El hombre que esta solo y espera:


E
n la ultima recta del gobierno de los Fernández, y ante un presente complejo y caótico, pero de resultado final incierto, es necesario hacer un balance del camino recorrido y vislumbrar, aunque mas no sea, un rumbo, un accionar político, un objetivo, de cara a las elecciones de octubre 2023 y mas allá, con el nuevo gobierno cualquiera sea su sello

 

Es necesario analizar el juego de factores extra gobierno que marcaron la etapa, no como excusas, sino como trasfondo que condicionó y condicionará en el futuro. La primera fue la pandemia del Covid-19, que si bien tuvo un comienzo virtuoso en su tratamiento, generó  una serie de desbarajustes económicos que todavía estamos pagando.

En los primeros meses de la pandemia el gobierno alcanzó los picos mas altos de aprobación, donde tal vez aprovechando esa situación se pudo haber avanzado sobre algunas reformas estructurales que estaban en el programa de FdT, como el juicio a la Corte, la reforma de la justicia federal, avanzar sobre hechos de corrupción muy claros del gobierno anterior, como por ejemplo la deuda externa ilegitima. Hubo margen para avanzar en políticas económicas estructurales mas progresivas, como la concentración económica, el fuga de capitales, la ley de entidades financieras, la hidrovia o los puertos privatizados a orillas del Parana. Nada se hizo y se desaprovecho la oportunidad.  

Luego como las plagas de Egipto, vino la guerra en Ucrania, y en en los últimos meses la sequía, que afectó a toda la zona central argentina, dejando un pronóstico económico reservado para gran parte del periodo 23/24.

Si a todo esto se le suma la herencia del acuerdo con el FMI y la deuda e inflación que dejo el gobierno macrista, nos muestra un escenario muy complejo de enfrentar para cualquier gobierno.

 

 

Cuando el poder se escurre entre los dedos.

 

Todo gobierno, y mas uno de coalición,  presupone  tener en claro la dinámica del poder. La primera y elemental, el equilibrio de poder entre los actores de la coalición (quiénes deciden? Como se toman las decisiones?); la definición de una programa de gestión común (Cuales son los objetivos?) y la generación de un mecanismo organizativo para dirimir el conflicto y evitar que este se convierta en un impedimento para la gobernabilidad. En este tipo de gobiernos es clave un poder fuerte, que consensúe y acuerde, pero también defina en ultima instancia.

Este mecanismo fue el que falló en la gestión del FDT y se llevo gran parte del capital político del gobierno.

Tal vez la falla esta en el origen, cuando CFK designa a Alberto como candidato . Una jugada inteligente para el momento y que sirvió al objetivo: desplazar a la derecha del gobierno.

Seguramente Cristina pensó  en Alberto con un rol mas parecido al de jefe de Gabinete, con el que negociar con las distintas tribus que forman el FDT y sobre todos con los factores de poder , con los cuales ella  venia enfrentadose desde 2008.  Sin embargo, como suceden en estos casos  Alberto creyó que el poder era suyo, cuando en realidad fue una delegación absolutamente expresa por parte de CFK..

Se desató una lucha y conflictos, a veces explícitos, otros larvados.  Esta lucha por el poder interno, todavía no ha sido resuelta, pero se llevó a varios ministros y desgastó  a todo el gobierno, en especial la figura presidencial

Citando a Foucault:  el poder no es algo concreto, sino una relación, un flujo, que en suma, el poder se ejerce más que se posee.  Es decir que el poder no se define por un cargo o una condición simplemente; lo que lo convierte en poder es su ejercicio efectivo. O si prefieren en palabras de  Nietzsche, el poder que no va por mas poder se pierde.

Esta lógica de armado, donde el poder no se ejerce plenamente, inundó  a toda la organización del Estado, generando una maquinaria con procedimientos de vetos cruzados, donde todo era disputa y conflicto, sin instancia superior de arbitraje.

En ese escenario el  presidente tenia dos opciones: acatar la conducción de CFK, convertirse en primer ministro o jefe de Gabinete de CFK. Lo que le deparaba una figuración de segundón, algo que su ego no se lo permitía o por el otro generar poder propio, generar el albertismo y enfrentar políticamente y electoralmente a Cristina y a la Campora. Lo que hizo NK cuando se sacó  de encima el padrinazgo de Duhalde.

No hizo, una ni otra, prefirió navegar por encima de las internas y de los conflictos. Algo inviable; así se fue diluyendo en la nada, tratando de sostenerse ahora con una candidatura a la reelección muy improbable, pero que le permita cumplir el mandato con cierta dignidad.

 

Todos esperan algo de Cristina.

 

Es indudable que CFk sigue teniendo la centralidad política en la argentina, a pesar de las fuertes campaña mediáticas y legales, vía  lawfare, para denostarla y si es posible proscribirla. No solo sufrió estos ataques de calumnias e injurias permanentes, casi nunca vista en la historia argentina, salvo el caso de Eva Peron, sino también sufrió un intento de homicidio por grupos de ultra derecha con ramificaciones y financiamiento de importantes dirigentes del partido opositor.

A pesar de estas situaciones y de los evidentes conflictos y desencuentros con el presidente, CFk ha tratado de mantenerse en el centro de la escena pero, aun marcando claramente diferencias, tratando de no erosionar mas la figura presidencial y que no implosione todo el armado político del FDT.

En su ultima presentación “renuncio” a cualquier cargo en las próximas elecciones, dejando libre un espacio de conducción e invitando a toda la militancia a asumir las tareas de construcción y conducción de la próxima etapa.

Difícil prever cual sera su posición final, si la renuncia sera efectiva o cederá ante el operativo clamor de gran parte de sus seguidores. Difícilmente un dirigente político de tal envergadura y con tanto apoyo popular busque por si el ostracismo. Seguramente acompañara desde un lugar en la lista al gobernador Kiciliof fortaleciendo con sus votos un triunfo en la provincia de Buenos Aires.

Hay dos hechos que son reales, una es que el intento de asesinato sobre su persona no es un hecho mas, es indudable que le ha generado una visión distinta, el enfrentarse con la propia finitud no es un hecho gratuito.

Por el otro seguramente debe sentirse dolida, abandonada, cuando muchos “compañeros” la han dejado sola en estos años en su lucha contra el poder. Un poder que la odia, que hizo y  hace todo lo posible para su destrucción.

 

 

Cristina conducción:

 

Muchos de sus seguidores imaginan y esperan una jugada maestra, un pase de magia, como en 2019, cuando encolumno y garantizo la victoria del FDT detrás de la formula con AF.

Otros se ilusionan con verla encabezando la formula presidencial en 2023. Es cierto lo que dice Pérsico, al respecto, en estos días, que según las encuestas CFK “apenas” llegaría al 40 %, con lo cual se haría muy difícil, muy cuesta arriba, sumar votos para la segunda vuelta. Sin embargo, esos números son una foto de hoy. En política, como decía Jauretche, es importante saber donde estarán los votos mañana. La aparición de CFk como candidata a presidente, podría generar un “acontecimiento” disruptivo que cambie completamente el escenario electoral.

 

En su entorno la describen muy preocupada por la crisis económica. Eso explica que en sus últimos discursos  insistiera en la necesidad de alcanzar un acuerdo amplio de gobernabilidad .

No es la primera vez que hace una convocatoria semejante, aunque sus propuestas chocan con el rechazo airado del ala dura de Juntos x el Cambio, que construye desde el odio y la profundidad de la grieta.

Por el momento , como casi todos los grupos del FDT, apoya la gestión de Sergio Massa, no porque se este de acuerdo con las políticas de ajuste y sumisión al FMI, sino que vislumbra que un fracaso de Massa arrastraría al todo el gobierno a un debacle general, con peligro de colapso de la instituciones como en la hiper inflaciones del 80 y 90 o la crisis terminal del 2001.

 

Y ahora Massa:

 

Luego de la salida extemporánea, pero también inducida por propios y extraños, de Martín Guzmán, el poco poder que tenia AF se licuó  rápidamente. En un cuasi golpe del mercado, se impuso la figura de Massa como superministro, tomando, al decir de Agustin Rossi,  el gobierno. Es justo decir que la jugada de Massa, riesgosa para su proyecto político, fue un gesto de compromiso con el gobierno. En esos momentos de incertidumbre el gobierno podría haber caído.

También es justo reconocer que a pesar de llevar adelante un fuerte ajuste , bajo la supervision del fondo, esta manejando las variables macro económicas con solvencia, con el claro objetivo de llevar la gestión lo mas normal posible hasta las elecciones del 2023. También casi todos los grupos aceptan que de llegar con cierto éxito podría ser el candidato a presidente por el FDT. Una formula Massa - Wado  esta dentro de las aspiraciones de algunos grupos.

La patriada es muy difícil, sobre todo el tema inflacionario. Su plan de “precios justos” consensuado y acordado con los grandes grupos económicos, esta siendo saboteado por esos mismos grupos. Grandes empresas,  como Molinos o Arcor , que tienen el mercado de alimentos monopolizado, no entregan a los supermercados con los precios pactados, si con mayores aumentos, pero al no ser aceptados esos sobre precios por las cadenas hay fuertes faltante de stock de productos básicos, como harina y derivados, aceites, productos de desayuno, azúcar, etc.

Parece increíble que el destino de un gobierno peronista y su éxito o fracaso electoral en octubre esta atado a los vaivenes de un plan de ajuste y estabilización de precios.

Pero tal vez el problema de fondo sea mas central, el gobierno carece de rumbo, le falta una agenda de futuro. Un programa de gobierno con objetivos que enamoren y vuelvan a encender la  mística popular, que siempre caracterizo al peronismo y al kirchnerismo.

Surgen candidatos, Scioli, Wado, Grabois, Manzur, Capitanich, por ahora; van a surgir seguramente otros que competirán en una amplia Paso.

Pero la realidad dice que  ninguno mueve el amperimetro. Salvo Axel que parece tener la provincia asegurada y algunos intendentes con mucho desarrollo territorial y político, el resto es indefinición

Como decíamos mas arriba el núcleo duro del kirchnerismo inicio un operativo “Cristina 2023”, “no a la proscripción”,  Cristina por ahora calla.

Mientras algunos sueñan con un enfrentamiento, de resultado incierto, entre Macri y Cristina. Ambos tienen la mayor representatividad de su sector, pero ambos muestran limitaciones a la hora de sumar los votos necesarios para ganar la segunda vuelta.

 Como en espejo la coalición opositora arrastra contradicciones ya difíciles de resolver. La falta de un programa de gobierno común y viable y la falta de conducción hacen que les resulte complejo la elección de candidatos para octubre. La figura de Mauricio Macri conserva la centralidad del espacio, mas allá que no seria el candidato, reservándose para si el rol de armador, operador y conductor del espacio.
Por ahora pareciera que tiene asegurado ese rol. Los candidatos a cargos electivos para 2023, terminan alineandose bajo su ala. El lanzamiento de Larreta, muy pobre, muy por debajo de lo esperado, es una muestra de ello. Intento un discurso mas democrático, mas abierto al dialogo y consenso y rápidamente tuvo que re formularlo par no chocar antes de tiempo, dado que el ala mas dura de su partido, léase el macrismo, busca ahondar el conflicto como herramienta de armado político. El cruce de twiter entre los dos primos Bulrich sobre este tema , marca por donde pasa las diferencias a veces muy profundas entre alcones y palomas. Por ahora prima la lógica mas dura personificada por Patricia Bulrich y una minoría, muy activa, de simpatizante que abonan el odio como motor de lo político. Cualquiera dirigente que salga del libreto es severamente cuestionado vía redes sociales o el apriete directo. El ejemplo mas patético fue el de Florencia Arieto, quien oso cuestionar, con criterio, las políticas de seguridad de Patricia Bulrich. No pudo sostener su posición y rápidamente tuvo que “retroceder en chancletas” y borrarse de la escena política.

Los radicales, pieza fundamental en el armado de Juntos x el Cambio ya que aporta dirigentes y territorios a un armado liderado por un partido vecinal porteño que carece de ellos.  Y ademas, en los ideológico y político, conducido por un núcleo duro de amigos, ex alumnos del Colegio Newman, que mas que grupo de dirigentes parece ser un grupo empresario, solo interesado por los negocios. En ese escenario el rol de la UCR fue patético, pero parecen que están decididos a no volver a repetir esos errores en la próxima etapa. Buscando su protagonismo la UCR le pone un veto a Macri y  a cualquier alianza con la ultra derecha. Por ahora privilegian la alianza con Larreta, vía el segundo lugar en la formula presidencial para el gobernador jujeño, Gerardo Morales.

También la coalición Cambiemista carga con los recuerdos, aun cercanos, de su pésima gestión. Pero ademas sufre la falta de un programa de gobierno viable , que pueda contener y dar respuestas a la mayoría de los “hacer lo mismo, pero mas rápido” significa  con mayor represión contra los sectores gremiales y sociales. El avance sobre lo derechos laborales y sociales nos pretenden llevar hacia una Argentina pre peronista. Ya hubo demasiados fracasos en la historia, demasiada sangre, demasiado dolor, cuando se pretendió implantar estas utopías reaccionarias, tanto en Argentina como en el mundo.

Mientras tanto la ultra derecha libertaria camina las calles sumando jóvenes y ciudadanos desencantados, enancados en la imagen de una “casta política” que  parece no encontrar el rumbo.

 

Epilogo:

 

Mientras la política y sus actores juegan en la cubierta del Titanic, el ciudadano común convive con la desason, el mal humor, la falta de futuro, la bronca  y la imposibilidad de satisfacer las necesidades básicas de su familia.

Difícil predecir el comportamiento electoral de ese ciudadano común, de ese hombre que esta solo y espera, hoy tan golpeado por la realidad. Un escenario peligroso para la democracia y los sectores populares.

 

Antonio Muñiz

Febrero 2023

El año que vivimos en peligro



El 2023 ha comenzado con un ambiente político totalmente recargado.

A las ya largas discusiones y enfrentamiento que se vienen arrastrando desde hace varios años con denuncias, agravios, zancadillas y muchas veces acciones de violencia,  como el atentado a la vice presidenta o escraches en la vía pública a dirigentes políticos de un lado y del otro de la famosa grieta.

A esa situación de conflicto permanente, donde es imposible el diálogo  y el más mínimo consenso, se han desatado las internas en cada uno de los frentes de cara a las elecciones de fin de año.

 A nadie  y escapa que el FdT viene con una fuerte interna entre los sectores que acompañan a Alberto Fernández y los sectores más  duros del Kirchnerismo que apoyan a CFK y una eventual candidatura presidencial para ella. Esta interna desgastó mucho a todo el gobierno, pero sobre todo a la figura presidencial, llevándose puestos a varios ministros y agudizando la crisis económica heredada, con guerra y pandemia incluida.

Lo novedoso, o no tanto, es la guerra no declarada dentro de las filas de JxC. En las últimas semanas hemos visto una catarata de mensajes, captados de los celulares de sus principales figuras. En esos chat surgen con claridad el entramado de corrupción y complicidad entre la dirigencia política del Pro, jueces y fiscales federales, hasta miembros de la Corte suprema, más empresarios de medios como Magneto de Clarín o  Saguier  de La Nación.

No tiene sentido, como en la peleas de chicos, quien fue primero, lo está claro que detrás está la guerra entre Bulrich y Larreta por la candidatura presidencial y como siempre Mauricio Macri, quien aun en decadencia y sin ningún prestigio social ni político se empeña en conducir los destinos del PRo.  

Fue Macri y su entorno más cercano quienes generaron esta forma perversa del control político, la investigación y el espionaje sobre la vida privada de los dirigentes, aun y con más ahínco pareciera de los más cercanos.

El carpetazo o su amenaza es la herramienta preferida de Mauricio para premiar o castigar a sus aliados y enemigos.

Pero como siempre el nivel de corrupción es tan grande que supura por toda la herida, ya el olor a podrido es tan fuerte que no se puede tapar con algunas tapas de Clarín o alguna operación de lawfare moviendo las piezas principales, como fue el dictamen de la Corte a favor de Larreta en su pelea con el gobierno nacional.

Esta movida, que sumada a otra anteriores, como la sentencia a CFK, su proscripción y antes un intento de asesinato, pergeñado y financiado según todas las sospechas  por dirigentes muy cercanos a Macri y Bulrich, tenían como objetivo acorralar al gobierno nacional y generar un caos social que hiciera posible un golpe institucional.
Paranoia? Exageración de este cronista? Puede ser, pero mirémonos en el espejo de los demás países latinoamericanos y no estamos tan distantes de esa realidad.

AF reaccionó  rápido y con firmeza.   A pesar de un momento dubitativo, encaró  el juicio a la Corte, a pesar de las flaquezas y traiciones de varios gobernadores. Además de profundizar con denuncias fuertes las acciones de lawfare, que el viaje a Lago Escondido mostró en toda su impudicia, la corrupción y el “cabaretismo” del bloque de diputados del Pro, encarnado en el operador de Bulrich,  Gerardo Milman o los negocios de Marcelo D'Alessandro  que llegan hasta el alcalde porteño.

Como siempre, fue CFK quien con anticipación marcó  el camino con más claridad, hoy la lucha es “democracia o mafias”.


Por ahora la mayoría del FdT está alineado en esta lucha. Veremos si no terminan diluidos en sus propias internas y olvidándose del  enemigo principal. La diferencia a ocasiones anteriores es que hay conciencia que una vuelta de la derecha al poder podría ser catastrófico para el país y también para ellos. La mayoría de los dirigentes, tienen claro que esta vez también van por ellos.

La confrontación permanente entre estas dos coaliciones que suman más del 80 % del electorado, más los conflictos hacia dentro de las mismas ha generado una situación de parálisis del Estado y de sus instituciones. La oposición empeñada en no dar quorum en las sesiones del Diputados, ha paralizado la sanción de leyes, algunas trascendentes para la vida cotidiana, como las económicas, moratoria jubilatoria, alquileres, etc.

JxC  hasta hace unos meses se paseaba triunfal en un  camino sin obstáculos hacia el gobierno en 2023, hoy esta golpeado y a la defensiva. El Juicio político a la  Corte le pegó al Pro y sus aliados mediáticos en la línea de flotación. Por eso su desesperación, porque más allá del resultado final, la Corte saldrá muy golpeada y con ella todo el andamiaje mafioso montado por Macri y sus secuaces de la mesa judicial. Era este armado el que les garantizaba impunidad total para los “amigos y sus negocios”.

Hoy no tiene  discurso, solo un antikirchnerismo feroz y un republicanismo pueril, del que siempre descreyeron,  pero ese relato solo llega a su núcleo más duro. Carecen de proyecto político y económico, ya que las propuestas de Macri o Bulrich son inviables y solo conducirían a un caos mayor; y el resto de la dirigencia, Larreta incluido, no pueden construir ni un balbuceo  y menos un proyecto que convoque más allá de los límites de un ultra antiperonismo.

 

Por otro lado el oficialismo transita estos meses con más tranquilidad. Habiendo tomado la iniciativa en materia económica a través de la gestión Massa, quien con costos altos y bastante pragmatismo ha podido tener bajo control las variables macro económicas, que solo hace unos meses parecían que iban a estallar.

Y como decíamos anteriormente Alberto Fernández de a poco retomó  la iniciativa política. Dejó de lado el consensualismo que nunca le funcionó  y alineó  sus cañones contra los enemigos reales de la democracia. Debe ahora realinear  su tropa, pues muchos de ellos no creen en esa lucha o no se animan a enfrentar el poder. Y debe ajustar la gestión, hay muchos funcionarios que no funcionan, otros están mirando una película y no animan a ser protagonistas. AF necesita reajustar su gestión y pensar en un armado de gabinete y un armado político electoral de cara al 23 con posibilidades ciertas de dar pelea.

Por otro lado la izquierda vernácula deambula en un diletantismo y una mediocridad que asombra. Una crisis global del sistema económico con claras repercusiones en lo interno seria, a priori, un caldo de cultivo para la construcción de un movimiento de masas anticapitalista. Sin embargo siguen con un discurso atrasado sin comprender los cambios profundos que están ocurriendo en el mundo y en la Argentina.

La que si está capitalizando algo el descontento social es la derecha libertaria, encarnada por Milei y fogoneada por Clarín y otros medios importantes. Más allá de la captación de sectores juveniles descreídos por la política, no pareciera ser un fenómeno que pueda modificar el escenario electoral. Si bien se puede ver a través de algunas encuestas la penetración en sectores juveniles, supuestamente más cercanos al peronismo. Si, esta derechización o el apoliticismo de la juventud es un fenómeno preocupante, del cual la dirigencia política debe hacerse cargo.

 

Las últimas encuestas están dando paradójicamente un cambio en las expectativas de la población. Ha ido desapareciendo esa sensación de incertidumbre y malestar, esa falta de futuro que se estaba instalando en la población. Es cierto que mucha de ella fue y es construcción de los medios hegemónicos empeñados en mostrar un país fracasado y sin salida. Y como toda construcción mediática tiene sus límites cuando choca con la realidad. La situación económica cotidiana ha ido mejorando, hay más empleo, hay mayor actividad económica, la industria está creciendo y volviendo a los niveles pre Macri, hay record de exportaciones, etc.

También es cierto que hay nubarrones en el futuro cercano, los problemas siguen estando, la inflación, empleo precario, los bajos salarios, la pobreza y la indigencia de muchos sectores y la deuda, siempre la deuda, como  un restricción permanente; la que está en dólares contraída por el gobierno anterior y la deuda en pesos, funcionaran como bombas de tiempo sobre todos los argentinos en los próximos años.

Mientras tanto puede verse una sociedad aun golpeada y frustrada, pero movilizada detrás de objetivos parciales, pero que la afectan directamente: la lucha contra la minería, los agrotóxicos, la lucha por el salario o por el trabajo, o la subsistencia diaria, etc. Sin embargo toda esta movilización carece de conducción y objetivos comunes. Aisladas las demandas y los grupos que las lideran  van perdiendo potencia y protagonismo.

El legítimo orgullo y alegría  de millones de ciudadanos por el tan deseado y merecido campeonato  mundial, expuso el divorcio de la dirigencia con la sociedad. Mientras cinco millones de argentinos festejaban en la calles en forma pacífica el triunfo, la dirigencia solo operaba mezquinamente para sacar la mayor ventaja posible o impedir que el otro lo haga. El comportamiento del periodismo, los medios, los políticos y la dirigencia del futbol en un internismo voraz y mezquino mostro su cara más bochornosa, frustrando el encuentro deseado entre el pueblo y sus jugadores.

Esta contradicción entre una sociedad buscando un destino y una dirigencia política, social, empresaria, intelectual, alejada cada vez más de la realidad de un país, abre una puerta de preocupación hacia el futuro. Estamos en el fin de una etapa o en el final de una época?

Difícil predecirlo, pero pareciera que esta crisis, ya no es una crisis pasajera como muchas de las que hemos tenido, sino que esconde una fractura del régimen político que se proyecta hacia el futuro.

Mientras tanto la percepción de una dirigencia política alejada de las preocupaciones sociales, fracturada, enclaustrada en disputas de poder interno, que solo se preocupa por su subsistencia, alimenta el concepto de “casta” y la aparición de líderes o proyectos autoritarios, que ponen en peligro la misma democracia.

El macrismo expropió  el futuro de los argentinos con su desastrosa gestión, pero el FdT llegó  al poder prometiendo una esperanza, pero en su fracaso puede arrastrar hasta el sistema democrático.

Es casi evidente, oyendo los discursos de los principales dirigentes de ambas coaliciones, que no hay proyecto de futuro en ninguna de ambas fuerzas.

Sin una agenda de futuro, sin un relato que convoque a una nueva gesta, una nueva épica, a un proyecto de desarrollo viable que integre a los cuarenta y cinco millones de argentinos se hará  muy difícil o casi imposible cualquier construcción política.

La derecha vernácula no lo tiene ni lo va a tener, su proyecto es una restauración neo conservadora, que vuelva el tiempo atrás, a una “colonia prospera”, donde ellos sean los administradores y pongan, en el mejor de los casos, al virrey. Los tiempos han cambiado y solo podemos ser en este esquema una colonia empobrecida con un pueblo en la miseria y la indigencia.

Solo el campo popular, y  básicamente el peronismo, puede reconstruir un movimiento de liberación y justicia social, elaborar un programa y una agenda que movilice, organice y de sentido a la acción política, plantear una agenda de gobierno que tenga como objetivo el trabajo de los argentinos, una reindustrialización acelerada, terminar con la pobreza y la indigencia, ampliar los límites de la democracia hacia un régimen más abierto, participativo y directo, construir una nación integrada y solidaria, etc. Si se quiere una agenda mínima y racional para una situación normal.

Sin embargo el desafío parece mucho para la dirigencia actual, de la cual somos parte. Bastante mediocre por cierto, que solo se mira a sí misma y que solo habla del pasado y del paraíso perdido. Paraíso que no volverá, porque el pasado nunca vuelve.

Antonio Muñiz

Enero 2023

 

“Si ves el futuro dile que no venga”. Por Antonio Muñiz

 Gran parte de los argentinos, como la mayor parte del mundo, están prendidos de una pantalla, siguiendo las acciones de un mundial de futbol. Todo parece pendiente de lo que pasa en Qatar cuando comienza a correr la pelota.

Seguramente hay grupos minoritarios, muy ideologizados, que critican esta dependencia, este supuesto veneno del mercado para adormecer a los pueblos. Sin embargo no parecen ver la gran carga de emocionalidad que conllevan estos juegos, la sensación de pertenencia a un pueblo y una nación.

También se equivocan quienes buscan sacar redito político interno con un triunfo o una derrota del equipo nacional. Da pena ver a la derecha argentina, expresada en los dos pasquines de mayor circulación, Clarín y La Nación, boicotear y esperar el fracaso para supuestamente llevar agua para sus molinos. Esperando que el fracaso y la derrota beneficien sus intereses políticos o electorales futuros, y temiendo que el triunfo beneficie al oficialismo. La historia de nuestro pueblo, sobre todo, el mundial 78, muestra que la pasión por el futbol corre distinto que la realidad política cotidiana.

La euforia por el mundial no tapa una realidad política y económica agobiante, enmarcados en caos global (pandemia, guerras, luchas comerciales, etc) que condicionan mucho más una realidad económica local, producto de una herencia del gobierno anterior de una fabulosa deuda externa, una devaluación brutal y un inflación que fue limando el salario de los trabajadores.

La crisis que vamos atravesando es mucho más que una crisis económica coyuntural, de falta de dólares o alta inflación, como ya hemos vivido en otras épocas. Es una crisis estructural mucha más profunda, es una crisis política. Está en crisis final el modelo neoliberal instaurado en 1976 y consolidado en los noventa con la sanción de la perversa constitución de 1994.

Es un modelo que está en cuestión en el mundo, con la decadencia de las potencias occidentales y el surgimiento de una nueva hegemonía global, liderada por China.

Pero en Argentina alcanza ribetes peligrosos, ya no es una cuestión de lucha de modelos económicos o políticos. Es la podredumbre de grupos económicos, políticos y  sociales, prohijados por 45 años de políticas neoliberales, que nos han llevado hasta acá.

Los que mandan, la vieja oligarquía, pero también grupos de aventureros que en el régimen de anomia en que se han desarrollado han ido consolidando un poder económico y político perverso por sobre el total de la población.

El modelo está en crisis, unos persiguen la persistencia del modelo, no importa el costo social ni político, ya que han sido los ganadores de este tiempo y se han apropiado por saqueo de la riqueza y del trabajo del resto de los argentinos.

El problema que tienen y los mostró  el desquicio que dejó  en macrismo en 4 años es que no tiene un modelo viable que integre a los 45 millones de habitantes. Es un modelo que para sobrevivir debe generar un mayor ajuste y empobrecer aún más a los sectores asalariados y pensionados. Un modelo así solo puede sostenerse por la violencia y la represión. La pregunta es cuanto ajuste aguanta un pueblo antes de rebelarse en las calles?

Las políticas de ajuste permanente, privatizaciones, desindustrialización , apropiación, saqueo y fuga de la riqueza generada  por toda la comunidad, terminan en un gran fracaso, en un colapso de toda la economía, tal como ocurrió en 1982, 1989/90, 2001 0 2019, dejando un país arrasado con mayores índices de desocupación, pobreza e indigencia.

Toda la dirigencia de nuestro país, guiada por intereses de clase, cipayismo, la copia de  modelos  inadecuados, ceguera política,  incapacidad o cobardía, es la gran responsable, por acción u omisión,  de haber transformado un país rico, potente, orgulloso de si mismo, en esta decadencia permanente, que parece no tocar fondo..  

Los datos de la realidad:

En esta última semana se han conocido los datos de nuestra sobre la situación socio económica. A partir de periódicos Informes del Observatorio de la Deuda Social de la UCA que, aunque pueden ser cuestionados en forma parcial por lo menos muestran las tendencias generales de cómo y hacia dónde va esta sociedad.  Aunque se diferencia por matices, en general coincide con las tendencias señalada por el Indec.

Los datos gruesos muestran que la situación social sigue en retroceso a pesar de que ha aumentado la ocupación y la actividad económica. Y que las políticas de auxilio vía subsidios, planes, etc, están amortiguando una situación escandalosa en la base de la pirámide. Salta a la vista claramente que con una disminución en el número de beneficiarios aumentaría drásticamente el índice de indigencia. O sea que hay un porcentaje alto de la población que está cubriendo sus necesidades más básicas, la comida por ejemplo, solo con la ayuda estatal.

Estamos en un modelo que genera algo de trabajo, mayormente informal, pero de bajos salarios. Eso explica la persistencia de la pobreza e indigencia. Estamos en un país de trabajadores cuyos salarios están por debajo de la línea de pobreza

Los datos centrales reflejan la situación al final de tercer trimestre (septiembre) del año en curso. La pobreza alcanza el 43,1%, frente al 42,4% del año pasado y como decíamos la indigencia se redujo del 9% al 8,1%, debido al crecimiento  de los planes sociales. El dato tal vez mas escandaloso de ese informe es que el 61,6 % de los niños viven en situación de pobreza.

Si analizamos la evolución de la pobreza en la Argentina veremos cuál fue el resultado de años de políticas neoliberales y programas sugeridos por el FMI: Año 1975 era del 6%; en 1980, primera crisis de la deuda, era del 20%, y a partir de allí su crecimiento ha sido y es exponencial, llegando a su pico máximo en la crisis 2001 del 65%, bajando al 55 % cuando asume Néstor Kirchner en 2003. Durante la gestión de los gobiernos k la pobreza disminuye hasta estabilizarse alrededor de un poco menos del 30 %. Está claro y las estadísticas lo muestran crudamente cuando las políticas económicas se acoplan a programas del FMI como se hizo durante el fatídico gobierno de Macri la pobreza se dispara. Así en 2018 se escapó el dólar, volvió el FMI y el descontrol cambiario hizo que la divisa pasara de 20 pesos a más de 60. A partir de ese momento hasta 2019, los índices de pobreza pasaron  26,1% en 2015 al 37,6% en 2019.

Todo ello a pesar del aumento de los planes sociales. Desde el 2010 esa ayuda a los hogares se duplicó, pasó del 24,4% de los hogares en 2010 al 40,4% de los mismos en la actualidad. El Informe remata con la información que, sin los planes sociales, la pobreza hoy superaría el 50% y la indigencia estaría rondando el 20%.

Y para completar el diagnostico,  los datos existentes muestran que trabajadores privados, y sobre todo los públicos e informales, llevan meses perdiendo ingresos, a un ritmo constante y creciente. Los informales son los que más perdieron, sin olvidar que este último año el trabajo informal pasó del 31,5% al 37,8%, el peor indicador de los últimos 15 años.

Pareciera que la novedad no es lo mal que estamos, sino la perspectiva que siguiendo este camino estaremos peor.

El gobierno, la oposición y los medios vienen pregonando hipócritamente la trasformación de los planes en trabajo digno, cuando la realidad muestra que esta economía no genera empleo y si lo hace es con salarios bajos, casi de subsistencia.

Estamos en una economía de base extractivista, dependiente de la exportación de commoditys sin valor agregado, una economía que debe generar dólares para pagar la deuda. Una economía que no solo no derrama sino que sirve para  la acumulación y el saqueo en manos de su clase gobernante.

Para ser sinceros, y nadie dice las cosas por su nombre, esta economía cierra casi regalando materias primas, el litio es el mayor ejemplo y con la exportación y el contrabando de granos vía Uruguay y sobre todo Paraguay, por los puertos y rutas de la hidrobia, drenaje por el cual no solo se van nuestros cereales, sino también por donde circula la droga hacia Europa.

Desmintiendo a los agoreros del neoliberalismo, Argentina no es un país pobre. Por el contrario es un país rico, pero sus riquezas son saqueadas y están mal distribuidas.

En cuarenta años argentina se latinoamericanizó, pobres cada vez más pobres y una minoría de ricos cada día más ricos.

Esta es la realidad que afrontamos, la mitad de la población en la pobreza, una inflación galopante originada en parte por la situación internacional y en otra fomentada por la elite económica local que tiende a maximizar ganancias y a apropiarse de los recursos de todos.

Jaqueados por la escases de dólares, no solo para sostener mínimamente el aparato productivo, sino para soportar un mínima corrida. Sin reservas, una inflación que tiende al 100%, altos intereses para financiarse en pesos, y pagos de la deuda en dólares y otra en pesos para 2023 prácticamente impagables.

La estrategia del gobierno de AF pareciera circunscribirse a una tímida  “guerra a la inflación”, en base a acuerdos y consensos y en el otro a “patear para adelante” los problemas estructurales. Que la bomba, si estalla, le estalle al próximo gobierno, esperando en el medio algún milagro: los dólares de Vaca Muerta o la explotación offshore frente a las costas del Mar del Plata, por ejemplo.

Mientras tanto solo queda rogar que los formadores de precios se porten bien y cumplan los acuerdos, que la situación internacional, es especial, el conflicto en Ucrania no escale demasiado y profundizar el ajuste, que el gobierno sigue negando. Está claro que para que esto funcione es necesario un descenso de la actividad económica. Volvemos a repetir que el modelo cierra transitoriamente con la consigna “exportar todo lo que se pueda y mantener salarios bajos en dólares”.

Utilizando la famosa frase escrita en papel en su momento de muerte, ya que un cáncer de lengua le impedía hablar, por Juan José Castelli, “si vez el futuro dile que no venga”.

Pero como suele ocurrir el futuro siempre llega.

Bailando en el Titánic

Y para terminar este análisis, también estamos ante una crisis institucional de suma gravedad, donde oficialismo y oposición juegan un juego de sordos enfrentamiento, donde se han superado los límites del disenso democrático, donde en nombre de la república y la democracia se están demoliendo las pocas instituciones básicas de una Nación.

Todos  bailando en la cubierta del Titanic, con una promiscuidad, falta de decoro y corrupción pocas veces vista en la historia argentina. El nivel de decadencia moral es absoluta. Un minoría política, empresaria, gremial, intelectual, etc, baila en la cubierta preparándose para abordar los botes salvavidas, mientras nuestro pueblo en los subsuelos inferiores trata de sobrevivir ante el naufragio que parece inevitable.

Este nivel de decadencia de nuestras clases dirigentes no es nuevo. Es un fenómeno que comenzó claramente con el nefasto  golpe en 1976, con el golpe militar, que vino a resetear toda la sociedad argentina. Su objetivo era hacer desaparecer al peronismo y a la clase trabajadora, como vehículo de lucha; comenzó ahí una contrarrevolución neo conservadora, nunca completada del todo, pero que ha ido permeando capas de nuestra clase dirigente. Casi como un gangrena se ha ido extendiendo y cubriendo con su pus a los medios de prensa, a los jueces, fuerzas de seguridad, políticos, gremialista, empresarios, intelectuales, etc, grande beneficiarios del descuartizamiento del país, pero a su vez han ido adormeciendo a una sociedad, otrora vigorosa y aguerrida, que mira los hechos, su realidad, su empobrecimiento general, su propia decadencia, sin verla, sin comprenderla. Y para peor muchas veces apoyando y votando a su propio verdugo.

Dos hechos en los últimos meses han puesto de manifiesto y ante los ojos de todos, el nivel de la corrupción social citado. Uno fue el intento de asesinato de la principal líder política de este país. El intento de magnicidio a una figura política trascendente, que además tiene el cargo de Vice presidenta de la Nación, ha pasado sin pena ni gloria por los titulares de los grandes diarios. Languidecen las investigaciones en opacos juzgados y la sociedad ya casi no habla del tema. Un acto de terrorismo como este no puede ni debe ser manejado con este nivel puerilidad e impudicia. Nadie, y la justicia menos, quieren investigar quienes, además del pequeño grupo de perejiles que se usaron como mano de obra, fueron los verdaderos culpables, los instigadores, los financistas y los autores intelectuales. Y porque es esto, porque todo apunta al corazón del macrismo, todos los indicios llevan a grupos mafiosos, de derecha, ligados a Mauricio Macri y su grupo de mayor confianza, los empresarios Caputo y Milman, ladero de Patricia Bulrich.

Que esta justicia, sobre todo la federal actué así a nadie sorprende, es un secreto a voces su permeabilidad ante el poder, el dinero y muchas veces el delito mismo.

Si algo faltaba en esta danza macabra, de contubernios y acuerdos mafiosos entre los grandes medios, jueces, fiscales y fuerzas de seguridad, fue el viaje financiado por Héctor Magnetto y Joe Lewis a un encuentro, casi un “retiro espiritual” bien regado de caros vinos y wiskis añejados, de los más granado y selecto de la justicia federal de Comodoro Py.

No solo cometieron un delito al ir a la residencia de Lago escondido. Eso es un delito tipificado como “Dadivas”, si no que además, se los graba en conversaciones donde hablan de cometer más delitos para tapar el anterior. La conversaciones grabadas son de una gravedad mayúscula, por la manera impune con que se manejan y como en su soberbia no toman a todos por idiotas.

Ante el escándalo, la denuncia en cadena que hace el presidente más las denuncias detalladas que hizo la vice presidenta, han hecho imposible por ahora tapar los delitos. Pero viendo el poder mafioso de esta justicia y como se han manejado otros hechos, es probable que todo vaya quedando en la nada.

En el medio la condena amañada contra CFK, por la causa Vialidad y su notoria respuesta de ella, denunciando a los instigadores directos y un gesto moral y ético pocas veces visto, redobla la apuesta contra toda esta situación mafiosa.

Cerrando esta nota llegan noticias del Perú. Confusas porque los medios de prensa hegemónicos jugaron  a  favor  del golpe blando al presidente legítimo Pedro Castillo: hay manifestaciones populares en Lima y varias ciudades del interior en apoyo a Castillo y pidiendo la reforma constitucional. La constitución de Fujimori del año  1993, es igual que la nuestra, piedra basal del modelo neoliberal conservador. Génesis de todos los problemas institucionales que sufre Perú desde hace décadas y la alternancia sin poder las figuras presidenciales.  En el caso peruano, tal como ocurrió en Bolivia vuelve  a aparecer el ejército y las fuerzas de seguridad como reaseguro del golpe y reprimiendo las manifestaciones populares de resistencia. Esta aparición de las fuerzas armadas en los conflictos políticos puede abrir una puerta a la violencia para estatal tal como ocurrió en los 60 y 70.

Epilogo:

La crisis económica política y social es una crisis estructural mucho más profunda: Es la crisis final del modelo neo liberal que puso su garra en la argentina en 1976.

Es probable que el modelo estalle en sí mismo tal como implosionó en el 2001, y obligue a los sectores populares a salir a la calle en defensa propia como ocurriera hace dos décadas. O tal vez tenga una lenta agonía, con los grupos de derecha queriendo perpetuarse en el modelo, a costa de un mayor ajuste y represión.

El peronismo está en una disyuntiva existencial, con una clase dirigente cómplice de la situación actual, otro con una visión “progre” y reformista, mas allá de las lindas palabras terminan jugando para la derecha y el modelo vigente, por el simple hecho de que le tienen miedo al pueblo en la calle. El peronismo debe elegir ser responsable del derrumbe general que se avecina, por acción u omisión, o se convierte en  una fuerza revolucionaria, que lidere las luchas populares y que ponga de cabezas el modelo neoliberal, desarticulando todo el andamiaje legal y político del coloniaje.
En política en difícil pronosticar los acontecimientos, sin embargo todo parece indicar que están surgiendo fuerzas populares, corrientes subterráneas muy fuertes, buscando el momento, el lugar y el tiempo de salir con ímpetu a la superficie.

Recordando a Althuser, el tren de la historia pasará frente a nosotros, no sabemos dónde ni cuándo, pero hay que estar alertas para cuando ocurra subirnos a él.

“De todo laberinto se sale por arriba”. Por Antonio Muñiz

La famosa frase que de un laberinto se sale por arriba del escritor y poeta Leopoldo Marechal ha tenido diversas explicaciones, desde psicológicas hasta bíblicas. La  palabra laberinto más allá de la figura tradicional del laberinto físico, podemos definirla en  las cuestiones políticas y sociales como “situación confusa y enredada, a la cual no se le encuentra la salida”,

Una vez más CFK pateo el tablero y cambio el escenario. Demolió las paredes del laberinto donde la sociedad argentina esta aprisionada.

Se colocó nuevamente en el centro del escenario político,  luego de meses de soportar un ataque político mediático y judicial, que alcanzó sus puntos máximo con el atentado a su vida y la condena a prisión y la inhabilitación a ocupar cargos públicos.

Su respuesta desconcertó al resto de los jugadores, propios y opositores, dejando a todos en la intemperie.

La oposición envuelta en sus querellas comiteriles, peleando el reparto de un poder que hoy carecen y del que están bastante lejos de tener asegurado, salvo en algunas encuestas hechas  medida para alimentar el ego de alguno dirigentes, nadie hoy puede asegurar a un año vista el resultado electoral en 2023.

La oposición, casi en su conjunto celebró  la sentencia contra CFK, como una victoria  política y el renunciamiento a ocupar cargos futuros, como una aceptación de su derrota.  Como decíamos la oposición sigue en una interna suicida, donde prevalece la estrategia de los sectores más duros de la derecha argentina, prohijada por grupos económicos, que juegan “a cuanto peor, mejor”, tensando la cuerda hasta sus límites.

“Cárcel o muerte” proponen para enfrentar a la principal figura opositora, como objetivo político. Una locura, en un país con nuestra historia de muerte y sangre, casi desde sus inicios fundacionales. Creen realmente que “muerto el perro se acabó la rabia?  Creen que por la violencia o la proscripción de líderes populares pueden modificar la realidad política de un pueblo?   Doscientos años de historia muestran lo contrario, desde el fusilamiento de Dorrego hasta nuestros días, pasando por los oprobiosos golpes cívicos militares que tenían como objetivo, la desperonizacion del país.

En el Frente de Todos:

Por otro lado las fuerzas que confluyen en el Frente de Todos, también sintieron el golpe de la movida de CFK. Por un lado el miedo a perder “el dedo sabio” de Cristina que conducía y daba sentido al conjunto. La pérdida de la conducción provoca zozobras, un miedo a quedar huérfanos,   en el peronismo, acostumbrado desde su fundación a líderes fuertes, como JDP, con gran apoyo popular que marcaban el rumbo estratégico. También es real que hoy el FdT es una alianza heterogénea, solo sostenida por el liderazgo de CFk y también es justo reconocer, por el espanto que provoca en amplios sectores del regreso del macrismo al poder.

Y la decisión de CFK:

Sin querer entrar en análisis psicológicos sobre las acciones y decisiones de CFK, es necesario comprender desde un análisis político sus intenciones.

Es probable que CFK nunca haya pretendido ser candidata en 2023, Seguramente dejo correr la posibilidad de “Cristina 2023” como un manera de en principio mantener sobre su figura la unidad de todo el espacio, por el otro conservar poder para enfrentar a los sectores de la derecha que la vienen hostigando sin piedad y por último, no menor,  es muy difícil que un dirigente político renuncie a un caudal de aprobación del 30/40 %  y del amor de su pueblo, gratuitamente.

 

En principio la vice presidenta mostro una vez más una capacidad de interpretar el momento político, de leer la realidad, de medir los tiempos, pocas veces vista en un dirigente político argentino. Por el otro mostró  con esos gestos una actitud moral y ética desconocida en la dirigencia tradicional argentina.

Se liberó de trabas políticas o conveniencias personales para dar la pelea. Va a pararse en el centro del ring a devolver golpe por golpe. Eligio y le puso nombre a los enemigos, “la mafia jurídica, mediática, política y económica”

 

En primer lugar dijo basta a esa democracia formal, jaqueada y cooptada por los grupos económicos desde 1976 a fecha, pero que alcanzaron su punto máximo con la toma directa del gobierno y del poder durante la gestión Macri. El contubernio empresario, mediático, judicial, servicios de inteligencia, interno  y externos, ha ido creciendo y concentrando poder a pasos agigantados, aun durante este gobierno, del que ella forma parte. Es  clara evidencia de la complicidad de muchos sectores macristas que operan impunemente dentro de las estructura del actual gobierno, en segundas o tercera líneas, pero que son claves a la hora de hacer funcionar o no el aparato del estado. Las recientes denuncias de coimas, cohecho, dadivas, entre fiscales jueces servicios con el auspicio económico de Magneto del grupo Clarín, que llegan hasta la medula misma del gobierno de AF,  muestra la  obscenidad y la putrefacción de todo el sistema.

Este modelo de funcionamiento mafioso se repite una y otra vez desde hace décadas, un poder que desde las sombras conduce y condiciona los destinos de una nación. Seguramente esto sucede en muchos países del mundo, no es fenómeno nuevo, es el capitalismo prebendario y saqueador en su peor versión. Pero mal de muchos consuelo de tontos.

CFK no solo le dijo basta, sino que también le puso nombre y apellido a cada uno de los actores, por lo menos a los principales, la justicia federal de comodoro PY, que en muestra de su impudicia y su creencia en ser intocables e impunes no han dejado delito por cometer y encima en grabaciones de sus conversaciones muestran el deprecio por nosotros, el común de los ciudadanos. Se nos burlan en la cara.

Y mostró  con nombre, apellido y foto al gran capo mafioso Hector Magnetto, Ceo del Grupo Clarin, y artífice  de todas las maniobras de corrupción y negociados en contra del Estado y de los habitantes del país, desde las primeras privatizaciones en la época del golpe militar 1976/83, pasando por su época dorada el menemismo.

No descubrió nada nuevo, todos sabemos y sabíamos cómo funciona la red de corrupción en este país y quiénes son sus jefes, pero todos callamos, hablábamos y denunciábamos en general, casi sin nombrarlos, pero ella le puso nombre y apellido, los mostró , denunció  su impudicia , mostró donde está la podredumbre en este sistema cooptada por el dinero y lo negocios.

Tal vez esos grupos mafiosos, todavía no se dieron cuenta, del tremendo cachetazo que CFK les pegó, los puso en evidencia y eso es mortal para este tipo de negocios fraudulentos.

Se inicia un etapa de “mano pulite” y depuración muy fuerte. Por más complicidades políticas con que pretendan taparlo, les será muy difícil pararlo.

Por supuesto la batalla no será sencilla, en principio puso en marcha a  gran parte del aparato kirchnerista que ha salido a pedir juicio político a los primeros acusados. Seguramente en la semana próxima de harán las denuncias en el Consejo de la Magistratura.

Todos esperamos que se avance en las dos batallas centrales, contra la Corte Suprema, organismo que con su defección y complicidad  ha permitido que la gangrena avance sobre todo el cuerpo social y la ley de medios para romper los monopolios mediáticos que lidera hoy el grupo Clarín

La nueva posición de CFK seguramente tensionará  aún más los conflictos políticos ya existentes. Obligará al FdT a generar las acciones y decisiones que no tomó  en estos tres años, y obligará a su vez a las fuerzas de la oposición, a los sectores económicos con intereses en el mercado interno, las pymes, a las organizaciones de la comunidad, etc,   a definirse claramente de qué lado de la grieta están.

Además y por último en esta nota, la lucha no será sencilla porque la situación internacional está muy complicada, sobre todo para países periféricos como Argentina, y una situación económica muy volátil en lo interno.

Sera necesario mucha voluntad política, mucha organización popular, una movilización permanente y mucho coraje, como el que demostró CFK, para dar la batalla final.

Continuara………

Autor/a

antonio muñiz
Antonio Muñiz