El negocio de la ignorancia militante

 Cómo la ultraderecha convirtió el desprecio por el conocimiento en una tecnología de poder. El caso Milei en Neura y Carajo.

Por ANTONIO MUÑIZ

 

El 14 de mayo de 2026, el presidente de la Nación eligió dos canales de streaming oficialistas —Neura y Carajo— para dar una gira mediática de más de dos horas. El formato era previsible: preguntas cómodas, ausencia de datos incómodos, audiencia propia. Lo que no era previsible, o quizás sí, fue la calidad del discurso.

En Neura, al ser consultado sobre los costos sociales del ajuste y las críticas de economistas al modelo, Milei respondió con esta frase:

“No es cómo me masturbo mejor con un modelo. Es tomar decisiones en un mundo con una incertidumbre de la puta madre.”  — Milei en Neura, 14 de mayo de 2026

No fue un lapsus. Fue una declaración de principios. La exigencia de rigor analítico queda equiparada al onanismo intelectual; el modelo, al autoerotismo; la responsabilidad de gobernar, a la virilidad. El presidente de un país de 48 millones de personas, desde un espacio mediático de alcance masivo, redefinió así el debate económico.

En el mismo streaming, al referirse a los docentes universitarios que reclaman salarios —mientras la cuarta Marcha Federal Universitaria reunía ese mismo mes más de 1.200.000 personas en todo el pais y los datos del sector acreditaban una caída real del 45,6% en las transferencias a las universidades nacionales desde 2023— el diagnóstico presidencial fue:

“Los sindicatos docentes ahora se quejan de que se están cerrando jardines de infantes… no conectan.”  — Milei en Carajo, 14 de mayo de 2026.

Imitaciones, burlas, insultos y elogios desmesurados a Trump: el otro lado  de la entrevista al Presidente - LA NACION

Horas después, en Carajo, Milei escaló el registro. Sin provocación verificable, atacó a la periodista Débora Plager llamándola «cómplice de asesinatos», «cómplice de genocidio» y «sorete», vinculando su postura sobre el aborto legal a una supuesta masacre demográfica. El dato contextual no es menor: el informe anual de FOPEA registró en 2025 un récord histórico de 278 ataques a la prensa —un 55% más que en 2024—, con Milei concentrando 119 de ellos: el 43% del total.

 Milei, el aborto y los enemigos imaginarios – Página|12

Completó la gira con una afirmación sin sustento verificable sobre política exterior:

“Gracias a Trump, la Argentina acaba de mejorar enormemente porque al cortar la runfla de Venezuela se dejó de financiar a un conjunto de hijos de puta acá adentro que querían hacer un golpe.”  — Milei en Neura, 14 de mayo de 2026

Un intento de golpe de Estado atribuido a «políticos, empresarios, medios y opinadores mercenarios», sin precisiones, sin nombres, sin pruebas. Solo la certeza absoluta construida sobre el vacío. Solo el grito.

El insulto no es un accidente comunicacional. Es la forma que adopta el poder cuando ya no puede defender sus resultados con argumentos.

 

DEL EXABRUPTO A LA ARQUITECTURA POLÍTICA

Sería un error de análisis tratar lo ocurrido en esos streamings como torpeza retórica o como el síntoma de una personalidad desbordada. Milei eligió Neura y Carajo el mismo día en que el INDEC publicó una inflación de abril del 2,6% —el número más bajo en cinco meses— porque necesitaba algo distinto a celebrar un dato: necesitaba regenerar centralidad emocional en el momento exacto en que el efecto novedad del ajuste comenzaba a agotarse.

Hay un cálculo político en ese lenguaje. No es nuevo ni improvisado. La ultraderecha neoliberal contemporánea —desde Bolsonaro hasta Trump, con Milei como su versión rioplatense— comprendió antes que sus adversarios una verdad que la teoría política tardó en reconocer: en la era digital, la política no se gana en el plano de los argumentos. Se gana en el plano de los afectos, de las certezas inmediatas, de la pertenencia tribal.

El insulto cumple en ese esquema una función precisa. No busca convencer: busca cohesionar. No se dirige al adversario: se dirige a la propia tribuna. Cada descalificación a un periodista, cada ataque a un docente, cada amenaza a un empresario que no se alinea, produce en la audiencia afín una descarga emocional que equivale a la confirmación de identidad. El otro es el enemigo; nosotros somos los que vemos la verdad. La ignorancia compartida es el pegamento de la comunidad política.

EL EFECTO DUNNING-KRUGER COMO DISPOSITIVO DE MASAS

El efecto Dunning-Kruger —ese sesgo cognitivo documentado en 1999 por los psicólogos David Dunning y Justin Kruger, por el cual quien menos sabe sobre un tema mayor certeza siente de dominarlo— era, hasta hace una década, un fenómeno individual y psicológico. Hoy es una infraestructura política a escala masiva. Y no ocurrió por accidente.

Las plataformas digitales no fueron diseñadas para el debate elaborado. Fueron diseñadas para maximizar la interacción y la fidelización, la velocidad, la reacción emocional, la certeza absoluta. En ese ecosistema, el matiz es un obstáculo. La duda resta viralidad. La complejidad pierde clics. Lo que gana terreno es la hiper opinión, la seguridad total sobre temas que requieren años de formación para comprenderse.

El resultado es el que vemos. Se normaliza escuchar diagnósticos de macroeconomía de boca de streamers sin formación técnica alguna. Se legitima el desprecio a las universidades desde cuentas que nunca pisaron una biblioteca. Se denuncia el «adoctrinamiento» académico mientras se replica de memoria el slogans manufacturado por un algoritmo de recomendación. La opinión improvisada de un influencer libertario tiene el mismo peso simbólico en el debate público que décadas de trabajo intelectual de un científico o un docente. Todo vale lo mismo si genera likes, viralidad e identificación inmediata.

Milei no inventó ese ecosistema. Pero lo habita con una eficacia que sus adversarios aún no han logrado replicar. Cuando dice que los economistas que modelan se masturban con sus teorías, no está cometiendo un error: está hablando el idioma exacto del algoritmo. Está premiando la certeza sobre la duda, la velocidad sobre la profundidad, la agresión sobre el argumento.

La ignorancia dejó de ser una limitación vergonzosa. Es hoy una bandera de identidad política, estética y afectiva.

 

LA ARQUITECTURA EMOCIONAL DEL ANTI-SABER

Sería igualmente un error —más sutil pero igualmente paralizante— reducir este fenómeno a la mera irracionalidad de quienes lo sostienen. La ignorancia militante tiene una arquitectura emocional sofisticada, y responde a condiciones materiales concretas.

Pensar cuesta. Estudiar demanda tiempo que en una sociedad precarizada, acelerada y exhausta resulta escaso. El conocimiento genuino introduce angustia: obliga a convivir con la ambigüedad, con las certezas provisorias, con la complejidad de un mundo que no tiene enemigos claros ni soluciones simples. La ignorancia organizada, en cambio, ofrece lo que la época demanda: respuestas cerradas, enemigos identificables, pertenencia tribal inmediata. Cuando el presidente llama «hijos de puta» a sus adversarios políticos desde un streaming, no produce solo indignación en sus críticos: produce alivio en sus seguidores. Finalmente, alguien dice lo que ellos sienten.

 

A eso se suma una función que los estudios sobre narcisismo colectivo y psicología política han documentado ampliamente: humillar al que estudia, agredir al experto, destruir la legitimidad del que investiga, opera como compensación narcisista. Evita tener que mirar los propios límites. Es más sencillo demoler la autoridad del economista, del historiador o del periodista que aceptar que el mundo es más difícil de lo que cualquier slogan puede capturar. Por eso Milei llama «sorete» a Débora Plager: no porque tenga un argumento contra su periodismo, sino porque destruir su legitimidad es más rápido y más rentable emocionalmente que debatir.

Lo más perturbador no es que este mecanismo exista: es que funciona. Según la última encuesta del Laboratorio de Opinión Pública de la Universidad de San Andrés, el 60% desaprueba la gestión de Milei. Pero ese 37% que la aprueba lo hace con una convicción que no depende de los datos: depende de la identidad. Y la identidad, en la política contemporánea, es más difícil de mover que cualquier argumento.

LA IGNORANCIA COMO TECNOLOGÍA DE GOBIERNO

Cuando una sociedad empieza a burlarse sistemáticamente de la ciencia, la cultura, la universidad, el periodismo serio y la memoria histórica, el problema deja de ser meramente cultural o comunicacional. Es un problema profundamente político.

La ignorancia organizada es una tecnología de disciplinamiento social. Cuanto menos se comprende cómo funciona el poder y cómo se distribuye la riqueza, más fácil resulta moralizar la pobreza, odiar al diferente y aceptar la crueldad como si fuera eficiencia. Los números que Milei no mencionó en sus dos horas de streaming son elocuentes: el salario mínimo acumula una pérdida real de casi el 38% desde noviembre de 2023; los servicios públicos subieron tres veces más que la inflación en el mismo período; el empleo asalariado formal encadenó ocho meses consecutivos de caída. Pero ninguno de esos datos tiene lugar en el ecosistema del insulto y la certeza absoluta.

En ese sentido, el raid mediático por Neura y Carajo no fue comunicación política en el sentido convencional del término. Fue administración del relato. Mientras los streamings oficialistas absorbían la agenda con agresiones y conspiraciones, la cuarta marcha universitaria —con su contundente demanda de cumplimiento de la Ley de Financiamiento sancionada por el Congreso y avalada en dos instancias judiciales— quedaba enmarcada desde el poder como operación política. La ignorancia ruidosa no es solo una forma de no saber. Es, sobre todo, una forma de gobernar.

 Ciudadanos que no comprenden los mecanismos de la economía política son ciudadanos que no pueden evaluar las consecuencias de las políticas que padecen.

 LO QUE ESTÁ EN JUEGO

Data política y económica no suscribe al pesimismo cultural como postura política. El pensamiento crítico, la cultura del dato y el debate intelectual riguroso tienen una historia larga y robusta en la Argentina —una historia que incluye universidades que salieron a la calle cuatro veces en dos años, científicos que sostienen instituciones desfinanciadas, periodistas que investigan bajo presión sistemática—, y esa historia no se borra con un algoritmo ni con una gira de dos horas por streamings afines.

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Pero tampoco se preserva sola. La tentación frente a este diagnóstico es pedagógica: más educación, más divulgación, mejores explicaciones. Es valido pero insuficiente, porque parte de un diagnóstico equivocado. La ignorancia militante no es un déficit de información. Es una elección política inducida, cultivada y rentabilizada. No se corrige con más datos: se disputa con otra política.

La respuesta no puede ser solo académica ni solo periodística. Requiere actores políticos, sociales y culturales capaces de construir una narrativa que sea emocionalmente competitiva con la simplificación: que hable a las experiencias concretas de la gente, que conecte la complejidad con la vida cotidiana, que devuelva prestigio social al conocimiento sin condescendencia.

Esa es, precisamente, la apuesta que le falta al campo popular, no solo tener razón en los datos, sino saber comunicar por qué el saber y la información correcta son válidos y necesarios. No alcanza con la verdad. Hace falta también la semántica adecuada para que la verdad llegue.

REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA


La corrupción detrás de la motosierra

 El gobierno que prometió terminar con los privilegios de la casta terminó generando actos de corrupción, utilizando los recursos del Estado que prometieron ajustar.  Un anexo de 58 páginas incluido en el informe de gestión de Manuel Adorni al Congreso expuso 3.861 consumos realizados con tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica Argentina durante la presidencia de Demian Reidel: hoteles de cinco estrellas en cuatro continentes, duty free en masa en los días previos y posteriores al despido, 502 retiros de efectivo por 60 millones de pesos y servicios de playa en Valencia. 

 


El miércoles 29 de abril, el jefe de Gabinete Manuel Adorni se presentó ante la Cámara de Diputados para rendir su informe de gestión número 145. Entre las más de 1.900 páginas del documento había un anexo que el gobierno podría haber omitido: el ‘Reporte Tarjeta Corporativa Nucleoeléctrica Argentina S.A.’, de la cuenta 338402, correspondiente al período comprendido entre el 1 de marzo de 2025 y el 12 de febrero de 2026. Lo había pedido la diputada de Unión por la Patria Florencia Carignano. Adorni lo adjuntó completo.

El período auditado no es neutral: coincide casi exactamente con los meses en que Demian Reidel —físico, economista y amigo personal del presidente Javier Milei, con quien había anunciado que escribirían juntos un libro candidato al Nobel de Economía— presidió la empresa estatal que opera las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse. Reidel había asumido en abril de 2025, después de renunciar a su cargo de jefe de asesores presidenciales, y fue eyectado el 9 de febrero de 2026 en medio de denuncias por sobreprecios en contrataciones públicas.

Los números: 313.000 dólares, 502 retiros, 45 duty free

El análisis detallado realizado por EconoJournal sobre los 3.861 registros arroja un monto global de 443 millones de pesos, equivalentes a unos 313.000 dólares al tipo de cambio oficial. El documento corresponde a 103 tarjetas activas de 11 directivos —entre directores y gerente general— y 92 técnicos. Esa arquitectura es la que usó Reidel como línea de defensa: ‘Los artículos mezclan datos de todas las tarjetas de la empresa’, escribió en sus redes sociales. ‘Intentar asignármelo a mí es mala fe absoluta.’

Lo que el reporte muestra, con independencia de quién realizó cada operación, es el patrón de uso de los recursos públicos dentro de la empresa bajo su conducción. El concepto que más aparece es ‘Duty free’: 45 menciones por un total de 5.957 dólares y 1,1 millones de pesos. La distribución temporal de esas compras es el dato más revelador: el 60% del total —unos 4,7 millones de pesos— se concentró en apenas una semana, la misma en que Reidel fue despedido. El sábado 7 de febrero, dos días antes del cese, figuran once compras en comercios duty free por 1.493 dólares. El miércoles 11, dos días después del despido, otras siete por 1.751 dólares, incluyendo las tres operaciones más caras de todo el período: 586, 382 y 349 dólares.

Demian Reidel

Del Mediterráneo al Marriott de Viena

El mapa de gastos recorre cuatro continentes. España concentra la mayor parte de los registros, buena parte de ellos vinculados a Tecnatom, empresa con sede en San Sebastián de los Reyes especializada en simuladores nucleares, con quien Nucleoeléctrica firmó un contrato para la actualización del simulador de Atucha I. La empresa justificó ante medios los viajes a Madrid y Valencia precisamente por ese proyecto, señalando que técnicos debieron desplazarse para instancias de capacitación in situ, en el marco de la Decisión Administrativa 888/2024 que fijó topes de 188 euros diarios para viáticos y 388 euros para alojamiento en destinos europeos de alta categoría.

Pero el desglose del reporte también incluye una peluquería madrileña el 7 de noviembre de 2025 —un día después de un gasto en el buffet de Tecnatom—; 765 dólares en el ‘Pub El Pirata’ de Madrid; 2.079 dólares en el hotel Vincci Capitol sobre la Gran Vía; y 13 pagos consecutivos el 13 y 14 de septiembre de 2025 a ‘Mar y Sombra SL’, empresa de servicios de playa en la costa de Valencia. En Austria, los registros ubican a funcionarios de Nucleoeléctrica en el Vienna Marriott Hotel y el Meliá Vienna en diciembre de 2025 —fechas que coinciden con fotos publicadas por el propio Reidel junto a Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica—, con un gasto de más de 1.700 dólares en alojamiento dos días después de esos encuentros. También aparecen el St. Regis Singapore en octubre, el Ritz-Carlton Georgetown, el W South Beach de Miami y el InterContinental San Francisco.


«El sábado 7 de febrero, dos días antes de que echaran a Reidel, figuran once compras en duty free por U$S 1.493. El miércoles 11, dos días después del despido, otras siete por U$S 1.751.»


Los adelantos de efectivo suman 502 operaciones por 60,3 millones de pesos. Muchas se registraron de forma consecutiva: entre el 22 y el 24 de enero de 2026 hay 33 extracciones sucesivas de 48 dólares cada una, totalizando 1.584 dólares en 72 horas. También se detecta una aceleración hacia el final de la gestión: entre el 1 de marzo y el 31 de diciembre de 2025 hubo 196 retiros por 35,5 millones de pesos; en los 43 días de 2026 incluidos en el reporte, los retiros casi se duplicaron en velocidad: 306 operaciones por 24,7 millones.

La defensa oficial: rendición obligatoria y un solo proveedor disponible

El nuevo presidente de Nucleoeléctrica, Juan Martín Campos —bioquímico especializado en seguridad nuclear que reemplazó a Reidel tras la asamblea del 9 de febrero—, salió a responder con un comunicado en el que argumentó que todos los consumos ‘se realizaron en el marco de un esquema formal que cuenta con rendición obligatoria’ y que ‘todo gasto efectuado que no se considere justificado’ debe ser devuelto por el titular de la tarjeta. No precisó si alguno de los consumos cuestionados ya fue reintegrado al Estado.

La empresa explicó además que el sistema de tarjetas corporativas lleva vigente desde 2020 y se utiliza ‘principalmente para abonar el canon diario a los agentes que prestaban funciones en el marco de viajes laborales al exterior, así como también para gastos de representación vinculados a funciones directivas’. Los viajes a España, en particular, fueron atribuidos al proceso de adquisición de un simulador de entrenamiento para Atucha I provisto por Tecnatom, lo que habría requerido sucesivas visitas técnicas a Madrid y Valencia.

Reidel, por su parte, se limitó a negar responsabilidad directa sobre los gastos más llamativos. ‘Mis resúmenes de tarjeta corporativa no muestran ningún gasto personal. Cero discotecas ni servicio de playa ni free shop ni nada’, publicó en X. Y concluyó: ‘Ante la denuncia, que se investigue hasta el último peso. Yo no tengo nada que ocultar.’ Ni la empresa ni el exfuncionario respondieron a la pregunta de quiénes son los titulares de las tarjetas que registraron los gastos cuestionados, ya que el documento oficial no identifica a las personas detrás de cada operación.

El expediente previo: sobreprecios del 140% y del 1.000%

Las tarjetas corporativas no son el primer capítulo del caso Reidel en Nucleoeléctrica. Su salida, el 9 de febrero, se produjo después de una acumulación de denuncias que comenzaron dentro de la propia empresa. La primera llegó del gerente de planta de Atucha I y II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, quien presentó ante el Comité de Integridad una denuncia por irregularidades en la licitación del servicio de limpieza de las centrales: la contratación de la empresa LX Argentina habría implicado un sobreprecio superior al 140% respecto a los valores históricos, con un perjuicio para el Estado estimado en 6,5 millones de dólares. El proceso había dejado afuera a diez oferentes bajo requisitos técnicos que —según las empresas excluidas— fueron diseñados para reducir la competencia.

La segunda denuncia llegó de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). El gremio acusó a la conducción de haber adquirido el sistema de gestión SAP S/4HANA por 7 millones de dólares cuando su valor de mercado era de aproximadamente 600.000 dólares, un sobreprecio del 1.066,7%. Como consecuencia de ambas denuncias, el directorio suspendió al gerente general Marcelo Famá y al gerente de Coordinación Administrativa Hernán Pantuso, ambos designados por Reidel, en una señal sin precedentes de desconfianza hacia su propia conducción. En paralelo, una investigación periodística reveló que Reidel había cancelado deudas personales por 825 millones de pesos en apenas 18 días durante enero de 2026, una coincidencia temporal que generó señalamientos aunque el exfuncionario alegó que el dinero provenía de la venta de un activo inmobiliario adquirido en 2018.

La paradoja del informe voluntario

El caso tiene una dimensión política que trasciende los gastos en sí: el documento que los expone fue adjuntado de manera voluntaria por el propio gobierno de Milei. Adorni podría haber respondido la pregunta de Carignano con generalidades o con referencias a auditorías internas. En cambio, entregó 58 páginas con el detalle transacción por transacción. La decisión puede interpretarse como una señal de que el gobierno quiso distanciarse de la gestión Reidel —ya fuera de la empresa y señalado por múltiples irregularidades— o, alternativamente, como un error de cálculo sobre el impacto que tendría la publicación del documento.

Lo que el expediente revela, en cualquier caso, no es solo un problema de gestión de una empresa pública. Reidel llegó a Nucleoeléctrica como uno de los hombres más cercanos a Milei, partícipe del círculo ideológico que produjo el paper de Davos sobre regulación y crecimiento, compañero de la promesa Nobel. Su gestión en la empresa —con sobreprecios en licitaciones, gastos en playas mediterráneas y una avalancha de retiros de efectivo en los días de su salida— es el espejo en el que se refleja una contradicción que el gobierno libertario no ha logrado resolver: el discurso de la motosierra y la práctica del Estado que se administra como bien propio son, al menos en este caso, la misma cosa.

«La motosierra, el portaaviones y el patacón».

 

Milei en la cubierta del USS Nimitz, la corrupción cercando al gabinete, el movimiento obrero en las calles, el peronismo se reorganiza y los municipios sin caja. Los datos de las encuestas muestran una sociedad al límite de su tolerancia.


 Milei en el USS Nimitz

El 30 de abril, mientras la CGT convocaba a Plaza de Mayo y los intendentes bonaerenses calculaban cómo pagar los sueldos de mayo, Milei voló desde Aeroparque a bordo de un transporte Grumman C-2 para aterrizar en la cubierta del portaaviones nuclear USS Nimitz, desplegado en el Atlántico Sur en el marco de las maniobras Passex 2026. La Casa Rosada las describió como el «ejercicio conjunto más importante de los últimos 25 años». El problema: la Constitución exige autorización del Congreso para el ingreso de tropas extranjeras. El Gobierno lo resolvió por decreto.


El ministro bonaerense Carlos Bianco fue preciso: «Somos un país demasiado grande para que el Presidente degrade la investidura día tras día con estos episodios».


La fotografía de Milei posando con equipo de vuelo y pulgar arriba condensó en una imagen la arquitectura simbólica de su gobierno: alineación incondicional con Washington, el espectáculo como política y la soberanía vaciada de contenido.

Javier Milei,  portaviones estadounidense USS Nimitz

Será su cuarto viaje a Estados Unidos en el año: el 6 de mayo diserta en la 29ª Conferencia Global del Instituto Milken, en Los Ángeles. Desde su asunción en diciembre de 2023 realizó al menos 16 desplazamientos a suelo estadounidense. Su aprobación, según AtlasIntel, cayó al 35,5%, con una desaprobación del 63%. Por primera vez en la gestión, la corrupción lidera el ranking de problemas percibidos por la ciudadanía con el 50,3% de menciones, desplazando al desempleo y la inflación.

El escándalo Adorni y la corrupción sistémica

El miércoles 29 de abril, Manuel Adorni compareció ante Diputados para su primer informe de gestión como jefe de Gabinete. La Justicia federal lo investiga por enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles: una propiedad no declarada en el country Indio Cua, movimiento de 104.640 dólares en efectivo en menos de un año, deudas por 335.000 dólares canceladas en seis meses y vínculos contractuales con la productora Imhouse —de su amigo Marcelo Grandío— mientras conducía la TV Pública y Radio Nacional. Lo que debería haber sido una rendición de cuentas se convirtió en acto partidario: Milei y Karina ocuparon el palco principal, el gabinete en pleno llenó la sala. Al salir, el Presidente insultó a la prensa: «Los corruptos son ustedes». La Sala de Prensa de Casa Rosada permaneció cerrada desde el 23 de abril —primera vez desde el retorno de la democracia— .

El escándalo de Adorni opera en simultáneo con otras causas: la corrupción en la ANDIS, con el juez Lijo ordenando peritar audios del exdirector Spagnuolo donde una voz hablaría de un sistema de coimas; la causa $LIBRA, activa; y un informe oficial que expuso gastos con tarjetas corporativas de Nucleoeléctrica Argentina en discotecas, free shops y servicios de playa en el exterior.

La consultora Zentrix midió el impacto acumulado: Adorni registra imagen negativa del 73,9% y la desaprobación de Milei trepó al 60,6% en abril, siete puntos más que en marzo. El Índice de Confianza en el Gobierno marcó 2,02 puntos, el mínimo histórico de toda la gestión libertaria.


«Milei no está buscando poner en práctica un programa económico, está imponiendo un modelo social con fuerte desigualdad, sin industria y sin clase media.» — Guillermo Michel, diputado nacional, Parque Norte, 1° de mayo de 2026

El termómetro social: el movimiento obrero en las calles

El 1° de mayo fue el espejo más nítido de la semana. Mientras Milei posaba en el portaaviones y el Círculo Rojo sesionaba en Bariloche, tres expresiones distintas  ocuparon simultáneamente el espacio público, y las tres apuntaron en la misma dirección: la acumulación de malestar social llegó a un punto en que ya no cabe en los canales habituales de negociación.

La CGT movilizó a Plaza de Mayo con una convocatoria masiva y pacífica, la más nutrida desde el inicio de la gestión libertaria. El documento leído al cierre fue claro: el ajuste es insoportable, la reforma laboral es inaceptable y la paz social no se negocia con hambre.

Lo llamativo no fue la marcha en sí, sino la respuesta del Gobierno: «Todo lo que hace la CGT refuerza que nosotros somos los buenos», dijo una fuente del despacho presidencial. El desdén calculado revela una apuesta: la polarización como estrategia electoral. El problema es que esa táctica requiere un adversario creíble y una sociedad que todavía no llegó al límite. Las encuestas sugieren que ese límite está más cerca de lo que Balcarce 50 admite.

En paralelo, el Frente Sindical Unido (FreSU) —que agrupa a la UOM, la Federación Aceitera, ATE y otros gremios combativos— sesionó en Buenos Aires en lo que su secretario general, Abel Furlán, llamó abiertamente «la contracumbre del Llao Llao».

El secretario de ATE, Rodolfo Aguiar, fue más directo: «Llamemos a la desobediencia: que nadie pida permiso para hacer una asamblea. Iniciamos el camino por la recuperación salarial y no vamos a parar hasta que no nos devuelvan hasta el último peso que nos quitaron». La distancia entre el FreSU y la conducción cegetista —que sigue apostando a la movilización sin paro— no refleja una división táctica menor. Refleja dos diagnósticos distintos sobre cuánto aguanta el tejido social antes de quebrarse.

Lo que hace significativa la confluencia del 1° de mayo no es la suma de cada acto por separado, sino su simultaneidad  con el quiebre de imagen registrado en las encuestas. Cuando el movimiento obrero se moviliza masivamente, cuando los municipios no llegan a pagar los sueldos, cuando el 46% de la población declara no poder cubrir sus necesidades básicas y cuando el 56% espera que la situación económica empeore en los próximos seis meses, los datos dejan de ser estadísticas y empiezan a ser termómetros.

La Argentina de Milei acumula presión en todos los estratos sociales al mismo tiempo: en los trabajadores formales que pierden contra la inflación, en los informales que financian la subsistencia con deuda, en los municipios que no tienen caja y en los docentes que hacen huelgas para no retroceder. Esa acumulación simultánea es el rasgo más inquietante de la coyuntura.


El 56% de los argentinos espera que la economía y el mercado laboral empeoren en los próximos seis meses. El 46% declara no poder cubrir sus necesidades básicas. Entre el 75% y el 80% de los hogares se endeuda para comer. El malestar ya no cabe en las encuestas: desborda a las calles. (AtlasIntel / UCA-ODSA, mayo 2026)


 

El mismo 1° de mayo, en Parque Norte, más de 4.000 dirigentes, legisladores e intendentes de todo el país —20 legisladores nacionales, 70 intendentes y un bloque de 30 jefes comunales cordobeses históricamente alejados del PJ nacional— lanzaron el peronismo federal bajo la consigna «Primero las ideas». Los impulsores son Juan Manuel Olmos (presidente de la AGN), la diputada Victoria Tolosa Paz y el diputado Guillermo Michel. La jornada funcionó con formato de congreso: tres mesas temáticas y un documento final. El mensaje fue deliberadamente antiliderazgo: «Hay que discutir mucho de ideas, poco de cosas y nada de personas», sintetizó Olmos.

La crítica de Guillermo Michel a Javier Milei: “Lo único que se hizo en  materia de impuestos es subirlos” - LA NACION

Cristina, Kicillof, Massa y los gobernadores recibieron el aviso previo y dieron su visto bueno tácito. La intención declarada es confluir en una gran PASO en 2027. Ningún espacio interno participó formalmente —ni La Cámpora, ni el MDF, ni el Frente Renovador— lo que le permitió a la convocatoria absorber transversalidad sin generar conflicto visible. Mientras el Gobierno apuesta a la polarización, el peronismo intenta construir la alternativa desde el único lugar donde todavía no hay candidatos: las ideas.

El mapa opositor: Kicillof, el MDF y Bregman

Mientras el Gobierno se deteriora en las encuestas, el campo opositor registra movimientos significativos. El Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Axel Kicillof despliega desde hace meses una agenda con perfil presidencial explícito. Los resultados comienzan a aparecer en los sondeos. Según el informe de abril de AtlasIntel —la consultora que mejor anticipó los resultados de 2023— Kicillof alcanza el 46% de imagen positiva (con 49% negativa), un salto de 8 puntos respecto de marzo y 5 puntos menos de imagen negativa. Es el segundo lugar en el ranking general de dirigentes políticos, y el primero entre los líderes opositores.

Carlos Bianco, su ministro de Gobierno, marcó el rumbo electoral: «A mí me encantan las PASO. El que quiera ser candidato se anota y ahí se vota». En el territorio, el dato más elocuente: a cada lugar que va el gobernador, lo corean «presidente».

La sorpresa del mes la protagoniza Myriam Bregman. La diputada del PTS-Frente de Izquierda alcanzó 47% de imagen positiva y 46% de negativa en la medición de AtlasIntel, convirtiéndose en la única dirigente de los 15 relevados con diferencial positivo. Es el primer puesto del ranking. Su avance también aparece en relevamientos de Tendencias Consultora, que cruzó datos de más de diez consultoras: sus números de intención de voto oscilan entre el 4% y el 14%, insuficientes para ganar, pero potencialmente decisivos en un eventual balotaje.

El crecimiento de la izquierda como opción electoral en un contexto de corrupción gubernamental y deterioro social es uno de los fenómenos más relevantes de la coyuntura política de abril-mayo.

El cuadro completo del ranking de imagen evidencia el derrumbe sistémico del oficialismo: Milei queda quinto con 35-36% de imagen positiva y 62% de negativa; Karina Milei se ubica penúltima con apenas 16% de positiva y 75% de negativa. Más atrás que Adorni, que Caputo y que Menem. El saldo es claro: el proyecto libertario enfrenta 2027 sin figuras propias que convoquen más allá del núcleo duro.

Los municipios, las cajas y el límite del ajuste

En los despachos comunales bonaerenses se repite una escena que no sale en los comunicados: intendentes que dejaron de hablar de obras para discutir cómo pagar sueldos. La Provincia acumula 22 billones de pesos en transferencias no giradas por la Nación. El ajuste sobre en los fondos provinciales se hacen sentir y están llegando a los municipios, agravado además por la caída de la recaudación propia.

Axel Kicillof convocó una cumbre con los 135 intendentes para discutir el  escenario económico en la provincia | TN

Desde Monte Hermoso surgió la palabra patacón —no como plan oficial, sino como reflejo de hasta dónde llegó la discusión. Kicillof anunció la suspensión de las cajas de alimentos MESA en las escuelas y atribuyó la decisión al desfinanciamiento nacional, afectando a los sectores más vulnerables del conurbano en el momento en que la demanda de asistencia crece sin pausa.

Las paritarias provinciales cerraron en un 9% acumulado para el primer cuatrimestre. Los salarios formales del sector privado crecieron al 32,3% interanual hasta febrero, por debajo de la inflación general (36,2%) y muy por debajo del alza de la Canasta Básica Alimentaria (42,1%).

Pero los datos duros de ingresos son solo la superficie. Lo que revelan las encuestas sobre condiciones de vida es más grave: el 46% de la población declara vivir bajo estrés económico permanente, incapaz de cubrir necesidades básicas; el 55,3% de los hogares no puede hacer reparaciones básicas en su vivienda; el 40% de los adolescentes de entre 13 y 17 años vive en hogares con privaciones múltiples que incluyen exclusión digital y hacinamiento. Entre el 75% y el 80% de los hogares se endeuda para comprar alimentos. La morosidad en préstamos personales y Fintech supera el 30%, máximo en veinte años. Según ExQuanti, hoy hay 4,5 millones más de pobres que en 2017.

Lo más significativo de estos datos no es su magnitud aislada sino su convergencia: la sociedad argentina muestra señales de agotamiento simultáneo en todos sus estratos. El trabajador formal pierde contra la inflación. El informal financia la subsistencia con crédito y cae en mora. El jubilado ve licuarse el haber mínimo. El municipio no tiene caja para pagar sueldos. El adolescente del conurbano está digitalmente excluido. Cuando el deterioro afecta a estratos distintos al mismo tiempo, la presión social no se descarga por un solo canal: se acumula en múltiples frentes simultáneos. La movilización obrera del 1° de mayo —la CGT en Plaza de Mayo, el FreSU en contra cumbre, los periodistas de Sipreba en asamblea permanente, las movilizaciones populares en Catamarca y Chubut — no fue una suma de reclamos sectoriales. Fue la expresión organizada de esa acumulación. Lo que las encuestas muestran como número frio, las calles lo muestran como protestas concretas.

Lectura de la semana

La semana que cierra no describe una crisis puntual: describe una acumulación. El presidente posa con pulgar arriba en el portaaviones nuclear más grande de la flota americana mientras los intendentes bonaerenses calculan si pueden pagar los sueldos. El Foro Llao Llao concentra 17.500 millones de dólares en fortunas mientras la reina Máxima les enseña a los ricos cómo ayudar a sus empleados a sobrevivir. La corrupción ocupa por primera vez el tope de las preocupaciones ciudadanas, con el 50,3% de menciones. El Índice de Confianza en el Gobierno toca su mínimo histórico. La Plaza de Mayo se llena sin paro. Los municipios discuten patacones. Los datos convergen en una sola dirección.

Las encuestas registran el síntoma con precisión: el 56% de los argentinos espera que la economía empeore en los próximos seis meses; el 46% ya no puede cubrir sus necesidades básicas; la desaprobación de Milei trepó al 63%. Pero los números solos no capturan la dinámica. Lo que agrega la movilización del movimiento obrero —la CGT en Plaza de Mayo, el FreSU en contracumbre, la izquierda en Ferro, los periodistas en asamblea— es la dimensión colectiva de ese malestar: la traducción del dato individual en acción organizada. Cuando distintos sectores sociales —trabajadores formales, informales, estatales, municipales, docentes, periodistas— se movilizan en simultáneo sin coordinación central, no están respondiendo a una convocatoria: están respondiendo a una condición. Esa es la diferencia entre una protesta y una señal de época.

Frente a ese cuadro, la oposición muestra sus primeras señales de reorganización. El MDF de Kicillof crece 8 puntos en imagen en un mes y acumula agenda nacional. Bregman lidera el ranking de imagen con el único diferencial positivo de los 15 dirigentes relevados. El peronismo federal lanza en Parque Norte 4.000 asistentes y un documento programático que evita candidatos y apuesta a las ideas. Son movimientos incipientes, aún sin la masa crítica que define elecciones. Pero ocurren en el momento preciso en que el Gobierno apuesta solo al alineamiento a EEUU y al apoyo, que cada día lo mira con mas desconfianza,  de los mercados. En 2027, ese relato deberá competir con la realidad. Esa elección ya empezó.

 

REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA

¿Una Argentina sin industrias?

 

El peso del sector manufacturero en el PBI cayó al nivel más bajo en noventa años. Se perdieron 100.000 empleos fabriles en dos años. Cerraron casi 30.000 empresas desde diciembre de 2023. Y el daño no se concentra solo en el conurbano bonaerense: se extiende por capitales de provincia, enclaves industriales del interior y economías regionales que sostienen a millones de familias a lo largo de todo el país.

Por Antonio Muñiz 


La pregunta no es retórica. Tampoco es nueva. Pero en los últimos meses adquirió una urgencia que ya no admite tratamiento diferido: ¿puede Argentina prescindir de su industria manufacturera y seguir siendo una sociedad con movilidad social, empleo de calidad y algún margen de soberanía sobre su propio destino?

Dos documentos recientes pusieron el debate en el centro con una franqueza inhabitual. El editorial de La Nación del 19 de abril —titulado «Preservar el programa, proteger a Milei»— y la disertación del economista Ricardo Arriazu ante la Fundación del Tucumán a fines de marzo comparten la misma tesis: la industrialización argentina fue un error histórico, y lo que ocurre hoy no es una crisis sino una corrección. El país debe volver a su lugar en la división internacional del trabajo: proveedor de materias primas, exportador de minerales, ahorrador de dólares para pagar deuda.

Los datos cuentan otra historia.

El mínimo de noventa años

Según el informe elaborado por el AESIAL y el CEHEAL de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, durante los dos primeros años del gobierno de Milei la industria manufacturera perdió 100.000 puestos de trabajo —160 por día—, la capacidad ociosa trepó al 40% y el peso del sector en el PBI cayó del 16,5% al 13,7%. Ese nivel no se registraba desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Para encontrar un piso semejante hay que retroceder casi noventa años en los registros históricos.

El sector cerró 2024 con una contracción del 8,8% en términos reales, peor que la pandemia de 2020 y que la crisis financiera global de 2009. En el tercer trimestre de 2025 la caída retomó el signo negativo, con un retroceso del 2,4% interanual, luego de un rebote parcial que no llegó a compensar ni la mitad de lo perdido. Las plantas fabriles arrancaron 2026 operando al 53,6% de su capacidad instalada, el nivel más bajo desde que existe la estadística oficial. Casi la mitad del aparato productivo nacional está parado, sin generar empleo, depreciándose.

La producción industrial se contrajo 1,4% en marzo, según FIEL | Perfil

En ese contexto, el PBI industrial per cápita retrocedió cuarenta años: el nivel actual es equivalente al de 1985. Y las exportaciones manufactureras de mayor valor agregado —las que incorporan tecnología y trabajo calificado— cayeron del 35% del total exportado en 2011 al 28% en 2024, con una merma de más de 6.000 millones de dólares. El país vende al mundo cada vez más alimentos sin procesar y minerales en bruto, y cada vez menos productos con contenido industrial.


— «Argentina tiene una estructura productiva artificial, producto de casi un siglo de castigar a los sectores en los cuales tenemos ventaja comparativa y subsidiar a los sectores donde no tenemos ventaja comparativa.» RICARDO ARRIAZU


El costo humano no se mide en puntos del PBI sino en fuentes de trabajo que dejan de existir. Desde diciembre de 2023 cerraron más de 3.000 fábricas y se perdieron casi 80.000 puestos de trabajo registrados en la industria manufacturera. En los primeros meses de 2026, el 97% de los empleos formales destruidos en toda la economía correspondieron al sector fabril. El informe del Grupo Atenas lo definió con precisión: no es una recesión común, sino una desintegración progresiva del entramado productivo.

La crisis no se siente solo en el conurbano

Uno de los equívocos más persistentes del debate es asumir que la desindustrialización golpea principalmente al Gran Buenos Aires. El AMBA concentra la mayor parte del tejido industrial y, por eso, también la mayor parte del daño en términos absolutos. Pero lo que está ocurriendo es un fenómeno federal: llega a las capitales de provincia, a los enclaves industriales del interior y a las economías regionales que no tienen ninguna apuesta extractiva que las compense.

Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, detrás de la provincia de Buenos Aires la segunda más afectada por el cierre de empresas fue Córdoba, con casi 2.800 unidades productivas menos hasta mediados de 2025. Le siguieron Santa Fe, Mendoza y Salta. En términos relativos, La Rioja perdió el 19,7% de sus empresas, Chaco el 12,4%, Tierra del Fuego el 11,7% y Misiones el 10,8%.

Las economías regionales: otro país que también se rompe

La destrucción no se limita a los enclaves industriales urbanos. Alcanza también a las economías regionales, esas tramas productivas que integran agricultura, industrialización primaria y mercado de trabajo en zonas donde no existe otra actividad que las sostenga. Aquí el daño tiene una característica particular: es irreversible. Cuando un viñedo se arranca o un secadero de yerba cierra, no vuelven.

El semáforo productivo de CONINAGRO lo resume sin eufemismos: siete de las diecinueve producciones regionales analizadas están en rojo. La vitivinicultura es apenas la más visible. La acompañan la yerba mate, el arroz, la papa, las peras y manzanas, los cítricos dulces y la mandioca. Todas, actividades intensivas en mano de obra, de fuerte anclaje territorial, con alta relevancia social en provincias donde no hay alternativa de reemplazo.

Un PBI que crece mientras las fábricas cierran.

El gobierno exhibe el crecimiento del PBI como prueba de que el modelo funciona. La paradoja es real pero no es nueva: la economía argentina crece al 3,4% anual mientras el empleo asalariado privado registrado acumula 300.000 puestos menos que en noviembre de 2023 y la informalidad laboral alcanza al 43% de la fuerza ocupada. No hay contradicción técnica en eso. Hay una economía a dos velocidades donde los sectores que crecen —finanzas, minería, agro— son intensivos en capital y generan poco empleo, y los que destruyen empleo masivo —manufactura, construcción, comercio— son exactamente los que están en retroceso.


«La destrucción es más rápida que la creación.» Ricardo Arriazu


El informe de la UBA lo cuantifica: entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, la intermediación financiera creció 25%, casi veinte veces el incremento del PBI en su conjunto. La minería avanzó 17,9% y el agro 14,1%. La industria, en ese mismo período, cayó 8,3%. El comercio retrocedió 5,2%. La construcción se desplomó 14,1%.

Esa no es una heterogeneidad menor ni transitoria. Es la huella estructural de un modelo que redistribuye el producto hacia los sectores que menos trabajo generan, y que desfinancia deliberadamente a los que más lo hacen. El Presupuesto 2026 recortó en un 40% los recursos y exenciones destinadas a la industria mientras concentraba el apoyo estatal en el RIGI, orientado al gran capital extranjero en energía, minería y siderurgia.

Lo que Arriazu no termina de decir

La hoja de ruta que Arriazu expuso en Tucumán tiene al menos tres supuestos que no resisten el contraste con la realidad concreta del país.

El primero es la movilidad laboral. Una operaria textil de La Rioja no migra a una mina de litio en Catamarca. Un metalúrgico de Villa Constitución no se reconvierte en operario de Vaca Muerta. Un chacarero del Alto Valle no abandona su parcela para trabajar en un yacimiento de San Juan. Las personas tienen historia, familia, raíces y trayectorias laborales específicas. No son piezas intercambiables de un modelo de equilibrio general.

Industria - Características, historia, tipos y ejemplos

El segundo es la escala. El proyecto de ampliación de la mina Gualcamayo, con 665 millones de dólares de inversión, genera aproximadamente 1.700 empleos directos e indirectos. Eso no alcanza para compensar lo que cierra en un solo trimestre en una sola provincia industrial. La minería crea divisas para los acreedores externos que las cobran; no crea el tejido social que genera una fábrica instalada en una ciudad mediana del interior.

El tercero, y quizás el más grave, es la irreversibilidad. Cuando una PyME cierra, no reabre. Cuando un viñedo se arranca, tarda años en volver a producir. Cuando un técnico especializado emigra, no regresa. El informe del Observatorio IPA calculó que el 6,3% de las PyMEs consultadas anticipa cerrar en 2026, lo que proyectado al universo total del sector implicaría más de 31.000 cierres adicionales. La destrucción no tiene marcha atrás. Y Arriazu lo sabe: en Tucumán reconoció que «la destrucción es siempre más rápida que la creación».

Lo que se pierde cuando se pierde una fábrica

La industria manufacturera explica el 18% del PBI, emplea a 2,5 millones de personas y origina la mitad de la inversión privada en investigación y desarrollo. Ese último dato raramente aparece en el debate público. Cuando una fábrica cierra no se destruye solo un empleo: se destruye una cadena de proveedores, una red logística, un vínculo con una escuela técnica o una universidad, una acumulación de conocimiento colectivo que no se improvisa ni se importa. En 1970, Argentina representaba el 1,6% de la manufactura global. Hoy representa el 0,6%. Esa pérdida de posición no es solo económica: define cuánto puede decidir un país sobre su propio futuro.

La pregunta que queda

¿Puede Argentina existir sin industria? En el sentido físico, sí. Habrá un país con ese nombre. Pero la pregunta de fondo es si ese país podrá generar empleo de calidad, sostener comunidades en el interior productivo, reducir su dependencia de acreedores externos y tener algún margen real de decisión sobre su modelo de desarrollo. La evidencia comparada es contundente: ningún país que desarmó su industria en nombre de las ventajas comparativas estáticas logró ese objetivo. Los que prosperaron —incluidas economías primarias exitosas— lo hicieron industrializando sus recursos, no exportándolos en bruto.

Una Argentina sin industrias no es solo una Argentina con menos fábricas. Es una Argentina con menos empleo calificado en el AMBA y en Córdoba, con menos pequeños productores en Mendoza y Misiones, con menos técnicos en Tierra del Fuego y La Rioja, con menos cadenas de valor en el Alto Valle y el NEA. Es una Argentina donde la riqueza que genera la tierra la captura el capital extranjero, y donde los que viven en esos territorios solo cosechan la precariedad.

El daño no tiene epicentro. Tiene escala federal. Y eso lo hace más difícil pero más urgente de revertir.

 


Fuentes

 Aronskind, Ricardo. «El abismo temporal.» El Cohete a la Luna. Mayo 2026.. — La NaciónInfobae. Cobertura causa Adorni. Abril-mayo 2026.
Ricardo Arriazu. Disertación en BlackToro Asset Management, abril 2026.  – Disertación en Tucumán — Fundación del Tucumán, Yerba Buena, marzo 2026
AESIAL / CEHEAL, UBA. Informe sector industrial argentino 2023-2025. — INDEC. Índice de Producción Industrial y Capacidad Instalada. 2024-2026. — OIT / NASK Polonia. Generative AI and Jobs. Mayo 2025.
CONINAGRO. Semáforo productivo de economías regionales. 2025. — Bodegas de Argentina. Exportaciones vitivinícolas 2025.
Chang, Ha-Joon. University of Cambridge. Pensamiento sobre política industrial y desarrollo