LA CRISIS EUROPEA

Por Walter Formento y Gabriel Merino


La crisis de los llamados “cerdos” (PIIGS: Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España)


El desenlace de la crisis europea dio inicio a la segunda fase de la crisis global. Cuando muchos multimedios, intelectuales y empresarios intentaban instalar la idea de que la crisis había sido superada, se desató una nueva fase de la tormenta.
El 20 de octubre de 2009, el recientemente asumido primer ministro griego, Yorgos Papandreu, informa a Eurostat, la oficina europea de estadísticas, que el déficit de su país acabará en el nivel del 12,5% del PIB y no en el 3,7% como se había anunciado en principio. El gobierno conservador había ocultado el déficit real de Grecia y, ni bien asume el socialdemócrata Papandreu, desde Bruselas (capital administrativa de la Unión Europea) se presionó a Grecia para que blanquee el déficit real, advirtiéndole que los datos sobre sus cuentas no eran muy claros y de mucha confianza. Es la propia Unión Europea (UE) la que presiona sobre Grecia y le impulsa a hacer un ajuste de sus cuentas fiscales.
Grecia pasa a ser miembro de la zona euro en el año 2001. Para cumplir con los límites de déficit impuestos por la UE falseó sistemáticamente sus cuentas con la ayuda de la banca de inversión americana, Goldman Sachs. ¿Cómo lo hizo? Haciendo pasar miles de millones de euros de deuda externa como divisas y no como préstamos, es decir, como activos en vez de pasivos. A cambio, Goldman Sachs recibió 300 millones de euros como comisión de la operación y colocó 735.000 millones de euros en bonos a partir de 2002.
La pregunta es por qué la UE, encabezada por el eje franco-alemán, decide hacer visible el déficit real griego y las jugadas de encubrimiento, algo que ya sabía con anterioridad.
En un principio, se trata de una cuestión interna de la Unión Europea, para profundizar el control sobre los países miembros y propiciar la centralización-fortalecimiento del gobierno europeo. El objetivo de Bruselas, trazado por la fracción franco-alemana, era fortalecer su posición en los países periféricos del territorio de la UE: ajustar las economías para mejorar las finanzas públicas asegurando que los bancos franceses y alemanes fuertemente expuestos en España, Portugal, Italia, Grecia e Irlanda no tengan problemas en cobrar sus deudas, consolidando su posición para salir de la crisis con un gobierno europeo fortalecido a partir del control de los presupuestos de los países miembros, con regulaciones financieras más estrictas, compra de empresas en los países periféricos de la unión y controlando los eslabones débiles en donde pueden hacer pie los golpes financieros.
Al interior de la zona euro existe un fuerte desequilibrio, con países superavitarios y países deficitarios. En 2006, Alemania tenía un gran superávit de u$s 190 mil millones (6,5% del PBI) y Holanda uno de u$s 64 mil millones (9,4% del PBI). En el extremo opuesto estaban los importadores de capital, España a la cabeza con un enorme déficit de u$s 111 mil millones (9% del PBI), junto a Grecia, Portugal, Italia e Irlanda. Esto se profundizó con el estallido de la crisis financiera.
¿Por qué se daban estos desequilibrios? El ejemplo de Argentina con la convertibilidad (el peso atado al dólar, al tipo de cambio 1$ a 1U$s), como parte de la subordinación del territorio nacional a los intereses angloamericanos, resulta bastante ilustrativo. Al atarse a una moneda fuerte, en este caso el “euro”, estos países perdieron competitividad y vieron retroceder su producción industrial, ahora encarecida para los extranjeros, con lo que comenzaron a importar más de lo que exportaban, especialmente desde los países altamente productivos como Alemania, que son los que controlan el Euro. Este déficit, así como el boom de consumo por poseer moneda fuerte (en nuestro caso: viajes a Miami, consumo de bienes suntuarios, consumo de importaciones desde todo por $2 hasta medios de producción y bienes de consumo que antes se producían localmente) se financió mediante deuda. La deuda era otorgada por los bancos pertenecientes, principalmente, a las redes financieras de origen francés y alemán, es decir, los actores dominantes del proyecto estratégico Unión Europea. La deuda, como sabemos, es un instrumento central para el control de territorio, porque el acreedor impone al deudor un conjunto de condiciones que van re-moldeando la economía de un país e imponiendo o condicionando sus cuadros dirigentes en función de si se acomodan o no a dichos intereses. Al mismo tiempo, los capitales franco-alemanes –y en menor medida otros que pasaron a formar parte del selecto grupo de grandes capitales de la UE propietarios de las principales empresas paneuropeas— se fueron haciendo de los activos de los países periféricos de la UE (bancos, industrias, empresas estatales de servicios, etc.). En síntesis, centralizando capital, garantizando mercado para la venta de bienes estratégicos, profundizando el control sobre el territorio social, apropiándose de las empresas estratégicas de producción bienes de capital y armamento, e instalando empresas propias en la periferia europea con costos menores de producción.

Uno de los objetivos de Bruselas al presionar a Grecia, haciendo público su déficit real, fue obligarla a ajustar y vender-privatizar-transferir-enajenar los activos estratégicos que aun quedan en manos del estado, el único capital de origen griego en sentido estricto. Se fuerza una devaluación en los activos locales para facilitar el proceso centralizador.

Todo este proceso en Grecia y en la periferia de la UE, transcurría internamente sin mayores sobresaltos, hasta que dos hechos median para que se desate la llamada crisis europea:

1- La firma del Tratado de Lisboa y la lucha por el reparto de los cargos en la Unión Europea, donde sale fuertemente perjudicada la city londinense.
2- La crisis de Dubai, que afecta principalmente a los intereses angloamericanos.

La firma del Tratado de Lisboa: hacia un la construcción de un gobierno europeo
Después de diez años de negociaciones, los 27 miembros de la UE ratificaron en noviembre de 2009 el Tratado de Lisboa, dándole mayor institucionalidad al bloque y reforzando la construcción de un gobierno europeo. Sin embargo, no todos los países quedaron sujetos al mismo, mostrando el enfrentamiento interno por el control de Europa: el Reino Unido, Polonia y República Checa, quienes retrasaron la firma del tratado, negociaron para no tener la obligación de cumplir con la Carta de Derechos Fundamentales de la UE.
El Tratado de Lisboa es un marco institucional con similares objetivos a los establecidos en la constitución europea que intentó aprobarse por referéndum en el año 2005. En la constitución como en el Tratado se refuerza el proyecto estratégico de Unión Europea, desde los intereses del bloque de poder franco-germano, a partir de imponer una nueva institucionalidad:

- Un ministro de relaciones exteriores, es decir, la centralización de la política exterior europea.
- Un presidente estable del Consejo de Europa (consejo constituido por los jefes de estado de los países miembros) en reemplazo de la actual rotación semestral, lo cual tiene como objetivo mantener la “continuidad de acción”.
- El aumento del poder del Parlamento Europeo en detrimento de los parlamentos de los países miembros.
- Por último, estableciendo que la Unión Europea es la única instancia con competencia para fijar las reglas de la política comercial común.

Este es el gran salto político estratégico que necesitaba el eje franco-germano para constituirse como uno de los polos de poder mundial con capacidad de influir centralmente en la lucha por la configuración del orden global. Sin la institucionalización que permite la centralización del gobierno europeo este bloque de poder queda reducido a un papel de aliado subordinado del imperialismo angloamericano. En este sentido Chirac, el entonces presidente francés, enfrentado fundamentalmente con la posición anglosajona representada por el primer ministro británico, Tony Blair, afirmaba que si ganaba el NO a la Constitución Europea “los que tienen una concepción ultraliberal de Europa tomarán el comando... Esto conducirá a una Europa sin ambición política y reducida a una simple zona de libre cambio.”

El NO a la constitución europea triunfó en el año 2005. Sin embargo, el debilitamiento del polo angloamericano a partir de la crisis global del 2008, la profundización de la lucha entre fracciones a su interior, el empantanamiento en las guerras de Medio Oriente, el desarrollo del multipolarismo y el avance relativo del complejo industrial franco-germano permiten lograr a fines del 2009, lo que cinco años antes no habían podido.

Firmado el Tratado de Lisboa pasan a negociarse los lugares en la conducción en el nuevo esquema de gobierno europeo, donde el gran perdedor es la city londinense, que si bien logra ubicar a la laborista Catherine Ashton en el cargo de alto representante de Política Exterior y Seguridad, pierde los lugares claves de regulación y control económico de la Unión Europea (UE). Por otra parte, como se vio en los meses subsiguientes, la política exterior de la UE en términos reales siguió estando en manos del presidente francés y de la canciller alemana. Así lo expresó el propio presidente francés, Nicolás Sarkozy, en lo que fue una declaración de guerra a la city londinense:

“Quiero que el mundo vea la victoria del modelo europeo, que no tiene nada que ver con los excesos del capitalismo financiero (…) los británicos son los grandes perdedores (…) Nadie puede decir que la ausencia de regulación, o una regulación blanda, tal y como la llamó Brown, nos haya hecho ningún bien.”

El contraataque de la city londinense apuntó a las debilidades económicas de la periferia europea, agudizadas tras la crisis económica mundial, reflejadas en los crecientes déficit fiscales y de cuenta corriente, cubiertos por un fuerte endeudamiento. La situación de déficit y endeudamiento no es distinta a la del Reino Unido, con un 13% de déficit sobre el PBI (el más grande en tiempos de “paz” de la historia del Reino Unido) y los Estados Unidos, con un déficit del 10,6% del PBI, equivalente a 1,56 billones de dólares. Si tenemos en cuenta el promedio de la zona euro, vemos que el déficit fiscal es del 6% del PBI, notablemente inferior al de Estados Unidos y el Reino Unido. También el promedio de deuda de la zona euro, en torno al 80% del PBI, es diferente de los niveles de Estados Unidos y el Reino Unido. Sin embargo, la diferencia radica en que Londres y Nueva York tienen un “banco central poderoso, dispuesto a barrer a quien apueste en su contra. Y los mercados conocen esas armas de disuasión, la vertiente política de la situación fiscal". Y, por otra parte, tienen los instrumentos necesarios para producir golpes financieros en gran escala (Fondos Financieros de Inversión Global, Bancas de Inversión, Calificadoras de Riesgo, etc.) cuyo centro neurálgico en Londres y Nueva York.

Los dos países claves sobre los cuales van a descargarse en principio los ataques especulativos, precedidos por bajas en la calificación crediticia, van a ser Grecia y España. Si Grecia era el objetivo sobre el que apuntaba Bruselas, España por su peso en la zona Euro y por el volumen de su deuda era el objetivo de los intereses opuestos al avance de la Unión Europea. “Grecia desató la crisis que aflige a la zona euro. España, sin embargo, es el país que podría determinar la supervivencia de la moneda común.”


La crisis de Dubai

El antecedente del estallido de la crisis europea es la crisis de Dubai, desatada el 25 de noviembre de 2009, que también golpea sobre la city financiera londinense al igual que la firma del Tratado de Lisboa y el reparto de cargos en la Unión Europea. Este pequeño emirato, parte de los Emiratos Árabes Unidos, provocó un descalabro global al anunciar que el estado no se haría cargo del pago de la deuda del fondo de inversión estatal Dubai World (de más de 60.000 millones de dólares) y pidió un plazo de 6 meses a sus acreedores.

La crisis de Dubai es especialmente significativa porque es la plataforma financiera y portuaria desde la cual los intereses angloamericanos intentan controlar el Golfo Pérsico, contrarrestando y bloqueando el desarrollo autónomo de Irán y de los países de una región muy rica en recursos naturales, así como del nacionalismo árabe en general, con su propuesta histórica de construcción de una gran nación, que entre el siglo X y el XVI se extendió hasta la península Ibérica. Dubai es para la región del Golfo Pérsico lo que Singapur para el sudeste asiático y Hong Kong para China: el nodo-centro financiero, portuario, comunicacional, informático y de inteligencia estratégica desde los cuales desplegar las fuerzas, operar sobre el “continente” y controlar dichos territorios desde el plan de las redes financieras globales.


La crisis de diciembre de 2009.
El primer momento de la segunda ola de la crisis global.

La calificadora de riesgo con sede en Londres, Standard & Poor’s (S&P) , fue la primera en bajar la nota de la deuda española. De hecho, ya lo había hecho un año antes del estallido, el 19 de enero de 2009, cuando bajó la calificación de la deuda española de AAA (la máxima) a AA+, cuatro días después de bajarle la nota a Grecia. Ninguna de las otras dos calificadoras de riesgo, Moody’s y Fitch, acompañaron dicho cambio negativo. De similar forma, el 9 de diciembre de 2009, luego de la crisis en Dubai y de que el semanario londinense The Economist apunte los cañones sobre España calificando a dicho país como el gran enfermo de Europa, S&P pasó la perspectiva de calificación de la deuda española de estable a negativa. Un día antes, había cambiado la perspectiva de calificación de la deuda Griega de estable a negativa, acompañada por la calificadora Fitch quien bajó la calificación de la deuda griega de A- a BBB+. Ni Fitch ni Moody’s (la otra gran calificadora internacional) cambiaron en absoluto la nota española a pesar de manejar los mismos indicadores: un 19% de desocupación, un déficit fiscal del 11%, un déficit de cuenta corriente de 5,4% y una recesión galopante. Por el contrario, mantuvieron la máxima calificación crediticia: AAA. Sobre la baja de calificación de S&P, comenzaron a montarse los ataques especulativos, centrados en las apuestas sobre la cesación de pagos de los seguros de default (credit default swaps).
El golpe descalabró por completo la situación europea, particularmente debido a España por ser la cuarta economía de la zona euro y por el nivel de exposición de la banca europea en dicho país (como se observa en el cuadro 3, en especial la banca de las redes financieras francesas). Un especialista económico español azorado por la situación y la para él incomprensible jugada de las calificadoras de riesgo, reflexiona:
“Para terminar este infeliz derrotero, el día miércoles Standard & Poors, quien ya había rebajado en enero último la calificación de España de AAA a AA+, decidió pasar su perspectiva de "estable" a "negativa". Nuevamente, los mercados reaccionaron en forma negativa. Lo sorprendente de este caso fue que al igual -que lo sucedido con Grecia- la riesgosa situación de España dada por una peligrosa combinación de elevados valores de déficit fiscal (10%), deuda pública (70%) y desempleo (17%) ya era harto conocida.”
Sin embargo, aunque la situación española era harto conocida, todavía no se había producido la firma del Tratado de Lisboa y el desplazamiento de Londres de los principales espacios de poder del nuevo gobierno europeo, como tampoco la crisis de Dubai.
A partir de estos hechos comienza a transitarse la llamada crisis europea y con ella la Segunda Ola de la crisis global. Antes de que dicha situación se profundice hacia abril-mayo de 2010 –cuando cruje el sistema financiero global, la administración norteamericana inicia su ofensiva contra Goldman Sachs, hay elecciones en el Reino Unido, se abre la interna entre Francia y Alemania en torno a las decisiones de la Unión Europea para “rescatar” a los caídos y salir de la zona de tormenta impidiendo el desmembramiento de la zona euro, y las posibilidades de cesación de pago de la deuda se vuelven muy próximas en la Unión Europea— el economista Joseph Stiglitz, uno de los principales asesores económicos del primer ministro británico Gordon Brown , advierte:

“sorprende la velocidad con que las fuerzas a favor de la situación pre–2007 se reagruparon y seguir como si nada pasara generará problemas para el futuro. El optimista que hay en mí espera que no haga falta otra crisis para impulsar por fin el proceso político. El pesimista que llevo dentro dice que puede ser necesario que eso pase.”

Más claro imposible: es necesaria una nueva ola de la crisis (la segunda ola) para llevar adelante e imponer un determinado proyecto estratégico (“proceso político”), que configure un determinado orden global. Al no haber acuerdo, necesariamente hay crisis y enfrentamiento: el proceso impulsado por las fuerzas más avanzadas del capitalismo financiero global, que pretende ir hacia la superación de la situación pre-2007, se contrapone con otros proyectos estratégicos sostenidos por bloques de poder contrarios a sus intereses. Hasta que dicho enfrentamiento no se resuelva de algún modo, la crisis global en todas sus formas, planos y expresiones seguirá agudizándose.


Golpe sobre los bancos europeos y el euro

Haciendo una lectura de la deuda europea podemos observar:

• Los mayores inversores de deuda en los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) son los bancos franceses con el 40%, seguido de los alemanes con el 31,4%. Los bancos de Francia y Alemania suman el 71% del dinero prestado en los PIIGS, mientras que los bancos ingleses no llegan al 18%.
• Los bancos franceses tienen su mayor grado de inversión/exposición en Italia con el 56,7% del total de sus tenencias de deuda en los PIIGS. El segundo lugar de inversión/exposición es en España con el 31%. Esta banca concentra su inversión/exposición en un 80,3% en Italia y España, del total de PIIGS.
• Los bancos alemanes tienen sus inversiones distribuidas en tres países: España 33,8%, Italia 27% e Irlanda 26%, que suman el 86,8% del total de sus tenencias de deuda de los PIIGS.
• La Banca Inglesa concentra su mayor inversión/exposición en Irlanda, con el 43% del total que tiene en los PIIGS, que además es muy bajo con respecto a su escala global, muchísimo mayor que la de los otros países.
• La banca Holandesa concentra su inversión/exposición en España con el 49,5% de su total en los PIIGS. Luego en Italia con el 27,5%.
• En Grecia la banca con mayor inversión/riesgo es la francesa con el 52%, seguida por la germana con el 30%. Ambas reúnen el 82% de los fondos de inversión/riesgo y poseen el 64% total de la deuda griega.
• En España la banca con mayor presencia/exposición es la alemana con el 35%, seguida por la francesa con el 31%. Reúnen ambas el 66% de la deuda española de las cuatro grandes bancas (82% del total), mientras que del total de deuda española los bancos franceses y alemanes controlan el 54%.
• En Portugal las bancas con mayor presencia son la germana 40% y la francesa con 38%, reuniendo el 78% de la deuda entre las cuatro bancas.
• En Irlanda las bancas con mayor inversión en deuda pública es la Germana con el 41% y la Británica con el 38,4%, de las cuatro grandes bancas.
• En Italia la banca con mayor presencia es la francesa con el 60%, seguida por la germana con el 22,5%, de las cuatro grandes bancas. Entre ambas administran el 69% del total de la deuda pública italiana.

Como se observa, es evidente el enorme impacto que podría llegar a tener un default en alguno de los países de la “periferia europea”, es decir, en los países en donde se libra el enfrentamiento, especialmente en los grandes como Italia y España: sería un golpe mortal sobre el capital financiero transnacional franco-alemán que traería la inminente caída del euro y del proyecto estratégico Unión Europea. La banca francesa y alemana está expuesta en dichos países en casi 1,6 billones de dólares (tres veces todo el PBI argentino a precios de poder adquisitivo real). Si a eso agregamos que las multinacionales que son parte de las redes financieras francesas y alemanas tienen en esos países muchos de sus activos, tanto por las adquisiciones que fueron haciendo como por la instalación de sus propias sucursales, la ecuación es bastante simple: con la caída de los PIIGS, el eje franco-germano queda excluido y completamente subordinado en el enfrentamiento por la configuración del Orden Global. Con lo cual también se debilitan sus aliados tácticos como Rusia y China, que en conjunto conforman lo que las fuerzas angloamericanas denominan el bloque continental euro-asiático. Estos mismos son los que se opusieron en el consejo de seguridad de la ONU a la guerra de Irak en 2003. De los cinco con poder de veto (la mesa chica del Consejo de Seguridad de la ONU) EEUU y el Reino Unido votaron a favor de invadir, lo que finalmente hicieron, mientras que Francia, Rusia y China votaron en contra de la Guerra, ya que iba contra sus intereses en Medio Oriente.

Como también evidencia el cuadro, el endeudamiento fue un instrumento central de la expansión europea para los intereses franceses y alemanes. La deuda como instrumento de control del territorio se vuelve dominante con la emergencia del capital financiero a fines del siglo XIX, producto de la fusión de la Gran Industria con la Gran Banca. Todo prestamista impone condiciones a su prestatario en la medida que su poder sobre él, su influencia dada por el nivel de endeudamiento del prestatario, se acrecienta y su situación general se debilita. Si entre los bancos franceses y alemanes poseen aproximadamente el 50% del total de la deuda de España –sumando 450.000 millones de dólares— es evidente que el nivel de control e influencia de dichos intereses sobre ese país es enorme. Pero a ello hay que agregarle que, como se trata de capital financiero transnacional, los bancos son parte de redes más amplias junto con las denominadas empresas multinacionales o transnacionales. En este sentido, el crédito no sólo sirve como forma de extraer riqueza en un territorio social a través del interés e influir en lo político económico, sino que es el instrumento de apalancamiento para la expansión de sus propias multinacionales y transnacionales.

La sobre-exposición de los bancos franceses y alemanes en la llamada periferia europea no es otra cosa que el indicador de la expansión de dicho bloque de poder en el desarrollo de su proyecto estratégico de Unión Europea, es decir, de su “Espacio Geoestratégico”. Es interesante observar que de los 27 países que componen la UE sólo diecisiete son parte de la zona euro, lo que indica el grado de avance territorial del bloque franco-germano así como lo que le resta para consolidar su proyecto UE. Sin dicho espacio “corre el riesgo de perder relevancia geopolítica en un mundo envuelto entre un G2 de Estados Unidos y China”, que en realidad sería un G1 ya que sin los aliados europeos y Rusia, la China que prevalece es la de país emergente subordinado a la globalización financiera, la China de los BRIC con capital en la city financiera de Londres, y no la China como polo de poder autónomo: como observa Jim O´Neill, el ejecutivo de Goldman Sachs encargado de hacer de dicha banca americana una red financiera global, “Londres es la capital de los BRIC” . Por lo tanto, sobre esta situación de agudización del enfrentamiento global se abren dos alternativas para los intereses franco-germanos y sus aliados: o logran dar un salto en el control de su periferia, que constituye su territorio central de expansión, o se produce la fractura de la Unión Europea y la caída del euro. Y como una devaluación es “imposible” porque rompería la unión monetaria, entonces su propuesta es el rescate a condición de una devaluación interna –ajuste, reducción de la inversión pública y de los salarios— que permita aumentar la “competitividad” de la periferia europea y pagar las deudas que tienen con las redes financieras francesas y alemanas.

El ataque sobre el euro, que denunciaron públicamente los servicios de inteligencia griegos en combinación con los europeos , no es azaroso ni producto de la especulación. Hacer caer el euro es una cuestión estratégica. La moneda es un instrumento de ejercicio del poder –dominio— sobre un territorio social determinado. Quien logra imponer su moneda es porque logra volverse dominante sobre determinado territorio. Por eso una moneda expresa una correlación de fuerzas entre distintos poderes; afirmación que proyectada a nivel global, es una correlación de fuerzas entre bloques imperialistas, entre fracciones de capital financiero.

En el caso de la Unión Europea, el euro pudo imponerse en 16 de los 27 países miembros. Pero a pesar de que no logró avanzar sobre todos los países de la UE, ya que choca contra otras fuerzas que se le oponen y tratan de imponer en Europa otro proyecto estratégico al del eje franco-alemán, el euro pronto se convirtió en una moneda con capacidad de profundizar la perdida de hegemonía global del dólar e incluso eclipsar el proyecto monetario angloamericano, de superación del dólar a partir del establecimiento de una moneda global, similar a la que impulsó británico John Maynard Keynes como representante de su país después de la Segunda Guerra Mundial en Bretton Woods, con el objetivo de que el dólar no sea la moneda mundial sustituta de la libra esterlina sino una moneda denominada “Bancor”.

Como vemos, la importancia de la caída del euro y su destrucción, por la que salieron a jugar los fondos de inversión angloamericanos (como lo informa con gran detalle el periódico Wall Street Journal) es parte de una estrategia general acompañada de una fuerte campaña mediática y operaciones de las agencias de calificación de riesgo, y no sólo el producto de ciertos especuladores desaforados cuya motivación es su mera avaricia. Que así lo fueran no quita que no sea parte de una estrategia general, más aun cuando se observa que los gerentes de dichos fondos de inversión y bancas de inversión alternan la función privada con la pública. Es como creer que los piratas no contaban con el consentimiento de la corona británica: eran un instrumento más de la guerra comercial colonial al servicio de la corona.

El objetivo estratégico de las operaciones es hacer caer al euro y con él al proyecto UE como polo de poder con capacidad de influencia global de primer orden, en alianzas tácticas con otros polos de poder. Los objetivos específicos que se vislumbran son:
1- Hacer que los países periféricos de Europa abandonen el euro impulsando devaluaciones para salir de la crisis.
2- Impulsar que dichos países declaren el default y reestructuren su deuda, asestando un fuerte golpe sobre los sectores financieros franceses y alemanes.
3- Profundizar la interna entre Alemania y Francia, que luchan por la conducción del bloque europeo.

Las acciones para llevar adelante estos objetivos específicos son, centralmente, operaciones a través de los fondos de inversión, las agencias de calificación de riesgo (especialmente la agencia S&P) y los monopolios mediáticos.

“En el fondo, el euro siempre se vio con recelos desde la costa oeste del Atlántico, incluso desde el otro lado del canal de la Mancha. Martin Feldstein, de Harvard, llegó a afirmar poco antes de que la moneda única viera la luz que si el euro salía bien la UE se convertiría en un super-Estado e iría a la guerra con EE UU; y que si salía mal habría una guerra civil en Europa. No parece que la sangre vaya a llegar al río, aunque por el camino algunos inversores, algunos medios y las agencias de calificación -de marcada raíz anglosajona- se empeñen en reflejar en el espejo imperfecto de los mercados más impurezas en unos lugares que en otros.”

Para febrero-marzo de 2010, Europa se tambaleaba cada vez con más fuerza, pero se resistía a “rescatar” a Grecia si no cumplía con las condiciones de ajuste exigidas por Bruselas, lo cual debilitaba aun más la situación, a lo que se sumaban las internas entre franceses y alemanes en cuanto al rescate y a las intensiones de ajuste generalizado de la eurozona impulsado por Alemania. La imposibilidad del acuerdo entre París y Berlín por las características y las condiciones del rescate guardaba estrecha relación con la disputa por la conducción del bloque europeo, que los franceses habían empezado a percibir con la unificación alemana.
Con la crisis europea se ponen en juego casi sesenta años de construcción de la UE. Luego de la Segunda Guerra Mundial Francia y Alemania, los enemigos históricos de la Europa continental, unen sus fuerzas para desarrollar un bloque de poder propio que les permita existir con cierta autonomía en el escenario internacional, en el que se encontraban completamente subordinados. De hecho, en principio, no era del todo mal vista esta unidad por parte de los EEUU. Incluso era necesario potenciar por parte de las fuerzas angloamericanas el desarrollo de una Europa continental capitalista y estable, que contribuya a su hegemonía mundial. Por ello, no hubo grandes resistencias cuando en 1951, con la conducción francesa, se firma la Comunidad Europea del Acero y el Carbón, que puso las producciones de Francia y Alemania bajo una autoridad común, en la cual también se integraron Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Bélgica. El control del acero y de las minas de hierro, insumo esencial de la industria armamentística, y del carbón, fuente central de energía en ese entonces, habían sido durante casi un siglo el eje de la disputa en la Europa continental entre Francia y Alemania, desde que este último país logró su unificación nacional en 1871 y comenzó el impresionante desarrollo industrial empujado por el estado. Por ello en cada enfrentamiento bélico entre ambos países estuvo en juego la disputa por el control de los territorios fronterizos de Alsacia y Lorena, en donde se encontraban grandes yacimientos de hierro y carbón.
El acuerdo del acero y del carbón es la base del largo desarrollo del bloque europeo conducido por el eje franco-alemán y sus naves insignia: BNP Paribás, AXA, Societe Generale, Deutche Bank, Commerzbank-Dresdner-Allianz, EADS, Total, Renault, Peugeot-Citroën, Daimler (Mercedes Benz), Volkswagen-Porche, Siemmens, BMW, Bayer, BASF, Thyssen-Krupp, Continental, etc. El proyecto del bloque europeo cambia de carácter a principios de la década de 1990’ con la reunificación alemana luego de la caída del Muro de Berlín. La expansión hacia el este, la incorporación de países en la construcción del “Espacio Vital” europeo, el cambio en la correlación de fuerzas entre Alemania y Francia a favor del primero a partir de su reunificación, la Sanción del Tratado de la Unión Europea en 1993, la proyección de una moneda común y de un gobierno común son factores esenciales que modificaron el escenario internacional, aprovechando la grieta al interior del polo de poder dominante a nivel global, del cual estos países eran aliados subordinados.



El enemigo declarado: “Chinlemania”
El 22 de marzo de 2010, el Financial Times publicó un artículo firmado por uno de sus principales editorialistas, Martin Wolf, que se titula “China y Alemania: los exportadores que debilitan la economía mundial”. Como se confirmará luego durante la reunión del G-20, en la propia voz de los conductores políticos de los bloques de poder en pugna, la guerra económica librada a nivel global adquirió para ese mes un nuevo nivel de intensidad. En el plano político y en plano de las ideas el bloque angloamericano-globalista decidió manifestar públicamente y profundizar su lucha para modificar los llamados “desequilibrios globales”, a partir de los cuales se fortalecen peligrosamente los polos de poder rivales. Afirma Wolf:
“Chinlemania’ habló la semana pasada y el mundo escuchó. ¿Fue coherente lo que dijo? No. ¿Tuvieron sus palabras pretensiones de superioridad moral? Bastante. ¿Fue peligroso lo que dijo? Sí. ¿Prevalecerán las visiones más sabias? Lo dudo (…) Déjeme presentarle a Chinlemania, un compuesto de los dos mayores exportadores mundiales netos: China, con un superávit de cuenta corriente pronosticado de u$s 291.000 millones este año y Alemania, con un superávit previsto de u$s 187.000 millones.”
¿Qué es lo que molestó a los intereses angloamericanos de chinlemania, en esta segunda fase de la crisis? Que ni China ni Alemania cedieron a las presiones de los Rothschild, Barclays, HSBC, Standard Chartered, Lloyd’s, RBS, Citigroup, etc., ni tampoco a las presiones de los líderes políticos e intelectuales angloamericanos, para que modifiquen su política de agresiva exportación-ahorro-superávit comercial-inversión. En concreto, además de acusar a estos países como los causantes del desequilibrio económico mundial que produjo la crisis, a Alemania le reclaman que deje su política de ahorro y aumento de la competitividad de la industria y destine recursos al consumo mediante el incentivo de su demanda doméstica, disminuyendo su superávit y contribuyendo a la demanda global; mientras que a China la presión en el mismo sentido está puesta para que modifique el tipo de cambio, fijado por el estado intencionalmente alto con respecto al dólar, lo que hace muy competitivas (baratas) sus exportaciones y bajos los costos de producción local, y para que también incentive su demanda doméstica y con ello la demanda global.
Los superávit crecientes de China y Alemania suponen los déficit comerciales de sus rivales, lo cual se agrava por los déficit fiscales crecientes debido al rescate público del sector financiero privado y los estímulos públicos para que no se profundice la recesión. Estos déficit vulneran la situación de los estados mientras que financian el desarrollo de los grandes exportadores.
Ante estas presiones, las respuesta de China y Alemania quedaron graficadas en las palabras de Wen Jiabao en el cierre del Congreso Popular Nacional de China, golpeando contra EE.UU.: “Lo que no entiendo es depreciar la moneda propia, e intentar presionar a otros para apreciarla, con el fin de aumentar las exportaciones. En mi visión, eso es proteccionismo” . Y como para ser más incisivo, insistió en que estaba preocupado por la seguridad de las inversiones chinas en dólares. La respuesta alemana fue algo similar: no estaban dispuestos a reducir artificialmente su competitividad, en palabras de Merkel.
Estos dos grandes exportadores mundiales financian mediante el superávit y el consecuente ahorro, los saltos de escala de sus empresas industriales y los cambios en la composición orgánica de su capital para volverse más productivos, es decir, producir cada vez más con menor tiempo social de trabajo, con menores costos. Para el imperialismo global angloamericano, dominante a nivel mundial, esto no sólo atenta contra las relaciones de fuerzas existentes en el plano económico, sino que en un contexto de crisis global le resulta más perjudicial aun, ya que afecta la demanda agregada global y no tracciona a las economías paralizadas de EEUU e Inglaterra. Vale aclarar que no sería problema alguno para nuestros economistas anglófilos, como de hecho no lo es, si ese exceso de oferta de estos países estuviese compuesto por materias primas. Tampoco sería problema alguno si las empresas exportadoras fueran las suyas o si fuesen propias las empresas que acumulan a partir de una política de estado en ese sentido, como de hecho no le es problema Corea del Sur o la misma China hace algunos años cuando exportaba baratijas.
El actor dominante global que ya dio antes que sus rivales los saltos de escala especializándose en la conducción estratégica del sistema financiero necesita estimular la demanda a través del consumo y los planes de estímulo fiscales para consolidar su posición dominante y salir de la crisis como gran ganador global, institucionalizando su poder transnacionalizado. Por ello, el fortalecimiento de otros polos de poder con capacidad de proyección global contradice dichas intenciones, eso explica amenaza de guerra económica a sus rivales, como luego planteará Obama en una gira internacional.
El plan de Alemania de exportar-extender su modelo-estrategia de austeridad basado en el ahorro-inversión-producción-exportación-superávit agudiza lo que los ingleses y norteamericanos denominan “los desequilibrios globales”. Convertir a la zona euro (mediante el ajuste y la centralización económica), en una gran Alemania, es el gran temor angloamericano. La consecuencia sería la profundización de los grandes “desequilibrios” globales que impiden la institucionalización global del poder financiero transnacionalizado deviniendo en Estado Global:
- Profundización de la brecha entre países con superávit comercial y los países con déficit comercial (exportaciones-importaciones).
- Profundización de la brecha entre países con superávit fiscal y déficit fiscal.
- Profundización de los problemas de endeudamiento en los países con déficit gemelos con posibilidad que desemboquen en defaults.
- Profundización de las medidas proteccionistas y de la guerra económica entre bloques.
Cuando esta lucha tiene de fondo una profunda transformación de las relaciones de poder a nivel mundial, con una crisis en el polo dominante cuya fracción avanzada impulsa un nuevo proceso instituyente y emergen o se fortalecen otros polos de poder mundial, estamos en presencia de una gran crisis mundial.


En este escenario, las fuerzas angloamericanas intentan reducir esta brecha, suavizar la recesión, apaciguar los efectos del desequilibrio entre la capacidad de consumo y la capacidad de producción que se manifiesta en recesión, aumentando el consumo mediante déficit y deuda pública, supliendo al sector privado, el cual aumenta su tasa de ahorro. Esto se ve claramente en los enormes déficit de EEUU e Inglaterra, cubiertos con emisión monetaria y deuda, que son la contracara del nivel de recesión existente. Por otra parte, al ser los principales controladores del negocio financiero global, se benefician con el negocio de la deuda: para el 2004 Londres controlaba el 70% del total mundial de operaciones en bonos globales. En contraposición, los alemanes y, en menor medida los chinos (cercanos a la tercera postura), profundizan dicha brecha para impedir ser subordinados, aumentando el ahorro. Así lo deja claro la canciller alemana Angela Merkel ante las presiones angloamericanas y en respuesta a una carta de Obama donde pide que (los alemanes, chinos y japoneses) gasten más y dependan menos de las exportaciones: “Los éxitos de las exportaciones alemanas –dice Merkel— reflejan la alta competitividad y fortaleza innovadora de nuestras compañías. Reducir artificialmente la competitividad no sería beneficioso para nadie” . De hecho, la debilidad relativa de su sector financiero (como lo reconoce también la propia Merkel) no les deja otro camino que seguir aumentando la competitividad y fortalecer su modelo industrial de producción y exportación de medios de producción estratégicos y medios de consumo de alto valor agregado. En 2008 Alemania, a pesar del alto valor del euro, exportó por 1,47 billones de dólares, seguido por China (1,43 billones) y EEUU (1,3 billones, menos del 10% de su PBI); y del total de las exportaciones alemanas, el 17,5% correspondió a la industria automotriz, 14,8% a la de maquinaria y un 13,9% a los productos químicos. De 1990 al 2008, las exportaciones alemanas pasaron del 32% del PIB al 47%, las francesas del 21% al 26%, las italianas del 19% al 29% y las españolas del 16% al 26,4%. Estos números muestran el aumento generalizado a nivel mundial del comercio exterior de la UE y en particular la expansión del modelo alemán en Europa, y el gran peligro que para los intereses angloamericanos implica. A esto, habría que sumar el desarrollo de China, que exporta un 40% de su PBI (2008).
Lo que por un lado (el del gran capital europeo), es un fortalecimiento de la competitividad de las empresas de la zona euro por el aumento de la productividad de la fuerza de trabajo, por otra parte, el ajuste, la “austeridad” y la demanda deprimida generan fuertes tensiones sociales ya que se hace esquilmando con mayor fuerza a los trabajadores, al igual que sus rivales. La respuesta europea es disminuir dichas tensiones con la planificación estatal y ciertas prestaciones del llamado “estado de bienestar” que, por otro lado, ha sido muy desmantelado en nombre del ajuste y la competitividad.
En una tercera posición, la política de los países y bloques de poder emergentes (que son producto de procesos democráticos nacionales y populares de recuperación de la soberanía) es producir superávit (ahorro), invertir y estimular el desarrollo de la producción nacional a través del estado, al mismo tiempo que estimulan la capacidad de consumo de sus pueblos, el mercado interno, para acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas y los procesos de inclusión social: económica, política y cultural. Transitan el doble camino con el fin de aprovechar la oportunidad histórica para la liberación nacional y social.
A partir de los años 60 y 70 se entra en una nueva fase de crisis y transición con: 1- el desarrollo de las redes financieras transnacionales-globales y de las fuerzas productivas (electrónica, informática, telecomunicaciones, robótica, etc.); 2- las pujas entre las potencias capitalistas con el desafío franco-germano al dominio absoluto del polo angloamericano en el mundo capitalista; 3- el estallido de Bretton Woods; 4- la llamada crisis del petróleo y los flujos de petrodólares controlados por la city londinense que insufla de vigor a las redes financieras; 5- el desarrollo de la llamada “segunda guerra fría”; 6- los procesos revolucionarios nacionales y sociales que acontecen en lo que se denomina “Tercer Mundo” y los grandes levantamientos en los países desarrollados como el Mayo francés, la lucha por los derechos civiles en EEUU, etc. Se entra en un nuevo ciclo histórico cuya manifestación más contundente son las aproximadamente 200 crisis financieras entre 1974 y 2000. Es decir, 200 crisis en el sistema nervioso del capitalismo mundial.

La crisis que estalla en 2007-2008 en su forma financiera, seguida de crisis económica y de una multiplicidad de formas no económicas en que aparece la crisis, no es otra cosa que la manifestación más elevada de la transición histórica que impulsan tanto las redes financieras transnacionales angloamericanas y sus aliados hacia la institucionalización del “Estado Global”, contra el cual disputan y se levantan los imperialismos subordinados, como también –aprovechando la oportunidad histórica que se presenta— los bloques de poder emergentes de los países semi-coloniales y coloniales en procesos de desarrollo y liberación nacional y social.


La respuesta de la UE

Una vez que Alemania pudo imponerse parcialmente sobre Francia para trazar el plan de respuesta en la agudización de la crisis, la primera acción coordinada fue aprobar el retrasado “rescate” a Grecia, que en principio sería de 110.000 millones de euros (130.000 millones de dólares aproximadamente) por tres años, aunque en el primer año de aplicación del plan sería de 30.000 millones de euros y el resto se desembolsaría según “avance de obra”, es decir, a medida que los griegos acaten las medidas impuestas. Dicho acuerdo, además, contaba con el apoyo del FMI tal como lo quería Alemania y no Francia, a pesar de que un francés presida el FMI. En una palabra, el nuevo golpe obligó a dar por terminado el primer tramo de la presión sobre Grecia para que se someta a los designios de Bruselas. El costo para los griegos fue el compromiso de la reducción del “gasto público” en 30.000 millones de euros en tres años, bajo un plan harto conocido para los pueblos que sufren o sufrieron la subordinación al capital financiero: reducción de salarios públicos, recorte de pensiones, “reordenamiento” administrativo (eliminación de municipios y entidades locales de 1300 a 340), aumento de los impuestos regresivos sobre los trabajadores (IVA y otros), privatizaciones, flexibilización laboral (rebaja de las indemnizaciones, levantamiento de trabas para despedir trabajadores) y apoyo a la banca con 17.000 millones de euros provisto por el estado achicado, es decir, por el dinero que le sacan a los trabajadores.

Además, para que los bancos griegos no quiebren, el Banco Central Europeo (BCE) seguiría aceptando los “bonos basura” del estado griego en poder de los bancos como garantía. Con esta decisión el Banco Central Europeo desarticuló una parte de las operaciones de la Standard & Poor’s. Como afirmó el ministro de finanzas griego, Yorgos Papaconstantinu: “Con esa decisión, el sistema bancario griego queda completamente restablecido y asegurado, y esto es muy importante porque anula las acciones de las agencias de calificación.”

La otra medida concreta ante la posibilidad cierta de la caída del euro y el desmembramiento de la UE fue el “blindaje” por 750.000 millones de euros (1 billón de dólares aproximadamente en el momento del anuncio) para hacer frente a cualquier crisis de cesación de pagos, impidiendo que una quiebra arrastre a la UE.

El tercer elemento central es el papel de China interviniendo muy fuerte en la disputa a favor de la UE. En gran medida, fue la compra de miles de millones de bonos europeos, fundamentalmente de los vapuleados bonos basura griegos y de los bonos españoles, lo que terminó de salvar al euro del colapso en esos meses. Para reforzar dicha política, China además aceleró el pasaje de parte de sus reservas al euro. Como se ve, hay una decisión estratégica de China de sostener la UE ya que su caída allanaría el camino de las fuerzas globales angloamericanas para desplegar su estrategia de unipolarismo multilateral bloqueando el multipolarismo emergente.

En este sentido, la identificación de “Chinlemania” como el enemigo a vencer adquiere una nueva luz a la ya señalada por Wolf en el Financial Times como los destructores del equilibrio económico mundial. Fue esa alianza la que permitió, por un lado, que no colapsara el euro y la UE, y por otro lado, lanzar una contraofensiva. A los puntos descriptos en las páginas anteriores sobre la convergencia entre China y la UE, hay que señalar que en el 2010 Europa superó a EEUU como principal socio comercial de China y que China pasó a obtener de la UE la tecnología necesaria para desarrollar su industria y dar los saltos en productividad, acelerando el desarrollo de su industria pesada y de alto valor agregado. Es decir, la UE con Alemania a la cabeza le provee a China los bienes estratégicos que producen-controlan el tiempo social de producción. Con ello, Alemania tiene como objetivo salir de la crisis “a la cabeza de una nueva oleada de la revolución industrial” , según las palabras del CEO de Siemens Peter Löscher, como gran productor de bienes de capital estratégicos, ciencia y tecnología. También el acuerdo implica abrir el gran mercado chino para los europeos. En este sentido, China se convirtió en el principal mercado para Volkswagen: con dos millones de autos vendidos superó al propio mercado alemán.

El fortalecimiento de las grandes empresas a través de la expansión, la compra, la fusión y la cooperación fue otra de las estrategias desarrolladas por Alemania y Francia para hacer frente a la crisis. Dicha estrategia comienza a desplegarse con claridad a partir de 2008 y se intensifica en 2010 (siguiendo el proceso de 2000-2006 de la conformación de empresas paneuropeas, a partir de la fusión entre las grandes empresas de los países europeos).

La otra parte de la respuesta de la UE estará más ligada a las decisiones sobre regulaciones y política económica, tanto en lo que hace a su propio territorio como en el plano internacional, donde también Alemania lleva la voz cantante. Una primera operación fuerte en este sentido fue la prohibición a fines de mayo de la venta en descubierto de los CDS (credits default swaps o seguros ante default de deuda) por parte del gobierno alemán.
En este mismo sentido, una vez superada la etapa más crítica de la crisis gracias al apoyo de “China”, el eje germano-francés –ya que después de la crisis el orden histórico del eje trocó sus posiciones— apuntó sus cañones a cerrar los mercados financieros del continente, asegurando una fuerte regulación en los dieciséis países de la zona euro. Hacia principios de junio, Merkel y Sarcozy ordenaron a través de una carta pública al presidente de la comisión europea, José Manuel Barroso,
“a regular en urgencia los mercados financieros y, especialmente, sus productos derivados” y a “acelerar sus trabajos para un encuadramiento reforzado de los mercados financieros”. “El retorno de una fuerte volatilidad de los mercados vuelve legítimo interrogarse específicamente sobre ciertas técnicas financieras y la utilización de ciertos productos derivados como las ventas a descubierto y los credit default swaps (seguros de riesgo de crédito o CDS, en sus siglas en inglés).”
Por otro lado, Francia se disponía a seguir el plan alemán y anunciaba el compromiso de iniciar un ajuste por 45.000 millones de euros para alcanzar un déficit del 3% del PBI para el 2013 (en 2010 del 8%), adecuándose a las reglas europeas. Traccionando a Francia, Alemania obligó a toda la zona euro a seguir su política de ajuste-ahorro-inversión-producción-exportación-superávit agudizando las contradicciones con las fuerzas angloamericanas que pedían a los alemanes que “reequilibren” la demanda global y ayuden a la recuperación global gastando más. De hecho, el anuncio del ajuste francés se daba en el mismo momento en que el presidente norteamericano Barack Obama presionaba en sentido contrario.
Profundizando el enfrentamiento estratégico entre bloques de poder, el 22 de junio la Unión Europea, adoptando como propia la actitud alemana, pidió al G-20 que defina cuándo levantarán las medidas de estímulo que sustentan el crecimiento económico “restaurando así la confianza en la economía global”. Y también pidió que se apruebe un “impuesto global” sobre las transacciones financieras y otros impuestos sobre las instituciones financieras “para ayudar a pagar los costos de liquidación o salvamento de bancos en riesgo de derrumbe.” Estas palabras significaban una declaración de guerra. No sólo expresaban la insubordinación alemana ante las fuerzas angloamericanas y la imposición de su estrategia dentro del eje de conducción germano-francés –por ende al conjunto de la zona euro y también a toda la UE— quebrando así la posición inglesa-norteamericana que trató de sumar a su estrategia a Francia. También significaban la intención de la UE de llevar adelante una ofensiva internacional para partir y bloquear el G-20, conducido por los intereses angloamericanos globalistas, que pretenden constituirlo como gobierno global en su estrategia de unipolarismo multilateral. El G-20 quedó paralizado, ya que si antes era complicado establecer una única estrategia, ahora con la profundización de la fractura entre los principales polos de poder mundial y la decisión germano-francesa de contraatacar, contando para ello con el apoyo de China y Rusia, el G-20 se convierte en un foro multipolar donde los bloques de poder de menor magnitud, como el suramericano, pueden desplegar con mayor soltura una estrategia propia manteniendo la “neutralidad”.
La decisión de China fue determinante para salvar al euro y el proyecto germano-francés de UE, y esa decisión marcó un devenir específico, dentro de las distintas alternativas que se abrían, sintetizando un conjunto de procesos estructurales más amplios. No era inevitable que esto sucediese, hubo una decisión, pero al mismo tiempo hubo condiciones históricas y convergencias estructurales para que así fuese. Sin embargo, la decisión de las fuerzas angloamericanas de seguir golpeando sobre la UE y el euro, sumada a las debilidades de la Unión, en donde la decisión que prima es salvar a los bancos a costa de los pueblos, agudiza todas las contradicciones en el inicio de la tercera ola de la crisis. Esto es lo que estamos viviendo nuevamente con la profundización de la crisis griega y española.

Encuentro de la militancia - CRISTINA 2011






El pasado sábado 28 de mayo se realizó el "Encuentro de la militancia. Cristina 2011" en la dependencia Fonseca de la Facultad de Bellas Artes de la UNLP, ubicada en 10 y diagonal 78 en la ciudad de La Plata.

Por la mañana el encuentro contó con la presencia de los principales referentes de las organizaciones convocantes donde la consigna que acompañó esta iniciativa se denominó ”Juntos construimos la victoria”.

Por la tarde, luego del almuerzo, se trabajó en comisiones donde los resultados tradujeron y sintetizaron el debate de todos los compañeros. Ya en el plenario de cierre se destacó el rol de la juventud, los desafíos de cara al 2015, la profundización de la coordinación entre las agrupaciones presentes y mayor espacio político dentro del proyecto nacional. Además se destacó la importancia de la formación de cuadros para la capacitación en todos los niveles.

El “Encuentro de la Militancia Cristina 2011” reunió a los compañeros de la provincia y la ciudad de Buenos Aires para debatir acerca de los desafíos políticos de este momento de nuestra patria.

A 5 meses de las elecciones nacionales, en las que se definirá la profundización o el retroceso del Proyecto Nacional, los militantes tenemos que conocer claramente cuáles son los desafíos que enfrentamos y estar organizados para garantizar una campaña que lleve el mensaje de la Presidenta y del modelo a cada rincón de nuestro país, refirio Federico Martelli, referente de MUP Kolina.

Por su parte Antonio Muñiz expresó, al cierre del encuentro, su beneplacito por haber sido invitado y manifestó que solo la militancia activa en la calle es la garantia del triunfo en 2011. Remarcó que " solo un publo movilizado, conciente de sus derechos es la garantia, no solo de la victoria sino tambien de la profundización del modelo en marcha."

Cabe mencionar que participaron de esta instancia política KOLINA- MUP – CAUSA POPULAR – SI EVITA VIVIERA – MOVIMIENTO 8 DE OCTUBRE – ADN NACIONAL Y POPULAR – JUVENTUD PORTEÑA y la AGRUPACIÓN JOHN WILLIAM COOKE – MOVIMIENTO LAUTARO - MOVIMIENTO ANÍBAL VERÓN

Encuentro de la militancia Cristina 2011.



El Encuentro de la Militancia Cristina 2011 pretende reunir a los compañeros de la provincia y la ciudad de Buenos Aires para debatir acerca de los desafíos políticos de este momento de nuestra Patria.

A 5 meses de las elecciones nacionales, en las que se definirá la profundización o el retroceso del Proyecto Nacional, los militantes tenemos que conocer claramente cuales son los desafíos que enfrentamos y estar organizados para garantizar una campaña que lleve el mensaje de la Presidenta y del modelo a cada rincón de nuestro país.

Se presentó el Centro de Estudios Causa Luján






Luján, 24 de mayo de 2011; alrededor de 100 (cien) personas entre militantes y vecinos de lujan concurrieron a la presentación del centro de Estudios, el mismo fue impulsado por la agrupación peronista Causa Popular. La cena se realizó bajo la consigna Pensar en Luján, con micrófono abierto y con absoluta libertad distintos vecinos de Lujan manifestaron sus preocupaciones y compartieron sus ideas para contribuir a pensar en un Luján mejor.

El presidente del Centro de Estudios, Miguel A. Nuñez, y Antonio Muñiz, dirigente y fundador de Causa Popular, presentaron el Centro de Estudios Causa Luján; se trata de una iniciativa de Causa Popular que procura crear un ámbito de discusión y debate para que los vecinos de Luján se sumen a debatir ideas y a contribuir a la formación de proyectos para un Lujan mejor.

Luego de la presentación del Centro de Estudios los presentes, todos vecinos del partido de Lujan, compartieron sus preocupaciones e inquietudes. Entre otros temas se escucharon manifestaciones sobre la problemática de la seguridad, la necesidad de crear fuentes de trabajo para que los lujanenses puedan quedarse en Luján, la necesidad de trabajar sobre la problemática de la juventud, las necesidades de desarrollar actividades en las áreas ligadas a la cultura y a la educación, las dificultades del tránsito vehicular, las distintas problemáticas barriales, la necesidad de contar con ámbitos de participación en el gobierno municipal, el deseo de un gobierno local compuestos por lujanenses que conozcan la problemática local.
Para el cierre de las exposiciones el Dr. Miguel Angel Prince se dirigió a los presentes manifestando su agradecimiento y recalcando la iniciativa de Causa Popular de crear este ámbito de participación ciudadana; como un vecino más manifestó su anhelo de un próximo gobierno de lujanenses y para lujanenses y recalcó la necesidad de la participación y del apoyo de los vecinos para construir el Lujan que todos deseamos.
Llegado el 25 de mayo con un brindes por la Patria y por Lujan culminó la presentación.

Vargas Llosa, el liberalismo y lo que no se dice

Ricardo Forster
El paso de Vargas Llosa por la Feria del Libro constituyó, como lo señaló algún cronista inclinado a la utilización de metáforas religiosas, una suerte de misa profana de las huestes del liberalismo vernáculo. Cita de honor a la que no podían faltar quienes se identifican con el pensamiento político del escritor peruano que, haciendo gala de una inusual cortesía no exenta de astucia, prefirió internarse por los caminos, más conocidos por él, de la literatura, que de ese otro lenguaje, el de la política, con el que suele ser mucho más pedestre y rudimentario a la hora de defender sus posiciones.

La literatura utilizada, por el escritor peruano, como sinónimo de ejercicio de la libertad y de osadía creadora, como fuente inagotable de recursos que nos permite, a los seres humanos, desprendernos de los caminos cerrados y de las opciones dogmáticas. Algo, claro, hay de verdad en esta afirmación que, proviniendo de quien viene, sin embargo guarda otra significación si es que la leemos, a su intervención, dentro de un encuadre mayor. Ese que surgió a partir de la descalificación, hecha por Vargas Llosa y por el coro de escribas de la corporación mediática y por los amigos de la banalidad y la simplificación, de quienes se habían “atrevido”, vaya herejía imperdonable ante la llegada del sacerdote del ultraliberalismo, a destacar su visión reaccionaria de la actualidad argentina y latinoamericana.

En coro, y siguiendo un libreto previamente acordado, se apresuraron a tachar de “censores”, de “inquisidores” y, bajo la genealogía más refinada del escritor peruano, de “comisarios políticos” a quienes se ocuparon de recordar la cita con la derecha contemporánea que venía a cumplimentar Vargas a la Argentina, del mismo modo que se atrevieron, también, a mostrar esa otra genealogía que, desde antaño, une al liberalismo local con las diversas formas de la violencia dictatorial y/o los proyectos regresivos y antipopulares. Por eso no fue casual que la noche del sábado siguiente a la exposición del autor de La fiesta del Chivo en la Feria del Libro, convocados por Carta Abierta, escritores, artistas, actores, dramaturgos, cineastas, académicos, historiadores y ensayistas acompañados de una multitud que colmó la sala Jorge Luis Borges dejando otro tanto afuera, diera testimonio de que algo inédito y profundo está ocurriendo en el país. Que ya no es posible descargar una andanada de frases que nos remiten al horror del neoliberalismo pero para seguir exaltándolo como lo hizo el peruano escribidor, sin que se le pueda salir al cruce abriendo un debate que en la década del ’90 era inimaginable, ahí donde la monotonía del discurso único dominaba la escena social, política y cultural. Carta Abierta, todos aquellos que participaron de esa magnífica convocatoria, expresaron la potencia de un nuevo tiempo argentino y allí, en esa noche del sábado, se pronunciaron discursos que confrontan con altura y refinamiento intelectual contra las versiones cada vez más paupérrimas de una derecha que sólo reproduce sus decires gracias a la cadena nacional que construye la corporación mediática, trinchera última de las derechas continentales y caja de resonancia de las ideas vetustas de Vargas Llosa.

Pero volvamos a las opiniones políticas de nuestro ilustre visitante. Todo en él parece sudar liberalismo de la más vieja estirpe pero bien condimentado con su actual reinvención neoliberal. Sus respuestas suelen ser antológicas por la simplificación que operan de la realidad histórica y de la compleja trama del presente allí donde se dedica, con particular empeño, a denostar cualquier forma de estatismo, intervencionismo keynesiano, socialismo o populismo (jugando con la intercambiabilidad de los conceptos y de las experiencias que, eso es obvio, no han sido ni iguales ni intercambiables a lo largo de la historia contemporánea), mientras reivindica, sin un solo atisbo de reflexión crítica, la marcha inmaculada de los cultores de la libre empresa y del libre mercado. Claro que para eso tiene que devastar a la propia tradición liberal de la que se dice deudor gozoso, para quedarse exclusivamente con ese núcleo ideológico-económico que en nuestro país, para no ir más lejos, siempre se acomodó entre los pliegues de las noches dictatoriales haciéndolo, por supuesto, en nombre de la única libertad que han conocido y conocen: la de un mercado depredador de los intereses populares y productor de una espantosa acumulación de injusticias y desigualdades.

Pero tampoco, en la extensa reivindicación de la “libertad” y de sus raíces liberales (afirmadas como las únicas que merecen ese nombre), aparece la más mínima mención a la depredación que la expansión del capital-liberalismo ha generado en su recorrido histórico: silencio ante la complicidad originaria con la industria más próspera del siglo XVIII, la esclavitud de los negros africanos trasladados masivamente a América (es extraño que el mismo autor de El sueño del celta, libro en el que no deja de mostrar con gran elocuencia los horrores del colonialismo liberal en el África y en Sudamérica, se muestre, en su faceta política, como un ferviente partidario de esa misma lógica explotadora; tarea, tal vez, para un psicólogo desentrañar las vicisitudes esquizoides o de personalidad múltiple del escribidor); el papel de “amables” exportadores de las ideas ilustradas junto con las diversas formas de genocidio cultural y material que nacieron de la matriz del imperialismo europeo cuya brújula orientadora llevaba el norte de la libre empresa y el libre mercado; y sus consecuencias, más cerca de nosotros, a partir de la implementación del Consenso de Washington y de la sistemática destrucción de lo que quedaba de nuestros Estados y de las antiguas memorias de la equidad y el bienestar. A todo eso un prolífico opinador político como lo es Vargas Llosa simplemente lo dejó sin nombre. Paradojas de la época que tengamos que recurrir a su literatura para leer su contracara, ese otro rostro del sufrimiento y la explotación desplegados en nombre de la ideología que tanto defiende.

En Vargas, oficiante del culto de la libertad más extrema (esa que garantiza la circulación “libre” de las mercancías –al menos si provienen de los países dominantes– pero que se ocupa sistemática y violentamente de impedir la libre circulación de los cuerpos, en especial esos cuerpos de seres humanos empobrecidos y hambrientos que provienen de geografías saqueadas por esos mismos países que se ofrecen a los ojos del mundo como portadores de los ideales democráticos y liberales). Nada de recordarnos las tropelías de los imperios europeos en el África ni las de los hijos de Washington y Jefferson, paradigmas del republicanismo liberal, en nuestro continente. Nada de interrogarse por los vínculos permanentes que los seguidores, entre nosotros, de Adam Smith (aunque nunca intentaron imitar su genuina vocación democrática) tuvieron con los golpes militares y las consecuentes dictaduras desencadenadas como fuego purificador contra los desvíos populistas. ¿Conocerá Vargas Llosa al ingeniero Álvaro Alsogaray o al ilustre José Alfredo Martínez de Hoz? Suponemos, porque le reconocemos su conocimiento de nuestros asuntos, que sabe muy bien quiénes fueron esos señores y qué intereses representaron en nombre, claro, de la libertad de mercado y de los nuevos profetas formados en la Universidad de Chicago. La violencia de la que fueron sistemáticos cómplices, su apoyo ideológico a la mayor destrucción de las libertades que haya conocido nuestro país, no merecieron, de parte de nuestro literato tan festejado y adulado por los poderosos y sus lacayos, ninguna mención, ni siquiera como nota a pie de página. Sólo silencio. ¿Sabrá acaso Vargas que la dictadura más sanguinaria que conoció la Argentina fue, en el terreno económico, liberal? ¿O apenas fue una extraña casualidad? ¿Sabe, el escribidor, que los golpistas del ’55 se reclamaban como genuinos liberales? ¿O que el ultramontano de Onganía, a la hora de darle forma a la economía, dejó de lado sus convicciones reaccionarias y apeló, una vez más, a los ideólogos del liberalismo económico como Adalbert Krieger Vasena? Quizás, estimado lector, sobreestimamos lo que Vargas sabe de nosotros y, desconociendo las tropelías de nuestros “liberal-demócratas”, siempre tan atentos a proteger las libertades y los derechos ciudadanos, le pedimos demasiado al reclamar una historia más honesta de las marcas que las enseñanzas mercadolátricas dejaron entre nosotros. ¿Será, acaso, que la historia del liberalismo argentino ha sido siempre, salvando honrosas excepciones, una historia de violencias y declinaciones de la propia libertad en nombre, supuestamente, de su defensa?

De la misma manera que sus respuestas cuando se le preguntó por el apoyo de los grandes sacerdotes del neoliberalismo –Friedrich von Hayek y Milton Friedman– a la dictadura de Pinochet, rayaron en lo ridículo y en lo impresentable al desconocer la profunda relación entre la política económica del pinochetismo, sus “métodos” para imponerla una vez interrumpido violentamente el proceso democrático, y las ideas y recomendaciones de tan ilustres ideólogos.

Pero claro, Vargas, como no podía ser de otro modo, vino a hablar de literatura, a ofrecernos una clase magistral de didactismo estético combinado con una puesta en acto del verdadero espíritu democrático y libertario. Y lo hizo rodeado de sus aduladores, de aquellos que se dedican, con insistencia digna de mejor causa y con pocos éxitos por lo que se ve en lo que viene aconteciendo en nuestro continente sudamericano, a desgarrarse las vestiduras en nombre de la libertad (palabra que usan a destajo sin siquiera ruborizarse ante tanto cinismo y tanta complicidad con quienes efectivamente la mancillaron en nuestro pasado reciente). Para Vargas, como para ellos, la brutalidad del Consenso de Washington que le dio letra y recursos a la mayor política de desigualdad material que conoció la historia latinoamericana, la insistencia criminal del FMI en ofrecernos sus recetas mientras sigue desmoronándose una parte de Europa, Estados Unidos multiplica exponencialmente su déficit fiscal y se rebelan los pueblos árabes contra sus impúdicas recomendaciones que apadrinaron a los regímenes autoritarios, no merecen ni la más leve autocrítica. En nombre de la sacrosanta libertad de mercado no han hecho otra cosa que justificar las más viles formas de explotación y de saqueo, pero todo ello bien envuelto en retórica liberal y democrática.

Es bueno que Vargas Llosa, escritor prolífico que, como él lo ha dicho, ha sabido cobijar distintas personalidades en su larga trayectoria, se haya dedicado a hablar de literatura. Es bueno, también, que los que lo han escuchado, dentro y fuera de la Feria del Libro, no pierdan de vista de qué modo se cuela la política cuando se habla de literatura y, sobre todo, que no pierdan de vista que no alcanza con nombrar la palabra “libertad” para ser dignos de su nombre allí donde tanta hipocresía termina por convertirla en un sonido ahuecado.

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Municipalismo y Participación ciudadana


El pasado 4 de mayo se realizó una charla debate organizada por el Centro de Estudios Causa Luján y la agrupación Causa Popular. El Profesor Marcel Pavka, especialista en el tema brindó una amena charla donde contó experiencias de distintos municipios sobre distintas herramientas de gestión municìpal que promueven la participación popular en la toma de decisiones de los gobernantes.
Analizó por ultimo distintos modelos de implementación del Presupuesto participativo, donde los vecinos son quienes deciden en que y como se invierten los recursos en su barrio y o localidad.

Apuntes para la militancia III

Por Hernán Brienza

EN el invierno europeo de 1973 –verano porteño-, Juan Domingo Perón tuvo una reunión secreta con la cúpula de la organización político-militar Montoneros. En ese cónclave –confirmado recientemente por varias fuentes consultadas en diversas entrevistas que realicé para una investigación–, el viejo líder le ofreció a la “juventud guerrera” el Ministerio de Bienestar Social para continuar el trabajo iniciado por Eva Perón en la Fundación que había llevado su nombre durante la primera experiencia peronista. En su esquema de poder, Perón había analizado varias cuestiones: 1) Debía comprometer a la juventud en el proceso democrático, 2) El espacio de las políticas sociales podía ser acorde al ímpetu “revolucionario” de la muchachada, y 3) Era necesario formar a la juventud en el manejo de la cosa pública para afrontar la inevitable renovación de cuadros y el trasvasamiento generacional que, según él creía, se avecinaba.

En esa reunión, los máximos dirigentes de Montoneros le contestaron negativamente a la propuesta de Perón y quizás, hoy es fácil decirlo, cometieron uno de sus principales errores políticos. Ellos le dijeron al viejo general que no querían comprometerse con un Estado capitalista sino que querían transformarlo, revolucionarlo, socializarlo. Perón comenzó a enterarse de qué iba la cosa y unas semanas más tarde, decidió darle el ministerio a un personaje menor como José López Rega, que desde ese lugar comenzó a construir un poder que se acrecentó día a día. Hacer historia contrafáctica es un error metodológico, claro, pero uno no puede más que preguntarse sobre qué habría pasado si, en vez de El Brujo, el ministro de Bienestar Social hubiera sido Mario Eduardo Firmenich o Roberto Perdía, por ejemplo. Lo cierto es que la “Juventud Maravillosa” optó por el compromiso revolucionario más que por asumir responsabilidades políticas y administrativas.
El desencuentro entre la Juventud de la Tendencia y Perón fue acrecentándose y haciéndose más dramático hasta ese Primero de Mayo de 1974 en el que una muchachada insubordinada y bulliciosa osó disputarle la conducción al propio líder del movimiento y este los desautorizó públicamente tratándolos de “imberbes que gritan”. Más allá de las interpretaciones malintencionadas de los servicios de inteligencia y de la derecha peronista –Perón no rompió ese día con Montoneros y la prueba está en que días antes de su muerte había ordenado una reunión cumbre con la comandancia de esa organización–, lo cierto es que ese desencuentro fue fatal y tuvo consecuencias brutales para varias generaciones de argentinos. Y los voceros del más rancio conservadorismo se preocuparon justamente de recalcar y de criticar esa decisión de la juventud peronista de aquellos años.

Hoy, casi 40 años después de aquellos sucesos, una nueva juventud está asomándose a la política. Son los muchachos de La Cámpora, la Sindical, el movimiento Evita, Descamisados, la Corriente, entre otras. Y lo hacen desde la movilización política, bulliciosamente, como lo hace siempre la juventud, pero sin el componente de alto cuestionamiento que llevaban consigo las organizaciones de los ‘70. Los jóvenes de hoy no le quitan el cuerpo a la administración pública. Se los ve incluso entusiasmados con ocupar los espacios dirigenciales y los cargos en el Estado. Son, generalmente, profesionales y universitarios de más que interesantes curriculum que estudiaron e hicieron política en las universidades públicas y no tienen ningún empacho en demostrar su voluntad de aplicar lo aprendido en el aparato estatal. Incluso tienen esas virtudes aquellos que parecen estar más deslumbrados por usar saco, corbata, celular y anteojos negros y pasearse con “minitas” –como diría el personaje de Capussotto– que por administrar con humildad y austeridad el cargo público. Y la verdad es que no debe ser nada sencillo a esa edad mantener la cabeza fría.

Pero la estrategia es sencilla: no importa tanto el hoy sino la perspectiva histórica. Las juventudes kirchneristas están protagonizando un proceso de adiestramiento y de formación como cuadros y dirigentes en la administración pública. No importa la posible soberbia de hoy, importa la templanza del futuro, para aquellos tiempos en que les toque liderar y gobernar. Allí está la peligrosidad que los jóvenes representan para el poder económico, sus corporaciones y sus voceros. Es por eso que todas las semanas salen notas y notas sobre tal o cual funcionario de la Cámpora que tiene poderes extrasensoriales y extraterrestres. Porque por primera vez en la historia argentina, un gobierno nacional y popular tiene la posibilidad de inocular en el Estado su virus político e ideológico con nuevas generaciones. Por primera vez, el movimiento nacional y popular tiene sus propios tecnócratas formados, ya no en la Escuela de Chicago, sino en la UBA. Y, además, hacen semillero dentro de las oficinas del Estado. No es poca cosa. Durante los años 1916-1983 ni el radicalismo ni el peronismo pudo lograrlo por culpa del partido militar. El alfonsinismo no tuvo tiempo de disfrutar de los jóvenes formados en las recientes carreras de Ciencia Política de la UBA porque la crisis económica se los llevó puestos. Y el menemismo echó mano a los tecnócratas del partido militar y/o el liberalismo conservador. Es decir, se entregó a un aparato de cuadros técnicos ajeno.
¿Cuál puede ser el resultado de esta nueva experiencia? Nadie puede saberlo. Lo cierto es que, por ahora, es una experiencia novísima para la lógica de élites argentina. La nueva clase política dirigente, identificada con un modelo de democratización, desmonopolización y distribución de la riqueza, se está formando en el Estado y bajo una clara dirección y liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, una presidenta identificada como pocos con un moderno nacionalismo popular y democrático.

Las preguntas se irán desgranando con el paso del tiempo ¿Cuál es el principal desafío que tiene la muchachada hoy? La formación política, intelectual y administrativa ¿Cuál es el principal riesgo? La posible burocratización incipiente de cuadros y militantes que, enquistados en el aparato estatal, no tengan los reflejos necesarios, ya no como en el ‘73 para disputar la conducción a Perón –un grave error estratégico– sino siquiera para traccionar hacia la profundización del modelo en términos cuantitativos y cualitativos. Una juventud insubordinada es un peligro para cualquier sistema político, una juventud sumisa es una herramienta muerta.

Por lo demás, considero que las críticas brutales y despiadadas a las juventudes políticas no son otra cosa que la demostración más sincera y profunda de la mezquindad y miserabilidad de quienes las enuncian.

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Exposición del Cro Walter Formento


Agradezco a los compañeros de la Juventud Sindical de la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista, esta convocatoria a hermanarnos. Venimos a este congreso de la militancia a aportar, a acompañar a los compañeros de la CNSP.

Después de haberlo escuchado a Juan Carlos Scdmid esta mañana, y a Julio Piumato ahora ¿Qué queda para decir después de escuchar a estos dos grandes compañeros dirigentes?

Para entrar directamente en el Tema nos preguntamos: El enemigo estos grandes grupos financieros globales, ¿cuántos son? A nivel mundial son el 1%, en argentina son el 0,5%. Por lo tanto su poder no radica en el número. Están compuestos por grandes bancos financieros globales, sus grandes aseguradoras, sus grandes fondos financieros de inversión global, que invierten en distintas áreas, en el transporte, en el agro, en el comercio, en esos hipermercados.
¿Qué más son? El conjunto de los altos gerentes, esos que ganan 60000 pesos por mes hasta 300000 pesos por mes y además cobran un bono a fin de año, cuantos suman estos gerentes el 3% o tal vez 4%.

¿Qué más hay en este bando del enemigo-oponente? Los pequeños y medianos rentistas, esos que tenían 100 hectáreas, 500 o 700 Has, y las alquilaron al negocio financiero del agro, y esa plata la pusieron en las acciones, en los bonos de estos grupos o de estos fondos financieros. ¿Cuantos son estos? Un 5%. En conjunto son un diez por ciento. Eso es lo que es el oponente-enemigo en términos cuantitativos. El 1% de los dueños financieros, además está compuesto de tres grandes fracciones:

a- las redes financieras globales, que no son mas de 15 pero que mueven fondos de billones dólares, .
b- las corporaciones financieras multinacionales
c- los grupos económicos como Techint, Perez Companc, Arcor, Roggio, Pescarmona que son los más chiquitos de ese grupo del 1%.
d- Incluye también a las no mas de 100 familias de terratenientes de 40000 has, la llamada oligarquía terrateniente.

Dentro de esas redes financieras están los que tienen base en estados unidos, particularmente en el pentágono que se enfrentan con los que tienen base en Nueva York, en la bolsa, se pelean entre ellos, hoy se están matando entre ellos que es lo que se llama la crisis financiera global.
Y además se pelean con los que controlan los negocios en la bolsa de Londres y después se pelean con los que controlan el negocio en la unión europea es decir, los alemanes y los franceses financieros. Hoy tenemos una gran oportunidad histórica porque se están peleando entre ellos, es decir, aquí el Martín fierro parece al revés, cuando se pelean entre ellos ha llegado la hora de hermanarnos más que nunca. Porque si nos peleamos entre nosotros nos devoran los fondos financieros globales.
Porque una crisis financiera no es un problema de mala contabilidad. Hay crisis financiera cuando se pelean entre ellos por ver quién controla el negocio, porque han crecido adentro de ellos algunos que ahora de haberse vuelto tan grandes se volvieron otros y se quieren comer al resto. Yo siempre lo grafico, ellos eran tiburones financieros, hasta 1982. Entre 1982 y 2008, de esos 100 tiburones, 10 engordaron más rápido, comieron más, se desarrollaron y crecieron más y se convirtieron en orcas financieras, es decir, en las ballenas financieras asesinas. Adivinen qué comen las ballenas financieras asesinas: tiburones. Por eso están agarrados a todo o nada. Y esa guerra financiera les va a llevar seis, siete, ocho o nueve años más. Esto ya pasó en 1929 y cuando se empezaron a pelear profundamente, primero lo hicieron a la manera financiera, después se agarraron a los tiros en la guerra de España en el 36, y después fue guerra mundial en el 39; en esa ventana histórica que se abrió emerge el movimiento nacional con la conducción de Perón. El movimiento obrero y el movimiento nacional en su conjunto construyen las condiciones para ir en búsqueda de Perón, ir en búsqueda del líder. Por eso creo que el movimiento obrero y la corriente nacional tienen razon, cuando dicen que el movimiento obrero es parte de la construcción de Perón como líder, creo humildemente que tienen toda la razón. Porque en realidad Perón, el movimiento obrero y el movimiento nacional, en esas jornadas que terminan desembocando en el 17 de octubre de 1945 hacen al gran momento fundacional que aprovecha el momento histórico en el que se enfrentaban los grandes poderes financieros entre 1929 y 1945. Hoy nos encontramos en un escenario histórico muy parecido.
Entonces caracterizado el enemigo cómo está compuesto, digamos como está compuesto el Pueblo. Está compuesto por Trabajadores y Productores pequeños, por todos los que viven de su trabajo. Porque los pequeños productores tienen muy pocos empleados y ponen tambien su trabajo; lo que pasa es que además son dueños de las herramientas, por eso les llamamos productores. Del 90% de trabajadores y productores, los trabajadores son el 80% y los productores son el 10%. Dentro del pueblo tenemos 10% de productores y un 80 % de trabajadores. El 55 de este 80 son obreros y empleados. El otro 25 son profesionales y técnicos. Todos los que viven de su trabajo. Podrán tener más o menos títulos, pero viven de su trabajo y no son altos gerentes.
¿Cuál es la estrategia del enemigo? Comprar, por un lado, a los pequeños productores atraerlos con sus sirenas de billetes, y por otro lado comprar a los trabajadores profesionales y técnicos, es decir, lo que llamamos las clases medias. Comprarlas con plata o con inclusiones de palabras lindas o diciendo sencillamente que no pueden estar con Hugo Moyano porque es demasiado negro. En Argentina es difícil, porque uno se termina dando cuenta que los negros en la Argentina son los trabajadores y uno no es negro porque es negro de piel sino porque es trabajador. Por lo tanto, ahí están haciendo una discriminación profunda. Y por lo tanto cuando dicen eso de Moyano en realidad lo que están tratando de golpear es al más grande dirigente de este momento histórico. El único que tiene la capacidad de sintetizarlo todo. El único que tiene la capacidad, conjuntamente con todos los compañeros de la CNSP, con todos los compañeros de la CGT, de construir un tren para todos y convocarnos a subir a ese tren para marchar juntos para adelante.



Entonces ¿cuál es la estrategia del enemigo? Comprar a los pequeños productores y por otro lado comprar a los profesionales y técnicos. De esa manera el movimiento obrero quedaría solo y aislado. ¿Cuál es la estrategia del movimiento obrero? Convocar a tren a los profesionales y técnicos , y a los pequeños productores. Sumar y armar de idesa e historia a ese 90%. Para eso se necesitan cuadros de organización teórica y practica, para eso se necesitan dirigentes. Y yo creo que esta jornada, que es continuación de la jornada de Mar del Plata donde se lanza la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista, va por esos objetivos, va por ese camino, y creo que vamos bien. Ese es el gran desafío como tan bien lo platearón ya Néstor y Cristina. No es que nosotros andemos queriendo a los profesionales y técnicos, no es que nosotros veamos con buenos ojos a los productores, ya sean los de las zonas urbanas o de las zonas rurales. Nosotros no los vamos a buscar a las casas porque nos gusten, sino porque necesitamos que estén arriba del tren. No es una cuestión de si nos gusta o no, es una cuestión de programa: los necesitamos arriba del tren, los tenemos que tener arriba del tren. Porque si no los tenemos arriba del tren nuestro, el enemigo los suma para sus proyectos y en contra nuestra.
Por lo tanto, no se trata si nos gustan o no nos gustan, sino cual es la estrategia en el programa. Entonces, ¿cuál es el programa del enemigo? Primero, que nosotros creamos que la Argentina alcanza sola, que con la Argentina uno puede solo y puede todo solo. Y nosotros esencialmente somos Sanmartinianos. Como decía hoy Juan Carlos a la mañana: dos corrientes libertarias nos recorrieron: la corriente Sanmartiniana que nace del sur de Suramérica y la corriente bolivariana que viene desde el norte de Suramérica. El pensamiento sanmartiniano nunca pensó, a San Martín nunca se le ocurrió pensar en términos de Argentina. Él pensó siempre en términos de Hispanoamérica, pensó siempre en términos de américa del sur, nunca de argentina. El nombre de Argentina nace en Inglaterra pensada por Canning y por Ponsonby, los dos grandes hombres de la estrategia británica de 1810. El nombre de Uruguay nace en las oficinas británicas. A ninguno de nosotros se nos ocurría, ni a San Martín, ni a Moreno ni a Belgrano ni a Monteagudo pensar en términos de Argentina. De hecho, el himno nacional argentino dice provincias unidas del sud. La argentina es un proyecto de gran bretaña y de sus socios minoritarios de la oligarquía porteña, es decir, de Rivadavia y de Mitre, la oligarquía subordinada al imperio británico. Por lo tanto, si nosotros queremos hablar de Argentina, sabiendo que ahora tenemos todos estos doscientos años, tenemos que hablar en términos nacionales, y la argentina en términos nacionales, entendida profundamente en términos nacionales, inmediatamente es Suramérica y en segundo momento es Latinoamérica. Si nosotros pensamos a Argentina por fuera de Sudamérica, por fuera de Latinoamérica, estamos pensando con la cabeza de los británicos y no con la cabeza propia, Nacional.
Ahora, No podemos pensar estas ideas nacionales y latinoamericanas, y olvidarnos de pensarlas en términos populares. Si lo nacional no es popular, quiere decir que nosotros No estamos pensando que el pueblo y el movimiento obrero es el sujeto histórico, que no solamente debe vertebrar sino encabezar este proceso histórico.
SI yo hablo de nacional y latinoamericano, y NO me acuerdo de lo popular y no hablo de lo popular y del pueblo, en realidad estoy pensando lo nacional desde lo oligárquico, porque hay un nacionalismo oligárquico. En el golpe del ’30, que le hacen a Irigoyen, donde está Uriburu y Justo. Uriburu es la pata del nacionalismo oligárquico, subordinado también a Inglaterra. Y Justo expresa a los intereses del liberalismo oligárquico británico.
En el golpe del ’55, Rojas es el liberalismo oligárquico imperial británico y Aramburu expresa el nacionalismo oligárquico. Hay que tener en cuenta a los dos. Es decir, SI yo hablo del pensamiento nacional latinoamericano y no hablo en términos del nacionalismo popular, a mí me parece que vos estás pensando en términos oligárquicos… De hecho, el nacionalismo oligárquico o el liberalismo oligárquico nunca hablan más que en términos de Argentina, no de argentina como parte de Suramérica y como parte de Latinoamérica.
Este proyecto estratégico del enemigo, este proyecto financiero global del enemigo ¿Qué quiere que hagamos acá? Alimentos, soja para hacer aceite o soja para mandar a China para que allá hagan los chanchos. Porque ahora los chinos necesitan dejar de comer arroz y empezar a comer carne de cerdo. ¿Por qué necesitan comer carne de cerdo? Porque con el arroz vos no podés formar los obreros, los técnicos y los profesionales que necesitas para las fábricas y las tecnologías nuevas. Para vos desarrollar, ir a la escuela, terminar el primario, terminar el secundario, terminar el terciario y terminar la universidad no alcanza con arroz, no alcanza con papas. Vos necesitas comer carne, y necesitas comer más de 3000 calorías por día, porque sino no te da la energía para mantenerte parado. Entonces ellos empiezan a comprar ahora para hacer carne de cerdo, proteína animal, los hindúes también están haciendo lo mismo.
Entonces ¿qué hacemos nosotros desde el proyecto financiero global? Le mandamos la soja, le mandamos todos los elementos para que ellos produzcan cerdo, cuando en realidad nosotros somos grandes productores de cerdos, y no solamente somos productores de carne de cerdo, somos productores de genética de carne de cerdo y carne vacuna, le podríamos vender la genética. No, que dice el proyecto financiero con sus Cargill, Dreyfus, ADM, Bunge: Ustedes tienen que mandar la soja para afuera, como porotos o como aceite, sin valor agregado, sin trabajo agregado.
Suramérica produce alimentos para más o menos 1400 millones de habitantes y somos en Suramérica 380 millones. Vos me podes explicar, ¿donde está el tema del hambre? El tema del hambre no es un tema de producción compañeros, es un tema de cómo se reparte, cómo se distribuye, esto está en el programa de la falda, en el programa de huerta grande, esto está más claro incluso en el programa del primero de mayo del 68, incluso en el acta acuerdo de junio del 73 donde estos programas se volvieron programas de gobierno. Ahora, el programa de gobierno de 1973, nació en el programa de gobierno de Perón en 1947. Por eso al movimiento obrero no le cuesta nada escribir el programa de La Falda, el programa de Huerta Grande o el programa del primero de mayo de 1968; porque ya lo estaba escribiendo en la práctica en el `47. Cuando el secretario general de la CGT, se reunía con Perón todas las mañanas para hablar de la agenda política. Que incluso, los delegados del movimiento obrero tenían reuniones semanales con los ministros quienes lo consultaban acerca de las nuevas medidas de política de gobierno, acerca de si esto realmente potenciaba al movimiento obrero o iba en contra. Recordemos que en 1950, del conjunto de los trabajadores, los obreros y empleados eran más o menos el 90-93%. Hoy del conjunto de los trabajadores, los obreros y empleados son más o menos el 65% y el 35% son trabajadores profesionales y tecnicos. Por eso tenemos que tener políticas para el movimiento de los trabajadores y técnicos. Entonces ¿qué quieren ellos? que hagamos alimentos. El alimento que tiene muy poco valor agregado ¿qué quiere decir muy poco valor agregado? Que no necesita mucho trabajo ni muchos trabajadores ¿Y qué quiere decir bajo valor agregado? Que vos no necesitas la secundaria obligatoria, no necesitas el terciario para manejar las maquinarias y las tecnologías para hacer alimentos. Y tampoco necesitas muchos obreros, ni muchos profesionales ni muchos técnicos.
¿Qué quiere además el enemigo? Que nosotros hagamos energía; que extraigamos el petróleo y lo exportemos, y acá vivamos con GNC. Este es un proyecto que viene desde abril de 1984, cuando los vencedores de la guerra de Malvinas, el imperio angloamericano, se lo imponen al gobierno de Alfonsin. No tienen pensado que nosotros la energía la usemos para desarrollar nuestro sistema productivo. Ellos esperan que el petróleo lo exportemos a donde ellos digan; esperan que la energía eléctrica este lista para ser enviada a San Pablo-Brasil y a Arica-Chile, que son los centros industriales que ellos quieren promover para des-industrializar toda Suramérica, hacer enclaves que sirvan para romper la unidad territorial Suramericana.
San Pablo es el centro de la medialuna brasilera exportadora de soja, del ensamble de autos y de alimentos. El San Pablo nuestro hoy es Rosario, con puerto en la ciudad San Lorenzo. La medialuna sojera nuestra, está compuesta por el sur de Córdoba, el sur de Santa Fe y el norte de la provincia de Buenos Aires, donde se produce más o menos el 62% de la soja, y el 93% de sale por el puerto de San Lorenzo. ¿Quiénes son los dueños de los puertos? Son “privados”, no son solo privados, son grupos transnacionales financieros, son de Cargill, de Bunge, de ADM, de Dreyfus, los 4 grandes grupos transnacionales exportadores. Después también está Aceitera General Dehesa. Entonces, el puerto es de ellos y no nos dejan entrar. Los compañeros del puerto, Scdmid lo dijo claramente: el puerto es de ellos. Y si el puerto es de ellos nosotros no sabemos ni lo que sale ni lo que entra. No solamente no sabemos lo que sale ni lo que entra, sino que además los barcos son de ellos, porque no nos dejan tener a nosotros marina mercante. No nos dejan tener a nosotros un sistema de transporte propio; ahora el gobierno de Cristina y antes, Néstor, vinieron peleando y empieza a avanzar en el proyecto de la recuperación de la marina mercante y de la capacidad y de la posibilidad de producir nuestros propios barcos y tener nuestra propia marina de nuevo.
¿Qué significa eso? Que 3000 millones de dólares anuales van a salir de los bolsillos de este 1% de señores financieros, y van a pasar a los bolsillos del pueblo. ¿Uds. creen que esto va a ser fácil? Si te gusta el durazno… Porque como decía mi abuela “… de acuerdo al culo, son los azotes…”. ¿Qué quiere decir? Si el proyecto nuestro es grande y va por todo, del otro lado nos van a tirar con todo. Más vale que todos los que tienen que estar arriba del tren estén arriba del tren. Más vale que todos los compañeros que se tienen que formar como grandes compañeros con capacidad de organizar y de subir compañeros al tren, nos formemos y nos preparemos para subir compañeros al tren, es decir, lo que se llama formación de cuadros de organización. O sencillamente “cuadros organizadores de subidores al tren” (risas).
¡¡¡Volvemos de nuevo compañeros!!! Y cuando uno vuelve con el conocimiento histórico y la historia que tiene el pueblo argentino, suramericano y latinoamericano, nuestras posibilidades hoy son cien veces mayores de las que tuvimos entre 1955 y 1976.
Nosotros hoy tenemos mejores condiciones porque somos hijos de la historia de los compañeros que lucharon desde 1955 hasta el 1973 y del 73 hasta ahora, porque siguen luchando. Son inmensamente mayores las condiciones que tenemos hoy, como inmensamente mayores son nuestras responsabilidades.
En términos de energía, en Suramérica ¿cuánto hay? Dijimos que en alimento tenemos como para darle de comer a 1400 millones y nosotros somos 380. En petróleo en Sudamérica hay para 350 años y la mayor reserva esta en Venezuela. Gas, la mayor cantidad de gas está en Bolivia. Así que cuando, alguien se tire en contra de Evo Morales o de los bolivianos, pensemos que el gas está ahí, el gas natural. No hay Suramérica sin gas natural. No hay Suramérica sin petróleo. En términos de minerales, nosotros tenemos minerales de hierro para tirar para arriba. No falta en Suramérica. ¿Qué falta acá? ¿Qué nos falta a nosotros? lo que tiene que ver con fertilizantes potásicos: fosfatos y potasios; siderúrgicos: cromo, tungsteno y titanio. ¿Que más nos falta? Algunos minerales que tienen que ver con la química. ¿Y además que nos falta? Nos falta producción de medicamentos, ahí somos un poco débiles. Estamos produciendo el 30% de todo lo que necesitamos para Sudamérica.
En bienes intermedios como acero y cemento somos autosuficientes. En bienes de consumo inmediato somos autosuficientes. Pero en bienes de consumo durables producimos el 90%.
¿Y en términos de máquinas y herramientas de alta tecnología? Ahí estamos haciendo solamente un 50% de lo que estamos necesitando.
Ahora, supongámos que vamos para delante con el proyecto nacional y popular, y les empezamos a ganar a los muchachos del proyecto financiero y ellos se nos vienen y nos bloquean como entre 1946 hasta el 55. El primer país bloqueado fue Argentina, la Argentina de Perón entre 1946 y 1955. Pregúntenle a los abuelos, a los padres que tienen algunos años lo que era ese momento con el bloqueo. Pero supónganse que tenemos bloqueo, ¿qué tenemos para seguir funcionando nosotros? El 80% de lo que necesitamos. Como Argentina no, como Sudamérica. Como Argentina no llegamos al 80%, estamos en un 50% y es muy poco, no nos alcanza como Argentina, esto Perón lo vio en 1950. En el 53 hace el gran discurso en donde lanza el ABC al que se refería Julio [Piumato]. Con Argentina sola no te alcanza, porque cuando vos tenés que pelear y sacas números, ahí te das cuenta lo que sobra y lo que te falta. Y en este momento, como Argentina perdemos, como Sudamérica nos mantenemos en pié. Porque tenemos el 80% de lo que se necesita para mantenernos de pie. ¿Y lo otro? Bueno lo otro tendrá que venir de los acuerdos internacionales con la China nacional, no con la China de Shanghái que es la China financiera. Con la India Nacional, no con la Bombay financiera. Con la Rusia que juega de este lado, con el Irán que juega de este lado, con la Sudáfrica que juega de este lado, es decir, con un mundo en el que la crisis financiera hizo estallar el unipolarismo y hay múltiples polos de poder mundial, las oportunidades de vencer y continuar venciendo crecieron altamente. Crecieron muchísimo.








Hablemos ahora del Agua potable y los acuíferos: Sudamérica tiene entre la segunda y la primera reserva de agua potable mundial. No solamente en el acuífero guaraní. Hay otro acuífero que pasa más cerca, que va entre Santiago del Estero, Chaco hasta Salta. El acuífero guaraní llega hasta el medio Brasil, de hecho, la mayor parte está allí. Pero además de los acuíferos está el tema de los hielos permanentes que es agua potable en forma de hielo.
Van a venir por el agua, van a venir por los alimentos, van a venir por los minerales y por la biodiversidad. ¿Qué es la biodiversidad? La diversidad biológica natural, es decir, esa que nos permite no solamente tener una alta capacidad de producir oxígeno, es decir, agarrar el anhídrido carbónico y el dióxido, los resultados de la producción, metabolizarlo en las plantas y que vuelvan a producir oxígeno; porque nosotros funcionamos al revés que las plantas: nosotros necesitamos oxígeno y liberamos anhídrido carbónico. Las plantas viven del anhídrido carbónico y liberan oxígeno.
Pero además, de esas plantas es de donde nace la gran diversidad de la medicina y un conjunto de otros conocimientos y saberes. ¿Qué quieren ellos los del proyecto financiero global? Que esas cosas las tengan a disposición para usarlas ellos. Quieren que nosotros le agreguemos muy bajo valor, es decir nada de trabajo. Por eso en el 2001 la cantidad de desocupados y subocupados ya estaba en el 43%. ¿Qué nos dice esto? Ellos necesitan una argentina para 15 millones, no para 40. Recordemos en 1997 como los compañeros se morían de esas diarreas agudas porque no había los suficientes medicamentos y atención. Se morían los compañeros de cosas que vos no te tenés que morir. Ya no.
¿Qué quiere el proyecto financiero para Suramérica? Un proyecto para150 millones, es decir, sobran como 230 millones de sudamericanos para el proyecto financiero.
En términos del proyecto estratégico nacional popular latinoamericano nosotros necesitamos una argentina de 100 millones, porque si nosotros no somos 100 millones no tenemos la suficiente cantidad de población para sostener la cantidad de trabajadores que se necesita el desarrollo del proyecto propio. Y necesitamos una Sudamérica para mil millones de habitantes en los próximos 75 años. Porque sino no vamos a poder contar con la suficiente cantidad de trabajadores, obreros, técnicos, profesionales, pequeños productores, para sostener la producción y los desafíos de la producción que necesitamos.
Y viene la pregunta ¿Suramérica, cuánta población puede sostener? ¿Cuánto pueblo, cuántos suramericanos pueden vivir en Suramérica? Un piso de 1370 millones y un techo de 2400 millones de habitantes. Es decir, tenemos posibilidades con este proyecto!!!
Pero lo hago ahora más sencillo. Si nosotros somos ahora 40 millones y el enemigo nos plantea un proyecto financiero para 15 millones de argentinos… ¿quién pensas que son los argentinos que van a ir al matadero? ¿Redrado o yo? A Redrado lo salva la Luli Zalazar, después se pelean, pero lo salvan. ¿Quién va primero al matadero? ¿Redrado o yo, Cavallo o nosotros? Nosotros. Por lo tanto, esta no es una cuestión a la que hay que darle mucha vuelta filosófica. Está clarita la jugada. Digamos, si sobramos 25 millones, ¿adivina cuales son los 25 millones que sobran? Si en Sudamérica sobran 230 millones, ¿adivina cuales son los 230 millones de sudamericanos que sobran? Por lo tanto este proyecto financiero es un proyecto de muerte, de exclusión, de exterminio.
El proyecto nacional, popular y latinoamericano necesita en la Argentina 100 millones. Ah, si necesitamos 100 millones. Y en Sudamérica necesitamos 1000 millones. Te das cuenta que este es un proyecto de vida, no solamente es necesario, no solamente es nuestro sino que es un proyecto de esperanza.
Compañeros, como para ir concluyendo, en la movilización que hicimos el 30 de abril del 2009, el movimiento obrero y el movimiento nacional dejaron sentado que están de vuelta para ocupar el lugar de sujeto histórico, el sujeto histórico con capacidades transformadoras profundas.
La convocatoria para el 29 de abril del 2011 es una convocatoria a dar un gran salto de calidad. Es una convocatoria de alguna manera a todos los compañeros que tienen que estar arriba del tren, es una convocatoria a producir la síntesis necesaria en términos de la fuerza político-social que se necesita para sostener estos desafíos. Este es el desafío que nosotros tenemos planteado el 29 de abril próximo donde recordamos el primero de mayo en términos de alegría y reconociendo a nuestros mártires y aquellos que de alguna manera la remaron antes, lucharon y militaron antes.
Este 29 de abril nosotros tenemos el profundo desafío de asumir históricamente la situación, de producir esa síntesis, de caminar con todos los que hay que caminar para producir esa fuerza político-social sin la cual no hay programa revolucionario, no hay programa transformador, no hay Sudamérica de 1000 millones, no hay Argentina de 100 millones.
Este congreso que se lleva adelante hoy acá es la clara demostración que todo los que tienen que estar arriba del tren podemos estar arriba del tren, porque acá se empieza a convocar a todos los que necesitamos que estén arriba del tren y si somos capaces de estar acá debatiendo y formándonos, quiere decir que estamos en condiciones de estar arriba de ese tren de la historia para no solamente encarar el proceso y el desafío transformador que ya nos convocara Perón en 1945 y, que nos convocara Néstor y Cristina permanentemente, sino que además de eso tenemos todas las condiciones para llevarlo adelante con seriedad y profundidad en el largo plazo. Y esta reunión, este congreso, es la gran demostración que estamos a la altura de las circunstancias históricas.
¡¡¡Gracias compañeros!!!


Walter Formento

Debate. Kirchnerismo: cómo expandir representación

Por Eduardo Blaustein y Pablo Galand

De la “columna vertebral” a las nuevas representaciones. El Chino Navarro, Edgardo Mocca, Pepe Robles, Ricardo Rouvier y Eduardo Jozami debaten acerca de cómo ampliar las representaciones del kirchnerismo, de la relación con el sindicalismo y los modos de lograr nuevas empatías. ¿Qué es “institucionalizar” el modelo?

Si las elecciones en Catamarca sirvieron para que finalmente distintos actores de la oposición sinceraran sus debilidades (y para que en algún caso amagaran con proyectos de unidad más o menos quiméricos), al interior del kirchnerismo fortalecido se afinan debates en torno de los nuevos desafíos de crecimiento, de modo de ir por más capacidad de representación y transformación. En Huracán, la Presidenta aludió a esos desafíos convocando a sumar nuevas voluntades “sin preguntar de dónde vienen” ni repitiendo “los errores” cometidos por su generación. Ese mismo día, Beatriz Sarlo, en la crónica y análisis del acto que publicó en La Nación, subrayó que a diferencia de otros tiempos el acto “no tuvo como protagonista a la ‘columna vertebral’ formada por los sindicatos, sino a la nueva columna vertebral: la de las organizaciones sociales y juveniles. El cambio de una a otra militancia indica un cambio de época”.
Desde hace tiempo Sarlo viene sumando interpretaciones y reconocimientos sobre los tiempos kirchneristas infinitamente más interesantes que las lecturas reductoras a las que estaban acostumbrados los lectores de La Nación. Lo que importa en este caso es que lo señalado por Sarlo entra en sintonía con asuntos que se debaten en el propio kirchnerismo, sobre todo cuando se trata de buscar la ampliación y la mejor convivencia posible entre espacios que, por ser diversos, naturalmente pueden entrar en conflicto.
El jueves mismo, al día siguiente de que se conocieran tres novedades relevantes que hablan de mejoras para el mundo del trabajo, estalló uno de esos conflictos con el llamado al paro hecho por el moyanismo. Por debajo de la coyuntura y del eventual paquete de reclamos que Hugo Moyano quiera presentarle al Gobierno, discurre la pregunta planteada: ¿el movimiento obrero dejó de ser la columna vertebra del peronismo? Para responder esa y otras preguntas, este diario convocó a referentes con ópticas matizadas o distintas: el politólogo Edgardo Mocca, el dirigente social Fernando Chino Navarro, el periodista y ensayista Eduardo Jozami, el consultor Ricardo Rouvier y el abogado laboralista Alberto José Robles, miembro del Instituto del Mundo del Trabajo dirigido por Julio Godio.
Ante el primero de los disparadores, la vigencia o no de la idea de columna vertebral, Mocca se ataja de este modo: “No hay que subestimar el extraordinario papel que tienen los trabajadores organizados en la Argentina. Y será mayor aun en la medida en que el proceso político abierto en 2003 devolvió una centralidad al mundo del trabajo a partir de la reincorporación de cinco millones de personas. Este es un dato fuerte y que no se desenvuelve en abstractos, sino que se da junto a un movimiento sindical que jugó un papel activo y central en el proceso de recomposición productiva. Pero creo que la idea de columna vertebral, tal como fue establecida a partir de la Resistencia Peronista, es difícil reinstalarla porque se da en una sociedad distinta. El del trabajo es un mundo heterogéneo, atravesado por muchas diferencias y con mucha segmentación interna. Todavía un 33% de los trabajadores está en una situación de trabajo no registrado”.
Que la sociedad argentina es muy distinta a la de hace medio siglo o 30 años como para anclar en la figura de “columna vertebral” es una evidencia apuntada por varios entrevistados. Ricardo Rouvier señala que incluso antes de la muerte de Perón “estaba concluyendo la idea movimientista” y que el General herbívoro “intentó afirmarse más en las estructuras políticas de la democracia electoral”. Más adelante, “los cambios tecnológicos y culturales en la producción del capitalismo tardío también modificaron la importancia relativa de la clase obrera y su significación en términos de sujeto. Hoy hablamos de sectores populares como un conjunto más amplio que los trabajadores en relación de dependencia. No creo, salvo como una remisión a un pasado dinamizador, que se pueda considerar al movimiento obrero como columna vertebral. El kichnerismo pivotea sobre el relato de la antigua reivindicación de la clase trabajadora y las nuevas capas medias”.
Pepe Robles historiza el asunto describiendo cómo el peronismo fue primero Partido Laborista, un partido de sindicatos, para luego pasar a Partido Peronista, sosteniendo durante un tiempo la tradición de un 33 por ciento en la cuota de poder para los sindicalistas, “enredada” de algún modo en el imaginario de la columna vertebral. “Este esquema se mantuvo vigente hasta que lo rompió Menem. Pero al romper este esquema también rompió al movimiento obrero, que tomó diferentes posiciones frente a Menem. Los gordos tomaron una actitud, Moyano otra, apareció la CTA y los ultramenemistas otra. Por lo tanto, el movimiento obrero se fragmentó y de aquella etapa premenemista no se vuelve más. En primer lugar, porque hay una CTA que ya está afuera y en segundo lugar porque no hay un vínculo orgánico entre los sindicatos y el Partido Peronista. Ni siquiera está claro que el Partido Peronista es el partido del gobierno. Lo que sí está claro es que hay una revinculación del movimiento obrero con el espacio político que sostiene al gobierno”.
Para el Chino Navarro, “el peronismo sigue siendo la columna vertebral del movimiento obrero. Lo que trae de novedoso el kirchnerismo es la incorporación de los movimientos sociales que están integrados por trabajadores que en su momento se agruparon como desocupados porque en los ’90 y en la crisis de 2001 habían perdido su trabajo. El movimiento obrero se puede expresar en la CGT, en la CTA, en los trabajadores que no están encuadrados orgánicamente y resultan determinantes para modificar una sociedad. Si querés que una sociedad sea plenamente equitativa y justa requerís del protagonismo de los trabajadores”.
Lo nuevo. Todos coinciden en que parte de lo novedoso del kirchnerismo es su capacidad de contener representaciones diversas y lo que Rouvier llama “innovaciones culturales que el peronismo no tenía. El matrimonio igualitario, el enfrentamiento con la Iglesia, la actitud frente a las FFAA no eran propias del peronismo de los ’80 y menos de los ’90”. Dicho por Eduardo Jozami, “el peso de los sindicatos en la sociedad argentina en el pasado era considerablemente mayor que en la actualidad. Hoy el sujeto popular que el kirchnerismo convoca reconoce las transformaciones de las últimas décadas, incluyendo a las organizaciones sociales populares, los jóvenes, los universitarios e intelectuales y diversas expresiones de los sectores medios”. O, en traducción del Chino Navarro, “esa diversidad multicolor que se vio en Huracán es lo que te puede garantizar, con un gobierno que tenga la decisión del actual, la posibilidad de ir definitivamente a la distribución de la riqueza en un 50 y 50, como nosotros planteamos.
–Pero además, los sindicatos son mucho más autónomos de lo que eran hace 15 años. Ya no se alinean políticamente tan fácilmente.
Eso dice Pepe Robles y pone sobre la mesa un dato de un proceso que está en pleno desarrollo, pero que puede ser fenomenal: “En estos últimos siete años hubo muchos delegados nuevos. Se han multiplicado por diez y todos pendejos, gente de entre 20 y 35 años. Esto todavía no ha llegado a las primeras líneas de conducción, pero hace ya varios años que ahí están. Además, la conciencia de discutir paritarias todos los años hace que la gente discuta con los delegados en los lugares de trabajo todos los años. Eso es un ejercicio de cultura sindical muy significativo. Se va a notar en todas partes: en las primeras líneas, en las segundas líneas, en las formas de organización...
–Con la virtud de que no hay una amenaza de que se barra con todo como sucedió en el ’76...
–Exacto. Acá la sensación es que no se está apretando el acelerador demasiado a fondo. Todo el mundo prueba de apretar un poquito más a ver qué pasa. Por lo tanto, no te extrañe que una victoria del kirchnerismo sea un aval para todos estos sectores para pegar un salto hacia adelante. Creo que a eso se refería Cristina cuando habló de institucionalizar el modelo.
¿Efectivamente eso quiso decir Cristina? A riesgo de interpretarla como se hacía con las grabaciones de Perón venidas de Puerta de Hierro, Rouvier entiende que “institucionalizar el modelo” tiene que ver con la idea de una construcción política pendiente, “la gran tarea por realizar para asegurar los cambios y darle al peronismo otra realidad orgánica. Este PJ, así como está, es una rémora, y hay que atreverse a modernizar sus estructuras, hacer el trasvasamiento generacional y asegurar la continuidad ordenada del proyecto. Para eso se necesita liderazgo y voluntad política. Va a haber mucha resistencia de los que no quieren cambiar dentro y fuera del peronismo, pero hay que hacerlo. Hay que mejorar los sistemas de representación partidario, profundizar la democracia interna”. Si la interpretación es esa nomás, Pepe Robles añade: “Los sindicatos van a sentir el cimbronazo. En verdad, hace mucho que vienen cambiando aunque no se ve”.
Y si es por la idea de “institucionalizar”, Mocca va por un lugar matizado: “Cristina sabe que no está conduciendo a un partido político institucionalizado, sino que está dirigiendo a un movimiento muy amplio quetiene en su interior historias muy diferentes de la continuidad de este proceso político depende de construir una subjetividad política relativamente institucionalizada. Tampoco es relevante que la cosa sea una institución demasiado organizada porque esa no es la tradición política argentina. Pero sí la capacidad de contener la diversidad”.
Vayamos entonces de la diversidad a la tan mentada transversalidad. ¿La transversalidad original que planteó Néstor Kirchner ya no existe o goza de buena salud pero reconfigurada?
Jozami: –No pudo consolidarse en una primera etapa signada por el predominio excluyente del Partido Justicialista. Tal vez hubo responsabilidades concurrentes, el Gobierno se vio tentado a recostarse en el PJ y los convocados no siempre estuvieron a la altura de las circunstancias. Sin embargo, la profundización de la política de transformación ha ampliado la adhesión de muchos que no se reconocen como justicialistas y creo que el Gobierno avanza hacia un reconocimiento más claro de la pluralidad del movimiento en el que se sustenta.
Rouvier: –La idea apareció luego del 2003 como un modo de superar al peronismo, como un intento de lograr una nueva síntesis. Hoy, la transversalidad es una pata del kichnerismo junto a la principal, que es el peronismo. Esto obliga a una conducción firme y decidida, ya que sin conducción esto se desarmaría y entraría en crisis. Por eso, la candidatura de Cristina es un elemento ordenador de este conglomerado.
Mocca: –Más que transversalidad, hay un nuevo principio de diferenciación en la política argentina que de alguna manera introdujo el proceso iniciado por Néstor Kirchner: los que están a favor de una intervención distinta del Estado, de un proceso de integración regional, de un proceso de intervención muy fuerte en los mercados laborales, de apropiación de la renta extraordinaria que viene de los recursos agrícolas. Toda una serie de elementos que conforman un discurso político. Y ese discurso político ha dividido las aguas de modo diferente. Por eso, más que transversalidad, hay un nuevo principio de diferenciación.
Y en ese difícil equilibrio de las transversalidades y la interpelación a otros actores políticos y sociales, ¿qué pasa con el peronismo?
Jozami: –El peronismo es la tradición política principal de los sectores populares argentinos y debe jugar un rol central. Pero debe existir un sincero reconocimiento del aporte que hoy hacen otras corrientes de pensamiento en la construcción de un proyecto liberador. Prefiero pensar en una amplia confluencia de tradiciones, un diálogo que alumbre una nueva experiencia política, antes que en una simple sumatoria al justicialismo de sellos partidarios que no siempre agregan una real representatividad”.
Navarro: –El kirchnerismo tiene genes claramente peronistas. Pero se trata de un peronismo frentista, pluralista, diverso.
De acuerdo, el peronismo en un lugar central. ¿Y –con perdón– el progresismo?
Jozami: –El progresismo ha quedado, como denominación política, bastante devaluado después de las frustradas experiencias de comienzos de siglo, identificado con la excesiva moderación y la falta de audacia antes que con cualquier propósito de transformación. La maciza voluntad política que demostraron Néstor y Cristina aleja al kircherismo de ese modo progresista de la política. Pero sería un grueso error deducir de esto que no es necesario ganar espacio para el proyecto kichnerista entre los votantes y dirigentes tradicionalmente considerados progresistas”.
Rouvier: –Es muy difícil caracterizar al progresismo. Convengamos que con el kirchnerismo apareció un peronismo remozado, y con nuevas energías; y se fundió con ideas progresistas. Para mí ésa es la síntesis que aparece en La Cámpora, o en la Juventud Sindical. Cuando hablamos del peronismo histórico no podemos dejar de señalar su costado conservador, que sí aparece en los liderazgos de algunas provincias, pero no en la conducción de Cristina.
Repasemos ideas similares pero puestas en eventual conflicto, en el diálogo con Pepe Robles:
–¿Desde el peronismo hay también esa intención de integrarse? Porque los barones del conurbano y los gobernadores con prácticas feudales son una realidad...
–Sí, pero así es la historia. Pensar que la historia va a ser hecha por Caperucitas Rojas es ridículo. Cuando uno entra a Brasil y ve lo que fue el proceso de Lula se da cuenta de que no fue un cuento de hadas. Hay que ver con quién hizo las alianzas y cómo las hizo, con corrupción por todos lados. La historia es muy complicada y muy cuestionable. No da tanto margen para que todo lo hagas muy prolijito. Pero funciona igual. No se puede decir que la Revolución Francesa no funcionó porque hubo guillotina a diestra y siniestra.
–¿Pero pueden convivir bajo un mismo movimiento Sabattella y Curto o en algún momento uno se va a terminar imponiendo sobre otro
–Las dos cosas son posibles. Los conflictos internos nunca desaparecen. Por lo tanto, pensar que va a haber un bando que no va a tener conflictos internos es absurdo. A veces los conflictos internos rompen al bando y a veces no. A veces lo rompen parcialmente y lo reconfiguran. No se puede saber hasta que sucede. Creo que en el caso de la provincia de Buenos Aires van a putear cada uno, pero creo que las colectoras van a correr por autopista. Pero una cosa es que Sabbatella se sume y otra que sea el líder de los negros. Un líder de los negros tiene que ser negro y usar campera de cuero, si no, no es genuino. Las integrantes de las clases medias creen que ellos son más prolijos para dirigir a los negros que los negros. Para un verdadero movimiento de democracia profunda, los negros tienen que ser dirigidos por un negro.
Edgardo Mocca dice que “no es una apuesta totalmente perdida la apuesta a los equilibrios y a la lógica del armado de un nuevo sujeto político”. En cuanto al tipo de tensiones y conflictos que ciertos medios presentan como crisis y eventuales rupturas, “eso no lo resuelve ningún pronóstico sino el liderazgo. Y en ese sentido la Presidenta lo está resolviendo con un estilo muy apropiado. Eso no quiere decir que se puedan hacer fáciles pronósticos de éxito en esa tarea. Creo que es una de las tareas políticas principales que tiene este proyecto. Eso no está escrito”.
Que vivan las clases medias. No hay analista al que no se le haya escapado el hecho evidente de que en los últimos tiempos el discurso presidencial busca mejores niveles de interpelación social y un mejor relacionamiento con las clases medias urbanas, a menudo mal llevadas con ciertas prácticas sindicales. Hubo al menos dos señales fuertes. La primera, cuando Cristina le dijo a Hugo Moyano en el acto en River, en relación con la eventual ocupación de puestos de poder, que ella también es una trabajadora (“trabajo desde los 18 años”). La segunda, en la apertura de las legislativas: “Yo quiero seguir siendo compañera de los sindicatos y no cómplice de maniobras que perjudican a otros trabajadores”. Aquella vez no dejó de subrayar que los ataques al sindicalismo tienen que ver antes que con cuestiones éticas con intereses concretos o con el resentimiento que provoca el lugar transformador que hoy ocupan los trabajadores: “Lo que les molesta son las mejoras salariales logradas en paritarias”.
Rouvier también advierte las novedades discursivas: “A mí me parece que Cristina está enviando señales a la clase media. Por ejemplo, cuando planteó el tema de inseguridad en la apertura parlamentaria; o el de los límites al capital extranjero para la adquisición de tierras; la respuesta a la actitud de Carta Abierta respecto de Vargas Llosa. Cristina está recuperando imagen en los estratos medios, y para asegurar el voto de esos sectores debería continuar con esta actitud de representar más el interés general y no el sectorial. Agrega Jozami: “No está de más recordar que Arturo Jauretche, quien cuestionara el medio pelo y la tilinguería de cierta clase media, fue también quien más insistió en la necesidad de no agredir gratuitamente a estos sectores. La política más avanzada no es la que más ataca a los sectores medios, sino la que logra encolumnarlos tras un proyecto popular. Así ocurrió en los mejores momentos de la historia peronista”.
Vuelto a decir por Navarro: “Los momentos más altos de conciencia y organización de los sectores populares tuvieron que ver cuando los sectores medios se involucraron y comprometieron”. Lo que alguna vez escribió Jauretche en Los profetas del odio y la yapa sobre el viejo peronismo fue esto: “Se cometió el error de desplazar y hasta hostilizar a los sectores de clase media permitiendo al adversario unificarla en su contra”.
Eso fue hace más de medio siglo. El futuro, como señala Mocca, no está escrito, ni viene en manuales.
•JOZAMI
“El peronismo es la tradición política principal de los sectores populares pero hoy debemos reconocer el aporte de otras corrientes en la construcción de un proyecto liberador”
•INSTITUCIONALIZAR
“Institucionalizar no significar cerrar espacios ni formalizar estructuras. Me parece que la Presidenta apunta a reconocer más claramente y organizar el rol de los diferentes sectores. Esto va más allá de lo partidario.”(E. Jozami)
•ALBERTO JOSÉ ROBLES: La relación entre peronismo y progresismo
“La Argentina tiene dos movimientos populares y no un partido de derecha. Algo poco habitual en el mundo. El partido de derecha en la Argentina fueron los militares. La dificultad de vincular progresismo con peronismo tiene que ver con que la clase media se siente amenazada por ‘los negros’. Creo que hay un sector de la clase media que entiende mejor el problema de fondo, que sabe dejar de lado los privilegios étnicos y pasar a construir sociedades de masas. Un país donde en lugar de tener una población de diez millones de habitantes integrados, haya cuarenta millones de habitantes integrados a su vez en un mercado latinoamericano de trescientos millones. Eso es poder económico. Sudamérica va en camino de una década espectacular. Hay un sector de la clase media y del empresariado argentino que ve y comprende que se debe construir una sociedad homogénea que a la vez sea mercado. Porque no debemos olvidar que la homogeneidad también es poder adquisitivo. Creo que estamos en camino de ese gran cambio histórico. La dirección es la correcta, pero todavía no está del todo claro si será posible hacerlo no. Porque para ello se necesita de un sector de la clase media que tome esas banderas. En este momento, la irrupción de la juventud en el escenario político puede estar reflejando el comienzo esperado.”