La tensión entre el relato y la realidad


El Gobierno sostiene una narrativa de estabilización apoyada en la calma cambiaria, una supuesta desaceleración inflacionaria y el orden fiscal. Pero detrás de esa vidriera persisten reservas frágiles, una industria en retroceso, consumo debilitado y una economía real que no acompaña el optimismo oficial. La semana deja una postal nítida: mientras la macro exhibe cierto orden, la base productiva y social sigue mostrando signos de desgaste.


La economía argentina llega al 20 de marzo atravesada por una contradicción cada vez más visible. Por un lado, el oficialismo logra mostrar una escena financiera relativamente ordenada: dólar contenido, brechas cambiarias acotadas y un discurso centrado en la estabilidad. Por otro, esa imagen convive con un cuadro mucho menos sólido cuando se observa la estructura de las reservas, la debilidad industrial, el retroceso del consumo y las dificultades crecientes del mercado de trabajo. La tensión entre el relato y la realidad ya no aparece como una interpretación opositora, sino como un dato que surge de los propios números.

En la superficie, el Gobierno conserva una carta importante: la tranquilidad cambiaria. El dólar se mantiene sin sobresaltos mayores y el régimen de bandas le da al Banco Central una herramienta para administrar expectativas. Esa estabilidad, además, le permite al oficialismo alimentar la idea de que el programa económico empieza a consolidarse y que lo peor habría quedado atrás. Sin embargo, el mercado sigue enviando señales menos complacientes. El riesgo país permanece en niveles altos para una economía que pretende volver a financiarse con normalidad y los bonos continúan reflejando que la desconfianza estructural no fue despejada.



El punto más delicado sigue estando en las reservas. El dato bruto del Banco Central puede ofrecer una imagen de relativa solidez, pero cuando se desagrega su composición aparece una realidad mucho más frágil. Una parte significativa de esos dólares está comprometida por depósitos, obligaciones de corto plazo y otros pasivos que limitan la capacidad efectiva de intervención. En otras palabras, la cifra total luce más robusta de lo que realmente es. Esa distancia entre reservas brutas y disponibilidad concreta es hoy uno de los principales focos de vulnerabilidad del esquema económico, sobre todo de cara a los vencimientos de deuda y a una eventual mayor presión externa.

A esa fragilidad se suma una inflación que todavía se mantiene en niveles demasiado altos para una economía con actividad debilitada. El dato de febrero volvió a mostrar que el proceso no es lineal ni homogéneo. El Gobierno celebra haber quebrado la inercia más explosiva, pero la suba de tarifas, el encarecimiento de servicios esenciales y la persistencia de aumentos relevantes en rubros sensibles indican que la desaceleración no se traduce automáticamente en alivio social. Más que una normalización profunda, lo que aparece son precios contenidos en un contexto de bajos salarios y demanda deprimida.

La economía real, de hecho, sigue siendo el principal límite del relato oficial. La industria manufacturera volvió a mostrar retrocesos y la utilización de la capacidad instalada se mantiene en niveles bajos, con ramas clave trabajando muy por debajo de su potencial. Automotriz, textil y metalmecánica son algunos de los sectores donde la caída resulta más evidente. Esto significa que la estabilidad financiera todavía no se traduce en inversión, recuperación fabril ni expansión del mercado interno. La macro se ordena, pero la producción no despega. Y esa brecha empieza a convertirse en el verdadero problema político del programa.

Algo similar ocurre con el frente externo. El superávit comercial que exhibe el Gobierno merece una lectura menos triunfalista. No aparece impulsado por una expansión vigorosa de las exportaciones, sino también por una fuerte contracción de las importaciones, lo que a su vez refleja menor actividad y menor demanda. Dicho de otro modo, el saldo comercial positivo no expresa necesariamente fortaleza, sino también enfriamiento económico. En ese contexto, el ingreso de divisas sigue siendo una condición indispensable para sostener la estabilidad, pero no alcanza por sí solo para garantizar una recuperación consistente.

El plano social completa una escena más áspera que la mostrada desde el discurso oficial. La suba de la desocupación y el deterioro de la confianza del consumidor confirman que la vida cotidiana sigue lejos de registrar una mejora palpable. Hay una parte de la sociedad que observa cierta calma en el dólar, pero no la siente en el bolsillo. El ajuste puede haber ordenado variables financieras, pero todavía no recompone empleo, consumo ni expectativas de manera sostenida. Por eso, la promesa de normalización empieza a chocar con una percepción social más ambigua y cada vez menos permeable a los triunfalismos.

La semana deja, en síntesis, una conclusión incómoda para el Gobierno. La estabilidad que exhibe es parcial, frágil y todavía muy dependiente de condiciones que no terminan de consolidarse, en un contexto global donde el fantasma de la guerra esta trastocando todos los mercados.

El relato oficial necesita mostrar una economía en proceso de recuperación; la realidad, en cambio, muestra una calma de superficie apoyada sobre reservas comprometidas, inflación todavía corrosiva y una estructura productiva en recesión. Ahí, precisamente, se juega hoy la disputa de fondo: entre una narrativa de éxito prematuro y una economía real que la contradice.

NR

¡Con los pibes no!

 

Los documentos oficiales del Gobierno porteño muestran que, en menos de una semana, el Programa 51 de Asistencia Alimentaria perdió al menos $3.325,2 millones. La poda impacta sobre el esquema que sostiene viandas, comedores y becas alimentarias en las escuelas públicas, en un contexto en el que la propia comunidad educativa viene denunciando e hace años problemas de calidad y cobertura.


No surge de una denuncia aislada ni de una lectura partidaria: está en los papeles del propio Estado porteño. La Resolución 51/SSHA/26 de la Subsecretaría de Hacienda, fechada el 20 de marzo y publicada en el Boletín Oficial del 27 de marzo, aprueba compensaciones presupuestarias. En los anexos vinculados a esa secuencia aparecen dos bajas concretas al Programa 51 de Asistencia Alimentaria: una por $540 millones y otra por $320,2 millones. A ese primer recorte se sumó luego otra modificación que quitó $1.465 millones y $1.000 millones más del mismo programa. La suma de esos movimientos arroja un recorte de al menos $3.325.200.450.

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El dato es políticamente delicado porque no se trata de un rubro secundario. En la propia información oficial de la Ciudad, el Programa de Alimentación Escolar abastece a alumnos de todos los niveles educativos que dependen del GCBA, y la modalidad de vianda está prevista para aquellas escuelas donde no es posible cocinar por falta de infraestructura u otras razones. A su vez, la Dirección General Servicios a las Escuelas tiene entre sus responsabilidades coordinar la asistencia alimentaria, la inscripción a becas alimentarias y el control sobre concesionarios. Es decir: el área recortada toca un engranaje central del funcionamiento cotidiano de la escuela pública.

Hay otro punto que agrava la discusión: la resolución oficial no ofrece una explicación sustantiva sobre por qué se le quitan recursos a este programa. El texto firmado por Hacienda se limita a señalar “la necesidad de modificar los créditos de diversas partidas presupuestarias correspondientes al ejercicio en vigor”. La fórmula es administrativa, pero el efecto es político y social: menos recursos en un sistema sensible, en una ciudad cuyo ciclo lectivo 2026 abarca a más de 600 mil alumnos y 1.692 escuelas.

La reacción en redes y en el sistema educativo no tardó. La titular de la Auditoría General de la Ciudad, Mariana Gagliardi, advirtió en X que el recorte pega “de lleno” en un dispositivo clave para miles de estudiantes y cuestionó que la alimentación escolar sea tratada como una variable de ajuste. La crítica encontró eco en medios y dirigentes que vienen siguiendo la ejecución presupuestaria del área educativa y el deterioro de las políticas alimentarias en la Ciudad.

La polémica, además, se monta sobre un problema previo. En junio de 2023, un relevamiento de la Universidad Popular Barrios de Pie sobre 247 familias de 65 escuelas porteñas mostró que el 64% estaba disconforme con la calidad de las viandas, el 77% consideraba que podían mejorar y más de la mitad dijo que no recomendaría esa alimentación. Ese informe también señalaba que sólo 4 de las 1.783 escuelas públicas autogestionaban su comedor, mientras el resto dependía de concesiones privadas. En otras palabras: el debate no empieza con el recorte, pero el recorte vuelve todavía más grave una situación que ya venía cuestionada.

Denuncian atraso y falta de actualización en los fondos para comedores: "Con $150 por chico es imposible alimentar" - Somos Jujuy

Ahí aparece otro costado incómodo. Investigaciones periodísticas y de Chequeado ya habían vinculado a proveedores del sistema alimentario escolar con aportes a fundaciones cercanas al PRO. Entre los nombres mencionados figuran Friends Food y Teylem, dos firmas con antecedentes como contratistas del Estado porteño. Chequeado consignó que Friends Food integró el grupo de principales aportantes de Formar, mientras una investigación de Tiempo Argentino recordó que esa fundación recibió más de 14 mil dólares de esa empresa y también financiamiento de Teylem y de la Cámara de Concesionarios de Servicios de Comedores y Refrigerios. No prueban por sí solas una ilegalidad en la contratación actual, pero sí reinstalan una vieja pregunta sobre quién gana cuando la comida escolar se terceriza y el Estado reduce su presupuesto.

En la Ciudad de Buenos Aires, donde la gestión suele construir su relato alrededor de la eficiencia, el orden y la modernización, el Boletín Oficial acaba de mostrar otra cara: la del ajuste sobre el plato escolar. La discusión de fondo ya no pasa sólo por un expediente o una partida. Pasa por una decisión de prioridades. Porque cuando el recorte llega a la comida de chicos y chicas de la escuela pública, la discusión deja de ser contable y se vuelve, inevitablemente, moral y política.

NR

El Estado argentino está liquidando su patrimonio inmobiliario más valioso —tierras fiscales en Palermo, predios científicos, activos ferroviarios y campos experimentales— por decreto presidencial, sin pasar por el Congreso, usando portales electrónicos privados y con el ente regulador en manos de un empresario cercano al poder.


La operación tiene una arquitectura precisa: un decreto que saltea la Constitución, una agencia estatal dirigida por un hombre del sector privado inmobiliario, y una red de sociedades que compra sin que los grandes actores aparezcan con su nombre en las escrituras. El resultado es una transferencia masiva de riqueza pública hacia manos privadas a precios que analistas del sector inmobiliario califican de subvaluados para las zonas involucradas.

El mecanismo: vender sin el Congreso

El artículo 75, inciso 5 de la Constitución Nacional es taxativo: el Congreso tiene la facultad exclusiva de «disponer del uso y de la enajenación de las tierras de propiedad nacional». Sin embargo, desde al menos la gestión de Mauricio Macri y ahora con mayor velocidad bajo Javier Milei, el Poder Ejecutivo viene ignorando ese mandato constitucional.

El instrumento central de la administración actual es el Decreto 636/2024 del 18 de julio, por el cual el Presidente se otorgó a sí mismo —y al titular de la AABE— «plenas facultades para disponer, tramitar, aprobar y perfeccionar la venta de inmuebles del dominio privado del Estado Nacional». Ese decreto fue el preámbulo del gran remate: en octubre de 2024 llegó el Decreto 950/2024, que habilitó la enajenación de 309 inmuebles en una primera oleada, con un plan que asciende a más de 1.200 propiedades


Cuestión constitucional

Según el abogado Jonatan Baldiviezo, del Observatorio por el Derecho a la Ciudad: el plan sistemático de venta de tierras públicas va en contra de la Constitución Nacional porque no cuenta con la previa autorización del Congreso, y podría constituir el delito de asociación ilícita para todos quienes participen de las operaciones. Proyectos de ley de la oposición presentados ante la Cámara de Diputados desde 2020 reclaman exactamente esa declaración de nulidad, sin éxito hasta ahora.

 

Los proyectos legislativos acumulados en Diputados —que piden anular los decretos de venta desde 2016 en adelante y declarar que «ningún organismo podrá vender bienes inmuebles del Estado Nacional sin contar con previa autorización del Congreso»— han sido sistemáticamente bloqueados o ignorados.

Palermo: las joyas de la abuela van a subasta privada

El barrio de Palermo se ha convertido en el epicentro más visible de la operación. Cuatro hectáreas en la intersección de Cerviño y Bullrich, donde funciona el complejo Portal Palermo con un Jumbo, un Easy y decenas de locales del grupo chileno Cencosud, están siendo subastadas por la AABE a través del portal Compr.Ar con un precio base de 81,7 millones de dólares —aproximadamente 1.969 dólares el metro cuadrado— en una zona donde el metro cuadrado terminado puede alcanzar los 10.000 dólares.

El predio pertenece al Ejército Argentino, Regimiento de Infantería 1 «Patricios». En 1994, durante la gestión Menem, se le dio en concesión a Cencosud. En 2024 se renovó el contrato por dos años con una «cláusula gatillo» que permite interrumpirlo ante una venta. La subasta fue formalizada mediante la Resolución 39/2025 de la AABE. Trabajadores del shopping —1.500 empleos en juego— la calificaron de ilegal.


Esta subasta es ilegal. El Ejecutivo no tiene competencia para vender tierras y mucho menos por decreto.— Eva Serrano, Presidenta de la ONG La Fortaleza, trabajadora del Portal Palermo (sept. 2025)


Paralelamente, Playas Ferroviarias de Buenos Aires S.A. —sociedad estatal participada por ANSES y la AABE— lanzó a subasta tres lotes en Juan B. Justo y Cabrera (Palermo), con valor base de 14,9 millones de dólares. El remate está programado para el 29 de abril de 2026 y se realizará íntegramente a través del portal electrónico Superbid, una plataforma privada, no del Estado.

Que las subastas se realicen a través de portales como Superbid —y no exclusivamente mediante el portal gubernamental— limita la visibilidad pública del proceso. Quien no sabe que debe buscar en plataformas privadas, simplemente no se entera de que hay tierras del Estado en venta.

El INTA: ciencia convertida en negocios inmobiliarios

La historia del INTA Castelar es el caso más documentado de este proceso de desinversión científica con fines inmobiliarios. El predio, ubicado en el Partido de Hurlingham (ex Morón), tiene décadas de presiones. Bajo el gobierno de Alberto Fernández ya se cedieron 23 hectáreas a proyectos Procrear y a la Universidad de Hurlingham. Referentes del INTA señalan que «en Castelar se entregaron casi 600 hectáreas frente a la presión urbana» a lo largo de los años.

El salto cualitativo llegó con el gobierno de Milei. En noviembre de 2024, el portal Bichos de Campo filtró un «Plan de Acción Comercial» de carácter confidencial que exponía las intenciones de la AABE sobre 27.000 hectáreas de campos experimentales del INTA distribuidas en 24 estaciones del país, con ventas en subasta pública proyectadas para 2025 en adelante. Pocas semanas después, el titular del INTA, Nicolás Bronzovich, desmintió enfáticamente esas intenciones. La desmentida duró poco.

En julio de 2025, el ministro Federico Sturzenegger reconoció que el INTA posee más de 110.000 hectáreas, de las cuales «solo 45.000 están siendo utilizadas para experimentación» —señalando el resto como potencial objetivo de la AABE. La cifra a «disponibilizar» pasó de 27.000 a casi 70.000 hectáreas. En paralelo, el DNU 462/2025 suprimió el Consejo Directivo del INTA —que incluía a las entidades rurales y servía de freno— convirtiéndolo en un ente desconcentrado sin capacidad de veto sobre sus propios terrenos.

El edificio emblemático de la calle Cerviño 3101 en Palermo ya fue vendido a fin de 2024. El comprador fue el «Estudio Brukman & Mansilla». Trabajadores del INTA sospechan vínculos con IRSA. La paradoja: los fondos —12,9 millones de dólares— no aparecen. Una denuncia penal del diputado Rodolfo Tailhade y el titular de la UTT, Nahuel Levaggi, señala al menos diez irregularidades detectadas por la Procuración de Investigaciones Administrativas (PIA) en ese proceso, y denuncia que el dinero no llegó a las cuentas del organismo.


La desaparición de esos millones de dólares que son del INTA le ocasionan a la institución un daño patrimonial gravísimo. La conducta de sus principales ejecutores encuadra en los tipos penales de fraude a la administración pública y negociaciones incompatibles con la función pública.— Diputado Rodolfo Tailhade, denuncia penal presentada ante la justicia federal


Los actores del negocio

El esquema no funciona por azar. Detrás de cada operación hay nombres que se repiten y vínculos que no son nuevos.

Nicolás Pakgojz llegó a la titularidad de la AABE en diciembre de 2023 con 29 años y un currículum que incluía paso por el gobierno porteño de Rodríguez Larreta, donde defendió el proyecto «Costa Urbana» de IRSA en Puerto Madero. En esa operación, según reportó La Política Online, la metodología de cálculo de plusvalías le permitió al grupo de Elsztain ahorrarse al menos 450 millones de dólares en compensaciones al fisco porteño. Pakgojz había llegado a la Ciudad de la mano de Andy Freire, quien antes de entrar a la función pública había integrado el directorio de IRSA. La Procuración de Investigaciones Administrativas abrió el Expediente 1292/24 para investigar posibles maniobras irregulares en ventas estatales bajo su gestión. Hoy Pakgojz dejó la AABE y prepara su banca legislativa por La Libertad Avanza.

Eduardo Elsztain es el mayor desarrollador inmobiliario del país. Preside IRSA, el Banco Hipotecario y Cresud, y a través de su grupo controla más de medio millón de hectáreas en Argentina. Su cercanía con Milei no es un secreto de Estado: el Presidente utilizó el Hotel Libertador —propiedad de Elsztain— como búnker de campaña y residencia durante meses, sin que se haya justificado públicamente cómo se pagó esa estadía. La comunidad Jabad Lubavitch ofició de espacio de encuentro entre ambos. Con Pakgojz al frente de la agencia que regula la venta de todo inmueble estatal, el grupo IRSA tiene intereses directos en los terrenos de Palermo, Caballito y el predio del INTA AMBA. Según información publicada por Perfil, para el remate del predio del INTA en Palermo la empresa no ofertó con su razón social, sino que la operación fue ganada por una sociedad satélite. A principios de 2026, socios ligados al grupo constituyeron la Fiduciaria El Rocío, el nuevo vehículo desde el cual, según trascendidos del mercado, se canalizarían futuras operaciones sin que IRSA aparezca formalmente.

Nicolás Bronzovich, designado por Milei al frente del INTA, desmintió en noviembre de 2024 que existiera un plan de ventas de tierras del organismo. Semanas después, firmó la resolución que habilitó el remate del predio donde funcionó la Estación Experimental Agropecuaria AMBA —conocida como «Cabaña Tuyú»—, lindero al INTA Castelar. Fue denunciado penalmente junto a Pakgojz por las irregularidades en la venta del edificio Cerviño 3101, cuyo producido —casi 13 millones de dólares— no aparece registrado en las cuentas del organismo.

Eduardo Costantini, creador de Nordelta, Puertos y los edificios Oceana de Puerto Madero, fue el comprador más visible del proceso hasta ahora. En mayo de 2025, su desarrolladora Consultatio se quedó con un terreno estatal de Palermo —Soldado de la Independencia 615— por 21,2 millones de dólares, según informó la CNV. La operación se liquidó en pesos al tipo de cambio oficial, lo que implica que el metro cuadrado efectivamente abonado en dólares reales fue, según estimaciones de mercado, aproximadamente la mitad de su valor real. Una ganga que el propio mercado celebró.

Cronología del desguace

2012

Se crea la AABE (Dec. 1382/12). El PEN se arroga facultades sobre tierras nacionales que la Constitución reserva al Congreso. Se desafectan ex playas ferroviarias de Palermo, Caballito y Liniers (Dec. 1723/12).

2016–2019

Gobierno Macri: 71 procesos de venta de terrenos estatales, la mayoría en CABA. Solo uno via licitación pública. Investigación de la Oficina Anticorrupción por traspasos irregulares a la Ciudad en los últimos días de gestión.

Mayo 2023

Gobierno Alberto Fernández cede 23 hectáreas del INTA Castelar a Procrear y a la Universidad de Hurlingham. La AABE publica dos resoluciones en el Boletín Oficial.

Julio 2024

Decreto 636/2024: Milei le otorga a la AABE y al Presidente «plenas facultades» para vender inmuebles sin intervención del Congreso.

Octubre 2024

Decreto 950/2024: Se autoriza la venta de 309 inmuebles. La meta declarada es obtener 800 millones de dólares. El vocero Adorni anuncia que el total llegará a 1.200 propiedades.

Noviembre 2024

Se filtra el «Plan de Acción Comercial» de la AABE para 27.000 hectáreas del INTA. Bronzovich lo desmiente. Se vende el edificio Cerviño 3101 del INTA Palermo: US$ 12,9 millones cuyo destino es desconocido.

Mayo 2025

Consultatio (Costantini) compra terreno estatal en Palermo por US$ 21,2 millones. Es la primera subasta de alto impacto mediático concretada bajo el decreto 950.

Septiembre 2025

Se convoca la subasta del Portal Palermo (Cerviño–Bullrich, 42.044 m²) base US$ 81,7 M. Dirigentes sindicales y la oposición presentan amparos. Denuncias penales por las ventas del INTA.

2025–2026

DNU 462/2025 disuelve el Consejo Directivo del INTA. El plan de ventas se amplía a 70.000 hectáreas. Playas Ferroviarias lanza nuevas subastas en Palermo vía portal Superbid. Pakgojz deja la AABE; su sucesor también tiene vínculos con el sector inmobiliario privado.

El dato que no se habla: la subasta por portales privados

Una de las dimensiones menos discutidas del proceso es el canal por el que se realizan las ventas. Mientras la AABE utiliza el portal oficial Compr.Ar para algunas operaciones, Playas Ferroviarias de Buenos Aires S.A. —la sociedad que controla los terrenos ferroviarios más valiosos de CABA— realiza sus subastas exclusivamente a través de playasferroviarias.superbid.com.ar, un portal de subasta electrónica de gestión privada.

Superbid es una plataforma de origen brasileño con operaciones en Latinoamérica. La elección de un portal privado para vender tierra pública en una de las zonas más caras de Buenos Aires plantea preguntas legítimas sobre qué ciudadanos, organizaciones y potenciales postores acceden efectivamente a esa información, y cuáles no. El sesgo de acceso favorece sistemáticamente a grandes jugadores del real estate con equipos de inteligencia de mercado, en detrimento de actores menores, organismos públicos o cooperativas de vivienda.

La Constitución y la ley de contrataciones del Estado establecen principios de publicidad, transparencia y concurrencia. La combinación de pliegos técnicamente complejos, plataformas privadas de acceso parcial y plazos de inscripción reducidos configura un proceso que solo superficialmente cumple con esos principios.

¿A qué precio se vende el patrimonio?

El análisis del precio base de las subastas es uno de los elementos más controvertidos del proceso. En el caso del predio de Portal Palermo, el precio base fue fijado en 1.969 dólares el metro cuadrado de terreno, en una zona donde el metro cuadrado de unidades terminadas puede alcanzar los 10.000 dólares. Para el sector, la subasta representa una ganancia bruta potencial de 4 a 5 veces el valor de compra para el desarrollador privado que gane el remate.

En el caso de la compra de Consultatio en Soldado de la Independencia, la transacción fue en pesos al tipo de cambio oficial, lo que implica que el metro cuadrado efectivamente abonado en dólares reales habría sido sustancialmente inferior al valor de mercado. Analistas del mercado citan el informe del RIAL (Di Tella – Zonaprop): Buenos Aires sigue siendo una ciudad «barata» en términos regionales, con precios muy inferiores a Montevideo o Ciudad de México, lo que refuerza el atractivo especulativo de estas compras.


El Estado compra, desarrolla, vende o alquila terrenos teniendo en cuenta criterios de planificación urbana. La inversión pública que aumenta el valor del suelo es pública, pero los beneficios se materializan en manos privadas.— Informe OCDE sobre gestión estratégica del suelo urbano, citado en análisis de Cenital (sept. 2025)


El frente judicial

Las acciones legales se multiplican. El diputado Rodolfo Tailhade y Nahuel Levaggi (UTT) presentaron una denuncia penal contra Bronzovich y Pakgojz por los tipos penales de fraude a la administración pública, negociaciones incompatibles con la función pública y abuso de autoridad. La Procuración de Investigaciones Administrativas (PIA) detectó al menos diez irregularidades en la venta de Cerviño 3101, pero sus observaciones fueron desoídas por las autoridades del Ejecutivo.

El sindicato APINTA presentó un recurso de reconsideración ante el ex Consejo Directivo para que revierta la venta de tierras del INTA AMBA. El cierre de esa estación experimental fue impugnado judicialmente argumentando que se basa en un decreto (el 462/2025) que el propio Congreso había rechazado. Trabajadores señalan que el objetivo último es desalojar técnicos del INTA para desafectar los terrenos y ponerlos a disposición de desarrolladores de barrios cerrados en la zona de Parque Leloir y sus adyacencias.

Lo que está en juego

Más allá de los dólares que ingresarían al Tesoro —una cifra que el ministro Caputo estimó en «miles de millones»—, la venta masiva de patrimonio estatal tiene consecuencias de largo plazo difíciles de revertir. Se trata de tierras que concentran infraestructura científica de décadas, zonas que podrían destinarse a vivienda pública en plena crisis habitacional, y activos estratégicos que una vez en manos privadas no vuelven al dominio público sin litigios complejos y costosos.

El patrón que emerge del relevamiento es consistente: un funcionario con vínculos al sector privado inmobiliario administra la agencia que vende las tierras; las subastas se canalizan parcialmente por portales privados de acceso acotado; los precios base se fijan por debajo del valor de mercado real; los fondos recaudados tienen trazabilidad opaca; y los mecanismos de control —el Consejo Directivo del INTA, el Congreso, los propios trabajadores— son sistemáticamente neutralizados.

La pregunta que deberían responder el Ejecutivo y la justicia federal no es solo cuánto vale lo que se vende, sino ¿a quiénes beneficia, bajo qué reglas, y a qué costo para las generaciones que no participaron de ese remate.?

 

REDACCION  DATA POLITICA Y ECONOMICA

Fuentes consultadas: Boletín Oficial de la República Argentina · Decretos 636/2024, 950/2024 y 462/2025 · Resolución AABE 39/2025 · Proyectos de ley presentados ante la Cámara de Diputados (Exptes. 1968-D-2025 y 6579-D-2020) · Informes de Bichos de Campo, La Política Online, Infobae, La Nación, Cenital e iProfesal · Denuncia penal Tailhade–Levaggi (Procuración Federal) · Recurso APINTA ante el ex Consejo Directivo del INTA · Informe RIAL Di Tella – Zonaprop (marzo 2025).
Nota editorial: Las sospechas de conflicto de interés y las imputaciones penales mencionadas en esta nota corresponden a denuncias en curso y declaraciones públicas de funcionarios, legisladores y representantes sindicales. No constituyen condenas firmes. Data sostiene el derecho a réplica de todos los involucrados.