El ocaso de occidente.


“La noche de la miseria y la injusticia cubren las tierras del Sur. Y actualmente es más cerrada  porque Occidente nunca  fue tan poderoso como ahora.” Jean Ziegler. El odio a Occidente. 

-¿Cuál es el significado actual de "Occidente"?



Ante todo, es una definición de un  territorio delimitado geográficamente,  podríamos describirlo como la región euroatlántica o euroamericana.
Sin embargo, Occidente puede y debe ser definido  por sus valores, historia política y económica, su cultura.
Por largos siglos, la civilización occidental se fue forjando y fue a la vez extendiendo su influencia sobre otras regiones del mundo. Es indudable también que la configuración actual del orden mundial fue producto de la expansión política, económica, cultural, técnica y territorial de los países centrales que hoy lideran “Occidente”.
Desde luego, hoy reconocemos que Occidente exportó al resto del mundo logros científicos tecnológicos, una cultura, una visión del mundo y de la realidad, exportó  valores y principios como la libertad, el imperio de la ley, el respeto por los derechos humanos, la democracia. Aunque también es justo decirlo esos valores fueron usados internamente y negados a otros países. También que en nombre de esos principios destruyeron culturas milenarias, suprimieron otras religiones, saquearon la riqueza y sojuzgaron a  sus pueblos, en una despiadada expansión económica, con lógica imperial de saqueo.
Hubo dos grandes herramientas donde se asentó el predominio de “occidente” sobre el resto del mundo, el capitalismo y el libre comercio y otro cultural, la supuesta supremacía del hombre blanco sobre el resto de la humanidad, de la “verdad” de su religión, el cristianismo, y de sus logros culturales artísticos y científicos.

Quinientos años de historia

“La dominación de occidente es la peor de la historia humana tanto en su duración como en su extensión planetaria” Edgar Morin
Desde hace más de 500 años, los occidentales dominan el planeta. El hombre “blanco” no es más que el 12 % de la población mundial y nunca pasó  del 24%. O sea una minoría dominante, sin embargo un dominación feroz, efectiva y altamente organizada.
Hubo cuatro etapas de dominación. La primera la conquista y saqueo de América a partir de 1492.
Las naciones europeas, España y Portugal, principalmente saquearon los recursos naturales, en especial el  oro y la plata, ocuparon las tierras, masacraron a la población indígena y destruyeron sus civilizaciones, varias de ellas muy avanzadas. Los sobrevivientes fueron cargados de cadenas y esclavizados en las minas o en los campos.
Esta exacción de la riqueza natural de América,  la explotación brutal del indígena y el comercio, sirvió para financiar el desarrollo del capitalismo europeo, sobre todo el desarrollo industrial de Inglaterra, que poco a poco fue desplazando  a España de su hegemonía mundial.
En este pasaje de crecimiento de Inglaterra fue consecuencia de la segunda fase de dominación, el tráfico de esclavos. Una América despoblada por la matanza de su población original necesitaba mano de obra esclava, Inglaterra monopolizo el tráfico de población negra de África hacia las grandes plantaciones del sur de Cuba, Brasil, Norteamérica, etc.
Estos barcos desembarcaban su carga humana y volvían a los puertos británicos cargados de mercadería de las Américas. Esto más la piratería “institucionalizada” con las patentes de corzo de la Corona Británica, permitió primero el dominio de Inglaterra del control de los mares y luego el control del comercio mundial.
Siguió un tercer sistema de dominación, el sistema colonial, que a través de la ocupación militar de los territorios organizó  estados coloniales subordinados a sus metrópolis.
El sistema colonial español en América cae, como consecuencia de la  decadencia   de España, en las primeras décadas del siglo XIX, sin embargo África y muchos países asiáticos sufrieron la agresión y la anexión colonial durante los siglos XIX y XX. Este sistema permitió una explotación más intensiva de los países ocupados, no solo de sus recursos naturales si no sobre todo de la sobre explotación de su mano de obra, en muchos casos esclava.
Cabe acotar que la penetración de esos territorios no solo fue militar, también se hizo en nombre de la religión cristiana y “valores altruistas”  como llevar la civilización a esas tierras bárbaras.

Por último, tal vez la más brutal de las etapas, la actual.  Donde la civilización occidental capitalista se adueñó del planeta, través de una ideología perversa, el neoliberalismo, y los avances  técnicos que han permitido la “globalización”. El neoliberalismo y el libre mercado son la avanzada de un proyecto político, económico y social de dominación global, por parte de los países centrales, las grandes compañías trasnacionalizadas y el gran capital financiero. Este sistema de dominación y saqueo  tiene varios gendarmes que lo hacen viable, el FMI, el Banco Mundial, la OMC, organismos multilaterales al servicio del nuevo/viejo sistema de dominación.

Tal vez la cumbre de su poder sea también el punto de declive.

Entre la razón y la locura.

 En 2008, la locura y voracidad del capitalismo financiero global arrastró  al mundo a una crisis que devoró en semanas miles de millones de dólares en valores patrimoniales. Este salvajismo bancario creo en los países centrales  miles de desocupados, pero en los países periféricos arrojó  a millones a la pobreza y el hambre.
Si hablamos de hambre en los países periféricos, en especial de África y Asia los números son terroríficos y lo que es peor, en aumento. Según Naciones Unidas  dos mil doscientos millones (2200) de personas viven en la pobreza extrema, de los cuales  ochocientos (800) millones viven en situación de hambre crónica.
Latinoamérica no escapa a este flagelo, numerosas poblaciones sufren el hambre como un problema crónico. Quizás Haití sea el ejemplo mayor donde las hambrunas generalizadas llevan a su gente a alimentarse de tierra y fango;  pero numerosas regiones de América Latina sufren estos males, sobre todo las comunidades de pueblos originarios.
¿Por qué,  si el mundo cuenta con los recursos naturales y la tecnología para producir alimentos para toda la humanidad,  existe hoy el hambre?
 La explicación es simple, la producción y la distribución de alimentos ha sido monopolizado por cuatro o cinco empresas tras nacionalizadas  que se lo han apropiado en su beneficio. También grandes cantidades  de granos, azúcar, trigo o maíz  son destinados a la fabricación de biocombustibles.
Esta es una de las causantes de los aumentos desmedidos de los precios de los alimentos básicos para los países en desarrollo.
También en los países del sur sufren las consecuencias de la crisis climática, que afecta sus cosechas y sus ciclos productivos. La voracidad de la lógica depredadora del capitalismo, además esta destruyendo y contaminando amplias zonas del planeta, donde antes florecía la vida.
Estas hambrunas han provocado masivas migraciones de del países del sur hacia la puertas del mundo desarrollado, así, sobre todo Europa se ve “invadida” por grandes contingentes de hombres y mujeres que  golpean a sus puertas en busca de una posibilidad de futuro para sus hijos.

Estas situaciones de pobreza extrema y crónica cusan millones de muertes por año, según Naciones Unidad unos 40 millones de personas mueren de hambre por año o por enfermedades ligadas a la desnutrición, aparecieron  enfermedades que creíamos desaparecidas (tuberculosis, malaria, fiebre amarilla, etc, que causaron  más de 9 millones  de muertes, muchos por la ingestión de aguas contaminadas  o el Sida, enfermedad controlada en Occidente pero que hace estragos en la población africana. O nuevas enfermedades altamente contagiosas como el ebola, cuyo origen al igual que el sida aún se dudan.
El monopolio mundial de los medicamentos que ha convertido a las medicinas  en un bien suntuario, de imposible acceso para los sectores populares. Agravado esta situación que los laboratorios no producen muchos medicamentos ni investigan nuevos productos sino garantizan altas ganancias. Es decir que muchas enfermedades de hoy podrían curarse si hubieran la medicinas correctas. Y si faltara un poco más de ignominia los países del sur reciben anualmente millones de dólares en ayuda humanitaria, compuesta por medicamentos vencidos y a veces falsificados.

Todo está perversión se debe a la lógica del capitalismo occidental, donde todo es una mercancía, donde todo tiene un precio, menos la vida humana.

EEUU,  el petróleo y las guerras



EEUU es la economía más poderosa del  mundo, su industria es la más creativa, dinámica y competitiva: EEUU produce el 25% de los bienes que se producen en el planeta en un año.
Esta poderosa maquinaria vive del petróleo como insuma básico.
Pero la producción interna es de 8 millones de barriles diarios pero el consumo es de 20 millones, por lo que requiere que esa diferencia sea importada desde países periféricos.
En general las zonas donde hay petróleo y recursos energéticos son regiones de alta inestabilidad y conflictos políticos y bélicos, por lo que EEUU despliega grandes contingentes militares y fuerte presencia diplomática, con países donde gobiernan dictadores corruptos, regímenes donde no existen los derechos humanos ni la democracia.  
Loa aliados naturales de EEUU son países como Israel, Arabia Saudita, Uzbekistan, Nigeria, Kuwait, etc, todos países denunciados por Amnesty Internacional como regímenes violadores de los DDHH. En esta lógica imperial de saqueo deben entenderse los ataques militares a Irak, Afganistan, Libia o Siria y  el porqué  de la importante presencia militar en todo Oriente Medio y parte de África. También la ofensiva contra Venezuela y ahora el golpe de estado contra el gobierno de Bolivia, tienen detrás el olor a petróleo y otros recursos energéticos.

La corrupción como modo de control

Una de las herramientas de dominación utilizadas sobre los países del Sur, es la corrupción de las clases gobernantes. Un método costoso, pero muy eficaz.
Destruye el vínculo de confianza entre los ciudadanos y sus gobernantes. Gangrena y debilita el estado. El estado débil, desacreditado e ineficaz es la herramienta perfecta para el libre accionar de las empresas multinacionales en el saqueo de los recursos en cada país. Las multinacionales pueden apoderarse sin mayores problemas de las empresas públicas y sus reservas de recursos sin el control molesto de un Estado.
Las prebendas, las comisiones, o la exacción directa de las arcas del estado, el narco tráfico, las ayudas humanitarias, que luego son desviados hacia las elites, etc, son mecanismos usados para controlar a la mayoría de los gobiernos de África y algunos de Asia y Latinoamérica.

La emergencia climática - ambiental

Lo datos existentes muestran  la extraordinaria gravedad de la situación ambiental, una dramática emergencia climática, y la amenaza real contra la vida misma en el planeta.
Hay que considerar que la humanidad y el medio ambiente forman un sistema integrado dotado de una gran sinergia, por ello, cualquier alteración climática no puede considerarse como algo aislado, sino  también  como una amenaza a los  demás factores medioambientales: ecosistemas, hábitats, biodiversidad, etc., todo lo cual  potencia la amenaza contra los humanidad.
Estos pronósticos apocalípticos no nos hablan de una fecha lejana, por el contrario,  de un futro cercano, en 20/30 años se  agudizara la situación hasta límites muy peligrosos.  
Esta realidad no deja en claro que es necesario  realizar ya cambios urgentes y radicales  en el funcionamiento de la sociedad y  sobre todo en la matriz productiva global.

"La tercera guerra mundial ya comenzó"

Durante una rueda de prensa el Papa Francisco destacó que se vive “en un mundo en guerra. ¡Por todas partes!”,
“Alguien me decía que estamos en la Tercera Guerra Mundial, pero a trozos, a capítulos”, refiriéndose a las crisis internacionales que tienen lugar actualmente.
“Alguna vez se hablaba sobre la guerra convencional, ahora ya no cuenta. No digo que las guerras convencionales sean algo bueno, para nada. Pero hoy la bomba mata tanto al inocente como al culpable, al niño con la madre, mata a todos”, evaluó.
El papa señaló que debería “espantar” el nivel de crueldad al que llegó la humanidad, sin mencionarlos  puntualmente de refirió a los 10 o más conflictos bélicos que existen hoy en el mundo, el conflicto entre israelíes y palestinos y  la reciente ofensiva que Israel desató sobre Gaza, en la que murieron más de 2,000 personas, en su mayoría civiles, incluidos 541 niños y 250 mujeres.
Además  en esa región, Siria está sumida desde hace más de tres años en un una cruenta guerra civil que impactó en los países vecinos como el Líbano, Turquía, Kurdistan, Irak, etc,  donde el avance de grupos islámicos  produjo el retorno de los bombardeos indiscriminados  de Estados Unidos.
Además de los conflictos mencionados, la guerra en Afganistán es la más larga en la que participó Estados Unidos: en octubre se cumplirán 13 años de la invasión al país centroasiático tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
En África hay al menos una decena de países afectados por conflictos bélicos: Libia, Mali, República Centroafricana y Sudán del Sur. Nigeria, Somalia, etc.

El Papa Francisco afirmó algo que explica claramente la situación  “tantas veces, con la excusa de detener a los agresores, las potencias se han apropiado de los pueblos y han realizado verdaderas guerras de conquista y saqueo”.

¿Cuál es la salida?  ¿Hay salida?

Samir Amin sostuvo y desarrolló  la tesis de los cinco monopolios sobre los cuales el Occidente capitalista mantiene un férreo control y  no puede ceder si quiere  mantener su liderazgo.
Se trata de:
1)      Monopolio en el acceso a los recursos naturales.
2)      Control de la tecnologías,
3)      Control de los flujos financieros,
4)      Control de los medios de comunicación,
5)      Control de las armas de destrucción masiva (nuclear, química, biológicas, etc),

Según este autor es el control estratégico estos recursos lo que permitió conservar su hegemonía, a pesar de ceder capacidad industrial desde mediados de los setenta del siglo XX.
Este ceder capacidad industrial, también forma parte de una estrategia de  aprovechar los salarios de subsistencia de los países periféricos, a fin de bajar costos y maximizar utilidades de las casas matrices. El ejemplo más evidente son las maquiladoras, en la  frontera mejicana con EEUU.

En otras palabras este monopolio les permitió  a los países centrales seguir apoderándose de la renta y los excedentes de los países periféricos.

Siguiendo a Amin , la disputa por el control de estos cinco monopolios muestran por donde están las puertas de salida.
Está de más decir que muchas  de las categorías con las que analizamos la realidad no son las mismas que hace 40/50 años, es necesario revisar la teoría económica y política en función de la nueva configuración del mundo globalizado, pero también desde nosotros, pensarnos situados en un continente  agredido y saqueado durante 500 años.

El sistema de dominación mundial se haya extendido y muy fuerte en su hegemonía global, sin embargo hay vientos contradictorios dentro del mismo sistema.
“Este sistema  de dominación  genera riqueza en los países centrales y pobreza  en los países del sur”  Jean Ziegler. El odio a Occidente. 
Estas contradicciones hacen a este modelo de dominación inviable en el mediano y largo plazo. Hoy  a pesar de su hegemonía global muestra signos de debilidad y decadencia. Múltiples acechanzas lo amenazan, algunas internas, inherentes al mismo modelo y otras externas, las luchas de los pueblos por su liberación e independencia política y económica.
La lucha por la nueva hegemonía mundial entre EEUU y China,  el surgimiento de otros competidores fuertes como Rusia, India y todo el Grupo Brics, el predominio de intereses financieros bancarios de carácter usurarios y depredadores, que pone en peligro el sistema global, como pasó en 2008, con la crisis de la Leman Brother, la crisis de los países europeos, agudizada por la salida de Inglaterra de la Unión, las contradicciones dentro de EEUU, entre globalizadores y los que quieren cerrarse detrás de sus fronteras,  los conflictos bélicos locales, con el peligro de una escalada regional o mundial, el levantamiento de los pueblos en muchos países, etc, muestran un mundo en crisis y por ende de oportunidades.
Sin embargo el camino de salida para los países emergentes como Argentina y varios países Latinoamericanos, es largo y sinuoso, llego de acechanzas y amenazas.
Los países centrales tienden a sancionar fuertemente cualquier osadía de romper el status quo. Los ataques a Venezuela y Bolivia en estos días tienen que ver con castigar el atrevimiento de intentar controlar y usar en propio beneficio  sus recursos petróleo, gas, litio, etc, y poner en el gobierno a figuras dóciles y serviles a los intereses imperiales.

En ese marco y con riesgos constantes los países emergentes deben:

1.      Iniciar un proceso de fortalecimientos de las instituciones del Estado, reconstruir el estado es la piedra basal de un proceso de insubordinación ;

2.      Empoderar al pueblo, organizar la participación activa e ir construyendo una democracia directa y social;

3.      Integración en bloques regionales y continentales, los países latinoamericanos no tienen destino individualmente, sin una unidad férrea. La balcanización de América Latina, inducida por el imperialismo inglés y las oligarquías locales tuvo un objetivo de dominación. Esa lógica de desmembramiento del continente sigue hasta nuestros días. No fue casual que las primeras medidas de los gobiernos neoliberales que avanzaron en estos países fue desmontar todo el andamiaje de integración, CELAG, UNASUR,  Mercosur, etc;

4.      Una política exterior fuerte, de unidad de los países emergentes en bloques como lo fueron “los países no alineados” que marcó  toda una época y más recientemente el “Grupo de los 77 más China”, Utilizar los organismos internacionales para denunciar y promover alternativas al modelo vigente.

5.      Controlar y nacionalizar la explotación de los recursos naturales, a través de empresa estatales, sociales o cooperativas, el capital extranjero podría ser participe, pero en carácter minoritario, aportando tecnología y con restricciones para el retiro de utilidades;

6.      Controlar y poner límites al flujo de capitales especulativos, a la deuda externa y a la fuga de capitales, estas son una de las vías de apropiación de la renta financiera,  muchas veces, como el argentino, lindante en la usura;

7.      Defender nuestra moneda. Desdolarizar la economía. Emanciparse de la moneda imperial, es decir de la moneda impuesta por el capitalismo global;

8.      Desarrollar tecnologías propias, producir un salto tecnológico, aprovechando las oportunidades que nos da la nueva revolución industrial; 

9.      Garantizar la soberanía alimentaria, industrialización de nuestros recursos naturales, destinadas primero a satisfacer las necesidades internas y exportar excedentes; 

1.  Fortalecer el mercado interno y los espacios de economía popular y social;

1.   Democratizar el acceso a la información, generar y  multiplicar  espacios de socialización de la información y al mismo tiempo limitar los monopolios informativos y mediáticos;


Antonio Muñiz
Noviembre de 2019


Argentina en la encrucijada .


Argentina enfrenta, una nueva vez más, un cambio de gobierno en medio de una crisis económica y social compleja y de difícil pronóstico.
El gobierno que se va, pese a contar con amplios apoyos en el mundo empresarial, en los organismos internacionales, y ganar legítimamente en una segunda vuelta, nunca pudo encontrar un  rumbo claro ni generar un proyecto de país integrado y sustentable. Quedó  enredado en sus limitaciones políticas e ideológicas y en su lógica de “negocios para los amigos”, su impericia,  sus errores y “horrores” lo llevaron a un acuerdo con el FMI que condenó  el destino de su gobierno.  Al completar cuatro años de gestión no puede mostrar ningún logro significativo y con una gestión económica que muestra números de catástrofe, tanto en inflación, déficit fiscal, endeudamiento, pobreza, indigencia, primarización de la economía, etc.
 La ciudadanía  expresó su repudio en las elecciones nacionales, donde el gobierno perdió de manera aplastante frente a una coalición amplia centrada en el peronismo y en las figuras de Alberto Fernández y Cristina Fernández.







En 2015 el gobierno de CFK entregó  su gobierno en una situación económica, relativamente estable, desendeudado, con índices de crecimiento bajos, pero de crecimiento, y en general todas las variables económicas manejables, salvo la más compleja, pero estructural,  restricción externa de la falta de dólares en la economía.
El gobierno macrista no solo no solucionó ninguno de los problemas heredados, sino por el contrario profundizó todos y creó nuevos y más graves.
Más allá de la impericia, errores y soberbia ideológica que nos llevaron a esta situación hubo una corrupción generalizada en todos los estamentos gubernamentales, que la justicia deberá investigar  en los próximos meses, pero hay además limitaciones estructurales que debemos analizar y resolver para terminar con este ciclo de fracasos y crisis periódicas.  

El potencial argentino.

El fracaso de la nueva experiencia neoliberal nos muestra una vez más,  que, si bien,  Argentina es un país rico, con abundantes recursos naturales, agro alimentos, minería, energía, etc,  estas riquezas no alcanzan para generar  un modelo económico de desarrollo integrador e inclusivo.
Quedó  claro, una vez más,  que con un modelo basado en la exportación de commoditys agro-minero y servicios es imposible darle una repuesta a los 45 millones de argentinos.
Argentina es un país con una matriz productiva heterogénea, con fuerte presencia del sector industrial. La industria manufacturera genera  más de 1.300.000 puestos de trabajo, casi el 20% de la población económicamente activa. La industria no solo es el principal empleador, sino también el que paga mejores salarios y el que presenta mejores índices de formalidad. Cada puesto industrial directo genera, además, 2,5 empleos indirectos.
Contrario a los que se cree el 25,1 % de las exportaciones son manufacturas de origen industrial, un 38,5 % manufacturas de origen agropecuario, solo un 29,5 % de productos primarios y un 6,6 de petróleo y energía. (Datos enero 2019),
Con esta realidad actual, a pesar de las políticas de desindustrialización llevadas en las últimas décadas por las políticas neoliberales, Argentina cuenta con la capacidad, la historia y la estructura para lograr un proyecto de desarrollo integrado y  jugar un rol más significativo en el comercio mundial.

¿Cuál es la estrategia para lograr esos objetivos de desarrollo?

 

Si bien es cierto que el mundo está en un proceso muy convulso, con la lucha por la hegemonía global, entre EEUU y China como telón de fondo y una fuerte recesión en el comercio mundial, existen para Argentina oportunidades.
Desde la generación del 80, aunque el debate ya estaba en la sociedad desde la época colonial, hubo un conflicto permanente entre dos modelos de país, un modelo agro exportador, asociado al puerto de Buenos Aires y sometido a las lógicas y necesidades del imperialismo inglés, contra un modelo industrializador, sustentado por Moreno y sobre todo Belgrano primero, más tarde por muchos caudillos del interior y más tarde por figuras como Alberdi o Pellegrini,
Gran parte de nuestra guerra civiles durante el siglo XIX, se explican por la lucha entre la burguesía comercial porteña, asociada con sectores oligárquicos provincianos, más los intereses comerciales y financieros británicos, contra los sectores populares del interior que defendían un modelo económico pre industrial, pero autónomo y generador de trabajo.
Esa  dicotomía entre campo o industria, entre ser un país agro exportador o un país industrializado recorre toda nuestra historia.

El próximo 10 de diciembre se inicia un nuevo gobierno de orientación peronista con clara vocación industrialista, movilizador de todos los recursos  y a favor del desarrollo del mercado interno.
Hay que dar por superada la disyuntiva entre campo o industria, la lógica próxima debe ser campo industria, minería y servicios integrados en un proceso de agregar el mayor valor posible a toda nuestra producción,
Para eso, se necesita una política industrial muy fuerte, que agregue valor a la producción primaria pero a su vez fomente el desarrollo sectores productores de bienes de media y alta tecnología.
Debemos aprender de la experiencia de los países centrales la aplicación de  políticas de desarrollo industrial extendidas, de largo plazo, que ponen el objetivo central en la generación de valor a través de la innovación científica y tecnológica permanente. Estas iniciativas integrales deben ser  de articulación público-privada. En todo proceso industrializador es clave la participación del Estado

Restricciones estructurales

La historia económica argentina muestra crisis cíclicas de expansión y frenos, conocidos como “stop and go”.
Muchos economistas siguiendo el pensamiento de Marcel Diamand hablan de una matriz productiva  desequilibrada, que en periodos de crecimiento industrial aumenta la demanda de dólares para la importación de máquinas y equipos, productos intermedios, etc, que se destinan a la industria. A mayor crecimiento mayor es la demanda de dólares. Esto lleva a un punto en el que se produce una crisis externa por la falta de divisas con fuertes presiones devaluatorias sobre el peso.
Esta restricción  se vio claramente en la última etapa del gobierno de CFK, cuando el proceso de industrialización había tocado un techo y se manifestaban fuerte presiones contra el peso, con una fuerte demanda de dólares, no solo para financiar el proceso sino también el ahorro de ciertos sectores medios,  más la apropiación y fuga de divisas por parte de los bancos y los grupos concentrados. La respuesta natural del gobierno fue poner restricciones a la compra venta de divisas y una administración férrea de las importaciones.
En una economía como la Argentina la única manera de generar dólares es a través del comercio internacional o el endeudamiento externo.
El gobierno de Macri, en sus comienzos levantó  “el cepo” cambiario y comenzó a generar una fuerte deuda externa, no para financiar un proceso industrializador, ni para desarrollar infraestructuras básicas, sino para financiar gastos corrientes y para peor financiar la fuga de capitales, que llegó  a límites pocas veces vista. Este endeudamiento irresponsable, rayano en lo delictivo, volvió a generar una crisis externa con fuertes y reiteradas devaluaciones, de 9,50  pesos en diciembre de 2015 a 60 pesos en octubre de 2019, altísimas tasa de interés que permitieron la bicicleta financiera y pingues ganancias para los operadores,  alta inflación, recesión, fuga masiva y perdida de reservas, para terminar poniendo nuevamente restricciones muy duras a la compra venta de dólares.
Si observamos el desempeño de las exportaciones argentinas las ventas argentinas al mundo son un 30 % más bajas que en 2011, cuando alcanzaron un pico de casi 83.000 millones de dólares.
Esto puede explicarse por la crisis recesiva en el comercio mundial, la crisis en Brasil, nuestro principal socio comercial, la caída de los precios de los commoditys, etc., pero también muestra la pésima gestión del gobierno macrista en el área, no tuvo ninguna política fomento de las exportación y usó las importaciones de bienes finales para por un lado frenar los precios internos, desarticular las industrias menos competitivas y beneficiar directamente a sus socios amigos de las cámaras de importadores. 
En contrario a lo anterior  en el último año,  con la crisis y la recesión instalada, la balanza comercial alcanzó 12 meses consecutivos de superávit: llegó a u$s1.168 millones en agosto de 2019. Las exportaciones subieron en agosto un 7,5% interanual a u$s5.568 millones, mientras que las importaciones cayeron un 30,3% a u$s4.400 millones.
“La trayectoria superavitaria de la balanza comercial es consistente con la contracción económica que experimenta el país desde 2018". Según el CIPPEC , "la economía argentina padece una dinámica que se repite hace décadas: la “trampa de crecimiento interrumpido”. Es decir el fenómeno de “stop and Go” del que hablamos líneas más arriba.
“Cuando el crecimiento se interrumpe, las importaciones caen rápidamente, mientras que las exportaciones se mantienen o incluso crecen producto de la corrección cambiaria. La Argentina se encuentra en esta fase del ciclo, tal y como muestran las cifras del saldo comercial de agosto”
Pero el país necesita dólares para funcionar, solo para el pago de capital e intereses de la deuda en 2020 se deberá pagar unos 45.000 millones por año. Una cifra imposible de pagar,  por eso el nuevo gobierno ya ha entablado negociaciones con el FMI para refinanciar la deuda a mayores plazos

Romper la lógica pendular:

Es fundamental que Argentina rompa esta lógica pendular,  cambie el eje de su mirada sobre los problemas económicos que padece históricamente. La mirada neoliberal de apertura indiscriminada, primarización de la economía y apropiación y fuga permanente de la renta acumulada por los argentinos mostró su inviabilidad histórica.  Una política económica “ofertista” y posterior derrame mostró  también su falacia.
Como decíamos anteriormente el próximo gobierno encarara  un proceso de industrialización acelerada, creemos que tampoco puede funcionar en el mediano y largo plazo políticas de desarrollo basada en la industrialización por sustitución de importaciones, (ISI).

Hacia la planificación estratégica participativa. 

Si bien las urgencias del corto plazo son complejas y requerirán tiempo y esfuerzo es necesaria una planificación estratégica  para lograr una argentina desarrollada. Una planificación de este tipo no puede pensarse para el periodo de un gobierno sino como un proyecto a 20/30 años.
Esta planificación deberá ser consensuada y elaborada con una alta participación de todos los actores involucrados. Debe ser un proyecto de país, en el que  las mayorías populares se sientan parte y beneficiarias del mismo.
Las oportunidades de inversión y desarrollo para Argentina son muy promisorias, si la comunidad toda asume un compromiso de llevar adelante estas políticas y acciones.
Por supuesto, competir con bienes industriales y con valor agregado en un mundo donde la frontera tecnológica se corre día a día, es difícil.
En una muy breve síntesis podemos decir que. Argentina debe pensarse a sí misma dentro de la Patria Grande continental, no por un tema ideológico, sino de oportunidades de negocios, aprovechar un mercado ampliado, mejorando nuestra escala de producción;
aprovechar las oportunidades que deja la expansión china sobre los países de Latinoamérica. China puede ser un buen socio para el desarrollo de energía, transporte, tecnologías, comunicaciones,  financiero y además de un mercado importante para nuestros alimentos elaborados;
y en este orden un gran eje debe estar puesto en el desarrollo de una industria alimenticia de escala mundial, para ello se deberá agregar valor a la producción de agro pecuaria;
incentivar a las industrias que producen para el mercado interno, como textiles, metal mecánica, marroquinería, que ocupan rápidamente mano de obra;
fomentar una minería sustentable, que no destruya el medio  ambiente, pero agregándole valor, es muy necio exportar minerales sin industrializarlos, ya que la utilidad que deja es muy poca. El litio en el norte, por ejemplo, es una oportunidad para desarrollar tecnologías y fábricas de baterías;
los yacimientos de Vaca Muerta son otra oportunidad de generar una industria petroquímica a partir del petróleo y el gas;
reformular el sistema bancario financiero, con una orientación clara que los ahorros de los argentinos deben ir a financiar el consumo, la vivienda y la producción  no al servicio de la especulación y la fuga;
Capacitar mano de obra en el uso de nuevas tecnologías, esta debe ser una tarea conjunta del estado y las empresas para lograr recursos humanos altamente capacitados;
Cualquier estrategia de desarrollo no puede basarse en bajos salarios, Argentina no es un país de oriente. Por el contrario debe pensarse en altos salarios, mayor productividad, con un mercado interno importante;
Argentina aún está a tiempo de adaptar sus políticas e instituciones a la llamada Cuarta Revolución Industrial (4RI), es decir, el conjunto de nuevas tecnologías (como la Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas, Big Data, la impresión 3D y los sensores inteligentes, entre otras) que están cambiando la forma en que producimos, consumimos y trabajamos;
Y por último es fundamental la creación y fortalecimiento de un sector pyme industrial y de servicios, que sea líder en el proceso de industrialización.
El estado deberá cumplir un rol central en este proceso, deberá ser un socio activo de las empresas, deberá administrar premios y castigos, llevar adelante la planificación participativa de estas políticas, ser el articulador entre los organismos públicos y privadas para promover las investigaciones científicas y tecnológicas pero también su transferencia hacia a las empresas, generar una banca pública al servicio de los objetivos planificados y un orientador de los bancos privados hacia la financiación de las pymes y las actividades productivas, un promotor de venta de nuestros productos en el exterior a través de las diversas estructura que posee y en la organización de misiones de negocios.
Por último  y tal vez el más importante,  es necesario romper el tabú neoliberal, es necesario recuperar el Estado empresario, para que esté presente allí donde el capital privado no puede o no quiere estar o donde las necesidades estratégicas lo requieran.
La puesta en marcha de este proceso requerirá un cambio cultural y aptitudinal muy importante, ya que para su éxito se requiere la puesta en marcha de toda la comunidad en los objetivos fijados.
El tren de la historia vuelve a darnos otra oportunidad, subámonos a él.

ANTONIO MUÑIZ
NOVIEMBRE DE 2019

Amanece que no es poco.


 Algunas consideraciones  a propósito de las elecciones presidenciales

A unos días de la victoria contundente del Frente de Todos, encarnado en la formula Fernández – Fernández, frente a la versión vernácula del neo liberalismo de Juntos por el Cambio y Mauricio Macri.
El resultado muestra una verdad de perogrullo, el poderoso aparato electoral del oficialismo sufrió una paliza en las urnas y el  actual presidente no pudo ser reelegido.
Una gran coalición construida a partir de la unidad de todo el campo popular permitió poner fin a la avanzada neoliberal colonizadora sintetizada en Mauricio Macri y su equipo de Ceos.
Pese al fuerte respaldo internacional, mediático, judicial, empresarial, etc, el macrismo no pudo o no quiso llevar adelante un proyecto de país integrado y sustentable, y navegó  sin rumbo entre una lógica de saqueo de nuestros recursos, los negocios para los amigos, una soberbia solo comparable con su ignorancia y un profundo desprecio sobre la gente y las consecuencias nefastas de sus políticas sobre el bienestar de la población.  A partir de allí se inicia otra nueva etapa, cabe reflexionar sobre los matices y alcances de esos resultados, pero sobre todo vislumbrar las luces y sombras que se avecinan a partir de la asunción del nuevo gobierno.


Una victoria histórica.

El Frente de Todos ganó con claridad, pero no pudo repetir los números de las PASO, donde su triunfo su aplastante.  El achique en las diferencias dejo en la militancia del FdT un sabor a poco, entendible pero no realista.
Luego de las PASO el FdT eligió  no hacer olas, comportarse dentro de lo políticamente correcto, renunció a la calle y se encerró en  locales cerrados o en actos no tan multitudinarios como La Pampa, Mar del Plata o La Plata. Se desoyó una de la premisas básicas de JDP en su Conducción Política, al adversario derrotado hay que perseguirlo, acorralarlo, no dejarlos reagruparse, y menos dejarlo contra atacar. Pero el contrario Juntos por  el Cambio copó  las calles, con actos que fueron de menor a mayor, polarizando la elección y atacando claramente a su enemigo, el kirchnerismo. No era una estrategia electoral para ganar, pero si para amalgamar el voto anti peronista en la boleta de Macri-Pichetto. En ese sentido fue una estrategia exitosa.
También es necesario evaluar al respecto que las Paso oficiaron de elección de primera vuelta y la elección general fue un ballotage, donde se polarizó  totalmente la elección. Ente las dos fórmulas sacaron cerca del noventa por ciento de los votos.

De más esta decir que el triunfo de la alianza FdT fue apabullante, más allá de las alquimias matemáticas o silogismos estrafalarios de la prensa oficialista sobre  que Macri perdió pero no tanto y Fernández ganó  pero en realidad no, Fernández obtuvo una aprobación masiva de su liderazgo.
Es justo reconocer que Alberto Fernández llega a la formula bendecido por el dedo de CFK y contaba con el caudal de votos de ella y del peronismo como base, pero que en esta etapa de construcción de su candidatura y de campaña ha ido acrecentando su figura como jefe del espacio. Jefatura compartida con la figura muy fuerte de CFK, si bien ayudo mucho a esta construcción el corrimiento a segundo plano de ella, por lo menos en público.
El doble comando nunca ha funcionado en la política, siempre estas situaciones han llevado a conflictos internos por la supremacía y el liderazgo del espacio. Se verá en los próximos meses como evoluciona esta relación política, pero es tan complejo el panorama por venir y el poderío del adversario que sería razonable que se pospusiera el conflicto interno ya que la victoria de algún sector sobre el otro sea una victoria pírrica, que debilite el espacio y permita el regreso de alguna otra experiencia  neoliberal
Otra figura que logró afianzar su liderazgo fue Axel Kicilioff. Con una campaña sencilla, sin mucho marketing, muy a la vieja usanza política, recorrer todo el territorio, visitar pueblo por pueblo, hablar con la gente, fue de menor a mayor construyendo un liderazgo que lo llevo a la gobernación.  Este también es un gran triunfo de CFK, fue ella quien lo impulsó, cuando la mayoría descreía de sus chances.
Tanto en la elección presidencial y sobre todo en la de gobernador, el voto popular del conurbano fue decisivo, con márgenes altísimos.  Si bien el interior bonaerense la situación fue más pareja, incluso perdiendo por escaso margen en muchos distritos, el triunfo de Kicilioff –Magario fue muy importante porque se impuso a la mejor, por lo menos es lo que decían las encuestas,  candidata del oficialismo.





Axel se encontrara con una provincia con problemas estructurales muy serios, que vienen de décadas, pero heredara una gestión desastrosa de María Eugenia Vidal, una provincia paralizada, endeudada en dólares, con serios problemas de recaudación y caja. Solamente como dato de las restricciones con que se encontrara la futura gestión, apenas asuma tendrá una necesidad de caja de 4500 millones de pesos para hacer frente a salarios, aguinaldos y algunos compromisos. Por supuesto que ese dinero hoy no está.

El voto amarillo

Resulta necesario entender porque una gestión de gobierno que a todas luces ha sido desastrosa, tal vez la peor desde la democracia, que no puede mostrar un solo dato positivo, y no solo en lo económico, sino también en ninguna área de gobierno, haya logrado un 40% de votos

Como decíamos más arriba el ganar las calles con sus marchas del  “Sí, se puede”, parecen haberle dado resultados positivos, además polarizó  y encuadró  claramente a sus adversario, algo básico en la política, cargó  en ese “otro” todos los males, interpeló  a las clases medias y altas, donde se encuentra su voto, azuzó el miedo y los prejuicios de clases, y fue por todo el voto de derecha, apropiándose de valores como “seguridad”, “libertad”, “republica”, “respeto a la propiedad”, etc, caros a un imaginario clase mediero tradicional.
Es justo reconocer que los valores, la cultura expresado por la ideología neo liberal han impregnado muy fuerte en amplias capaz de nuestra sociedad, desde 1976, pasando por los noventa hasta el 2001 y ahora en los últimos cuatro años las ideas del individualismo extremo, el sálvese quien pueda, una falsa meritocracia, etc, han calado en el sentido común de los argentinos.
Si uno ve en un mapa argentino la distribución de los votos y donde mayor porcentaje de votos tuvo Juntos por el cambio, se ve claramente que está posicionado  claramente en  la mejores zonas agropecuarias del país, La zona núcleo de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires interior, Entre Ríos, San Luis y la zona más rica de Mendoza, exactamente donde está asentada la renta agraria concentrada, uno de los pocos sectores “ganadores” de la era macrista.
Les jugó  a favor cierta pasividad en la campaña del FdT, confiado en los resultados de las Paso, se movió con demasiada cautela, tratando de no asustar a los grupos del poder, no generar olas o situaciones que  pudieran ser usada en su contra por los grandes medios concentrados oficialistas.
Algunos analistas especulan que el objetivo de Macri era convertirse en el jefe de oposición  con fuerte presencia en el Congreso. Algunos otros, más optimista, sueñan con reeditar  el viejo grupo “A” que tantas satisfacciones les dio. Unos y otros no tienen en cuenta la dinámica de la política, que las derrotas son impiadosas y que los pases de facturas, las peleas por el liderazgo, la búsqueda de otros horizontes donde caliente un poco más el sol, hará estallar una coalición  atada con el alambre del oportunismo electoral.  En opinión de quien escribe el objetivo de Macri es no terminar  preso, dada la catarata de juicios pendientes y los que le van a llover después de diciembre.

El círculo rojo.

El poder económico apuesta a un Alberto Fernández, moderado y “dialoguista”, que lleve adelante su programa y por el otro contenga a las hordas bárbaras,  léase movimientos sociales, la Campora, sindicatos más combativos y sobre todo a CFK. Aspira a continuar, con matices si es necesario,  con el programa  y objetivos  del FMI, a pesar del ostensible fracaso de estos cuatro a los de gestión: reforma laboral y previsional, reforma tributaria, con impuestos a la baja para ellos,  negociar y pagar al Fondo, reducir el gasto público vía recortes en salud, educación y el gasto social, abaratar despidos y diminución del costo  salarial, etc.  También algunos sectores esperan, con menos optimismo,   continuar  con la especulación financiera y otros, los amigos del presidente, continuar con tarifas dolarizadas
El escenario próximo es complicado porque la crisis actual sigue en pie, hay varias bombas que deja el macrismo que podrían explotar en cualquier momento, hay situaciones que  profundizarían  la crisis con una espiral de devaluación y alta inflación.  
También la situación internacional es compleja, hay crisis políticas y económicas en varias regiones del mundo, y la coyuntura económica, sobre todo, los precios internacionales de los commoditys están bajos y en general hay recesión en el comercio mundial y  la deuda externa como gran condicionante.
El círculo rojo aspira a que Alberto Fernández actúe como un administrador de la crisis y contenga las demandas sociales pendientes.
Si bien el poder concentrado es hoy mucho más fuerte de lo que lo fuera en 2001 y muestra los dientes, en estos días algunos voceros de los intereses de los agros negocios amenazan con un plan de lucha y corte de rutas si el próximo gobierno pretende imponerle un aumento en las retenciones. Una bravuconada  para marcarle la cancha a AF.,

Ahora le toca mover al rey.




Está por verse que puedan condicionar de esa forma al futuro gobierno y que AF acepte mansamente ese rol.
Por ahora este se mueve en todos los frentes, construyendo consensos detrás de un gran pacto social que pueda contener y morigerar las múltiples demandas de los muchos actores sobre el escenario de la realidad argentina.
El futuro está lleno de escollos, sin embargo nuevos aires soplan sobre el continente.
La avanzada neoliberal colonialista de los últimos años ha mostrado sus límites y está muy jaqueada en varios países, Ecuador, Chile, Colombia, Perú, Méjico;  Venezuela y Bolivia resisten a pesar del fuerte embate de EEUU sobre sus países, etc. En este marco el triunfo de la formula Fernández –Fernández puede ser la bisagra de un cambio de época en Latinoamérica que vislumbre el regreso de movimientos populares en toda la región.

Antonio Muñiz
Noviembre 2019

Saltar los molinetes.



Venimos planteando en diversos artículos anteriores y siguiendo a viejos maestros sobre la necesidad de analizar la política y lo político desde un pensar situado en el aquí y ahora, en este continente agredido y colonizado durante 500  años por acciones imperiales de saqueo de sus recursos, pero sobre todo por una penetración cultural e ideológica que ha calado muy hondo en el “sentido común” de nuestros pueblos.
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Nos parece necesario hurgar en un pensamiento, que rompa, no que niegue,  con algunas lógicas europeizantes, romper los lazos de dependencia cultural e ideológica, algunas ciencias y algunos modos de entender la realidad que nos circunda. Romper con los perimidos modelos económicos que nos imponen los países centrales, pero también  con algunas ciencias sociales (sociología, política, filosofía, etc) “positivistas”, que pretenden imponernos visiones deterministas, de leyes de la historia, de predicción de hechos sociales y/o la inevitabilidad del seguimiento de ciertos rumbos políticos y económicos.
De mas esta decir que no creemos en el “fin de la historia”; la historia la escriben y la construyen los pueblos, y la historia dejara de escribirse solo cuando el ultimo ser humano deje de pisar esta tierra.
Es también correcto aclarar que nuestros escritos pretenden hacerse desde la política, entendiendo esta como “un conjunto de principios y de pautas generales coherentes que orienten la acción concreta en cada circunstancia,  dirigidas  siempre a  la construcción de ideas y acciones necesarias para constituir un movimiento de liberación política y social que rompa las cadenas de dominación y sometimiento de nuestra patria grande”.
Pensar una política que esté atenta al pueblo, lo que este dice y también más importante, lo que no se dice, lo que está debajo, en el subsuelo, que como ríos subterráneos se mueven caudalosos. Estar atentos al hecho imprevisto, a los sucesos que rompen lo cotidiano, lo normal, lo políticamente correcto, aquellos hechos que subvierten la política y la ponen en cuestión
Dejar atrás una política basada en la estadística, en las encuestas, en lo comunicacional, en falsas “leyes” históricas o económicas  para pensar  lo que acontece, en buscar formas de organización política, social y económica desde nuestra propia historia, nuestra tradición,  nuestra práctica cotidiana.
                          
“No son treinta pesos, son treinta años”

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Ese sencillo y espontaneo acto de saltar los molinetes del Metro de Santiago de Chile, por parte de cientos de estudiantes en protesta por el aumento del precio del pasaje fue el inicio de un impactante estallido de protesta contra el  “modelo chileno”.
Este estallido, como muchos en la historia,  fue sorpresivo en el momento, pero plenamente comprensible dada la gigantesca acumulación de hechos indignantes que sucedieron en las últimas décadas.
Venia incubándose un rechazo profundo al Chile neoliberal, construido a sangre y fuego, por la dictadura pinochetista y continuada por un sistema bipartidista que  
alternaban en el poder pero que, no solo no modificaron, sino que peor, endurecieron el modelo, y excluyeron de la política y el consumo a amplios sectores populares y sometieron a las clases medias a un endeudamiento feroz. La grandes empresas, los bancos, le educación, los fondos para jubilaciones, etc,  están manos de la clase empresarial, de la cual Piñera es fiel representante, que somete y sojuzga con mano dura al pueblo chileno. Este es el famoso y publicitado modelo chileno, el modelo de país capitalista exportado como ejemplo por los intereses centrales como el modelo para toda América Latina.
El modelo explotó  y mostró  la desnudes de un régimen neoliberal oprobioso.
Así como la magnitud y el sostenimiento en la calles tomo de sorpresa a muchos políticos y analistas, ya en 2006 hubo un primer aviso con la “revolución pingüina”, bajo Bachelet; y luego en 2011 con grandes movilizaciones estudiantiles. Sin embargo, aquellas estuvieron fundamentalmente acotadas al ámbito estudiantil; aunque ya, luego de la segunda, se comenzó a tomar conciencia de la necesidad de una Asamblea Constituyente para lograr una real Constitución democrática.
 Sin embargo la gran traición y ceguera política de Bachelet y de la Concertación en general, impidió y bloqueó algunos intentos tímidos de reforma.
La caída de los precios internacionales de las materias primas exportables, afectó profundamente la economía chilena, una economía primarizada y sub desarrollada. Los tratados de libre comercio que Chile ha firmado con muchos países del mundo solo han beneficiado a la elite chilena, productora de commoditys, pero han perjudicado cualquier posibilidad de desarrollo de un proceso de industrialización.
La corrupción creciente del gran  empresariado, fenómeno común en toda Latino América, fue corrompiendo el resto de las instituciones, sobre todo las políticas,  del Estado, Fuerzas Armadas y hasta la misma Iglesia Católica.



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La población siente que hoy el sistema corrupto, político y económico, es responsable de su bajo nivel de vida y de expectativas.
Hay que sumar la escandalosa alza de las alzas  de servicios básicos (luz, agua, gas, agua) producto de la entrega a empresas privadas en forma monopólica, los programas de salud “privatizados” y muy caros, mientras los sectores más pobres deben atenderse en el sistema púbico de muy mala calidad,  la educación privatizada, convertida en una gran negocio, para las empresa educativas y para los bancos que la financian a través de créditos personales, el sistema privado de jubilaciones (AFP) que entregan jubilaciones miserables para gran parte de los beneficiarios.
Las continuas manifestaciones populares a lo largo y ancho de Chile,  repudiaron el “modelo chileno” y pidieron la renuncia del presidente Piñera y la modificación de un sistema económico esencialmente injusto y abusivo y una Constitución autoritaria y antidemocrática. Se manifestaron también contra el sistema bipartidista que gobierna Chile desde la salida democrática, dos alianzas de centro derecha que se confabularon para que nada cambie, por el contrario para que todo fuera empeorando para el pueblo chileno,
Por eso la calles cantaban “no son treinta pesos, son treinta años”.

América Latina en lucha

Es  indudable que nuestro continente continúa siendo el un territorio en disputa. Escenario de la lucha de los pueblos contra el orden mundial imperante, contra el orden global que nos impone el neoliberalismo y las políticas imperiales del gran capital concentrado.  La lucha se da en todos los terrenos desde el ideológico y cultural, en la construcción del relato hegemónico, hasta la construcción de modelos alternativos de organización social y política.
Además de Chile, la mayoría de los países del  sub continente están en ebullición, pareciera que la ofensiva neo conservadora que recorrió la región en el último lustro ha llegado a su fin y se perfila una nueva oleada de los movimientos populares latinoamericanos.
Una vez más se puede palpar las debilidades e inviabilidad del neoliberalismo, que las derechas latinoamericanas  no tienen la capacidad de generar un proyecto integrador que supere los límites históricos de sometimiento a los centros de poder, saqueo, endeudamiento y ajustes internos permanentes, generando dentro de cada país desempleo y pobreza. La imposibilidad de generar políticas de crecimiento económico le impide construir alianzas que le den respaldo y garanticen su hegemonía.
La victoria del Frente de Todo en Argentina, sobre la experiencia macrista, significa un quiebre significativo en el fin de la ola neoliberal y el comienzo de una ola nacional y popular. El triunfo de Evo morales en Bolivia, del Frente Amplio en Uruguay, a pesar de lo dificultoso que puede ser la segunda vuelta. Un hecho de quiebre histórico fue el triunfo arrollador de los partidos de izquierda en Colombia en las elecciones municipales. No solo  representan una derrota para el  “uribismo”, una derecha liberal en lo económico, pero muy autoritaria y violenta en lo político, sino que además fortaleció la figura  de Gustavo Petro, nuevo líder popular.
En Ecuador levantamientos populares e indígenas pusieron un frenos a las políticas de ajuste neoliberal que pretendía imponer Lenin Moreno. Este levantamiento vislumbra el surgimiento nuevamente de Rafael Correa.
En Venezuela,  Maduro resiste las embestidas y la agresión imperialista de EEUU gracias al fuerte apoyo popular de su gobierno.
Perú atraviesa una crisis política de alta inestabilidad y Brasil, bajo la conducción de Bolsonaro, parece condenado a una crisis próxima, sobre todo si la fuerte presión internacional consigue la liberación del líder popular Lula Da Silva. De Haití nadie se ocupa pero su pueblo sigue en lucha en las calles con más de 40 muertos en estas últimas semanas,
Méjico con López Obrador intenta una salida a su crisis permanente, tarea titánica, ya que los desafíos no solo son de reconstrucción de la economía sino de reconstruir el Estado Nacional jaqueado por los carteles de la droga, las bandas parapoliciales, un ejército y una policía, corrompida por el narcotráfico, zonas “liberadas” en el sur ocupado por el ejecito zapatista. Méjico es hoy un estado fallido, pero también tiene una oportunidad, acercarse e integrarse a Sudamérica, única salida para contrarrestar las acciones de EEUU sobre su soberanía.
La historia nunca es lineal, se avanza y retrocede, los pueblos van construyendo su camino día a día.
Pero pareciera que estamos en un momento de fuerte retroceso de las derechas en el mundo, Trump jaqueado por el “impeachment” inminente, Inglaterra enredado en la salida del UE,  el fin del gobierno de Salvini en Italia, la derrota de Netanyahu en Israel, el crecimiento de China y su afianzamiento como gran potencia en el siglo XXI, el eje chino ruso, son síntomas de un mudo en crisis. La ruta de la seda encarada por China, el resurgimiento de los Brics,  pueden ser proyectos de construcción  de otro orden económico y social global.
Si podemos afirmar que la gran batalla entr9e un mundo que se muere y otro que apenas vislumbramos se está dando nuevamente en Latinoamérica.
Los conflictos políticos y sociales que se están dando en la región pueden escalar y agudizarse, y generar nuevos hechos, nuevas experiencias y escenarios no esperados, tal como ocurrió a fines de los noventa y los primeros años del siglo XXI, con el surgimiento de gobiernos populares.
Nada está escrito, pero una vez más la realidad nos sorprende y nos da otra oportunidad.

Antonio Muñiz
Noviembre 2019