulación de bienes y servicios, construyendo también un relato xenófobo, fascista, discriminador y peligrosamente violento.
De más está decir, y es lo peligroso, que la historia nos muestra que las grandes crisis así como las luchas inter imperialistas por la hegemonía solo ha sido resueltas por grandes conflictos bélicos.
Además este proceso, económico y estructural, fue acompañado por un proceso político-institucional de gran trascendencia, que desmantelo y puso en crisis a los estados nacionales y sobre al Estado social, surgido de la post guerra.
Así los países periféricos, por si o por imposición de los centros imperiales comenzaron a  aplicar planes de austeridad, disminuyendo el consumo, la demanda y, por lo tanto, el nivel de vida de sus pueblos.

Cuatro décadas de neoliberalismo. Entre la hegemonía y la crisis permanente.

Con la valoración del petróleo por parte de los países productores (OPED) en 1973, se  creo una masa de petro dólares que fortaleció la moneda estadounidense, y al volcarse al sistema financiero global genero un “bum” de la actividad económica financiera. Esta “financieración” de la economía generó  una supremacía por sobre el modelo industrial fordista de la etapa de posguerra.
La crítica neoliberal al funcionamiento de Estado de bienestar,  se basó en la  rigidez del mercado de trabajo, el déficit público  y el costo de la mano de obra, la inflación y la caída de la tasa de ganancia de toda la economía global.
Por supuesto que esta crítica no decía que el conflicto era por la apropiación de la riqueza de las naciones, por parte de las elites mundiales y locales en detrimento de los pueblos y las naciones.
El segundo momento neoliberal, sucede con la caída de la Unión Soviética y la supremacía del capitalismo, y sus conceptos de fin de la historia y la supremacía de EEUU en la hegemonía global. Es la etapa del Consenso de Washington. Era el triunfo final del capitalismo y de EEUU en la guerra fría. Era el fin de los estados nacionales, subordinados a una gobernanza global ejercida por EEUU, por si o por los organismos mundiales, por el controlado.  FMI, OMC, Banco Mundial, etc.
Se abrió un período de triunfalismo del capitalismo salvaje, tanto en términos económicos, políticos e ideológicos-culturales.
Así ya, desde mediados de los 70, a partir del golpe cívico militar (76/83) y los cambios estructurales a nivel geopolítico, el avance tecnológico, la  financiarización de la economía, se fue consolidando una economía primarizada  de servicios, de consumo y de la comunicación, que profundizó la desindustrialización y extranjerizaba y concentraba la propiedad.
Al mismo tiempo se profundizaban las ideas liberales, individualista y por ende se despolitizaba la sociedad, se rompían los lazos sociales y se vaciaba de contenido la historia de las luchas sociales y populares.
A fines de los noventa el modelo neoliberal entró  en crisis en Latinoamérica, no tanto en los países centrales.
En Argentina, fue producto del peso de la deuda, la falta de competitividad por el uno a uno, una política de ajuste permanente que generaba una economía recesiva, con altos índice de desocupación y pobreza.
Como en todas las etapas de crisis producto de las políticas neoliberales se produjo una fuga masiva de dólares. Una apropiación de la riqueza de  toda la sociedad, un saqueo que se da en forma periódica por parte la elite local más la banca internacional.
Esta crisis abrió el camino a nuevas experiencias económicas a partir de gobiernos populares en casi toda Latinoamérica.
 A partir de los liderazgo de Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Kirchner en Argentina, más Evo Morales, Correa, Lugo, etc. se comienza un proceso de integración continental a partir del Mercosur, Unasur, etc, y políticas de integración social hacia los respectivos países, con fortalecimiento del Estado, políticas proteccionistas en los económico comercial, desarrollo de la industria, salarios altos y la búsqueda del pleno empleo. 
La política exterior fue independiente de EEUU, el comercio con la potencia emergente, China, y con el bloque de los BRICS, buscando alternativas a un mundo unipolar.
Este proceso altamente exitoso, con números de crecimiento e inserción social, a tasas chinas durante todo el periodo. Sin embargo la crisis de la subprime en EEUU en 2008/9, se inicia un periodo de estancamiento global producto de las políticas de ajuste en los países centrales (EEUU, Europa y Japón)
Los gobiernos populares de América Latina sostuvieron desde el Estado el nivel de empleo, el consumo y la distribución progresiva del ingreso.
Sin embargo el costo de estas políticas fue un aumento de la inflación y una tasa de crecimiento muy bajo.
Evidentemente la restricción externa opero como limitante a una política de crecimiento basada en el mercado interno. La limitación es constante a los largo de la historia económica de nuestros países.
Falto una política de desarrollo sustentable para diversificar la matriz productiva, romper algunos sectores monopólicos que se apropian de la renta excedente, romper con la dependencia de los precios internacionales de los commodities, 
Esta nueva situación de la economía global  modifico la correlación de fuerzas y agudizó  el conflicto entre las elites con el poder financiero, más los medios concentrados, el poder judicial y la aparición nuevamente de las políticas de injerencia en la región por parte de EE.UU. la CIA, frente a los gobiernos populares, que ya venían con años de gestión y desgaste.
La injerencia de EEUU tiene por fin de volver a controlar su “patio trasero” amenazado por las inversiones chinas en la región y las políticas de inserción comercial y políticas de parte de la nación asiática hacia África y América Latina. EEUU no podía permitir que su principal contendiente en la lucha por la hegemonía mundial, con el cual está enfrascado en una guerra comercial, hiciera base en América del Sur.
En este marco global pone su fin la experiencia popular  y deja abierta el camino para una nueva restauración conservadora – neo liberal- imperialista.


Conflictos y resistencias

Esta nueva versión del proyecto neoliberal para Argentina y la región presenta demasiadas similitudes con las experiencia fracasadas  anteriores,  si bien las condiciones geo políticas e internas son sustancialmente diferentes.

Modelo agro minero  exportador.  Primarización de la producción.

Se abandonan los procesos basados en el mercado interno, la reindustrialización y el desarrollo inclusivo con salarios altos para volver a un esquema agro minero exportador. Con claras políticas de destrucción de la industria  orientada al mercado interno, caída del salario real, caída del consumo y apertura de importaciones, dólar alto, para favorecer la competitividad externa.
Para financiar este proceso el gobierno  retomo la senda del endeudamiento externo. Este endeudamiento sideral tomado en tres años sirvió no tanto para financiar la reestructuración sino la fuga de capitales: esta es una muestra de la incapacidad de la burguesía fallida que está en el poder. No invierte y con un espíritu de saqueo se apropia de los dólares y los atesora o los fuga hacia paraísos fiscales, dejando la deuda como condicionante para las generaciones futuras.
El Estado latinoamericano es débil y sus burguesías apenas intentan
engancharse en las cadenas de valor globales subordinadamente, con el agravante de tener altísimas tasas de ganancias aquí y fugar sus rentas hacia el exterior.
Este comportamiento histórico de las burguesías de la región muestran el porqué del fracaso de cualquier política de desarrollo, tanto liberal como neo desarrollista. Son burguesías rapiñeras, a acostumbradas a saquear las arcas del estado y fugar sus utilidades.

Los límites del extrativismo.

Asociado al modelo agro exportador viene el concepto del extrativismo. Esto no es más que la sobre explotación de los recursos naturales y de la mano de obra con el fin de insertarse en la nueva división internacional del trabajo. Para que no disminuya la tasa de ganancia del capital, aumenta   la tasa de explotación de la fuerza del trabajo y se intensifica la extracción de renta de los recursos naturales.
Esta lógica de sobre explotación de los recurso lleva al desmonte del millones de hectáreas de bosques naturales, para ser dedicadas al cultivo de la soja, con la destrucción del suelo, la erosión , el aumento de las lluvias, y el cambio climático aparejado,
La búsqueda año tras año de una cosecha récord, hizo crecer las plantaciones de soja transgénica, hasta llegar a cubrir más del 60% de la superficie arable hoy en día. Pero el avance de los monocultivos significa la pérdida de bosques nativos, razón por la cual Argentina cuenta con una de las más altas tasas de deforestación en el mundo. Por hora pierde 32 hectáreas de bosque nativo.  Según indica un reciente informe de Greenpeace, casi la mitad de los desmontes en 2017 en las provincias más afectadas -Salta, Formosa, Santiago del Estero y Chaco- fue ilegal.

Además, la concentración de tierras en cada vez menos manos, ha agudizado la expulsión de pequeños productores, campesinos/as e indígenas de sus territorios y está creando una agricultura sin agricultores, haciendo crecer las villas en los centros urbanos, donde se agrava la emergencia sanitaria y social y la proliferación de conflictos sociales en los lugares afectados.
Cabe mencionar que este modelo contamina los suelos y napas y desertifica a las tierras, haciendo necesario el uso de cada vez más fertilizantes, cuyo uso aumentó en paralelo a la aplicación de agro-tóxicos. Esto a su vez aumenta los riesgos sanitarios y de salud sobre la población,
Lo mismo ocurre con  la explotación minera, sobre todos la producción a cielo abierto, que origina grande daños ecológicos de difícil solución, En general las empresas se llevan los minerales, las riquezas y dejan para las generaciones futuras y el Estado las políticas de recuperación.

Podemos concluir entonces que el modelo productivo argentino basado en los agro-negocios y el extrativismo son sumamente insostenibles. Los recursos aún disponibles se están agotando, el clima cambiando y la miseria avanza sobre nuestros territorios.

Subordinación a los intereses de EEUU.

La consigna “volver al mundo” muestra hoy su verdadera cara. Tanto Brasil como Argentina en su política exterior se alinean y subordinan con los intereses yanquis. Se dejó de lado la experiencia de los gobiernos populares de integrarse regionalmente, (Mercosur) para luego negociar y comerciar con el mundo. La estrategia era negociar en bloque para tener más poder de negociación.
La nueva alineación va acompañada por una apertura de la economía hacia los mercados mundiales, apertura de las importaciones, el libre comercio de bienes y servicios, libre flujo de capitales, sin restricciones ni barreras.
La paradoja es que la región se abre al mundo, cuando el mundo se cierra.
La otra paradoja es que el neoliberalismo nos ata a las políticas norteamericanas, cuando está siendo cuestionada por nuevos liderazgos. Según todos los analistas la lucha por la hegemonía mundial será ganada por China, que se convertirá hacia el 2030 en el líder mundial.

Democracias devaluadas.  

Es indudable que las políticas neo liberales están generando un mundo donde aumenta la concentración de la riqueza y de los ingresos, por ende las desigualdades. Estas desigualdades  se dan hacia dentro de los países, pero también entre ellos. Hay países centrales que son beneficiarios de estas políticas y otros emergentes o del tercer mundo son víctimas. Como decíamos más arriba la globalización y las políticas neo liberales han generado una crisis en lo que eran los estados  nacionales, con una perdida de derechos y conquistas sociales por parte sectores medios y bajos. Estas políticas de ajuste permanente han ido llevando a la pérdida de poder de amplios sectores populares, con la consiguiente crisis de los sistemas democráticos. La pérdida de derechos, la  baja calidad democrática, la baja o escasa participación ciudadana en un hecho evidente en muchas sociedades occidentales.
Es claro que estos gobiernos de clase, de ricos para ricos, que buscan la concentración de las riquezas en pocas manos necesitan restringir la política y las herramientas institucionales de la democracia en su favor y en detrimento de las clases populares.
En estas democracias acotadas surge un nuevo fenómeno, la supremacía  del poder económico sobre la lógica del estado, la política y el poder soberano de los pueblos.
Un ejemplo de esta restricción de las libertades democráticas es la  utilización de la justicia para controlar, someter, el  poder político.
Siempre el poder judicial en América latina fue un poder de clase, siempre colonizado por las elites en defensa de la propiedad privada, los negocios, y los intereses políticos y económicos de la clase dominante.
A este fenómeno se le sumado los intereses de EEUU, que ha ido cooptando parte del aparato judicial más la no tan nueva cooptación por parte de los servicios de informaciones vernáculos y algunos foráneos.
La justicia paso a ser un instrumento de control  de la política  y sobre todo sobre figuras de la oposición.

 Hegemonías y construcción de consensos.

Recordando a Gramsci, “la hegemonía, es la subordinación  de  los sectores populares para que acepten la visión del mundo de los sectores dominantes”.
El neoliberalismo intenta construir, por ahora con bastante éxito,  un nuevo imaginario colectivo, que como decíamos más arriba, basado en el  individualismo del new age, el egoísmo como motor, la anti política, etc, con el objetivo de lograr que los sectores populares sean soporte electoral de los gobiernos de derecha. Así el relato se construye con un sentido más publicitario, explotando más que lo sentimental  y lo emocional, que lo político y argumentativo. Se segmenta el electorado y se construyen mensajes diferenciales.
La comunicación directa, informal, digital, a través de las nuevas tecnologías, pasa a ser  una herramienta central.
En la construcción del  nuevo relato aparece un nuevo concepto la “pos verdad”, que no es más que la mentira institucionalizada de  verdad. No es más que una visión remozada y tecnologizada del “miente, miente, que algo quedara” de Joseph Goebbels y la propaganda nazi.
En síntesis la construcción de hegemonías pasa para el neoliberalismo en la fragmentación de la sociedad civil, sobre todo a la oposición.  
Deja de existir el concepto pueblo, y toda construcción política a partir de el pasa a ser demonizado.
La represión de toda manifestación popular, la criminalización de la protesta social y políticas y su correlato en el poder judicial como disciplinador. La cárcel o su amenaza, como espada de Damocles, sobre la dirigencia opositora gremial y política. 
Otra herramienta de fragmentación está basada en el discurso y en su apelación al ciudadano común e individual, niega el conflicto, lo despolitiza.  Apela al egoísmo individual por sobre el interés colectivo, es el clásico enojo de los conductores de autos frente al piquete que impide el tránsito. Discusión alimentada desde los medios y bastardeada pero que consigue su objetivo de enfrentar entre sí a sectores populares.
Las demandas son gestionadas sectorialmente, fragmentando los colectivos sociales, de forma que no emerjan liderazgos individuales o colectivos que puedan capitalizar el descontento y las resistencias.
Pero está claro que un modelo que pretende funcionar con una parte importante de la sociedad afuera de los circuitos del trabajo, del consumo y de la política va a generar conflictos sociales “in crecendo” mostrando los límites de sustentabilidad.

Las características señaladas muestran algunos de los limites  en el modelo neoliberal que, a nuestro entender, está terminando en Argentina.
Los escenarios de corto y mediano plazo permiten avizorar un futuro complejo.

El limite esta impuesto por la lógica misma de la ideología neo liberal,  la transferencia del ingreso a favor de los sectores concentrados y el deterioro de todos los indicadores económico y sociales como el consumo, el empleo, la pobreza, la desocupación masiva, indigencia, etc.  Es claro que este escenario tiene muy poca sostenibilidad política y social.
Es indudable que la protesta por parte de una sociedad  con conciencia de derechos, y con capacidad de movilización, impone un  límite concreto a la acción gubernamental.  Las manifestaciones populares contra las reformas previsional y laboral, hicieron retroceder el avance sobre dos objetivos estratégicos del modelo.   
En esta etapa de resistencia los principales actores fueron las CTAs y los gremios  estatales y en su capacidad de movilización, pero también la sociedad civil movilizada por los cacerolazos y ‘ruidazos’ contra el ‘tarifazo’ de los servicios públicos, el movimiento de mujeres expresados y las organizaciones de la economía popular, etc,  quienes se instalan en la calle con su propia agenda de reclamos como un actor con capacidad de organización, movilización y generación de políticas.
La experiencia histórica muestra que para el Neoliberalismo la única salida ante un escenario, auto generado,  de creciente recesión por el aumento del desempleo, la persistencia de la inflación y de la reducción del consumo masivo, es profundizar el ajuste y por ende agravar la situación y ante la protesta social y política, aumentar la represión directa de las protestas populares, así como judicializar y criminalizar a los líderes políticos y sociales.
Este escenario de ajuste permanente, quita de derechos y represión pone en evidencia la inviabilidad del neoliberalismo para construir una sociedad integrada, inclusiva y por ende sustentable en el tiempo.
El desafío para la sociedad argentina, y en Latinoamérica,  pasa por la construcción de una coalición amplia, un gran movimiento nacional y popular que dispute el poder a la derecha, que construya mayorías y una nueva hegemonía. Hay otro camino, hay otro modelo.




Antonio Muñiz
Mayo de 2019


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