El gobierno que prometió terminar con los privilegios de la casta terminó generando actos de corrupción, utilizando los recursos del Estado que prometieron ajustar. Un anexo de 58 páginas incluido en el informe de gestión de Manuel Adorni al Congreso expuso 3.861 consumos realizados con tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica Argentina durante la presidencia de Demian Reidel: hoteles de cinco estrellas en cuatro continentes, duty free en masa en los días previos y posteriores al despido, 502 retiros de efectivo por 60 millones de pesos y servicios de playa en Valencia.
El miércoles 29 de abril, el jefe de Gabinete Manuel Adorni se presentó ante la Cámara de Diputados para rendir su informe de gestión número 145. Entre las más de 1.900 páginas del documento había un anexo que el gobierno podría haber omitido: el ‘Reporte Tarjeta Corporativa Nucleoeléctrica Argentina S.A.’, de la cuenta 338402, correspondiente al período comprendido entre el 1 de marzo de 2025 y el 12 de febrero de 2026. Lo había pedido la diputada de Unión por la Patria Florencia Carignano. Adorni lo adjuntó completo.
El período auditado no es neutral: coincide casi exactamente con los meses en que Demian Reidel —físico, economista y amigo personal del presidente Javier Milei, con quien había anunciado que escribirían juntos un libro candidato al Nobel de Economía— presidió la empresa estatal que opera las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse. Reidel había asumido en abril de 2025, después de renunciar a su cargo de jefe de asesores presidenciales, y fue eyectado el 9 de febrero de 2026 en medio de denuncias por sobreprecios en contrataciones públicas.
Los números: 313.000 dólares, 502 retiros, 45 duty free
El análisis detallado realizado por EconoJournal sobre los 3.861 registros arroja un monto global de 443 millones de pesos, equivalentes a unos 313.000 dólares al tipo de cambio oficial. El documento corresponde a 103 tarjetas activas de 11 directivos —entre directores y gerente general— y 92 técnicos. Esa arquitectura es la que usó Reidel como línea de defensa: ‘Los artículos mezclan datos de todas las tarjetas de la empresa’, escribió en sus redes sociales. ‘Intentar asignármelo a mí es mala fe absoluta.’
Lo que el reporte muestra, con independencia de quién realizó cada operación, es el patrón de uso de los recursos públicos dentro de la empresa bajo su conducción. El concepto que más aparece es ‘Duty free’: 45 menciones por un total de 5.957 dólares y 1,1 millones de pesos. La distribución temporal de esas compras es el dato más revelador: el 60% del total —unos 4,7 millones de pesos— se concentró en apenas una semana, la misma en que Reidel fue despedido. El sábado 7 de febrero, dos días antes del cese, figuran once compras en comercios duty free por 1.493 dólares. El miércoles 11, dos días después del despido, otras siete por 1.751 dólares, incluyendo las tres operaciones más caras de todo el período: 586, 382 y 349 dólares.

Del Mediterráneo al Marriott de Viena
El mapa de gastos recorre cuatro continentes. España concentra la mayor parte de los registros, buena parte de ellos vinculados a Tecnatom, empresa con sede en San Sebastián de los Reyes especializada en simuladores nucleares, con quien Nucleoeléctrica firmó un contrato para la actualización del simulador de Atucha I. La empresa justificó ante medios los viajes a Madrid y Valencia precisamente por ese proyecto, señalando que técnicos debieron desplazarse para instancias de capacitación in situ, en el marco de la Decisión Administrativa 888/2024 que fijó topes de 188 euros diarios para viáticos y 388 euros para alojamiento en destinos europeos de alta categoría.
Pero el desglose del reporte también incluye una peluquería madrileña el 7 de noviembre de 2025 —un día después de un gasto en el buffet de Tecnatom—; 765 dólares en el ‘Pub El Pirata’ de Madrid; 2.079 dólares en el hotel Vincci Capitol sobre la Gran Vía; y 13 pagos consecutivos el 13 y 14 de septiembre de 2025 a ‘Mar y Sombra SL’, empresa de servicios de playa en la costa de Valencia. En Austria, los registros ubican a funcionarios de Nucleoeléctrica en el Vienna Marriott Hotel y el Meliá Vienna en diciembre de 2025 —fechas que coinciden con fotos publicadas por el propio Reidel junto a Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica—, con un gasto de más de 1.700 dólares en alojamiento dos días después de esos encuentros. También aparecen el St. Regis Singapore en octubre, el Ritz-Carlton Georgetown, el W South Beach de Miami y el InterContinental San Francisco.
«El sábado 7 de febrero, dos días antes de que echaran a Reidel, figuran once compras en duty free por U$S 1.493. El miércoles 11, dos días después del despido, otras siete por U$S 1.751.»
Los adelantos de efectivo suman 502 operaciones por 60,3 millones de pesos. Muchas se registraron de forma consecutiva: entre el 22 y el 24 de enero de 2026 hay 33 extracciones sucesivas de 48 dólares cada una, totalizando 1.584 dólares en 72 horas. También se detecta una aceleración hacia el final de la gestión: entre el 1 de marzo y el 31 de diciembre de 2025 hubo 196 retiros por 35,5 millones de pesos; en los 43 días de 2026 incluidos en el reporte, los retiros casi se duplicaron en velocidad: 306 operaciones por 24,7 millones.
La defensa oficial: rendición obligatoria y un solo proveedor disponible
El nuevo presidente de Nucleoeléctrica, Juan Martín Campos —bioquímico especializado en seguridad nuclear que reemplazó a Reidel tras la asamblea del 9 de febrero—, salió a responder con un comunicado en el que argumentó que todos los consumos ‘se realizaron en el marco de un esquema formal que cuenta con rendición obligatoria’ y que ‘todo gasto efectuado que no se considere justificado’ debe ser devuelto por el titular de la tarjeta. No precisó si alguno de los consumos cuestionados ya fue reintegrado al Estado.
La empresa explicó además que el sistema de tarjetas corporativas lleva vigente desde 2020 y se utiliza ‘principalmente para abonar el canon diario a los agentes que prestaban funciones en el marco de viajes laborales al exterior, así como también para gastos de representación vinculados a funciones directivas’. Los viajes a España, en particular, fueron atribuidos al proceso de adquisición de un simulador de entrenamiento para Atucha I provisto por Tecnatom, lo que habría requerido sucesivas visitas técnicas a Madrid y Valencia.
Reidel, por su parte, se limitó a negar responsabilidad directa sobre los gastos más llamativos. ‘Mis resúmenes de tarjeta corporativa no muestran ningún gasto personal. Cero discotecas ni servicio de playa ni free shop ni nada’, publicó en X. Y concluyó: ‘Ante la denuncia, que se investigue hasta el último peso. Yo no tengo nada que ocultar.’ Ni la empresa ni el exfuncionario respondieron a la pregunta de quiénes son los titulares de las tarjetas que registraron los gastos cuestionados, ya que el documento oficial no identifica a las personas detrás de cada operación.
El expediente previo: sobreprecios del 140% y del 1.000%
Las tarjetas corporativas no son el primer capítulo del caso Reidel en Nucleoeléctrica. Su salida, el 9 de febrero, se produjo después de una acumulación de denuncias que comenzaron dentro de la propia empresa. La primera llegó del gerente de planta de Atucha I y II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, quien presentó ante el Comité de Integridad una denuncia por irregularidades en la licitación del servicio de limpieza de las centrales: la contratación de la empresa LX Argentina habría implicado un sobreprecio superior al 140% respecto a los valores históricos, con un perjuicio para el Estado estimado en 6,5 millones de dólares. El proceso había dejado afuera a diez oferentes bajo requisitos técnicos que —según las empresas excluidas— fueron diseñados para reducir la competencia.
La segunda denuncia llegó de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). El gremio acusó a la conducción de haber adquirido el sistema de gestión SAP S/4HANA por 7 millones de dólares cuando su valor de mercado era de aproximadamente 600.000 dólares, un sobreprecio del 1.066,7%. Como consecuencia de ambas denuncias, el directorio suspendió al gerente general Marcelo Famá y al gerente de Coordinación Administrativa Hernán Pantuso, ambos designados por Reidel, en una señal sin precedentes de desconfianza hacia su propia conducción. En paralelo, una investigación periodística reveló que Reidel había cancelado deudas personales por 825 millones de pesos en apenas 18 días durante enero de 2026, una coincidencia temporal que generó señalamientos aunque el exfuncionario alegó que el dinero provenía de la venta de un activo inmobiliario adquirido en 2018.
La paradoja del informe voluntario
El caso tiene una dimensión política que trasciende los gastos en sí: el documento que los expone fue adjuntado de manera voluntaria por el propio gobierno de Milei. Adorni podría haber respondido la pregunta de Carignano con generalidades o con referencias a auditorías internas. En cambio, entregó 58 páginas con el detalle transacción por transacción. La decisión puede interpretarse como una señal de que el gobierno quiso distanciarse de la gestión Reidel —ya fuera de la empresa y señalado por múltiples irregularidades— o, alternativamente, como un error de cálculo sobre el impacto que tendría la publicación del documento.
Lo que el expediente revela, en cualquier caso, no es solo un problema de gestión de una empresa pública. Reidel llegó a Nucleoeléctrica como uno de los hombres más cercanos a Milei, partícipe del círculo ideológico que produjo el paper de Davos sobre regulación y crecimiento, compañero de la promesa Nobel. Su gestión en la empresa —con sobreprecios en licitaciones, gastos en playas mediterráneas y una avalancha de retiros de efectivo en los días de su salida— es el espejo en el que se refleja una contradicción que el gobierno libertario no ha logrado resolver: el discurso de la motosierra y la práctica del Estado que se administra como bien propio son, al menos en este caso, la misma cosa.



