Desarrollo nacional o dependencia

Por Bernardo Tirelli

De a poco, y también con conflictos, se va recuperando el control político sobre la economía. El beneficio es innegable ya que es posible debatir y resolver objetivos sociales, creando los instrumentos económicos del Estado necesarios para su cumplimiento y, por tanto, relegando al mercado que es el eufemismo con que suele mencionarse a los grupos de interés económico divorciados del interés nacional y del bien social.
Las medidas macroeconómicas, por sí solas, son insuficientes para corregir el rumbo de la economía hacia una mejor distribución del ingreso que encamine el país hacia el desarrollo social sin retorno. Esto incluye a la política fiscal, llámese retenciones, aunque parte de su recaudación se aplique a la construcción de escuelas, hospitales y viviendas.
Sin negar la importancia de cubrir estos baches de infraestructura y su impacto en empleo directo e indirecto en la industria de la construcción, esta redistribución tampoco asegura el desarrollo. Para imaginar un futuro con estas obras concluidas y con menos enfermos, menos deserción escolar y con calidad de vida en una vivienda digna, hacen falta otras cosas, empezando por más industrias con trabajo de calidad. Los índices de pobreza y desempleo se duplican en niños y jóvenes y hoy todavía existen más de un millón de jóvenes que no estudian ni trabajan.
Mejorar la distribución del ingreso significa cambiar las estructuras que siguen generando concentración y extranjerización económica.

Las transferencias siguen

Durante el menemismo (1995-1999) la venta de activos argentinos a capitales extranjeros alcanzó los U$S 71.000 millones incluyendo las privatizaciones a precios viles. Entre 2003 y 2007 continuó la penetración de multinacionales en sectores clave de la economía argentina sin miras de que este proceso se detenga. Se vendieron 438 empresas argentinas por 18.700 millones de dólares de acuerdo a informes de consultoras privadas. Este proceso está favorecido por dos factores económicos: las empresas resultan baratas y los extranjeros consiguen buena financiación a tasas bajas para las adquisiciones y por un factor cultural: los empresarios argentinos venden. Hay una sola excepción que es el caso de Sancor pero que, paradójicamente el salva taje provino de fronteras afuera. La tendencia seguirá con mayor interés de los fondos de inversión por la Argentina en sectores como recursos naturales, energía, minería y telecomunicaciones y se ven atraídos por los campos y tierras.
Se destaca la participación de Brasil en las adquisiciones donde los empresarios cuentan con ayuda oficial del Banco de Desarrollo. El Estado brasileño fomentó activamente la internacionalización de las empresas nacionales y jugó un rol preponderante en la mayoría de las intervenciones brasileñas en el mercado argentino. Un informe de la CEPAL considera que la Argentina pasa a ser una plaza de envergadura de las inversiones del país vecino. Las modalidades de llegada de los flujos de IED brasileños hacia Argentina han tenido que ver, fundamentalmente, con operaciones de F&A (fusiones y adquisiciones) (55%). En menor medida, aparecen las ampliaciones (25%) y, por último, el establecimiento de nueva capacidad productiva o inversión de tipo greenfield (20%). Los principales sectores en donde tuvieron lugar las operaciones de F&A han sido los de petróleo y gas, materiales para la construcción, alimentos y bebidas y comercio. Por su parte, en el caso de las ampliaciones se repiten los sectores de petróleo y gas y, en menor medida, alimentos y bebidas como los de mayor relevancia; a ellos se agrega derivados de petróleo y gas como sectores de destino de relevancia. Por último, en el caso de las inversiones tipo greenfield, los sectores a los que se condujeron principalmente los flujos de inversión fueron los de construcción, energía eléctrica, alimentos y bebidas, automotriz y autopartes, petroquímicos y químicos.
El año pasado, las firmas medianas y pequeñas dominaron el mercado de fusiones y adquisiciones. De las 160 transacciones que se contabilizaron, sólo 23 estuvieron por arriba de los 50 millones de dólares. El resto fueron operaciones más chicas; y las que se hicieron por montos entre 20 y 50 millones de dólares predominarán también este año.

Fierro y Martín
“Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea….”, la estrofa de José Hernández tal vez tuvo en cuenta a su propio hermano, muy unido a él, paisano, agrimensor, inventor e industrialista. El Martín Fierro se escribe en los tiempos del debate y las luchas enmarcadas bajo la consigna de Sarmiento de Civilización y Barbarie, falsa contradicción que nos llega hasta nuestros tiempos. Sarmiento, que promovió con artículos en Chile la ocupación chilena de territorios patagónicos, porque la consideraba una tierra desértica, frígida e inútil, alentó el desprecio al arraigo promoviendo al hombre extranjero, introdujo métodos y maestros norteamericanos y facilitó el capital foráneo por encima de los hombres y recursos nacionales y su prédica progresista buscó la persecución y pauperización del criollo. Hernández fue opositor político a este progresismo pero no propuso el rechazo de la civilización y la vindicación de la barbarie, sino el acceso de todos a los beneficios de la civilización.
El Chaco sigue de buenas. Se instala una industria para la producción de arrabio, base de la producción de acero, claro que la inversión es brasileña y el oxido de hierro vendrá de Brasil por el Paraná. La unión suramericana depende de la integración de Brasil y Argentina, y de recuperar la idea de edificar un bloque con capacidad propia de industrialización, aseguró el profesor brasileño Helio Jaguaribe en las jornadas de integración organizadas por la Universidad Nacional de Cuyo. “Brasil es un gigante débil, porque tiene un bajo índice de integración social, que es precisamente lo que puede aportar Argentina al cuerpo continental”. Sin embargo, advirtió que los plazos se acortan, y que no hay más de diez años para concretar el proyecto de integración.
Como dice Jaguaribe no hay mucho tiempo. Una forma de achicar asimetrías, además de la principal que es resolver políticas activas de fomento y promoción industrial por el Estado argentino, sería activar el régimen sobre empresas binacionales argentino-brasileñas establecido por un instrumento formal de derecho internacional (Tratado) que establece un trato preferencial si existe propiedad conjunta.
El estado de debate público debe continuar en la búsqueda de consensos mayoritarios que permitan crear un nuevo Estado. Una Argentina de producción y trabajo, un país territorialmente integrado y socialmente justo se realiza con la reconstrucción del Proyecto Nacional entre todos los sectores y actores sociales y productivos que, sin lugar a dudas, abarca a más del 90% del pueblo argentino
En caso contrario todos saben como terminaba la famosa estrofa: “….porque si entre ellos pelean los devoran los de ajuera.”

Desarrollo: el nombre de la paz y la justicia

Por Bernardo Tirelli

Hay un fantasma dando vueltas: es el temor al regreso a la situación del año 2001. Paradójicamente este fantasma asusta a todos por igual: a la argentina social que piensa que el regreso significará volver a mayores niveles de exclusión y a la argentina de los negocios que piensa que éstos se tornarían inviables. Despejar este fantasma ayuda a enfrentar los conflictos, sin falsos condicionamientos, de cara al futuro donde lo que importe es que de su movilidad y orientación resulte un país más justo.
La crisis del 2001 sumó a los sectores medios acorralados en los bancos, terminó con el gobierno de la alianza y fue el punto cúlmine de las luchas sociales que hacía años resistían el proyecto neoliberal antinacional. No hay que retrotraerse a 1930, o a 1880 para mostrar que los proyectos que incluyen a la Argentina en la división del trabajo otorgando al país el rol de productor de materias primas, sin industrias diversificadas, con un sector agro exportador privilegiado, asociado a los oligopolios externos, es excluyente de las mayorías. El 2001 cercano es una clara muestra de ello.
No sólo la caída del gobierno sino, fundamentalmente, la alteración de la paz social modificaron el clima de los negocios y cuestionó su viabilidad. La cadena de pagos interna y externa estaba rota, los grandes volúmenes de divisas girados al exterior durante los 90, y en particular en el 2001, se complicaban con la moneda en patacones y cese de pago de la deuda. En ese escenario se declaró la emergencia económica y se tomaron, entre otras, dos medidas de normalización: la devaluación que permitió restablecer precio a las empresas y significó disminución del salario real y el comienzo de la aplicación del régimen de retenciones para utilizar esa recaudación en planes de contención social.
La normalización institucional del 2003, la renegociación de la deuda externa y las políticas de inclusión favorecieron la paz social y restablecieron el clima de negocios. Hasta hoy.

El país de los gigantes
La concentración y la extranjerización de la economía han continuado y crecido en forma continua. El informe del INDEC con los principales resultados de la Encuesta Nacional a Grandes Empresas (ENGE) referidos a las 500 empresas no financieras más grandes del país, muestra que en el año 2005 aumentaron sus ganancias en casi un 100%.
Sólo 50 empresas (10%) explican el 68% de las ganancias de las 500 y como vemos las extranjeras tienen el 92% de las ganancias totales.
Estas 500 empresas más grandes del país aumentaron su participación en el valor agregado total desde un 21% en 1993 al 34,1% en el 2005. Entre 2001 y 2005 (último dato disponible), este grupo de 500 firmas aumentó en casi un 50% su participación y controlan nada menos que el 23% del producto bruto nacional (valor que en 2001 era del 16% y en 1997 del 14%).
Su participación en las exportaciones de bienes pasó del 56% al 77%. El informe de la Cámara de Exportadores para 2007 explica que 743 empresas significan el 90% de las exportaciones del país donde, a su vez, el 81% se concentra en 4 provincias.
La participación de las 500 grandes empresas en el empleo total bajó desde 5,5% en 1993 a 4% en el 2004 reducción que se dio no sólo relativa sino absoluta ya que disminuyó en 60.000 los trabajadores a su cargo o sea un 10 % menos.

Por lo que se ve no les interesa generar trabajo. Su único interés es el incremento incesante de las transferencias, de estas filiales extranjeras, de utilidades y dividendos a sus casas matrices, reduciendo al empresariado nacional a un sector tercerizado, al menos en los sectores más vitales y estratégicos de la vida económica.
Las ganancias de este total integrado por 500 empresas, casi se duplicaron en tres años al pasar de 19.350 millones de pesos en el 2003 a unos 38.000 millones de pesos en el 2005, su incidencia pasó de 9,5 % al 12,6 % sobre el total producido, o sea que ganan 50 % más que lo que pagan en salario (8,3 %). Mientras los más de 550.000 trabajadores que éstas emplean sólo han visto aumentado su salario en un 31.3%.
Con tan brillante rendimiento de este grupo de empresas y con el PBI creciendo a tasas chinas a algunos les resulta difícil entender el mantenimiento de la ley de emergencia económica del 2001. Estos grandes grupos son parte de la explicación y, precisamente, no porque les vaya mal. Por lo contrario, dada su voracidad existe la necesidad de defender al Estado nacional y por tanto al conjunto del Pueblo de las acciones que iniciarían por reclamos por la devaluación y pesificación de la moneda sobre la base de contratos leoninos y contrarios al interés nacional en la adquisición de las empresas nacionales y la prestación de servicios públicos. Tan claro es esto que no han dudado en reclamar hasta hoy en los tribunales internacionales, léase CIADI, organismo del Banco Mundial o en la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL, su sigla en inglés) o ante la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (CCI) y que actúan como agentes de los oligopolios.
Entre las demandas de las privatizadas y los bonistas el monto reclamado a la Argentina en el CIADI asciende a casi U$S 14 mil millones, sin sumarle los reclamos en los que no hay un monto determinado ni siquiera de inversión, lo que puede elevar la cifra a unos U$S 20 mil millones. En UNCITRAL hay seis demandas por U$S 2.657 millones. El CIADI tiene 268 casos registrados en toda su historia desde su creación en
marzo de 1965, la Argentina tiene 3 casos antes de 2001 y 43 más a partir de esa fecha. Siempre se lauda a favor de las empresas, por ello los casos se van resolviendo por renuncias de estas empresas al arbitraje, las que se producen frente a la concreción de nuevos negocios.
Es en estas empresas donde está la capacidad de formar precios y ejercer presión en la puja distributiva y si estos grupos tienen Patria no está aquí, por eso sólo en el primer trimestre de este año se giraron al exterior en concepto de utilidades U$S 557 millones. Si de la paz social –inclusión- y la estabilidad se hace cargo el Estado con el panorama de negocios descrito, ¿porqué querrían volver al 2001?

Los viajes de Gulliver

En el siglo 18 Inglaterra se dedicó a la piratería y a las conquistas coloniales. Ese fue su método de acumulación de capital para iniciar a la mitad de siglo, por 1750, lo que se dio en llamar la revolución industrial. La sociedad que construyeron los ingleses no estuvo ausente de debates y conflictos, algunos de los cuales, de la etapa preindustrial, llegaron como cuentos infantiles. Se destacan Robinson Crusoe de Daniel Defoe, publicada en 1719 donde su exclavo colonial Viernes es dominado hasta que este descubre que la fuerza de su trabajo es superior al inútil capital de su amo y Los viajes de Gulliver (1726) novela satírica de Jonathan Swift que fue concebida contra la vanidad y la hipocresía de las cortes, los hombres de estado y los partidos políticos de ese tiempo, los hombres gigantes, poderosos por su tamaño, pero débiles de espíritu e incapaces de comprender las razones de humanidad.
¿Qué necesidad de desestabilización institucional puede haber por parte de los hombres gigantes de aquí? Estos, sin necesidad de votos, ejercen desde hace años el control de resortes claves de la economía como son el nivel y la calidad de inversión, la fijación de precios y control de cadenas comerciales, el comercio exterior, la concentración de medios de producción industriales y de la tierra, la localización de industrias y recursos, el giro de beneficios al exterior sólo por nombrar algunos. Acciones y fuerzas que bajo su control son límites para que exista una justa distribución de la riqueza.
Para corregir las desigualdades provocadas por la concentración económica se precisa de una acción directa del Estado. El rol del Estado es fundamental para restablecer una ecuación de equilibrio con justicia social en integridad territorial. No hay ninguna razón democrática, teórica, de principios, jurídica que impida la intervención del Estado en los asuntos económicos porque a través de él el Pueblo ve expresados sus intereses políticos, sociales y también los económicos, que son los que terminan consolidando su calidad de vida.
Mientras en Inglaterra la revolución industrial tuvo el signo de la libertad de mercado, en Francia la evolución fue otra. Con movilizaciones sociales, incluyendo las luchas en contra de la suba del precio del pan, se llega a la revolución francesa con el signo de la participación y el protagonismo. Los excluidos no pidieron la inclusión, se hicieron dueños de su destino con el gobierno del Pueblo.
Los conflictos continuarán con más movilización política y la paz social sólo será posible con políticas de desarrollo que aseguren un país justo.

Se presentó la revista Causa Popular en La Plata




El jefe de Gabinete y Ministro de Gobierno de la Provincia, Lic. Alberto Pérez, participó junto al presidente del bloque de Diputados FpV-PJ la Legislatura bonaerense, Raúl Pérez, y el diputado provincial y referente de Causa Popular, Daniel Gurzi, de la presentación en la ciudad de La Plata de la revista Causa Popular. Ante una nutrida concurrencia de funcionarios y legisladores provinciales, intendentes, concejales y dirigentes de diferentes sectores, el jefe de Gabinete junto a los legisladores y el Lic. José Sbatella se refirieron a la importancia de publicaciones como estas para la formación de militantes e hicieron un análisis de la situación política que atraviesa nuestro país. En su discurso, el diputado Gurzi manifestó: "La agrupación política Causa Popular no comprende la construcción sino es de la mano del movimiento obrero porque, como pusimos en nuestras bases fundacionales, no existe para nosotros una reivindicación de la política y reivindicación de nuestra historia como militantes del peronismo sino es de la mano de los trabajadores y teniendo siempre como objetivo que la desocupación en la Argentina tienda a cero y logremos el pleno empleo en algún momento como se logró con Perón en vida, y que logremos que el 50% del PBI vaya a parar a los bolsillos de los trabajadores. No concebimos una agrupación política sino es con el eje puesto en la vida de los trabajadores". La publicación Causa Popular que nació en el año 2007 y realizó siete números, presentó en este acto en el Pasaje Dardo Rocha, en la ciudad de La Plata, el número 8 -primero de este año-. "Decidimos salir en este momento porque nos parecía indispensable empezar a incorporar otras voces al debate político en la Argentina y fundamentalmente en el Conurbano y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", señaló el legislador al referirse a que esto se da en un contexto en el cual todos somos parte. Gurzi adelantó que a partir del próximo número la publicación va a estar en la cadena de distribución de los kioscos de diarios y revistas, con precio de tapa y asumiendo el compromiso de estar bimestralmente en cada kiosco de la Ciudad Autónoma y del Conurbano. Por su parte, el diputado Pérez comentó que la publicación Causa Popular es una herramienta concreta en la acción política, porque de política se habla, se opina, se analiza pero la acción política en la que todos los días se trabaja en función de un proyecto nacional y popular tratando de transformar las cosas es el eslabón más importante. "Creo que la importancia en la acción política que tiene un medio como Causa Popular reproduce o intenta reproducir lo que tenemos que hacer en todos los rincones de nuestro país". Y agregó: "El peronismo en particular y todos los militantes de Causa Popular general tenemos el deber de utilizar los medios que tenemos para el gran combate de la comunicación y creo que en eso la militancia puede ganar esta batalla porque a diferencia de la política mediática, el militante tiene en su accionar político la inmediatez con el otro que es donde mejor se puede edificar la verdad, la idea". Por último, felicitó a quienes realizan esta publicación, que es el órgano de difusión de una agrupación y que espera que de ser posible esté en la mayor cantidad de lugares de la Provincia porque es un elemento de formación de cuadros, de información de cuadros. "Porque es muy difícil de defender lo que no se conoce y muy difícil poder defender al gobierno sino tenemos cabal información, verdadera, para no consumir exclusivamente lo que se da a través de los grandes medios de comunicación", finalizó Pérez. El jefe de Gabinete recordó que cuando el diputado Gurzi lo invitó al lanzamiento de la revista pensó en lo que es un militante político. "Un militante tiene ideas, busca los recursos para poder imprimirlas, las redacta, las reparte y las explica y esto es lo que están haciendo todos compañeros que forman parte de Causa Popular con este número y con este lanzamiento. Ellos tienen una idea, la que compartimos todos, que es la idea justicialista, la han plasmado en el papel, la han impreso, seguramente la van a repartir de boca en boca y mano a mano y la van a explicar". Alberto Pérez comentó que esa idea la van a explicar con calma como suele hacer el peronismo pero con mucha fuerza y que no están en contra de nadie. "No estamos en contra del campo y no estamos en contra de ningún sector pero estamos a favor de la bandera directriz de toda la historia del peronismo que es la justicia social, la igualdad, la equidad y la justa distribución de la riqueza". Y añadió: "Cuando uno defiende una idea no hace falta confrontar físicamente ni de forma exabrupta, uno tiene que intentar ganar en el debate de las ideas y ganar en lo que uno cree que es justo".

Ricardo Sidicaro: "Esta es una guerra entre moribundos"

"Si bien no coincidimos en todos sus términos, nos parece un análisis lúcido sobre nuestra realidad. La publicamos porque es un aporte más al debate y la discusión ideológica en la construcción de un nuevo Proyecto Nacional"

"La guerra entre dos moribundos siempre hace mucho ruido, porque ninguno de los dos quiere morir. De ahí que hayamos visto tantos fuegos artifíciales en esta guerra entre el Gobierno y el campo, los dos actores agónicos de este conflicto" ¿Y el kirchnerismo? "Es apenas el intento de hacerle respiración artificial a uno de los moribundos, el peronismo".
Así opina , sin apelar a sutilezas, el doctor en Sociología Ricardo Sidicaro, investigador principal del Conicet y autor de Los tres peronismos , la tesis con la que obtuvo su doctorado en Francia, junto al reconocido Alain Touraine, y en la que analiza las distintas fotos del partido de Perón a lo largo de la historia.
Si bien parece todo muy espectacular -sigue Sidicaro-, lo que hemos vivido no hace más que reflejar un psicodrama de los dos grandes contrincantes de los años 40, que hoy están siendo barridos por esta segunda modernidad, signada por la globalización.
"Una globalización que se caracteriza por desarticular el mundo político, productivo, el de las legitimidades, y sobre todo de la presencia fuerte del Estado-Nación, todos ejes que constituían las bases del peronismo. Por eso, peronismo no hay más, lo que hay son peronistas".
Y con el agro ocurre otro tanto: "Está siendo corrido por los pools de siembra, y sus actores agónicos por excelencia son Carbap y la Federación Agraria", afirma este sociólogo que, a los 66 años, se define como un típico producto de los años 60, marcado por la influencia del estructuralismo marxista de esos años. "Es imposible tener 18 años en 1960 y no haber creído en la revolución", dice.
Como muchos intelectuales progresistas, apoyó al kirchnerismo en la primera etapa, cuando Néstor Kirchner impulsó la reapertura de los juicios a los militares y, después, se alejó. El mismo explica por qué: "Conversando con los kirchneristas fui teniendo la convicción de que la falta de debate los iba a llevar a situaciones como las que hemos vivido en estos últimos meses. Noté, además, que el registro que tenían de la realidad era muy viejo y, cuando tenés un registro viejo, aunque llegues a tomar medidas acertadas, finalmente te equivocás".

-Usted que se ha especializado en el peronismo y sus diversos momentos, ¿qué opina del acto de Cristina en la Plaza de Mayo? ¿Fue un gesto hacia el interior del peronismo o tuvo otro fin?

Cuando uno mira la tapa de los diarios reflejando el acto de la Presidenta, se pregunta dónde está [Carlos] Menem, porque es el único que falta en esa foto. Realmente, no sé si hay algún funcionario peronista relevante que no sea de esa época. Y entonces, ¿qué pasa cuando las personas hacen ese recorrido? Las creencias de las personas, su identidad partidaria, se debilita. El kirchnerismo trata de darle un nuevo aliento al peronismo, y los actos del PJ, donde funciona la aclamación apuntan a intensificar una identidad que ha perdido sus bases constitutivas: hoy no tenemos ni Estado fuerte, ni clase obrera, los dos pilares del peronismo.

-¿Y qué puede salir de una batalla entre dos moribundos?

-No sé: sólo miro el tablero. Ninguno de los dos puede construir un proyecto de país y los agrarios, menos todavía: la Argentina agraria se hundió en 1940. -Pero el kirchnerismo no siempre se volcó a la liturgia peronista; por el contrario, Kirchner decía que jamás presidiría el PJ y que quería armar una gran centroizquierda junto con el peronismo. ¿Qué le pasó que no pudo hacerlo? -En una sociedad en la que prima el individualismo en todos los sectores sociales no es tan fácil constituir nuevas identidades políticas. La que hizo Kirchner al principio fue una buena captación: el peronismo está agónico, hagamos otro conglomerado político. Pero construir nuevas identidades colectivas en una sociedad donde todos son cada vez más individuos es una tarea muy compleja, y no pudo lograrla. -El chico tucumano que falleció vino al acto porque, como tantos jóvenes del interior pobre, quiso conocer Buenos Aires y se cree que le pagaron por venir, como a tantos otros: ¿qué sentido tiene construir de esa manera? -Ahí hay otra cuestión: la gente no va a cualquier acto, van a actos que tienen que ver con una tradición política a la que adhieren, pero esa tradición, como decía, se ha debilitado lo suficiente como para que busquen los beneficios personales y, entonces, los sujetos hacen cálculos.

-¿Y eso no le parece una degradación de las personas?
-No. Es una degradación con respecto al concepto abstracto de ciudadanía. Bueno sería que una persona sea tan necia que diga: ´no, yo soy ciudadano y me muero sin hospital en nombre de la ciudadanía . Hoy la política se hace del intercambio.

-En consonancia con los intelectuales cercanos al Gobierno, el matrimonio Kirchner pone a los medios de comunicación y al campo como parte de una nueva derecha. También viene acusando al campo de oligarcas golpistas, ¿qué opina de este cuadro?
-Que es un viejo registro porque, para que haya golpe de Estado, primero hace falta que exista un Estado. Además, hoy en la Argentina podés controlar intereses económicos sin siquiera pasar por el Estado. En segundo lugar, la sensibilidad democrática que tenemos hoy hace imposible que la sociedad argentina permita un golpe. El problema es que, como no tienen partidos para expresarse, el reclamo de las corporaciones se vuelve más descarnado. Y si el Congreso tuviera un rol más activo, harían lobby para sacar leyes, como en cualquier democracia.

-Bueno, ahora Cristina decidió girar las retenciones al Congreso, ¿no es eso un avance en términos democráticos?
-Cuando se cierre este proceso, veremos si el giro al Congreso fue un instrumento de disciplinamiento o si, por el contrario, pone de manifiesto la fragmentación del peronismo. Lo cierto es que esta semana pasó algo importantísimo: van a darle voz a alguien que no la tuvo hasta este momento.

-Ahora, en el Gobierno creen que, a pesar del malhumor de la clase media, hay un 40 por ciento de piso histórico del peronismo que los sigue apoyando y confían en ese importante piso: ¿cómo se puede hablar entonces del peronismo como un moribundo?
-El peronismo tiene una primera minoría muy abultada, un 40 por ciento propio. Es el 38 o 39 por ciento que sacó Duhalde y el 40 por ciento de Luder, sectores populares y parte de la clase media. Eso está: lo que se ha diluido es la intensidad del sentimiento. Acá el kirchnerismo hace un juego del lenguaje como si no hubiera sido el peronismo el que impulsó las políticas neoliberales. Los 90 no los protagonizó el neoliberalismo sino el peronismo neoliberal. Ese proceso también cambió las estructuras tradicionales del agro y lo debilitaron económicamente. -Pero el Gobierno habla de una oligarquía golpista con renta extraordinaria,

¿no hay vasos comunicantes entre el conocimiento que produce la UBA sobre el agro y el Gobierno?
-No; no hay vasos comunicantes entre el mundo del conocimiento y el mundo de la política, sencillamente porque el conocimiento tiene escaso presupuesto y la política escaso interés en saber cómo es realmente la sociedad. Ni siquiera fue capaz el Gobierno de crear un cuadro matemático para explicar algo tan elemental como que, si la Argentina tuviese precios altos para los recursos producidos por el agro, el dólar valdría 80 centavos y, si así fuera, desaparecía toda la industria. Con esos números en la mano, es muy fácil explicarle a la gente: ´señores, en función del bien común, los precios rurales deberían estar aquí . Pero como son muy pocos quienes toman decisiones, necesitaron 85 días para explicarnos dónde van las retenciones y 10 más para girar el tema al Congreso. Ahora, con respecto a los agrarios, ellos sí que no tienen ninguna idea.

-Pero, siguiendo su hipótesis del peronismo, de que aunque le paguen la gente no va a cualquier acto, podríamos decir lo mismo del acto rural de Rosario: ¿tanta gente apoya a la oligarquía?

-(Se ríe) Sin duda que no. La oligarquía nunca se hubiera puesto a saltar sobre un escenario. -No tendrán ideas, pero tuvieron el apoyo en las ciudades del interior. ¿Por qué? -En un país donde se han debilitado todas las solidaridades, son solidaridades de gente que viven en lugares más chicos y que puede entender el combate del otro. Y que siempre vivieron con prejuicios contra la dominación de Buenos Aires: el campo está movilizando ese sentimiento. -Hay otra medida del fenómeno, que son las encuestas. Los números muestran la adhesión de gente de clase media urbana y un derrumbe importante de Cristina en las encuestas. -Las encuestas son engañosas porque no reflejan las preocupaciones verdaderas de la gente. Gente que nunca movería un dedo por nada, que son los que contestan encuestas, y que no tiene un pensamiento claro sobre lo que está pasando, contestan sobre cosas sobre las que habitualmente no piensan, ni les preocupa simplemente porque una pregunta los situó en ese escenario.

-¿Y el cacerolazo de esta semana tampoco le parece una protesta con significado político?
- Mire, que 300 personas salgan a la calle golpeando cacerolitas puede ser la expresión de un malestar, pero de ninguna manera se trata de la población manifestándose.

-¿Entonces el Gobierno giró las retenciones al Congreso por la presión de 300 caceroleros?
-Están sobrevalorados esos actos, en un país donde la ideología populista pesa y donde los políticos están preocupados por si los quieren o no. Porque, cuando uno se pregunta qué es el cacerolazo, vemos que, para algunos es un sentimiento político, pero para muchos otros es prenderse en un jolgorio, como quien va a un mundial de fútbol.
Por Laura Di Marco

Desarrollo regional: industrializar las zonas subdesarrolladas para la integración y la calidad de vida

Por Bernardo Tirelli
Casi se puede afirmar que, después de muchos años de sujeción a ideas extrañas, se recuperó un pensamiento y un valor cultural propio, aceptado por todos los sectores sin exclusiones, o sea por el conjunto del Pueblo, y que resulta ser, nada menos, que Argentina no merece ni debe tener un solo pobre. Los conflictos y los debates continuarán, para enfocar cómo debe lograrse este objetivo, con temas no menores como son el rol del Estado, de las instituciones y organizaciones de la sociedad especialmente las vinculadas a la producción y el trabajo y de la política, ausente de estos grandes temas en las últimas décadas.
Eliminar la pobreza implica abordar el desafío del desarrollo social. Esto supone disponer de una visión de país y reconocer dos cuestiones centrales: claridad sobre las causas del atraso social y el estado de situación del que se parte. Implica establecer los mecanismos para reconstruir un Proyecto Nacional, con participación de todos los actores políticos y sociales, en una visión de futuro donde lo primero que se pone en juego es la escala de valores. Por eso el desarrollo económico, medido como crecimiento con su indicador tradicional el PBI, es insuficiente no sólo para explicar objetivos sino para justificar y resolver las causas del atraso social.
El concepto de desarrollo involucra cambios cualitativos que, además de acumulación de capital endógeno, mayor productividad e incorporación tecnológica, permitan la creación de una estructura productiva de características propias superando la desarticulación y la sujeción y dependencia derivadas de la concentración y extranjerización que supone que las decisiones se toman fronteras afuera.
Un sistema de este tipo implica un esfuerzo deliberado, por encima de las leyes de mercado, que inicie un proyecto histórico donde las fuerzas sociales participantes resultan protagonistas del cambio social. Supone que el aprovechamiento de coyunturas históricas favorables pueden ser aprovechadas para que los cambios estructurales producidos no sean revertidos cuando éstas disminuyan o desaparezcan.

El oro inca
La de los incas fue una civilización muy avanzada que construyó carreteras, levantó puentes y aseguró la alimentación de millones de individuos con vastos cultivos de maíz (el oro verde) y papas. Las llamas eran las encargadas de transportar las cargas y caravanas de mensajeros, comerciantes y militares recorrían los empedrados caminos del inca, ruta segura para el transporte que contaba con numerosos tambos que eran los lugares donde viajeros y animales podían reposarse para luego seguir avanzando
En muchos lugares del imperio se trabajaba el oro, una gran parte de ellos se perdió porque cuando se produjo la conquista española fueron fundidos por los vencedores para ser enviados como lingotes a España.
¿Fue la pérdida del oro a manos de los españoles –estos a su vez lo perdían en los mares por la acción de la piratería inglesa- lo que derrumbó al imperio Inca? El oro no tenía valor de cambio para los Incas, sino religioso, su derrumbe se debió a que perdieron su principal valor que era el trabajo. Y lo perdieron porque fueron sometidos como esclavos por la fuerza y el uso de ventajas tecnológicas y de conocimientos que ellos no disponían: barcos y brújula para el transporte, papel para las comunicaciones y manejo del hierro y de la pólvora para las armas y las corazas, entre otros factores, volcaron la balanza a favor del dominio español. Otras historias de imperio y colonización siguieron hasta hoy permitiendo la transferencia de la fuerza de trabajo y la acumulación de capital a los centros de poder.
Una medida de esta transferencia lo da observar la producción de acero, que por sus características mecánicas y costo sigue siendo un material de ingeniería excelente. las economías industriales desarrolladas tienen un consumo aparente per cápita anual, de entre 300 y 600 Kg. La Argentina logró su máximo consumo histórico de 180 Kg per cápita en el año 1975. En aquel entonces la República Popular China tenía un consumo de 40 Kg per cápita. Hoy China consume 290 Kg per cápita. A partir de 1976, con el plan de desindustrialización de Martínez de Hoz, se llegó a consumos ínfimos como los de de 42 Kg per cápita en 1985 y 50 Kg per cápita en el 2002.En el año 2006, la República Argentina alcanzó los 136 Kg per cápita, es decir todavía no volvió al nivel de 1975. Y además, hoy no existen una variada gama de líneas de productos de alto consumo de acero como, rieles para ferrocarril, locomotoras, vagones para ferrocarril y subterráneo, perfiles pesados para la construcción, material para la defensa, torres de alta tensión, autopartes, así como una diversa línea de productos electrónicos como televisores, equipos de comunicación, grandes motores eléctricos, electrodomésticos diversos, máquinas-herramientas, bienes de capital diversos y otros, que sí se producían en 1975.
Por eso lo que caracteriza a la fortaleza de un pueblo o Nación no es la cantidad de reservas que acumula sino las capacidades nacionales de trabajo y producción, su soporte intelectual y de conocimiento, el nivel de autonomía para tomar decisiones, su cultura, autoestima e identidad. El eje de una política de desarrollo pasa por fortalecer y recuperar estas capacidades.

Territorios desiguales

La herencia de tantos años de gobiernos con políticas demoliberales ha sido una profunda desigualdad social que se verifica también en los territorios. Esta desigualdad fue facilitada por una acción deliberada de anulación del rol del Estado a favor de los denominados procesos de globalización. Así surgió el concepto de desarrollo local, que en este contexto, significó la vinculación directa entre centros locales de desarrollo –sin intervención política y económica del Estado nacional- con los centros económicos globales.
Es el caso de la producción de limón en Tucumán cuya exportación se vincula a las necesidades de la empresa Coca Cola ya que el jarabe de limón es base de su producción. No se trata de negar el mercado y no aprovechar las oportunidades de colocación de productos sino de ser actores protagónicos en ese proceso. Porque, en el libre juego de mercado las zonas no elegibles por intereses exógenos se vuelven inviables. A la inversa se puede observar el caso de Alemania que sigue invirtiendo cientos de miles de millones de euros en Alemania del Este, a partir de su reunificación, sin ninguna explicación que pueda ser respondida por el mercado, aquí el interés nacional ha estado por encima.
La ausencia de políticas de desarrollo profundizó una clara contraposición entre regiones, la zona avanzada es una media luna, una franja de mayor dinámica, el arco del MERCOSUR: entre San Pablo – Río de Janeiro (ciudades globales); Curitiba, Montevideo (centro administrativo del MERCOSUR), Buenos Aires (ciudad global); Rosario, La Plata, Mendoza (ciudades puerta) y Santiago del Chile – Valparaíso. El paso de esta franja por territorio argentino reposiciona a la región nodal de la Pampa en el triángulo Córdoba – Santa Fe – Mar del Plata y que, apoyado en los puentes Zárate – Brazo Largo y Punta Lara – Colonia, integran la franja sud – sudeste y por cierto el Plata. Esta franja con procesos de centro adosará al sur o al norte áreas de periferia y de semiperiferia.
El resto del país es considerado región sin desarrollo, cuya característica principal es la de la carencia de industrias de valor agregada a bajos niveles de infraestructura adecuados para la producción y la logística, precariedad en el empleo, procesos de expulsión de población –la década del 90 midió 2 millones de migrantes contra la mitad de la anterior-, casi nula atracción de inversiones productivas y de investigación y desarrollo, duplicación en el norte de los niveles de pobreza y ausencia de población en el sur.
A su vez, la concentración económica se radica en ciertas zonas geográficamente concentradas, convirtiendo a éstas en atractivas para nuevas inversiones, provocando el crecimiento a velocidad ampliamente superior al resto del país y cuyo inevitable resultado son nuevas desigualdades socio espaciales que profundizarán las ya existentes en un movimiento sistémico que sólo puede romperse por un actor externo a los intereses del mercado.
Es fácil advertir en población y actividades las grandes asimetrías existentes lo que exige una necesaria política de desarrollo regional. Es un gran desafío para el futuro ya que las tendencias del mercado profundizarán las desigualdades existentes y por tanto es necesaria una acción dirigida desde el Estado que oriente y permita este nuevo ordenamiento. O sea una política de corrección de desequilibrios para la construcción de una nación integrada, más igualitaria, más justa para todos sus habitantes, superando la fragmentación y la precariedad social.

Hacia el equilibrio regional


Debe haber un plan integrado de desarrollo regional e integración territorial. Se requieren políticas de inversión pública y de promoción para alentar inversiones aprovechando la diversidad regional, mejorando la competitividad, promoviendo la conservación del patrimonio natural y cultural, consolidando la cohesión económica y social y propiciando las iniciativas locales sin dejar de lado todo lo referente a la infraestructura en sus múltiples aspectos, energéticos, vías de comunicación y transporte, vivienda y medio ambiente. El desarrollo regional debe estar basado en tres pilares: agricultura y ganadería intensiva, agroindustria, elaboración y procesamiento de los productos primarios obtenidos y turismo, lo que no es excluyente de otras actividades industriales.
De modo que el planeamiento estratégico territorial no puede estar guiado por la recolección de una lista de demandas sino por la lista de problemas. Veamos un caso. Hace cinco años la Federación de Arroceros reclamaba –fundamentado en la devaluación y consecuentes mayores costos- subsidio para el gasoil con que alimentaba las bombas con que se inundan los campos. Los campos arroceros están en Corrientes y Entre Ríos donde, por ley, los saldos de la venta de energía de la presa de Salto Grande deben invertirse en la Mesopotamia, y que mejor que hacerlo en electrificación rural lo que disminuiría los costos de la producción de arroz. Fueron cinco años sin una ni otra, entonces termina siendo más fácil la demanda de subsidios que ahorran ineficiencias de ejecución. En esta lógica el Estado ausente renuncia a su rol transformador; la corrección en estos días, donde se acaba de anunciar el plan de electrificación, tal vez sirva de ejemplo para incentivar a la inversión pública como sustento de la actividad productiva e industrial.
No existen promociones industriales con conceptos que parten de dos errores, uno considerar que la actividad productiva, en esas zonas, existiría igual sin la promoción y el otro que los fondos destinados a promoción son costos y no inversiones. Nunca ha sido tenido en cuenta, por las autoridades nacionales, el recupero en impuestos y en cargas sociales que genera cada proyecto productivo. A esto se agrega que las Provincias están con nula capacidad propia, para corregir las diferencias generando desarrollo, por su carencia de ingresos superavitarios. Resolver esto implica la aplicación de recursos que bien orientados permitan las inversiones necesarias para el logro de los objetivos mencionados
No se puede hacer una ordenación en lo local si no hay un marco de política de desarrollo que defina grandes orientaciones, diseñe un escenario global u orientaciones directrices para que las provincias trabajen en la ordenación a través de una eficiente gestión territorial. Un plan nacional de industrialización con enfoque territorial debe tener en claro la lista de problemas para enfocar la solución considerándolos a todos y cruzarlos horizontalmente de modo que la solución de alguno no implique el agravamiento de algún otro. En definitiva se trata de aumentar la producción, generar empleo de calidad, radicar población, reducir la pobreza, mejorar nuestra perspectiva de defensa y hacer más viables las economías y finanzas provinciales con más recursos disponibles para las áreas sociales y de infraestructura.
Atender lo urgente no debe impedir hacer lo importante, que es adoptar las soluciones duraderas planificando el futuro, modificando los aspectos estructurales que impiden el desarrollo.El desarrollo regional no es posible por el libre juego del mercado y por tanto debe ser una política de estado, de un estado presente que combine las iniciativas y la actuación local con la concepción de nación sudamericana.


Coordinador Nacional del Movimiento Jauretche de Profesionales y Empresarios (MOJAPE)
btirelli@mojape.com.ar www.mojape.com.ar

Felices pascuas

POR BRUNO BIMBI.
Escribí este texto antes del acto en Plaza de Mayo, al que fui a respaldar a la Presidenta contra el lock out antidemocrático de la Sociedad Rural y sus aliados. Para los que dicen que quienes fuimos a la Plaza somos mercenarios despolitizados...



Desde que empezó el "conflicto del campo", las imágenes, los discursos y muchas palabras se suceden a un ritmo vertiginoso que llega a marear. No es que no haya reflexión, ha habido mucha. Pero todo pasa tan rápido y se dicen tantas cosas, que algunas pasan de largo. Algunos discursos dejan flotando en el aire ideas que son aceptadas sin discusión y que van formando un sedimento de palabras que se acumulan, estableciendo límites para los debates futuros. Algunas de las cosas que parecen tenerse por ciertas merecerían un análisis más profundo.
"Sigan reprimiendo, como los milicos", me dijo un amigo enojado porque rechacé un mensaje de texto en el que me llamaba a "un nuevo cacerolazo para decirle basta a Cristina". Represión, dijeron varios noteros por televisión. Represión, dijo Eduardo Buzzi, y agregó: "Nunca se ha visto semejante cantidad de... empujones". No puedo creer que mi amigo y otros hayan olvidado el significado de la palabra represión. Un juez ordenó despejar la ruta. La gendarmería advirtió tres veces. "Que venga Aníbal Fernández a sacarnos", arengó micrófono en mano el señor De Ángeli, un día después de afirmar a la prensa que "si la patria me lo pide, seré candidato a diputado". La justicia entendió que interrumpir una ruta nacional no era una manera legítima de empezar su campaña. Fue detenido por unas horas junto con otras personas y, luego de que se realizaron los debidos trámites procesales que establece la ley, fue liberado. No hubo palos, ni gases, ni golpes, ni balas de goma, ni nada de lo que quienes hemos participado más de una vez en una manifestación y fuimos reprimidos —en democracia— asociamos con esa palabra. Entiendo que las señoras de Recoleta que por primera vez participan de una protesta no conozcan el olor de los gases lacrimógenos, pero quienes sí los hemos olido nos sentimos indignados cuando se usa la palabra represión para referirse a lo que pasó en Gualeguaychú. La comparación con los milicos es aún más absurda, creo que no necesito explicar por qué, y extraña escucharla de quienes hacen actos con Cecilia Pando.
El Gobierno tomó medidas inconsultas, dijeron las entidades empresarias del campo luego de recientes anuncios de la Presidenta que establecían modificaciones en el sistema de retenciones móviles, entre otras medidas. Inconsultas, repitieron a coro varios periodistas con programa propio en televisión. Inconsultas, dijo la oposición. ¿Desde cuándo un gobierno legítimo, elegido por el voto popular, tiene que consultar a las entidades empresarias antes de tomar medidas de política económica? Bueno, sí, claro, ya sé. Esto ha pasado muchas veces. Pero bienvenido sea que ahora no pase y que el Gobierno no pida permiso a Luciano Miguens antes de ejercer el mandato que le dimos quienes no tenemos su fortuna ni vivimos en una casa como la suya.
El Gobierno no fue a la audiencia con el Defensor del Pueblo, desconociendo así a un organismo de la Constitución, repitieron todos durante los dos o tres días que duró la noticia. No hay dudas de que la Defensoría del Pueblo es un organismo de la Constitución, como tantos otros. Pero si la Cámara de Diputados, cuya existencia también emana de la Carta Magna, decidiera citar a un ciudadano a declaración indagatoria, o un juez dictara un decreto de necesidad y urgencia, o la Presidenta sobreseyera a un procesado, o el Procurador General sancionara una ley, la constitucionalidad de los cargos no conllevaría necesariamente la constitucionalidad de tales actos. El Defensor del Pueblo no participa en la definición de las políticas económicas del Poder Ejecutivo. Tampoco debe actuar de vocero de corporaciones, ni mediar en conflictos nacidos de la oposición de un sector económico a una política pública. En estas últimas semanas, ha sido patética la forma en que algunos personajes intrascendentes han querido ganar protagonismo político con este conflicto, bañándose en irresponsabilidad. Los argentinos no le pagamos el sueldo al señor Mondino para eso.
“El Gobierno debe dialogar con el campo” es la consigna más escuchada. El Gobierno, representante de los intereses del conjunto, puede dialogar con cualquier sector, pero no lo hace en igualdad de condiciones. Los jugadores no dialogan con el referí de igual a igual, ni los jueces con el abogado defensor o el querellante. El Gobierno tiene la función de gobernar y, si bien puede dialogar con cualquier sector, sus decisiones no están sometidas al acuerdo ni al consenso de facciones ni de representantes de intereses sectoriales. Si no, esto no sería una democracia. Ahora bien, el Gobierno ha dialogado con las entidades empresarias que conducen el lock out del campo, pero lo que no ha hecho es aceptar sus imposiciones. Dialogar, para algunos, parece equivaler a eliminar las retenciones móviles, y el Gobierno parece estar decidido a no hacerlo, menos aún con las rutas cortadas o la amenaza de que se corten. Eso no es falta de diálogo, es simplemente un ejercicio responsable del mandato popular que la Presidenta obtuvo hace menos de un año en elecciones libres. El país no puede permanecer noventa días de rehén de un sector económico. ¿Qué pasaría si mañana los empresarios del transporte público de pasajeros dijeran que si el Gobierno no aumenta los boletos no hay más colectivos? ¿Qué pasaría si Edesur corta la luz a todo el país durante 90 días en protesta porque consideran que sus márgenes de rentabilidad son insuficientes con el actual cuadro tarifario?
Diálogo y consenso, se sigue repitiendo, con un nivel de simplismo que quien esto suscribe no cree que sea ingenuo. Nunca en la historia de la humanidad se han producido cambios sociales importantes sin conflicto. Pensar que la Sociedad Rural va a sentarse en una mesa a aceptar de buena gana que a sus asociados de doble apellido les cobren más impuestos por sus ganancias obscenas es una lisa y llana estupidez. ¿Qué debe hacer el Estado, pedirles por favor?
"El campo" ha sido desde el primer día el sintagma nominal colocado como sujeto del lock out empresario y sus reclamos. ¿Hablamos de los campesinos sin tierra? ¿De los peones rurales? ¿De las familias explotadas por la oligarquía? No, hablamos de una parte de "el campo", que son los que producen soja para exportación. Es ese sector el que se ve afectado por las retenciones. Y puede dejar de vender durante noventa días porque tiene con qué. La verdulera de mi barrio, si cierra la verdulería por noventa días, ya no podría volver a abrirla, ni tendría cómo darle de comer a sus hijos. Quizás por eso, en mi barrio no se escuchan cacerolas desde diciembre de 2001.En octubre del año pasado, casi cinco de cada diez argentinos votamos por la ciudadana Cristina Fernández para que ejerciera durante cuatro años el cargo de Presidenta de la Nación. Lo hicimos sabiendo que proponía la continuidad de una política que había comenzado en 2003 cuando el ciudadano Néstor Kirchner juró como titular del Poder Ejecutivo.
La Presidenta no ha cambiado los ejes centrales de esa política, que a algunos sectores de la población no les gusta. No les gusta, por ejemplo, a la mayoría de los vecinos de algunos barrios de la ciudad de Buenos Aires, como Barrio Norte, Recoleta y Belgrano. No les gusta a quienes, en un período de altísima rentabilidad y enormes ganancias, no están de acuerdo con soportar una carga impositiva más pesada que, lejos de impedirles ganar mucho dinero, no los deja ganar tanto como quisieran. No les gusta a otros sectores menores, como los nostálgicos de la dictadura que están envenenados con la política de derechos humanos del Gobierno.
Todos esos sectores tienen derecho a que no les guste la Presidenta. Pueden considerarla una resentida montonera o una soberbia autista, como dicen en los mails que reenvían a diario. Tienen derecho a manifestarse, a oponerse, a decir lo que quieran y a proponer alternativas políticas en las próximas elecciones. La ex diputada Carrió, quien lleva semanas advirtiendo que la Presidenta “perdió la legitimidad política”, fue candidata en octubre pasado y perdió por 25 puntos porcentuales de diferencia.
Hace noventa días que lo que está en discusión es eso: la legitimidad política del Gobierno.Quienes votamos a Cristina y queremos que la dejen gobernar no nos vamos a cruzar de brazos viendo cómo desabastecen las góndolas de los supermercados, interrumpen las rutas nacionales y desestabilizan al país por el tiempo que haga falta hasta que el Gobierno claudique y satisfaga sus demandas particulares. Y, más allá de que estemos en un todo de acuerdo con las retenciones o no —en lo personal, soy partidario de un modelo mucho más “estatista” en el que las retenciones no serían necesarias— o más allá de que podamos tener nuestras propias críticas con relación al Gobierno, no le perdonaríamos a Cristina que acepte que la democracia debe someterse a las imposiciones de las corporaciones empresarias, del campo o de la ciudad, del interior o de la Capital. No se trata de una cuestión geográfica, sino política.
Si el Gobierno cede, el problema no será el costo político que pague Cristina. El problema será que la democracia habrá perdido una de sus razones de ser y nuestro pueblo una oportunidad histórica. En ese sentido, aunque a algunos no les haya gustado, recordar las "Felices pascuas" de Alfonsín ha sido más que oportuno.

Heinz Dieterich habla de la Argentina:

una mirada bien intencionada, pero muy lejana y más que superficial

Por Raúl Isman.
Docente. Escritor.
Miembro del Consejo Editorial de la Revista Desafíos y colaborador del periódico socialista El Ideal. Director de la revista Electrónica Redacción popular.
raulisman@yahoo.com.ar
www.geocities.com/raulisman http://raulisman.blog.terra.com

Introducción
A menudo, cuando se observan las elaboraciones de ciertos científicos sociales nos da por pensar que son realizadas por la presión de diversos editores; quienes los coaccionan para tomar posición frente a diversas temáticas, sin haber estudiado mínimamente la realidad en debate. Fue lo que nos pareció al leer un trabajo dedicado al conflicto (aparentemente) agrario en la Argentina debido a la pluma del sociólogo germano-mejicano citado en el título. Es habitual en el referido autor la realización de afirmaciones tremendistas, luego no verificadas con el transcurso del tiempo. En el 2004, emplazó a los gobiernos favorables a la emancipación a profundizar su alianza en los inminentes tres meses, so pena de ser rápidamente horadadas sus bases de sustentación por la acción imperialista. Durante el corriente año prácticamente dio por triunfante la acción reaccionaria en Bolivia, responsabilizando a las “vacilaciones” del presidente Evo Morales por semejante retroceso. Nos confesamos como lectores no habituales de las elaboraciones del pensador germano; tal vez por ello nos sorprendió la ligereza, el desconocimiento por la historia y la sociedad argentina y la superficialidad ramplona que puede leerse en el texto que reproducimos integralmente al finalizar nuestras palabras para que el lector pudiera tener una lectura abarcativa y veraz de nuestros dichos.
Dieterich comienza con una inexacta y poco feliz síntesis de la historia argentina contemporánea: “Durante doscientos años la oligarquía agraria de Argentina ha destruido cualquier gobierno progresista que haya desafiado su monopolio de poder”. Si bien es cierto que la oligarquía terrateniente ha logrado bloquear diversos proyectos de transformación en ciertas circunstancias (golpes militares de 1930, 1955, 1966 y 1976), no menos real es el hecho que las coaliciones populares le han impuesto severos límites al predominio de los dueños de la tierra. El retorno de los sistemas de sufragio universal- ampliado además con el voto femenino desde 1948- mostró que los objetivos del golpe del ’30 no se realizaron más allá de poco más de una década de la fatídica asonada. Por cierto que los golpistas de 1955 deseaban destruir al peronismo y a las condiciones económico-sociales a él adscriptas. Es decir, una economía industrial ligada a un fuerte sector estatal capaz de imponerle condiciones a los mercados y con un elevado nivel de integración social. Pero no pudieron y- para peor horror de ellos mismos- cuando más avanzaron en tan antipopular cometido fue con un gobierno peronista, el del doctor Carlos Saúl Menem. Es que se trata de una de las más sonoras paradojas argentinas, un país con cierta proclividad a las contradicciones incomprensibles y exóticas, no aptas para no legos y una tierra francamente proclive a la desmesura. Por otra parte, la existencia de un proyecto como el de los Kirchner demuestra que las imposiciones del poder económico nunca triunfan definitivamente. Las afirmaciones demasiado taxativas- como se ve- conducen a lecturas incorrectas; así como las frases inexactas del tipo de los dos siglos de existencia para la dominación oligárquica. Hace dos centurias, no existía nada parecido a una clase terrateniente. Entre otros aspectos, porque el núcleo fundacional del patriciado argentino se hallaba territorialmente ubicado en la provincia de Buenos Aires; a comienzos del siglo XIX en manos de pueblos originarios en gran medida.

El debate central


Sorprende en el análisis desplegado por el autor que glosamos la inexistente referencia a la crisis alimentaria mundial; contexto que no puede ser omitido y que recientemente mereció una cumbre preocupada y preocupante de la F.A.O.. Es que los constante incrementos en los alimentos en todo el orbe- y sus secuelas de hambre a escala casi globalizada- provocan que todos los gobiernos se vean forzados a intervenir en los mercados de productos nutritivos; no sólo el argentino. Además, el sociólogo teutón abunda en fantasías propias de la peor derecha. Pruebas al canto, dice: “Otro enigma, no menor, es la tozudez y torpeza con que el gobierno ha manejado el enfrentamiento. Considerando que el núcleo de decisión del gobierno lo forman, en orden descendente, Néstor Kirchner, Cristina Kirchner y Alberto Fernández, todo indica que Néstor Kirchner ha sido el timonel gubernamental de esta batalla. La autosuficiencia proverbial de Kirchner representa, sin lugar a dudas, un factor de explicación importante de la crisis”. En realidad, la imposición de las retenciones móviles fue una (ineludible) necesidad surgida por causa del alza constante de los precios internacionales para los productos agropecuarios (por cierto no debida a la terquedad o no de Kirchner), más allá que el gobierno no haya efectivamente evaluado la reacción que suscitarían. ¿Acaso podía sospecharse el 11 de marzo que la derecha lanzaría un conato de golpe de estado? Por otra parte, el subestimar la fuerza de los pequeños productores constituye un error de carácter táctico. Pero subsanada la equivocación a poco tiempo de comenzar el conflicto, el hecho que los propietarios de tierras menos concentrados en riqueza no hayan aceptado los subsidios y permaneciesen en la orbita oligárquica obedece sin dudas al hecho que los circuitos en los que producen y comercializan son los informales (llamados “en negro”). No sólo para tributar menos (o ningún impuesto), sino para que la mayor parte del personal a su cargo labore sin las correspondientes protecciones en el presente (obras sociales) o a futuro (jubilaciones). El trabajo en negro en áreas agrarias bordea nada menos que el 80% del universo laboral. De modo que el gobierno, movido por la necesidad de proteger el derecho a la alimentación de la mayor parte del pueblo (habitante en ejidos urbanos), pateó un hormiguero y afloraron así desde el egoísmo social de los pequeños productores (que llegaron a desplazar campesinos pobres para apoderarse de sus parcelas y orientarlas hacia la producción sojera) hasta la voluntad golpista de entidades como las Confederaciones Rurales Argentinas (C.R.A.) y la históricamente putchista Sociedad Rural Argentina (S.R.A). La primera contó en sus filas con Jorge Aguado, verdadero ideólogo e intelectual orgánico del golpe genocida de 1976. Su presidente Mario Llambías, durante el acto destituyente celebrado en Rosario el 25 de mayo de 2008, rompió records mundiales de petritud facial al afirmar que el matrimonio presidencial era muy diferente a Perón y Evita. Sólo por impúdico pudor le faltó añadir que si se parecieran más, la oposición de sus representados y la del propio Llambías sería aún más salvaje. La segunda impulsó y se benefició de todos los golpes militares acaecidos entre 1930 y 1976. Responsabilizar a “La autosuficiencia proverbial de Kirchner…, un factor de explicación importante de la crisis”, es no sólo un error político sumamente grueso. Es además expresión de una miopía académica para comprender la realidad rayana francamente con la homérica ceguera. Por otra parte, la sedición agropecuaria que lleva casi un centenar de días se ha desarrollado contra un gobierno que ha favorecido multiplicación de sus ganancias. Mientras tanto, en los 90’ se veía muchos campos al borde del remate y con precios inferiores diez veces a los actuales. Los salvó la intervención crediticia del Banco Nación en los albores de la gestión Kirchner. ¿No es prueba suficiente de la intención golpista de la multiclasista sojera que busca derrotar al gobierno nacional que no se hayan movido un solo día por entonces contrastando con la hiperactividad actual?
Otro manifiesto error por desconocimiento de nuestro autor, que vincula su análisis con los mamotretos de la peor derecha, es cuando menciona a las retenciones como impuestos. No se trata de una cuestión puramente formal y leguleya. De tratarse de verdaderos tributos el gobierno incurriría en violación de la Constitución Nacional; ya que sólo el poder legislativo puede aprobar subas en las gabelas. Las retenciones se hallan reglamentadas por el Código Aduanero y con toda aptitud legal el Poder Ejecutivo puede subirlas y bajarlas; ya que son instrumentos de política económica. Lo dicho al inicio, mejor estudiar concienzudamente la realidad antes que emitir opiniones, como decimos en la Argentina, al voleo.
Dice nuestro autor: “Según las últimas encuestas de opinión, todavía no publicadas, la popularidad de Cristina Kirchner ha caído en los últimos tres meses, del 55-60% a alrededor del 30%.”
La guerra encuestadoril es una de las formas (pos)modernas de la conflagración bélica, que la derecha utiliza de modo por demás persistente y eficaz. Y lo peor de todo es como Dieterich difunde las operaciones mediáticas de la derecha. Según mencionaba recientemente un experto en compulsas, la metodología y el universo al cual se dirigen resulta fundamental para luego obtener determinados resultados. Es así como en los barrios más pobres, el teléfono fijo casi ha desaparecido- por razones diversas- siendo el principal elemento de comunicación el celular. Las encuestas- cuando reflejan caída mayor de la imagen presidencial- son realizadas en zonas de clase media y sectores más acomodados. Y si son implementadas tomando en consideración la opinión de los ámbitos más populares marcan que la aceptación del ejecutivo oscila más o menos el 46 %, el porcentaje con que ganó las elecciones. Es realmente lastimoso que desde la lejana distancia, Dieterich se convierta en (involuntario) epígono y difusor de la derecha.
Otro aspecto que no acordamos con nuestro autor; pero no deseamos debatir en este debate es el de la inflación; tema convertido por la oposición en bandera política, más que en temática económica.
Lo cierto es que la peor omisión de Dieterich es la fuerza social que alienta la reacción golpista y agraria: el capital globalizado y el imperialismo. La noche del 16 de junio la reacción realizó un cacerolazo y los mediáticos generales de la derecha no se privaron de embustes por cometer, aún desmintiendo su propio discurso (pretendidamente neutro e independiente). Mientras la imagen mostraba carteles debidos a uno de los canales manifiestamente reaccionarios que decían “la gente se manifiesta a favor del diálogo”, los primeros planos mostraban a pequeños burgueses “enrages”(rabiosos) gritando a voz en cuello: “Andate Kristina”. Mostraban así su prosapia golpista y destituyente, un curioso y extraño modo de dialogar. Además, los medios mostraban como sucesos en vivo y en directo, grabaciones acaecidas en la Plaza del Obelisco, cuando en el lugar sólo quedaban viandantes o indigentes que han hecho del lugar su vivienda constante.
A modo de conclusión, digamos que lo que se juega es mucho más que la distribución de la renta agraria. Lo que está en disputa es si la Argentina integra la coalición latinoamericana por la emancipación o inclina la cerviz al juego neoliberal. La noche del 16 de junio de 2008 se vivió un dramático episodio más de esta guerra no declarada y de final incierto y abierto. Dieterich debería afinar un poco más el lápiz antes de opinar tan ligeramente.



(Heinz Dieterich)
Fracaso del capitalismo argentino-retorno de la lucha por la liberación nacional

Durante doscientos años la oligarquía agraria de Argentina ha destruido cualquier gobierno progresista que haya desafiado su monopolio de poder. La última víctima de esta tiranía fue el gobierno desarrollista de Perón que, pese a contar con poderosas organizaciones de masas (CGT, PJ) y sectores de las Fuerzas Armadas, fue destruido en 1955. Con la dictadura militar genocida de 1976-1983, apoyada por la iglesia católica, las clases medias, Washington y los medios, la oligarquía consumó el aniquilamiento físico de toda una generación transformadora, iniciado en 1955. Logró su objetivo: una moratoria de treinta años en la lucha de clases y por la liberación nacional. Hoy día, este ciclo llega a su fin y el país vuelve a la secular batalla por el destino de la nación.

2. Los Kirchner entre la espada de la oligarquía agraria y la pared de la crisis económica

En este cruce entre dos ciclos políticos se sitúa el conflicto entre el gobierno Kirchner y la oligarquía agraria; conflicto que tiene sorprendidas a las clases políticas y preocupados a los gobiernos del Cono Sur, e incluso al Vaticano en Roma. Parece un enigma, porque no se entiende porque el pragmático gobierno de Néstor y Cristina Kirchner ---que no es más que una sombra del poder del Justicialismo histórico--- haya decidido desafiar a la oligarquía genocida, en este momento.
Otro enigma, no menor, es la tozudez y torpeza con que el gobierno ha manejado el enfrentamiento. Considerando que el núcleo de decisión del gobierno lo forman, en orden descendente, Néstor Kirchner, Cristina Kirchner y Alberto Fernández, todo indica que Néstor Kirchner ha sido el timonel gubernamental de esta batalla. La autosuficiencia proverbial de Kirchner representa, sin lugar a dudas, un factor de explicación importante de la crisis.
La razón de fondo, sin embargo, es otra: el gobierno Kirchner se encuentra entre la espada de la oligarquía agraria y la pared de la crisis económica. Ante esta disyuntiva resolvió enfrentar a la oligarquía, engañándose sobre la aparente tranquilidad del escenario nacional y la subestimación del poder latente, pero fácilmente activable, del Leviathan oligárquico. Esta decisión de Néstor Kirchner puede convertirse en el mayor error estratégico de su carrera pública.

3. La justificación oficial del conflicto

El motivo público del conflicto es, según la Casa Rosada , que los enormes ingresos de los agroexportadores, particularmente por cereales, oleaginosas (soya) y carnes, deben ser tasadas con un impuesto progresivo adicional ("retención móvil"), a fin de permitirle al gobierno hacer más obras sociales. Nadie duda de que sería justo quitarle a los dueños de la "patria sojera" parte de su enorme riqueza, pero en la política no es suficiente tener la razón; se necesita también el poder para implementarla.
El argumento oficial es débil en dos puntos. La suma impositiva en disputa es relativamente insignificante, entre 1.4 y 2 mil millones de dólares. Para conseguir este monto, se hubiera podido echar manos a las reservas internacionales, lanzar bonos de deuda o pedirle ayuda financiera al gobierno venezolano, entre múltiples otras vías. El segundo problema es que ante la baja credibilidad económica del gobierno, que no informa sobre la inflación, el argumento del uso de excedentes fiscales para obras sociales no convence a las clases medias y menos a las elites.

4. El gobierno pierde popularidad.

Según las últimas encuestas de opinión, todavía no publicadas, la popularidad de Cristina Kirchner ha caído en los últimos tres meses, del 55-60% a alrededor del 30%.Este mensaje de la creciente fragilidad del gobierno no es el primero ni el único. El Kirchnerismo ha perdido electoralmente en los últimos meses las alcaldías de tres grandes ciudades argentinas: Capital Federal; Gral. Pueyrredón (Mar del Plata) y Rosario, además de uno de los cuatro principales distritos electorales del país, Santa Fe. Un mensaje claro de las clases medias urbanas y sectores descontentos.

5. La fragilidad económica del gobierno

Sin embargo, la debilidad más preocupante del gobierno se encuentra en los frentes económicos, de masas y de los medios. La deuda externa ya supera la deuda externa al final del gobierno de De la Rua (2001), llegando a los 144.7 mil millones de dólares. Tan solo el pago de los intereses en 2008 es superior a todas las remuneraciones públicas, y es más que dudable que el gobierno tenga los fondos para liquidar intereses y capital de esta deuda. Argentina podría entrar nuevamente en default, como en el 2001.
La inflación es otra debilidad estructural. El gobierno ha congelado prácticamente la información sobre la inflación, porque muchos gastos públicos están indexados a la tasa de inflación. Ante esta situación, el criterio compartido de muchos economistas es que la inflación oscila sobre el 22%, una dimensión que ninguna economía resiste. Esa alta tasa de inflación, junto con los problemas de desabastecimiento de alimentos, que la oligarquía usa como armamento, puede llevar muy pronto a saqueos de los comercios y levantamientos contra el gobierno en los barrios pobres de la Gran Buenos Aires. Y, a diferencia de Venezuela, el gobierno Kirchner no tiene los fondos ni la logística para neutralizar este peligro.
Existe además, una inflación suprimida, generada por los irreales precios administrativos del Estado en el sector energético. Los combustibles argentinos están atados a un precio de barril de petróleo de 42 dólares, cuando el precio del mercado mundial es de 130 dólares. La refinación local de gasoil está en su punto límite y será necesario importar gasoil a precios internacionales. En el suministro del gas de Bolivia la situación no es mejor. El precio del gas boliviano es en promedio cinco veces mayor al que se paga en las cuencas argentinas y los suministros apenas cubren el 30 % de los volúmenes contratados con el gobierno boliviano. No está claro, donde el gobierno conseguirá los subsidios para financiar los costos de los energéticos del invierno entrante.

6. La fragilidad popular del gobierno Kirchner

El segundo flanco de debilidad de Kirchner es la ausencia de un movimiento de masas coherente y organizado que lo apoye. Kirchner no llegó con el poder del voto popular a la presidencia, sino por default del sistema (Menem) y con apenas el 22% de votos. Para generar apoyo en las clases medias acabó con el "corralito" de los ahorros, logró una reducción negociada de la deuda externa, hizo alianza con algunas e importantes organizaciones de derechos humanos---que hoy día, en algunos casos se ha convertido en cooptación incondicional de éstos--- convirtió a organizaciones piqueteros en grupos de apoyo, vía los planes de trabajo y el sistema de "punteros", y estableció un pacto con "el negro" Moyano de la central sindical peronista CGT.
De esta manera, se sumaron la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), de Luis D´ Elía, Barrios de Pie de Humberto Tumini y las demás organizaciones que la Casa Rosada puede movilizar en la calle. Tales entidades tienen cierta utilidad, como cuando la FTV irrumpió recientemente en la Plaza de Mayo para terminar con la protesta escuálida de la oligarquía, previa comunicación telefónica con la Casa Rosada. Pero, de ninguna manera representan una fuerza real para enfrentarse a la oligarquía. Son más clientelas, que un poder orgánico como el que tenía el Partido Justicialista en los años cincuenta. Y tampoco tiene el aparato de Estado bajo control, como muestra la propia Secretaría de Agricultura, de la cual salen recursos para ayudar al paro oligárquico.
La falta de los gobiernos Kirchner de construir un movimiento de masas tiene una razón básica: el proyecto de Néstor Kirchner fue la restauración del sistema burgués, no un proyecto nacional de transformación. Al ser exitoso en lo primero ganó el apoyo mayoritario de la población y de sectores de la elite. Sobre esta plataforma llevó a su esposa a la presidencia. Pero, la fase de restauración ha terminado y el sistema está regresando a su normalidad. El crédito de los Kirchner se agota y la desesperada ofensiva contra la oligarquía acelera su declive.

7.El retorno de la oligarquía y del problema de la liberación nacional

La recomposición del sistema burgués ha hecho superflua la gerencia del Estado por la familia Kirchner. Y si algo explica la limitada agresión de la oligarquía en este momento es, por una parte, porque se encuentra todavía en una fase de acumulación de fuerzas y, por otra, porque le falta aun el líder o, mejor dicho, gerente nacional que encabezase la lucha para derrotar al gobierno.
Dentro del mismo peronismo, las voces son más claras y los competidores a heredar el gobierno andan sin rodeos. El más poderoso, el ex presidente Eduardo Duhalde, dijo en la "Asociación Argentina Amigos de la Fundación Konrad Adenauer" (sic) que la gente del agro que lleva adelante las protestas son "patriotas". Por lógica, entonces, el gobierno es antipatriótico, porque los reprime. Y advirtió "que vamos a tropezar otra vez con la misma piedra, porque la situación es similar a la de 1997, 1998: sin un rumbo, sin un plan nacional de desarrollo, sin inversiones, con inflación, con un balance comercialque se está volviendo desfavorable". La política de Kirchner, concluyó, es "un error político, estratégico, histórico y doctrinario".

8. La liberación nacional

"La oligarquía nativa es un subproducto que solamente será eliminado cuando se liquide la influencia del imperialismo. La lucha, entonces, es de liberación nacional, para liberar el país y alcanzar su triunfo definitivo en el momento, aún lejano, en que América Latina constituya una unidad real y libre de la opresión de los grandes centros cíclicos", acertó en su diagnóstico de la problemática nacional-latinoamericana, el más grande revolucionarioperonista, John William Cooke, hace más de cuarenta años.
Hoy día empieza en Argentina un nuevo ciclo en el secular enfrentamiento de doscientos años que ha determinado el destino de la Patria Grande : los proyectos antagónicos del neoliberalismo oligárquico-imperialista y del desarrollismo burgués.En este escenario aparece, sin embargo, un nuevo actor: la juventud que no conoció el terrorismo de Estado. No marcados directamente por el trauma del terror, esa juventud empieza a estudiarlos paradigmas de la historia argentina y comienza a ver a las víctimas de la dictadura como mártires de la lucha por la liberación nacional y social.
Ante el fin de las ilusiones sobre la economía de mercado, de los gobiernos burgueses y del agotamiento de los discursos de las izquierdas tradicionales, esa juventud argentina y los movimientos sociales buscan un nuevo paradigma liberador. Este paradigma es la combinación del desarrollismo latinoamericano contemporáneo con el socialismo del Siglo XXI. Su enemigo fundamental es elque definió Cooke: la alianza orgánica entre la oligarquía nacional y el imperialismo.
Desmentido
Desde el reciente Congreso sobre el Socialismo del Siglo XXI, en Montevideo, la agencia noticiosa alemana DPA reportó que yo dije, que la agresión militar de Washington contra Venezuela "está cerca". Esta es una soberana estupidez y una falsedad absoluta, responsabilidad exclusiva del corresponsal de DPA.

¿Hambre cero?

por Eduardo Valdés
Ex jefe de Gabinete de la Cancillería.


“Eliminen la FAO” gritó el presidente de Senegal Abdoulaye Wade respecto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación a la que culpó de la actual crisis alimentaria.
862 millones son las personas sub-alimentadas en todo el mundo y la suba que llegaron a registrar los alimentos en lo que va del 2008 es del 53% respecto del mismo período del año pasado. Es muy fácil decir que los alimentos suben por la mayor demanda de India y China, pero esto no es la única verdad; el desvío de fuentes de alimentos para la producción de combustibles alternativos, la política de subsidios que aplican los países del Norte a sus productores, el aumento del precio del petróleo, que incide en el costo de uso de maquinarias en la siembra y cosecha los que se trasladan al precio del producto, y la especulación financiera de los pooles de siembra al caerse otros negocios de la usura como las hipotecas basura completan el fenómeno y otorgan responsabilidades hasta ahora ignoradas.
Con este panorama acaba de culminar en Roma la cumbre de Naciones Unidas en un fracaso rotundo, en una declaración “sin compromisos”, donde los poderosos impidieron que el documento mencionara a su proteccionismo, y sin que se planteara ninguna solución al tema de los biocombustibles, donde todas las posibilidades están abiertas, para que todo siga igual.
Mayor fue la sorpresa cuando como hecho novedoso se enuncia en un párrafo de la declaración “la necesidad de reducir el uso de medidas restrictivas que podrían incrementar la volatilidad de los precios a nivel internacional”. Traducido en criollo: los gobiernos no deberían poner impuestos a los productores agrícola-ganaderos. Lo que generó la reacción del bloque latinoamericano encabezados por Argentina y seguido por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, quienes no firmaron la declaración. El mercado es el responsable del creciente hambre en el mundo, la FAO ha demostrado ser incompetente, dando voz a los países del Norte para pedirnos que renunciemos al Estado, única herramienta capaz de regular la injusticia.
Si los Estados poderosos han renunciado a la seguridad alimentaria de los más pobres en pos del lucro de las cinco corporaciones (Cargill, Dreyfus, Bunge y Born, Andre y ADM) que controlan el 80% del comercio mundial, el único recurso que nos quedará para contrarrestar esta desigualdad será refugiarnos en nuestra soberanía.
Helder Cámara, el obispo brasileño líder del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, manifestó : "Si doy comida a los pobres, me llaman santo. Si pregunto por qué los pobres no tienen comida, me llaman comunista".

La otra deuda

Por Bernardo Tirelli
Publicada en Buenos Aires Económico el 10 de junio de 2008


Cinco años de crecimiento continuo de la economía a tasas chinas permite observar algunos comportamientos. Uno de ellos es que el sostenimiento de una tasa de cambio competitivo permitió un proceso de sustitución de importaciones, la recuperación de la capacidad ociosa industrial y el aumento significativo de la producción y exportación de materias primas agropecuarias. Esto ha facilitado la obtención de un amplio superávit comercial y fiscal con la consecuente acumulación de reservas y disponibilidad de recursos para inversiones en obra pública, todo lo cual ha redundado en una importante disminución del desempleo. Sin embargo, también se verifica la persistencia de altos índices de pobreza y de empleo precario que alertan sobre el sentido del crecimiento, confirmando que la libertad de mercado, con teoría del derrame incluida, no asegura ni desarrollo ni calidad de vida.
El otro dato es que prácticamente todo el superávit se vuelca al pago de la deuda externa. Un informe de la Secretaría de Finanzas señala que la Argentina tiene obligaciones por U$S 144.728 millones, equivalente al 56 % del PBI. Los números oficiales indican que en los últimos dos años la deuda creció y que, medida en dólares, es comparable con la que había durante la crisis del 2001. Ahora bien, la deuda mirada en relación a las reservas y a las exportaciones, con la capacidad de pago que se obtiene, es sustancialmente diferente. Las reservas han aumentado a más de U$S 50 mil millones. Las reservas netas de los pasivos del Central –Lebacs y Nobacs– suman aproximadamente U$S 34 mil millones.
El proceso de desendeudamiento aparece como manejable pero ejerce una constante presión fiscal. Durante los próximos cuatro años se deberá hacer frente al pago de intereses de la deuda externa por una suma de U$S 52.904 millones, de ellos U$S 14.902 millones son intereses y U$S 38.002 millones corresponden al pago de capital lo que representa alrededor del 30 % del total de la deuda argentina. Para este año, si se descuentan los vencimientos de deuda a cargo de las provincias (BOGAR) y los de adelantos transitorios al Banco Central que se renuevan automáticamente, los vencimientos de capital e intereses suman U$S 12.500 millones. Considerando además el pago del cupón del PBI y la recompra de bonos del canje por excedente de capacidad de pago, que, en conjunto, suman U$S 2.100 millones, los pagos que se deberán enfrentar alcanzan los U$S 14.600 millones, lo que representa aproximadamente 6 % del PBI.

La deuda de pobreza

La contra cara de la deuda externa es la pobreza y el trabajo informal que llega al 40% con salarios promedio de $750 y en el sector formal, donde unos tres millones de trabajadores tienen salarios que apenas superan los $ 1.500 mensuales, que es el equivalente al valor de la línea de pobreza para un hogar tipo metropolitano
La pobreza en la Argentina es fundamentalmente una manifestación de la desigualdad y producto de la concentración económica y del ingreso. En 1974, que es el mejor año de distribución de los últimos treinta y cinco años, el 20 % de los hogares con menores ingresos accedía al nueve por ciento de la riqueza total. El 20 % más rico acumulaba el 35 por ciento. En mayo de 2003 el 20 % más pobre recibía el 6 % de la riqueza y el 20 % más rico casi el 50 % y en los últimos cuatro años, de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares, de cada $100 nuevos que se generaron, el 30 % más rico se apropió de $62.
La medición de la pobreza que hace el INDEC con el método de la "Línea de Pobreza" (LP) consiste en establecer, a partir de los ingresos de los hogares, si éstos tienen capacidad de satisfacer -por medio de la compra de bienes y servicios- un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales.
Para calcular la Línea de Pobreza es necesario contar con el valor de la Canasta Básica Alimentaria ( marzo es $180.54), ampliarlo con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.) y multiplicarlo por el tamaño promedio del hogar pobre en adulto equivalente ( 3,68 en marzo de 2008) con el fin de obtener el valor de la Canasta Básica Total (CBT). Para ampliar o expandir el valor de la CBA se utiliza el "Coeficiente de Engel" (CdE), definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia. CBT = CBA por la inversa del Coeficiente de Engel (2,16 en marzo de 2008)
El resultado de este cálculo da $1435,6 que es la canasta básica total del hogar pobre. Si el ingreso total promedio del hogar pobre es de $614,8 resulta que la brecha de pobreza, o sea los ingresos necesarios menos los que se percibe es de $820,8 pesos.
Tomando los últimos datos oficiales sobre la cantidad de pobres resulta que la deuda de pobreza anualizada es aproximadamente de 20 mil millones de pesos, o sea menos del 3 % del PBI. Por supuesto si, en vez de números, se visualizan los seres humanos que están detrás esta es la primera y justa deuda a pagar.

Ismael y Samuel

Se cuenta que Ismael le había prestado dinero a Samuel. Este que vivía en una casa frente a la de Samuel, que estaba con dificultades económicas y no podía pagar la deuda, lo cual le creaba una situación de angustia e insomnio. Rebeca, su mujer, insistía infructuosamente sin resultados para que Samuel duerma. Una noche, cansada de esta situación, levanta las persianas y grita llamando a Ismael. Cuando Ismael sorprendido contesta, Rebeca le anuncia que Samuel no le va a pagar lo que el debe. Inmediatamente baja las persianas y le dice a Samuel: duerme tranquilo, el que no va a dormir ahora es Ismael. Si no aparecía en la escena Rebeca, resulta simple apreciar la lógica del prestamista: Ismael dormía tranquilo porque estaba seguro que Samuel, aún en dificultades, le iba a pagar. Así es con la deuda Argentina, nadie presta U$S 150 mil millones si se piensa que no se van a recuperar y con creces. Eso habla de dos situaciones, las dificultades a seguir enfrentando y del potencial disponible.
Romper la lógica del prestamista es definir primero objetivos y prioridades desde una visión nacional. Es terminar de superar definitivamente el Consenso de Washington Sobre los diez puntos de acuerdo: disciplina presupuestaria; cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a sanidad, educación e infraestructuras); reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados; liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés; búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos; liberalización comercial; apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas; privatizaciones; desregulaciones; garantía de los derechos de propiedad, hoy están casi todos vigentes.
La diferencia la puede establecer el sentido de la acción que significa que el crecimiento económico esté orientado hacia el desarrollo que significa eliminación de pobreza y desigualdad.
Significa aprender de las experiencias del pasado, superando los condicionamientos de la deuda y aprovechando la bonanza de las condiciones externas para construir una economía diversificada, industrializada y tecnológicamente avanzada.
Significa orientar la calidad de la inversión y adoptar decisiones soberanas como la que se tomó para la cancelación de la deuda con el FMI. Las reservas actuales se han mostrado suficientes para contener movimientos financieros externos e internos. El escenario es, más allá del conflicto agrario, de mayor acumulación de reservas. Por tanto, se podría definir a esta acumulación como excedente, disponerla para la cancelación de compromisos de deuda y, de ese modo, liberar el superávit fiscal para la deuda interna y destinarlo a inversiones industriales en zonas de bajo desarrollo.
La base de valor para estas nuevas industrias será, principalmente, el campo y sus productos. La combinación de estas inversiones y de los recursos humanos y tecnológicos movilizados provocará un positivo cambio cultural y los sacrificios, dificultades y esfuerzos del presente dejarán paso al camino de la esperanza.
Se dejará atrás, sin olvido, la traición de los que provocaron la deuda, a los que anunciaron la claudicación de las ideas propias y fueron artífices de la negación del pensamiento y la acción nacional, en las cuales no sólo se perdió el rumbo, sino que provocaron la gran tragedia que llega hasta hoy, materializada no sólo por la deuda sino por su contra cara de la pobreza.
La sujeción idearia del pensamiento único y del Consenso de Washington fue que debíamos pagar para vivir y se transformó en vivir para pagar. Es hora de trabajar para vivir y vivir para lograr la felicidad de todo el pueblo argentino

UDA se pronuncia ante el lock out agrario

Por Alfredo Conde

"La encrucijada nacional: tomar como rehén al pueblo de la Nación, violando la Constitución y desconociendo los resortes institucionales para la resolución de las problemáticas sectoriales; implica también renegar de la democracia reflotando ideas y métodos corporativistas ya superados por la historia."

Así interpreta UDA Provincia de Buenos Aires, tras un sereno y pormenorizado análisis, la situación que protagonizan los segmentos productivos de la agro exportación, que no son "el campo" en general como pretenden arrogarse sino una parte que podrá expresar mayor poder económico, pero no mayor importancia para la vida de los argentinos. Grandes áreas productivas del campo -cuyo valor agregado e importancia para la alimentación y salud de los argentinos es mayor al de la discutida soja-, se ven injustamente agredidos a través del compulsivo impedimento de circular por las rutas del país. A este irracional comportamiento que trascendió ya a desabastecimiento, sobreprecios, inflación y agresión a la salud y alimentación sobre todo de los sectores populares, se agrega la brutal y egoísta decisión de las patronales transportistas cerealeras de cortar el paso a todo camión, en un "yo o el diluvio" más procáz, egoísta y salvaje que se pueda concebir. Vemos con repugnancia la pudrición de alimentos y los derrames lácteos porque los docentes convivimos diariamente con el hambre de los mayores y la desnutrición infantil en las escuelas de zonas marginadas.

PALABRAS Y ACCIONES PELIGROSAS

Profundizando, sin detenernos en la crueldad anecdótica de los acontecimientos, el análisis de los cuerpos orgánicos de UDA Pcia. De Bs. As. llega a bucear en la desvaloración irresponsable, a través de acciones y discursos, de las vías institucionales y legales que la democracia permite transitar.
Por ello, en nuestro carácter de docentes y formadores de civismo, y luchadores natos por nuestros derechos gremiales sin nunca vulnerar la Constitución ni avasallar los derechos de otros argentinos, ante este conflicto empresarial, que hace a las aspiraciones de lucro de un sector del campo y ahora de un sector patronal del transporte cerealero afectado económicamente por decisiones del sector primeramente mencionado, y a las políticas de recaudación del Gobierno de la Nación para el Estado Nacional, decimos:

1) Que deploramos que alguien diga que "el Gobierno tomó medidas en forma inconsulta", refiriéndose a las modificaciones al régimen de retenciones. El presidente de la Sociedad Rural, Dr. Luciano Miguens revela con su desafortunada expresión, que casi todos los gobiernos –salvo algunos que produjeron indudables cambios sociales-, han tomado ejecutado políticas consultando a los sectores poderosos, sino obedeciendo por lo menos allanándose a su parecer. El derecho de las instituciones es a peticionar e incluso protestar mientras las medidas de protesta no vulneren derechos, bienes e integridad de ajenos a los peticionantes. El Gobierno gobierna con facultades legítimas conferidas por el Pueblo que lo eligió a través de comicios democráticos, y no tiene porque consultar con nadie cuando toma medidas en función del bien común, aunque si le cabe escuchar los argumentos de los sectores afectados y modificar o no sus decisiones si es su voluntad política hacerlo. Al gobierno se le peticionó y el gobierno modificó- Pretender que se allane incondicionalmente a la pretensión de cada corporación, y más bajo extorsión, es profundamente antidemocrático, autoritario e inconstitucional.

2) El presidente de la FAA, Eduardo Buzzi, cuestionando facultades a un Poder de la Constitución ante la citación judicial última, expresó textualmente que "se quiere judicializar un problema que es político".Buzzi estima soslayable la intervención judicial, pese a haberse cometido acciones absolutamente judiciables. La frasea de Buzzi apunta a una supuesta subordinación del Poder Judicial al Poder Ejecutivo y no se trata, según él, de un problema económico, sino político. Por lo tanto, sumado a otras expresiones, no se trataría de oponerse a lo oneroso de las retenciones, sino de marcarle el rumbo al gobierno en cuanto a la política agraria y económica en general. Para que no se judicalice el problema, discernimos, no se debieran cometer delitos perfectamente tipificados en el Código Penal de la Nación.

3) Advertimos con alarma la iniciación de un movimiento de índole corporativista con nutridos componente goebelianos practicados por el dirigente agrario Alfredo De Angeli, como echar la culpa al Gobierno de los actos producidos por el sector, como el desabastecimiento y el corte de rutas, a la posición del gobierno. El allanamiento ilegal de camiones y la compulsión a los choferes a mostrar la guía sin ser autoridad, es más propia de "scuadristi" o "camisas pardas" que de productores agrícolas. También nos preocupan los fundamentos propagandísticos de la protesta, como "la Patria la construimos nosotros " o "nosotros hacemos la riqueza de la Nación" , como si otros esforzados sectores, como el nuestro por ejemplo, no tuviera que ver con la construcción de la Patria aunque no tengamos 4x4 y avión propios. Ni tampoco agitamos con impudicia, como en los disciplinados actos de regímenes totalitarios del siglo pasado, la pura y sagrada Bandera Argentina para que sea símbolo de nuestras preocupaciones lucrativas.

4) Preocupa a UDA Provincia que gente de buena fe esté cayendo en la trampa de consignas patrioteras y agitación de pendones confundiendo la coacción y el chantaje con la protesta justa, que debe ser medida, considerada y también solidaria para con los que no participan de ella. Preocupa asimismo la desproporción informativa en la que incurren las empresas de prensa, y también el escaso marco comunicacional del gobierno, que no acaba de explicar ordenadamente las razones de sus medidas y las resultantes políticas de las mismas.

5) Al mismo tiempo de la declaración del Consejo Episcopal y otras importantes organizaciones que exhortan se establezcan canales de diálogo para el mutuo entendimiento, en pos de soluciones positivas, y con la participación de actores válidos con capacidad y autoridad de arribar a soluciones, UDA Provincia hace votos para terminar con esta pesadilla, sin que los intereses de sector afecten la integridad del resto de los argentinos ni atenten contra el destino de la Nación.

CONCLUSION

Por último, entendiendo que el Gobierno no es "el otro sector en pugna" sino el encargado por el Pueblo de administrar el Estado y el idóneo para formular políticas que hagan al bien común por encima de intereses de sector o grupo, con la obligación de escuchar y considerar las peticiones que todos tenemos derecho a formular, exhortamos a llevar el diálogo a conclusiones felices. Entendemos que no debe provocarse un daño social irreparable mediante actitudes extremas e irreparables, porque ni los docentes, ni los trabajadores –en blanco y en negro-, ni los desocupados, profesionales, estudiantes, ni nadie que ame a la Patria de verdad y sin usar sus símbolos en forma espuria, después de vivir el horror de la dictadura del Proceso y experimentar los siniestros efectos del ultraliberalismo que creó hambre e injusticia, estamos dispuestos a permitir que se engendre un nuevo monstruo totalitario con esencia corporativista.


Prof. Alfredo Conde
Secretario General
UDA Pcia. de Buenos Aires

¿CUANTOS QUIEREN VIVIR DE UNA MISMA HECTAREA DE CAMPO?

UNA HISTORIA GAUCHESCA CASI REAL PARA ENTENDER EL PROBLEMA:

Don José es dueño de 200 Hectáreas de campo, en Larroque Entre Ríos, que valen 3 millones de dólares. El no quiso trabajar mas y sus hijos Miguel y Alberto tampoco, por lo tanto alquiló su campo a razón de 15 quintales de soja (1500 Kg) por año y por Hectárea.

Si la tonelada de Soja se la pagan con retenciones de 35% Don José y sus hijos Miguel y Alberto ganaron 306 u$s/Ton x 200 Ha x 1,5 Ton/Ha = u$s 92.000 en el año, sin arriesgar nada, sin trabajar y viviendo en el campo.
Si el gobierno le aplica 41 % de retenciones recibe u$s 10.000 menos por año y por ello es que lo tenemos arriba de la Ruta a el y sus hijos.

Ese Campo de Don José lo alquilo Don Alfredo y su hermano mellizo que son vecinos de Don José alambrado por medio y sacaron de soja en ese campo 3200 Kg/Ha y por lo tanto con el 35% de retenciones piensan sacar u$s 196.000 brutos a los cuales hay que descontar lo que hay que pagarle a Don José por el alquiler o sea que le quedan u$s 104.000 + toda la plata que le ingreso por el trigo ya que en el mismo año sembraron trigo en junio y después de cosecharlo en diciembre, sembraron soja de segunda que cosecharon en Mayo del 2008.-
Como el gobierno quiere cobrarles el 41% de retención Don Alfredo y el Mellizo pierden de ganar u$s 19.000 por año y por eso también están en la Ruta.

Pero como Don Alfredo y el Mellizo son dirigentes de la Federación Agraria de Entre Ríos, ninguno de los dos tiene tiempo para tonteras (por ejemplo sembrar o cosechar) y mucho menos ahora que las cámaras de TV están en la ruta y por ello contratan a Don Rubén vecino de María Grande que tiene una buena sembradora y trabaja en su campo y la saca a trabajar afuera con su hijo Hugo a razón de 150 Kg de Soja por Hectárea sembrada.- Si la retención es de 35% Don Rubén y Hugo cobran u$s 9.200 dólares por 4 días de trabajo pero si la retención es de 41% cobra u$s 900 dólares menos y por lo tanto Don Rubén y el Hugo también esta en la ruta.

Don Aldo y su hermano Francisco son dueños de una cosechadora Vasalli que le salió hace un tiempo u$s 75.000 y la sacan a trabajar en la cosecha de soja a razón de 150 Kg de Soja por Hectárea cosechada y como Aldo y Francisco le cosecharon el campo al Alfredo y al Mellizo están las mismas condiciones que Rubén y Carlos y también está en la ruta.-

Todos estos contratos no existen porque en el campo es más importante LA PALABRA que un papel firmado y además nos ahorramos esas boludeces de IVA - Ingresos Brutos - Ganancias - Impuestos a los Sellos - Bienes Personales y otras Yerbas y para darle un valor a esa palabra y no tener que hablar de intereses fijamos los valores en quintales de soja.

Asimismo estos "culeados" del gobierno fijaron el límite de producción para recibir el subsidio de devolución de las retenciones en 500 Toneladas de Soja y Nosotros cosechamos 640 Toneladas.-
Eso no sería problema porque algo podemos mentir pero el problema mayor es que no tenemos contratos legales y además Quien es el que tiene todos los impuestos al día para poder anotarse para recibir ese subsidio.

¡¡ Por eso lo mejor es que no nos saquen algo para devolverlo después !!

¡¡ Hay que volver al 11 de Marzo ¡!

Y hasta que no cambien estos funcionarios mal asesorados: Don José y sus hijos Miguel y Alberto - Don Alfredo y su hermano el Melli - Don Rubén y su hijo Hugo - Don Aldo y su hermano Francisco y Don Arturo no se bajaran de la Ruta.... porque trabajaron cuatro días en la cosecha de soja y cuatro días en la siembra de trigo que cosecharan en diciembre de 2008 y si Tata Dios se acuerda y hace llover ... otra cosa no hay que hacer salvo fertilizar al macollaje de Trigo ... pero eso lo hará Don Arturo que tiene una buena distribuidora de fertilizante y la saca a trabajar.... entonces detendremos en la ruta a todos los camiones sobre todo los internacionales para equilibrar la balanza de pagos.

Así que podemos estar 90 días más en la Ruta

¡¡ POR EL FEDERALISMO!! - ¡¡POR EL CAMPO!! - ¡¡POR LA PATRIA!! - ¡¡PERO SOBRE TODO POR LA GUITA!!

¡¡ Y después dicen que la soja no emplea gente mira sino de 200 Has vivimos 10 familias!!


Si Usted no cree esta historia lea el Suplemento Agropecuario Rural del Diario Clarín del Sábado 7 de Junio de 2008, en este suplemento el Ingeniero Agrónomo Héctor A. Huergo, director de dicho suplemento, que supo ser mi compañero en la Facultad de Agronomía en mis épocas de estudiante, y que es pariente de Ernestina Herrera de Noble, dueña del diario en el cual escribe.
Este benemérito Ingeniero Agrónomo defensor acérrimo de la Soja y de la posición del campo en este conflicto, dice:

? "Hay chacareros chicos o medianos que a veces prefieren alquilar sus propios campos transfiriendo el riesgo de la producción a otros. Algunas veces además de alquilar el campo ellos mismos hacen las labores y conducen los cultivos para el locatario".

? "Otros chacareros con conocimiento y maquinaria se transforman en contratistas para terceros porque por ejemplo para sembrar y/o cosechar 150 Hectáreas no se necesitan más de tres días. A veces están asociados al resultado final u otras veces cobrar por las labores".

? "Muy pocos agricultores se acogieron a la oferta de las compensaciones diferenciales, porque la mayor parte de la agricultura argentina opera bajo la forma de pools, funcionando así: el dueño de la tierra la da en alquiler y el que alquila puede ser un vecino, un contratista sin tierra o una organización que capta recursos".


Ing. Juan David Nogueira
Telefono 4629-6246
Celular 15-5419-8879
juandavidnogueira@yahoo.com.ar